“Presidente, salga del estudio”: la dura columna en ‘The New York Times’ contra Iván Duque

Una columna en el medio estadounidense The New York Times recogió la discusión y malestar que por estos días se manifiesta contra el mandato del presidente Iván Duque. 

En el texto (o ensayo invitado, como lo categoriza el diario neoyorquino) titulado ‘Los colombianos no quieren ser tratados como espectadores. Presidente Duque, salga del estudio’, el periodista Sinar Alvarado apunta a uno de los rasgos más debatidos del último año del Gobierno Duque: su distanciamiento de la realidad, materializado en su forma de ver los problemas del país en su programa televisivo de todas las noches.

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Alvarado, que cubre la actualidad colombiana para varios medios internacionales, describe la imagen del presidente como la de “un funcionario distante que habla cada noche por televisión desde el Palacio de Nariño, donde se mantiene recluido por estos días mientras en diversos lugares del país arden las protestas contra su gobierno”.

En las primeras semanas del confinamiento en Colombia, Duque comenzó a hacer su transmisión diaria, con el propósito de dar anuncios oficiales sobre la situación del virus en el país. Ahora, el programa se mantiene al aire, pero las preocupaciones han pasado a ser otras.

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“Colombia supera cada día el número de infectados y muertos por la COVID, el desempleo se disparó, la inflación y la pobreza crecen y las ayudas oficiales no logran paliar la crisis, señala Alvarado, quien agrega que “para corregir el hueco fiscal, empecinado contra las voces que recomiendan postergar el ajuste, Duque impulsa una reforma tributaria que no resuelve la desigualdad histórica de este país”.

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Pero la preocupación que se expresa en la columna del Times recae sobre el tratamiento que, según Alvarado, el presidente le ha dado a los temas que han atravesado la agenda nacional. Para él, “en medio de la crisis este gobierno intenta forjar un relato nacional donde las vacunas llegan sin falta, el hambre se ha saciado y el posconflicto avanza sólido. Pero la realidad no se decreta en horario estelar”. Según el columnista, Duque usa sus intervenciones televisivas como “una ventajosa herramienta de campaña”.

Además, sugiere que el formato televisivo en el que se maneja Duque, que ya suma cientos de emisiones, debería al menos “incluir invitados diversos que le aporten al anfitrión un saludable vistazo fuera de su estudio insonorizado, a las avenidas y plazas donde palpita el disenso. El ruido de las cacerolas que muchos golpean por las noches es el grito manifiesto de millones de ciudadanos que no quieren ser tratados como espectadores”.

Para terminar, Alvarado advierte sobre los paralelismos de esta estrategia comunicativa del gobierno Duque con los programas institucionales del régimen venezolano, ya que, como sucede en el país vecino, “Duque empobrece el debate público, limita la libertad de expresión, erosiona la democracia y lo hace con fondos que pertenecen a todos los colombianos”.

El Times, al pie del cañón

En la distancia, el diario neoyorquino se ha convertido en el último tiempo un abanderado de las denuncias sobre diferentes asuntos de la actualidad política colombiana.

El más recordado es seguramente la revelación del periodista Nicholas Casey en mayo de 2019, quien señaló que el ejército de Colombia, “frustrado por los vacilantes esfuerzos de la nación para preservar la paz, les ha ordenado a sus tropas que dupliquen la cantidad de criminales y rebeldes que matan, capturan u obligan a rendirse en batalla”.

En su momento, Revista Semana reveló en su investigación sobre las carpetas secretas del Ejército y el espionaje por parte de esta fuerza militar,publicada en mayo de 2020, que Nicholas Casey era seguido de cerca por el Ejército colombiano.

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Una semana después de conocer la exclusiva de Semana, el Times dedicó media página de su edición dominical a un artículo titulado “Qué hizo Colombia con las herramientas de espionaje americanas’, en el que lamentaba que el Ejército colombiano estuviera utilizando equipo de vigilancia estadounidense, destinado a luchar contra el narcotráfico y las guerrillas, para espiar a periodistas, opositores y figuras públicas.

The New York Times tampoco ha dudado en desarrollar otros asuntos de la actualidad colombiana, como las masacres de los últimos meses o el proceso contra Álvaro Uribe Vélez, que incluso han llegado a incomodar a parte del sector político del país.

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