Las razones que llevaron a Estados Unidos a desclasificar los archivos de ovnis

En la campaña electoral de 2016, y para sorpresa de muchos, una de las promesas de la candidata demócrata Hillary Clinton fue desclasificar los expedientes relacionados con Objetos Voladores no Identificados (ovni). En aquel momento, la propuesta sonaba extraña.

Pero años después, Estados Unidos se toma el tema seriamente, y la promesa de Clinton, en manos de otro gobierno, se hará realidad.

Hasta el próximo 25 de junio, el aparato de seguridad nacional estadounidense tiene plazo para publicar ante el Senado un informe no clasificado que detalle lo que sabe sobre los fenómenos aéreos no identificados. La orden sobre los archivos ovni fue incluida en el paquete de ayuda para gastos generales y coronavirus radicado en diciembre de 2020.

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Militares y oficiales de inteligencia están detrás del documento, que ha convertido al tema ovni en un asunto de seguridad nacional. Y como era de esperarse, el informe tiene a los legisladores y al público general con grandes expectativas.

No está de más aclarar que los archivos ovni no tienen que ver con registros de la vida extraterrestre. Concretamente, los archivos hacen referencia a objetos captados por cámaras e instrumentos estadounidenses de objetos voladores realizando maniobras a las que los cuerpos de inteligencia no le encuentran explicación. (En inglés se les ha llamado Unidentified Flying Objects, UFO)

Incluso, alejándose de la asociación con los seres procedentes del espacio, alimentada por la cultura popular, se ha comenzado a utilizar el término Fenómenos Aéreos no Identificados. (UAP, las siglas en inglés de Unidentified Aerial Phenomena)

Sin secretos

Lo interesante es que, a diferencia de lo que ha dictado el hermetismo del Gobierno norteamericano durante décadas, cada vez son más las voces que se refieren abiertamente al tema. Incluso el expresidente Barack Obama habló el 17 de mayo del tema. En The Late Late Show, el exmandatario dijo que “lo que es cierto, y lo digo en serio, es que hay imágenes y registros de objetos en el cielo que no sabemos exactamente qué son”. Y apuntó que “no podemos explicar cómo se mueven, ni su trayectoria, no tenían un patrón fácilmente explicable. Entonces creo que la gente todavía se toma en serio el tratar de investigar y descubrir qué es eso“.

Evidentemente, el tema ha dejado de ser un tabú entre los círculos políticos y militares. Prueba de ello ha sido la reciente entrevista en el programa 60 Minutes, de la CBS, a dos pilotos de la Marina del USS Nimitz, que en 2004 tuvieron que investigar una peculiar señal de radar. Los pilotos describieron haber visto un objeto con forma de “pastilla de Tic Tac” que podía moverse hacia arriba y hacia abajo a velocidades inexplicables.

Dentro de los fenómenos que han captado las fuerzas estadounidenses están aeronaves capaces de volar a más de 20.000 kilómetros por hora, que sorprendentemente evaden la detección del radar y no tienen fuentes claras de propulsión.

Christopher Mellon, quien fue subsecretario adjunto de defensa para inteligencia durante los mandatos de Bill Clinton y George W. Bush, ha dicho que el gobierno ha captado objetos capaces de hacer maniobras imposibles de replicar con la tecnología actual norteamericana. Mellon asegura que “no hay nada que podamos construir que sea lo suficientemente fuerte como para soportar esa cantidad de fuerza en aceleración“.

En una entrevista con Fox News, el exdirector de inteligencia John Ratcliffe aseguró que hay muchos más avistamientos de los que el público conoce. Ratcliffe dice que “estamos hablando de objetos que han sido vistos por la Marina o la Fuerza Aérea, o han sido captados por imágenes satelitales. Francamente, involucran en acciones que son difíciles de explicar, movimientos que son difíciles de replicar, para los que no tenemos la tecnología o que viajan a velocidades que superan la barrera del sonido sin un estampido supersónico“.

En 2019, el propio ejército de Estados Unidos confirmó la autenticidad de algunos videos de Fenómenos Aéreos no Identificados. En 2020, el Pentágono lanzó los mismos videos.

Y en 2017, un informe del diario The New York Times 2017 reveló que varios pilotos de la Marina habían visto estos fenómenos mientras volaban. El Pentágono desclasificó el incidente, que mostraba objetos de alta velocidad y un mecanismo de propulsión claro que superaban en velocidad a los aviones de los oficiales.

¿Es importante?

La ley que ordena la creación del informe lo ha hecho con el motivo de encontrar potenciales peligros para la seguridad nacional. Lejos de especular con la teoría de los visitantes de otro planeta, los miembros del Congreso temen que “un adversario potencial pueda haber logrado capacidades aeroespaciales revolucionarias, que podrían poner en riesgo las fuerzas estratégicas o convencionales de los Estados Unidos“.

El teniente Ryan Graves, expiloto de la Armada, dijo en la mencionada entrevista con 60 Minutes que “si estos fueran aviones tácticos de otro país, sería un problema enorme“. En este asunto estriba la principal preocupación del Senado: de que la tecnología, lejos de ser extraterrestre, corresponda a avances tecnológicos de rivales como China. En todo caso, la apertura de los legisladores para abordar el tema supone una apertura

Muchos de los avistamientos suelen tener explicaciones como incidentes meteorológicos, fenómenos naturales o fallas en los sistemas de sensores y cámaras. También suelen ser objetos aéreos de otra naturaleza, como globos meteorológicos y drones. Pero los que resultan inexplicables se catalogan como Fenómenos Aéreos no Identificados.

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En un artículo de The New York Times, el exlíder demócrata Harry Reid aseguró que “hay información descubierta por las investigaciones encubiertas del Gobierno sobre fenómenos aéreos no identificados que puede ser revelada al público sin dañar nuestra seguridad nacional“.

Sin embargo, varios legisladores se oponen a prestar atención e invertir recursos en este tema en medio de la reactivación económica por la pandemia. Según el medio The New Yorker, en 2008 ya se invirtieron 22 millones de dólares en un programa impulsado por el propio Reid para supervisar este tipo de fenómenos. Para los oficiales de inteligencia, ese tipo de inversión era “ridículo, un desperdicio de dinero”, por lo que “los funcionarios estaban preocupados de que saliera a la luz que el Gobierno está gastando dinero en estos asuntos”.

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