¿Negociar con Maduro? La gran encrucijada que enfrenta la oposición venezolana

En los últimos días ha sorprendido el tono conciliador de Nicolás Maduro para entablar relaciones con sus rivales políticos.

En primer lugar, Maduro manifestó que está abierto a dialogar con Juan Guaidó, reconocido por, entre otros, el gobierno de Estados Unidos como presidente legítimo de Venezuela. Las conversaciones estarían encaminadas a negociar un escenario electoral en el que pueda participar Guaidó con todas las garantías del caso. A cambio, Maduro recibiría inmunidad en materia de acusaciones internacionales, y también reduciría las sanciones que desde el exterior se le han impuesto a Venezuela. Guaidó la presenta como la propuesta de salvación para Venezuela.

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La apertura de Maduro no sorprendió a muchos. El mandatario está interesado en resolver sus problemas internacionales, y la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos es una buena puerta para hacerlo. Durante el mandato de Donald Trump, en el que justamente se llevaron a cabo las elecciones de 2018, acusadas de fraudulentas por buena parte de la comunidad internacional, las denuncias contra Maduro se mantuvieron firmes, e incluso las tensiones con Estados Unidos alcanzaron territorio venezolano. Ahora, tanto Biden como Guaidó estarían buscando una salida diplomática para darle peso a la imagen política del segundo, que en los últimos años ha terminado sin peso político dentro de Venezuela y separando a la oposición.

Las negociaciones están siendo facilitadas por el gobierno de Noruega, en una figura que la derecha venezolana ha comparado con el proceso de paz de Colombia con las Farc, en Cuba.

La polémica del CNE

En paralelo, Maduro también ha ofrecido la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), una propuesta que ha contado, sorpresivamente, con el aval de importantes figuras del chavismo y la oposición.

El ofrecimiento ha generado opiniones encontradas. Guaidó se ha opuesto de facto a este acuerdo, arguyendo, en entrevista con la BBC, que “El CNE no es la solución. Ganamos en 2015 [las elecciones parlamentarias] y el Tribunal Supremo secuestró competencias. Participamos en las regionales de 2017 y hasta nos quitaron la gobernación. Ya Venezuela pasó suficientes proceso fallidos de negociación en el pasado y por eso lograr un acuerdo no sólo pasa por una negociación; serán necesarios garantes, mayor presión incluso porque otra falsa elección no lleva a una solución, ni siquiera para el chavismo”.

Por su parte, el candidato presidencial en 2012, Henrique Capriles, es uno de los defensores de esta nueva distribución, que ve como una posibilidad de una salida democrática de la crisis institucional que vive Venezuela desde hace años. Muchos dudan que sea así.

Por eso, el ofrecimiento de Maduro ha terminado de fragmentar al sector opositor, ya que una parte importante de él cree que esta concesión no es más que una fachada para dar impunidad al régimen de Maduro. Así lo señaló María Corina Machado en entrevista con La Gran Aldea. La opositora y líder del movimiento político Vente Venezuela señaló que “es una jugada de la dictadura para quitarse la etiqueta de Estado criminal y régimen usurpador. Les viene como anillo al dedo un proceso de normalización, porque su meta es lograr legitimidad internacional y que les quiten las sanciones”. Y agregó: “Es una estrategia que ya el régimen ha usado en el pasado, y para la que se ha prestado gente consciente e inconscientemente”.

La posibilidad de conformar este nuevo CNE genera grandes preguntas. La principal, si los integrantes de la oposición que lo conformen podrán participar políticamente, o si al final solo estarán legitimando el gobierno de Maduro con su presencia. Lo cierto es que, además de Capriles, varias figuras que generan confianza en el sector opositor venezolano, como Roberto Picón, le han dado un importante impulso a la conformación de este nuevo CNE.

Pero la oposición menos conciliadora, de la que hace parte Machado, ve con malos ojos esta movida, y también las negociaciones en las que intercede Noruega, porque cree que están cediendo ante un régimen que tiene mucho de qué responder. Por lo tanto, la salida no se ve fácil desde este punto de vista.

¿Y Leopoldo López?

Por otra parte, Maduro no se muestra empático con todos sus rivales políticos. Esta semana, su gobierno, por medio de la Corte Suprema, pidió la extradición de Leopoldo López a Venezuela. Tras escapar del país mientras cumplía una condena al ser acusado de incitar la violencia en las protestas de 2014, López se encuentra en España.

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Maduro se ha mostrado inflexible con su caso, pero lo que realmente sorprende es que el  resto de la oposición no se interesa mucho en el tema, ni siquiera como instrumento político para generar presión. Este distanciamiento entre el resto de la oposición y López incide en el carácter fragmentado que el antichavismo ha asumido en la última década, y que le ha permitido a Maduro socavar el sistema reiteradamente.

En todo caso, la salida no parece fácil. Las elecciones regionales están programadas para el 21 de noviembre, y parece que todos negociarán por su lado. Al final, Maduro tiene varios frentes en los cuales moverse.

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