Nueva ola de tiroteos en Estados Unidos: ¿podrá Biden regular el porte de armas?

Los tiroteos vuelven a conmocionar a Estados Unidos. El fin de semana, dos personas murieron y al menos 20 resultaron heridas cuando tres tiradores dispararon “indiscriminadamente” contra una multitud durante un concierto en Miami. El ataque es el más reciente de este tipo en un año en el que aumentaron las ventas de armas en Estados Unidos.

El tiroteo ocurrió durante la madrugada en un centro comercial de Miami Gardens, donde vive una importante comunidad cubana de familias de clase trabajadora. Según la policía, el local celebraba un evento y varios organizadores se encontraban en el exterior del recinto cuando un vehículo todoterreno se acercó al lugar. El comunicado relata que “tres individuos salieron del vehículo y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra la multitud“, añadió.

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Los tres agresores huyeron en el vehículo, y las autoridades ignoran el móvil. Además de los dos muertos, al menos 20 personas fueron hospitalizadas, una de ellas en estado crítico.

El ataque volvió a traer a la mesa el problema incontrolable de los tiroteos y terrorismo interno en Estados Unidos. Uno de los desafíos en los que el Gobierno de Joe Biden podría encontrar más problemas, debido a las reticencias de los republicanos para regular la compra y venta de armas.

43.000 muertes por armas de fuego

Florida sigue marcada por el tiroteo de 2016 en la discoteca Pulse de Orlando, en la que un hombre mató a tiros a 49 personas, muchos de ellos cubano-estadounidenses.

Lo más preocupante es que en el último año, los homicidios relacionados con armas de fuego han aumentado en todo el país. El año pasado se produjeron más de 43.000 muertes relacionadas con las armas en Estados Unidos, incluidos los suicidios, según el Gun Violence Archive.

Los planes económicos de Biden podrían quitarle margen de negociación con los republicanos en el tema del control de las armas dentro de Estados Unidos. Foto: AFP

Estados Unidos tiene una larga y dolorosa historia de violencia con armas de fuego, con un número constante de tiroteos diarios así como de asesinatos masivos que han tenido como objetivo escuelas, lugares de trabajo y centros comerciales.

El pasado miércoles, un trabajador del transporte público mató a tiros a nueve personas en una estación de ferrocarril de California antes de dispararse a sí mismo mientras llegaba la policía.

En un registro realizado esta semana en la casa del tirador, que fue incendiada poco antes del ataque, se encontraron 12 armas, unas 22.000 municiones y cócteles molotov.

Vergüenza internacional

En los últimos meses, Indianápolis, California, Colorado y Georgia han sido escenarios de tiroteos. Biden calificó el mes pasado la violencia con armas de fuego en su país de “epidemia” y “vergüenza internacional“.

Aunque los confinamientos por la pandemia de coronavirus supusieron una pausa en la violencia, se produjo un récord de ventas de armas.

En marzo del año pasado, el número de comprobaciones semanales de antecedentes penales de compradores de armas superó por primera vez el millón, informó el diario The New York Times. Y esta primavera la cifra llegó a 1,2 millones en una semana, con muchas ventas a propietarios primerizos.

¿Misión imposible para Biden?

Durante la anterior oleada de tiroteos, Biden llamó a prohibir los fusiles de asalto y urgió al Congreso a regular la tenencia de armas después de un tiroteo que dejó diez muertos en Colorado.

No necesito esperar un minuto más, todavía menos una hora, para tomar medidas de sentido común que salvarán vidas en el futuro y para exhortar a mis colegas de la Cámara y el Senado a actuar“, aseguró Biden. “Debemos prohibir también los fusiles de asalto“.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, se refirió más tarde a diferentes mecanismos para reforzar el control de armas de fuego y responder de forma más general a la “violencia en la población“. Esto podría pasar, según ella, mediante “acciones del Ejecutivo“, y no únicamente por un proceso legislativo.

Por otra parte, a comienzos de mayo,un juez rechazó un pedido de quiebra de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) al considerar que el influyente grupo de presión defensor de las armas presentó la solicitud para eludir una pesquisa por corrupción en Nueva York.

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El fallo implicó una victoria para la investigación neoyorquina, que busca disolver la poderosa organización conservadora, así como un duro golpe a la NRA, que desde hace décadas da apoyo financiero a candidatos que favorecen el libre porte de armas. El fallo significa una esperanza para el Gobierno demócrata, que ve en la politización de la industria armamentística un escollo para luchar de frente con el terrorismo interno.

El escenario ideal para Biden y su gabinete sería aquel que le permita reformar la Segunda Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, que protege el derecho de poseer y portar armas. Sin embargo, la enmienda fue promulgada en 1971, en un contexto de seguridad interior muy distinto al actual, en el que existen cuerpos gubernamentales encargados de responder con armas de fuego si alguna situación lo amerita.

*Con información de AFP

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