De 3,4 millones a un millón: ¿por qué se desplomó el número de vacunados diarios en Estados Unidos?

Las imágenes en varios territorios de Estados Unidos son de auténtica normalidad. Comercios reactivados, eventos deportivos con miles de espectadores, y, sobre todo, ciudadanos sin tapabocas. Este panorama ha sido posible gracias al plan de vacunación desplegado por el gobierno de Joe Biden, quien se propuso, para el 1 de julio, haber vacunado con al menos una dosis al 70 por ciento de los norteamericanos.

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El cálculo, si bien ambicioso, parecía alcanzable, según las estimaciones de dosis inoculadas al día hasta el mes de junio. Sin embargo, los cálculos apuntan a que para el día establecido se llegará hasta el 68 por ciento. En abril se alcanzaron a inyectar 3,4 millones de dosis diarias; ahora, la cifra es de algo más del millón de vacunados al día.

Más preocupante que esos dos puntos porcentuales por debajo de la meta es la disparidad en el porcentaje de vacunados en varios estados, y el temor de que cientos de miles de dosis disponibles se pierdan en cuestión de semanas.

Joe Biden apuntó a vacunar al 70 por ciento de los estadounidenses para el 1 de julio. Foto: AFP

Lo cierto es que en la costa Oeste y al noroeste de Estados Unidos el plan marcha sobre ruedas. En la mayoría de territorios ya se ha superado la meta del 70 por ciento, y ya se ha desplegado el plan para vacunar a mayores de 12 años. Pero al sur del país, en estados como Alabama, Luisiana y Misisipi, menos de la mitad de los adultos ha recibido siquiera la primera dosis.

Actualmente, según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el número de vacunados en esos estados es del 35 por ciento, mientras que en los costeros California y Nueva York se encuentra alrededor del 60 por ciento, y apuntan a alcanzar la meta del presidente. En Alabama, alcanzar el 70 por ciento de vacunados podría llevar más de un año.

¿Cuál es la razón?

Lejos de lo que se podría pensar, el problema no estriba en la distribución de las dosis, sino a lo que los expertos consideran falta de confianza de la población afroamericana, mayoritaria en estos territorios, en el sistema de salud.

Esta situación tiene sus raíces en la crisis racial histórica. Como señala Antonia Laborde en el diario El País de España, “el escepticismo de los Estados del sur frente al sistema médico viene de largo”. Cita el Experimento Tuskegee, llevado a cabo en Alabama y en donde varios afroamericanos murieron entre 1932 y 1972, cuando “el Servicio Público de Salud de Estados Unidos realizó un estudio biomédico a 600 afroamericanos con sífilis. El objetivo del programa no era curarlos, sino seguir su evolución física y mental para ver los efectos de la enfermedad de transmisión sexual”.

En estados sureños, como Alabama, se podría alcanzar la meta del 70 por ciento de vacunados hasta dentro de un año. Foto: Scott Olson / AFP

Los tratos diferenciados también han alimentado esta incredulidad dentro de las comunidades de la región sur. Como lo apunta también en ese medio la epidemióloga Jodie Guest, de la Universidad de Emory, en Georgia, donde la mitad de la población es negra, “los argumentos que más escucha entre quienes no quieren recibir la vacuna son que ya se contagiaron, así que no la necesitan, que temen que afecte a la fertilidad o que la covid-19 sea una maniobra del Gobierno para deshacerse de la gente”. Los planteamientos le recuerdan los discursos que también eran populares durante la epidemia del VIH.

Además, la pandemia también ha dejado expuesto que las minorías étnicas son las más golpeadas en crisis sanitarias. La tasa de muertes por coronavirus de afroamericanos, junto a hispanos y nativos ha sido tres veces mayor, y la tasa de hospitalizados ha sido cuatro veces mayor que la del resto de la población.

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En todo caso, la situación hace peligrar la esperanza de conseguir la inmunidad de rebaño cuanto antes en todo el país. Como señalaron Rick Rojas y Mitch Smith en The New York Times, para conseguir la meta es esencial prevenir nuevos contagios y usar las dosis ya distribuidas. “con una utilidad asegurada de tres meses, millones de dosis de Johnson & Johnson están a punto de expirar en todo el país este mes, llevando a los gobernadores a a pedir urgentemente que los operadores de salud las usen pronto”. Señalan el caso de Arkansas, en donde 57.000 vacunas están por expirar, y Tennessee, en donde otras miles están en bodegas ante una inminente expiración.

El peligro está en que, al no lograr la inmunidad de rebaño, el virus se vuelva a salir de control. Como le indicó al Times Susanne Straif-Bourgeois, epidemiologista en la Universidad de Louisiana, en Nueva Orleans, “mi preocupación es el otoño, cuando todos volverán a los colegios y universidades”.

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