Gobernar para la guerra

Surgen los escándalos, circulan las imágenes de violencia policial, se hacen algunos llamados internacionales. Nada cambia. Más aún, Duque refuerza el sentido de sus decisiones.

El de Duque no es meramente un “desgobierno”, como se ha dicho. Duque gobierna para preservar un orden de cosas, para conseguir ciertos efectos de dominación. Algunos de estos efectos podrían vincularse con rasgos característicos de un régimen autoritario o incluso con elementos fascistas, pero quizá haya que añadir algo más. 

Este gobierno ha erosionado la división de poderes, y ha concentrado el poder en el partido que representa; ha intensificado la militarización de la vida, ha perseguido y reprimido brutalmente la protesta sólo por su carácter de protesta, ha subordinado políticas públicas a intereses de corporaciones, en detrimento de la mayoría de ciudadanos.

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Además, este gobierno representa un partido que ha pretendido movilizar a masas de ciudadanos contra otros sectores de la población presentados como “enemigos” o “amenazas a la nación”, a través de políticas de odio, impulsadas por prácticas de racismo, misoginia, y el miedo a perder “lo propio”, así como por formas de manipulación que niegan y desfiguran la verdad fáctica, al hacer uso de rumores mediáticos; rasgos que recuerdan elementos del fascismo histórico. Si bien Duque está lejos de ser una figura carismática; el aura de Uribe se ha desinflado notablemente en los últimos años; su ideología está lejos de ser uniforme y, cada vez menos, vincula afectivamente a sectores populares.

Asimismo, si se revisan los nombramientos de Duque, muchos traicionan o sabotean la función pública que les corresponde: un director del CNMH negacionista, un ministro de Ciencia y Tecnología acusado de plagio; un director de la Unidad de Restitución de Tierras que ocupó cargos directivos en Fedepalma, una organización que representa varias compañías que han estado vinculadas precisamente con despojo de tierras, como lo investigó VerdadAbierta; un delegado para interactuar con la CDIH que, justamente, ha despreciado a esta entidad, y la lista podría continuar. De hecho, según Hannah Arendt, uno de los rasgos iniciales del nazismo fue ir dejando inoperante, sin revocarlo explícitamente, el orden jurídico de Weimar, en su propósito por destruir todo espacio público, y su constitutiva pluralidad.

Este gobierno representa un partido que ha pretendido movilizar a masas de ciudadanos contra otros sectores de la población presentados como “enemigos” o “amenazas a la nación”, a través de políticas de odio.

Y, ciertamente, el de Duque es un gobierno decidido a vaciar lo público que queda de la república. Un régimen que, en sus versiones más democráticas, puede asumir la importancia de la participación ciudadana como garante de que puedan ser cada vez más reconocidas condiciones para una mayor igualdad material (y no sólo formal), y para una más activa intervención popular en los asuntos de interés común. 

Pero hay algo más por considerar. Todas las acciones descritas son evidentes: surgen los escándalos, circulan las imágenes de violencia policial, se hacen algunos llamados internacionales. Nada cambia. Más aún, Duque refuerza el sentido de sus decisiones al condecorar generales vinculados a violencia policial; al vestir chaquetas militares, ratificar nombramientos, respaldar funcionarios cuestionados; como se dice en las redes sociales, da una bofetada tras otra a los derechos humanos, a la democracia, incluyendo a la movilización popular. Y no le importa. Se siente respaldado por poderes económicos muy fuertes.

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El capitalismo contemporáneo produce aún la concentración de la riqueza a través de la explotación de lugares tratados como periféricos con respecto al centro del desarrollo global, pero que en todo caso lo sostienen. Territorios atravesados por poderes coloniales, como muchas zonas de Colombia, en las que se puede hacer “cualquier cosa”: como crear condiciones de inseguridad laboral, desmantelar protecciones sociales, perseguir la protesta que pueda surgir contra la precarización, explotar trabajadores, aliarse con poderes criminales, “vaciar” territorios de quienes se interpongan en el camino de proyectos de “desarrollo” intensivo, a través de masacres, procedimientos legales, persecución.  Toda una política de la muerte, como lo ha insistido Francia Márquez o, en palabras de Rita Segato: una “guerra despojadora y lucrativa, sin principio ni fin”, contra las vidas que se ha decidido, de antemano, que no cuentan.

Este gobierno prometió hacer trizar la paz y lo quiere lograr. Entendamos bien todo lo que implican sus acciones para la guerra.

5 Comentarios

  1. LA ESTRATEGIA DEL CENTRO DEMOCRÁTICO ES HACER QUE EL PAÍS SE DESANGRE Y EVITAR SER SEÑALADOS COMO RESPONSABLES DE ESTE GRAVE HECHO, MANEJANDO UN DISCURSO ANTE LA OPINIÓN PÚBLICA.

    SU ESTRATEGIA ESTÁ CENTRADA EN IMPEDIR QUE AVANCE EL DIÁLOGO PARA DARLE SOLUCIÓN A LAS PROTESTAS SOCIALES EN COLOMBIA, OPONIÉNDOSE A QUE SE FIRME EL PREACUERDO ENTRE EL COMITÉ NACIONAL DEL PARO Y EL GOBIERNO. ASÍ MISMO.

    ES LA MISMA ESTRATEGIA QUE HA UTILIZADO PARA EVITAR QUE AVANCE EL PROCESO DE PAZ, PONIENDO TRABAS EN EL CONGRESO Y EN LA POLÍTICA DESDE ANTES QUE SE FIRMARA LA PAZ EN LA HABANA.

    LO QUE HA HECHO LA DERECHA MISERABLE EN CONTRA DEL PUEBLO COLOMBIANO NO TIENE PERDÓN. INFAMIA PERVERSA QUE DEBE SER CONDENADA POR LA HUMANIDAD.

    QUE ESPERANZA PARA ESTE PAÍS, HASTA DONDE HEMOS CAÍDO, SOMETIDOS A LOS CAPRICHOS DEL CENTRO DEMONIACO, NADA BUENO LE ESPERA A COLOMBIA CON EL FASCISMO MÁS RECALCITRANTE Y TOTALITARIO.

  2. ÁLVARO URIBE SIGUE GOBERNANDO A COLOMBIA AMPARADO EN SU TITERE IVAN DUQUE.

    QUIEN DESAUTORIZO FUE ÁLVARO URIBE

    URIBE TRINO QUERIENDO DECIR CON MÁS “anarquía y de más violencia” QUE SE INTENSIFICARA LA “REVOLUCIÓN MOLECULAR DISIPADA” UNA DOCTRINA TAN PELIGROSA QUE CONVIERTE EL DERECHO A LA PROTESTA SOCIAL PACÍFICA EN UN CRIMEN QUE DEBE SER REPRIMIDO CON TODA LA FUERZA.
    Trino de Uribe:
    “Sustitución de la autoridad legítima: El Paro de Buenaventura da permiso y define cuántos camiones pueden entrar y salir, los días y los productos autorizados. Se pierde la autoridad, se pierde el Estado y avanza el camino de más “anarquía y de más violencia”.

    Descaro de Uribe debilita al gobierno
    La manera tan descarada de manejar el gobierno por parte del expresidente le está pasando una cuenta de cobro muy grande a este gobierno

    Se está dando en el país un hecho inconcebible: una persona que no ocupa ningún cargo público y que por lo tanto no ha jurado cumplir con la Constitución pero que además tiene procesos en curso no precisamente por estar recogiendo café, ahora maneja de frente el gobierno colombiano. Ya rebozan la copa no solo el episodio de Buenaventura en el que su Twitter termina deslegitimando lo que acordaron dos viceministros, sino también ese extraño viaje del presidente Duque a Medellin y su encuentro a escondidas con Uribe. De allí sale el presidente a Cali y declara la militarización de este departamento y de la mitad del país.

    Pero esta manera tan descarada de manejar el gobierno por parte del expresidente le está pasando una cuenta de cobro muy grande a este gobierno. El episodio de Buenaventura muestra un nivel de descoordinación imperdonable en momentos en donde lo mínimo que se exige es que no se desautorice a funcionarios públicos de ese nivel por decisiones de alguien que por importante que sea, no tiene responsabilidad política de sus actos.

    MIGUEL CEBALLOS SOSTUVO QUE SE RETIRABA MOLESTO POR LA INTERFERENCIA QUE HIZO, EN AL MENOS DOS OCASIONES: EL EXPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, ÁLVARO URIBE, AL HABER TENIDO CONTACTOS CON MIEMBROS DEL ELN TENDIENTES A BUSCAR UNA NEGOCIACIÓN, PASANDO POR ALTO LA INVESTIDURA DE CEBALLOS, ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ.
    DUQUE ES EL PRESIDENTE DE COLOMBIA EN PROPIEDAD Y PARA OTROS, SIMPLEMENTE ES ALGUIEN QUE FUE PUESTO ALLÍ PARA CUMPLIR CON UNAS ÓRDENES EMANADAS POR QUIEN REALMENTE PARECE OSTENTAR EL PODER: ÁLVARO URIBE VÉLEZ. DUQUE ES UN FIEL MANDADERO DE URIBE Y CUMPLE A PIE JUNTILLAS SUS ÓRDENES INFAMES.

    EN MEDIO DE LAS PROTESTAS CONTRA LA REFORMA TRIBUTARIA, EXPRESIDENTE URIBE INCITA DE FORMA PELIGROSA AL USO DE LAS ARMAS POR PARTE DE EJÉRCITO Y POLICÍA”. URIBE LLAMA A UN GENOCIDIO EN LAS CALLES, PIDE A SOLDADOS Y POLICÍAS UTILIZAR LAS ARMAS CONTRA LOS MANIFESTANTES CON UNA “REVOLUCIÓN MOLECULAR DISIPADA” -DESPLIEGUE DE LA MÁXIMA CAPACIDAD DE LA FUERZA PÚBLICA-

    EL PLAN MACABRO DE URIBE
    EL ESCENARIO IDEAL PARA ÁLVARO URIBE COMENZARÍA A PARTIR DE LA DECLARACIÓN DEL ESTADO DE CONMOCIÓN INTERIOR. SIN EMBARGO, OJO-CUIDADO-PELIGRO: ANTES DE QUE ESO SUCEDA, EL URIBISMO QUEMARÁ SU ÚLTIMA PAPELETA, LA MÁS MACABRA Y TERRORÍFICA: CONDUCIR A COLOMBIA A UNA GUERRA CIVIL. EL PUNTO DE INFLEXIÓN SERÍA LA DECLARACIÓN DEL ESTADO DE CONMOCIÓN INTERIOR, POR EL CUAL CLAMAN A GRITOS LOS URIBISTAS COMO HIENAS SEDIENTAS DE SANGRE. SI EN LA ACTUALIDAD NOS CONMUEVEN ESCENAS DE REPRESIÓN SANGRIENTA, LA REPRESIÓN QUE SE DESENCADENARÍA POCOS SE LA PUEDEN IMAGINAR. SERÍA EL COMIENZO DE UNA GUERRA.

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