Greta y Francisco Javier, los líderes ambientales globales

Dos colombianos de diferente origen y condición social viajaron esta semana que termina, a Glasgow, a la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26). Encuentro que pretende evitar la catástrofe climática global ocasionada por el Cambio Climático. Ambos, viajaron para adelantar labores oficiales de sus respectivos cargos y dignidades.

El primero, como jefe de una extravagante delegación de 149 personas, en la que se incluían su esposa, hijos, hermano, familiares, funcionarios y aduladores oficiosos.

El segundo, por su condición de embajador de buena voluntad, del programa Euroclima+ de la Unión Europea, para la sostenibilidad ambiental y cambio climático con América Latina.

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El primero debe presentar en la conferencia, la estrategia de Colombia hacia el 2050 en materia de reducción de emisiones de gases efecto invernadero y asumir los compromisos.

El segundo viajó a exigirle a los gobernantes de los países del mundo que enfrenten con mayor contundencia la inminente catástrofe global del cambio climático. Según él, los jefes de Estado deben tomar medidas efectivas, porque de lo contrario, no habrá futuro para su generación.

Ambos también viajaron con la esperanza de consumar una agenda emocional, de tipo personal, muy importante para ellos. Y la cumplieron.

El primero, el 2 de noviembre, al fin se pudo dar el lujo de saludar, a las carreras, de pie y sin tapabocas, al esquivo presidente Biden que desde que se posesionó no lo ha querido recibir oficialmente en la Casa Blanca.

El segundo, un día antes se había fundido en un estrecho abrazo, con su ídolo de toda la vida: Greta Thunberg, la poderosa heroína ambiental sueca de 16 años, durante una manifestación convocada por activistas, frente al centro de convenciones donde se adelanta la COP26 en Glasgow.

Greta Thunberg
Greta Thunberg. Foto: AFP

Ambos, el primero y el segundo, son jóvenes: Iván Duque Márquez, el presidente de los colombianos, quien ha sido apático en su vida y gobierno con los temas ambientales, tiene 45 años; mientras que Francisco Javier Vera Manzanares, el niño de larga trayectoria ambientalista, ahora reconocido líder ambiental mundial, apenas tiene 12 años.

Francisco Javier es un chico que el año pasado recibió amenazas de muerte, por haber publicado, en las redes (controladas por sus padres) un video, pidiéndole al gobierno de Duque garantías de conectividad para la educación virtual en el país. Garantías que a la postre, se volvieron añicos con el escándalo Abudinem, que dejó a Colombia con la misma brecha digital.

No había cumplido los 10 años cuando en el Senado de la República, les dio una cátedra ambiental a los denominados padres de la patria: “Les pido que como senadores legislen para la vida, en contra del fracking, del testeo animal, de los plásticos de un solo uso y del maltrato animal”.

Francisco Javier es conferencista desde los 9 años. Disfruta hacer cosas de niño, pero también está preocupado por la deforestación del Amazonas, por los plásticos en los mares, por el derretimiento de los polos, por la hecatombe del cambio climático, en suma: por la suerte del planeta. Le gustan las ciencias sociales y la física; lee a Einstein, Hawking y Sagan. Se considera un líder desde “pequeño”. “Hemos hecho plantones, protestas, marchas”, dice con orgullo.
Desde hace tiempo le viene pidiendo cita al presidente Duque para enterarlo de sus preocupaciones, pero no ha recibido respuesta.

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El presidente Duque, por su parte, es un hombre que gusta rodearse de incondicionales que le aplaudan sus acciones. Amigo de los libros, las guitarras y los balones, los cuales maneja con cierta destreza pero no con maestría. También es amigo del fracking y lleva tres años sin hacer los esfuerzos necesarios, para que se ratifique en el congreso el Acuerdo de Escazú, que contiene disposiciones específicas para la protección de los defensores ambientales.

Lo cierto es que el cambio climático es el problema ambiental global más aterrador del planeta, y produce en los niños y jóvenes una pesadumbre similar a la que produjo la amenaza nuclear a los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial. Por eso, saldrán nuevos y necesarios liderazgos por parte de niños y jóvenes que arrinconarán a dirigentes políticos más interesados en negocios que en soluciones.

La postura frente a la desidia de los gobernantes, por parte de Greta y Francisco Javier ha sido contundente: según la primera, “no es ningún secreto que la COP26 es un fracaso”, “un evento de relaciones públicas en el que los líderes pronuncian hermosos discursos y anuncian lujosos compromisos”. Por su parte, Francisco Javier asegura que “somos los niños, las niñas y los jóvenes quienes estamos defendiendo este planeta”.

Nuevos líderes que luchan para que a la raza humana no se les apaguen las estrellas.

6 Comentarios

  1. Políticos interesados en los negocios o más bien al servicio de los negocios y de espaldas al desastre que sus amos han provocado. Como los músicos del Titanic, discutiendo sobre la tonalidad más adecuada mientras el barco se hundía

  2. La alusión a la afectación del cambio climático en el estado anímico de la población mundial, está cada vez mejor documentada por parte de los investigadores de la salud mental global, donde se evidencian cómo los ancianos con deterioro cognitivos son más afectados por las olas de calor, así como también el calentamiento como determinador de los grandes desplazamientos de grupos humanos incidiendo desfavorablemente en el bienestar mental individual y colectivo por la pérdida de su hábitat y la cascada de eventos negativos que conlleva este fenómeno .

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