Petro, ¿’uribizándose’ con el Acuerdo de Paz?

Un intenso debate se libra desde hace días en redes y grupo sociales por las fuertes críticas que Gustavo Petro le ha hecho al Acuerdo de Paz, del que dice que ni siquiera ha sido un buen comienzo para lograr la paz. Según Petro, lo que se necesita es “un contrato social de convivencia” para ponerle fin a la guerra.

Gustavo Petro estuvo presentando su libro Una vida, muchas vidas en la Feria Internacional del Libro de Cali, el pasado 28 de octubre, junto con el escritor Julio César Londoño. Durante la charla ambos tuvieron un pequeño debate sobre el proceso de paz con las Farc y su implementación. En su intervención, que hasta hace poco empezó a ser tendencia en las redes sociales, el precandidato del Pacto Histórico se mostró como un crítico del Acuerdo de Paz, al punto de considerar que este no es suficiente para lograr la paz.

Todo empezó cuando Londoño le remitió una pregunta que le hizo Sergio Jaramillo, excomisionado de Paz del gobierno de Juan Manuel Santos: “¿Por qué (Petro) no le ha dado un apoyo más decidido al Acuerdo de Paz? ¿No se da cuenta de que es un quiebre histórico? Lo que ha dicho hasta ahora son unas tibiezas, bla, bla, bla, insistiendo que la paz es algo más grande, etcétera”.

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Petro respondió con una crítica a Jaramillo y a todo el proceso de paz: “La pregunta ya tiene un sesgo. ¿Qué es un proceso de paz? Sergio Jaramillo es el autor del proceso de paz, quizás el más genuino autor de eso que él llama el proceso de paz con las Farc. Yo participé en un proceso de paz de ese mismo calibre, entre grupos armados, porque yo fui del M-19. Quizás fuimos los que inauguramos la época de las negociaciones entre grupos armados, incluso en América Latina. Fuimos precursores. Pero yo hoy, al cabo de toda esa experiencia, puedo decir que un proceso de paz no es eso y ahí (está) lo que me separa de Sergio Jaramillo”.

Londoño lo interrumpió para contradecirlo: “Pero lo que se está haciendo es un buen comienzo o, por lo menos, un detente necesario”.

El senador respondió que tampoco se podía considerar un buen comienzo: “No, porque si miramos, sin ir atrás a la historia, demasiado atrás, si miramos eso que llamamos procesos de paz, siempre son seguidos de procesos de violencia. Es decir, la sociedad colombiana no ha encontrado (…) una era de paz”.

(La intervención de Petro sobre el proceso de paz se puede ver a partir del minuto 46:57)

Acto seguido, Gustavo Petro se refirió a lo que, según él, no se logró con el proceso de paz: un contrato social de convivencia. “La paz es la manera pacífica de resolver conflictos, y la sociedad tiene conflictos y siempre los tendrá, porque si no, estaría muerta. Lo vivo es conflictivo. Pero nosotros hemos hecho una especie de desvío de la discusión de qué es la paz. La paz es un contrato social”, dijo.

Según Petro, mientras el acuerdo de paz con la guerrilla del M-19 –de la que él hizo parte– logró “abrir el camino de un contrato social”, que fue la Asamblea Constituyente de 1991, el proceso con las Farc no tuvo ese fin. “La idea de Sergio Jaramillo, en la que termina enredando a las Farc, es simplemente un acuerdo entre grupos armados. No hay un contrato social. Y por eso esa separación entre sociedad y acuerdos”, aseguró.

Una argumentación similar ya había sido expresada antes por Petro en una larga entrevista que le otorgó a Diario Criterio a raíz de su libro biográfico.

Londoño le preguntó que si el punto de la reforma rural integral del acuerdo no se podía considerar un contrato social, a lo que Petro replicó, de nuevo, con una crítica a Jaramillo, sin referirse específicamente al tema agrario: “(…) incluso el principal enemigo de esos acuerdos hechos por Sergio Jaramillo no es solo el uribismo. La otra parte también tiene una enorme responsabilidad. Pero esos acuerdos solo se podrán realmente ejecutar en medio de una paz grande, es decir, de un contrato social”.

Gustavo Petro
Gustavo Petro, durante la presentación de su libro.

Para Petro, Juan Manuel Santos no tuvo la audacia para construir ese contrato, solo estaba interesado por desarmar a las Farc y por esa razón perdió el plebiscito con el uribismo. “Había una desconexión entre el acuerdo y la sociedad, y la derecha aprovechó y le ganó el escenario a Santos”, agregó el senador.

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El escritor, nuevamente, lo interrumpió: “Yo creo que eso es injusto con el acuerdo de paz, Gustavo. Fue una negociación larga, fue finalmente una hoja de ruta importante con el desarrollo del campo, con las curules para las víctimas, con restitución de tierras, dándole curules a la guerrilla. Ahora, yo creo que ni Santos ni nadie puede resolver el país en cuatro años y con un enemigo tan formidable como Álvaro Uribe al frente y con un país tan godo como este y tan paraco como este. A mí me parece que el trabajo que se hizo en la administración Santos es notable y era un buen primer paso”.

Y Petro, otra vez, insistió en que eso no podía considerarse “como primer paso”, y aseguró que incluso la asamblea de 1991 tuvo problemas de representatividad, pues porque para su votación solo participaron “los sectores modernos de las ciudades”. “Por eso, la Constitución del 91 tiene tanto problema de aplicabilidad en su texto. Todavía sigue siendo una especie de bandera, de proyecto, no una realidad vigente”.

Además, el senador aseguró que Santos se rehusó a cruzar unas líneas rojas en la negociación con las Farc y que esas líneas eran “la posibilidad de hacer un contrato social”, y remató presentando a su movimiento, el Pacto Histórico, como solución a esos problemas.

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“Nosotros hasta ahora tenemos una sociedad viviendo en un territorio sin contrato de convivencia, y quizás lo que propone el Pacto Histórico es eso. Y no necesitamos tener un grupo armado para hacerlo. Lo que necesitamos es una sociedad para hacerlo. El proceso de paz es con la sociedad, no con las armas. Es en medio de eso, de un proceso de transformación de ese calibre –que no es socialista, ni nada por el estilo, es una democratización, un acuerdo de convivencia–, como realmente se podrían ir apagando de manera permanente las violencias armadas, rurales”.

Y, así, Gustavo Petro concluyó que el Acuerdo de Paz solo tiene de forma marginal “las materias de ese contrato social”.

El tema ha sido tan controversial, que Londoño tuvo que salir a aclarar su postura sobre el proceso de paz.

¿Un nuevo Acuerdo de Paz made in Gustavo Petro?

No es la primera vez que Petro se refiere de esta manera a la implementación del Acuerdo de Paz. En su entrevista a Diario Criterio, y al responder una pregunta sobre cómo evaluaba la implementación de lo negociado en La Habana, lo calificó como un “acuerdo entre guerreros”.

En esto, Petro parece también marcar una diferencia con sectores que lo apoyan y que le han reclamado al Gobierno un mayor compromiso para la implementación. Esto, porque hay quienes consideran que muchos de los puntos del Acuerdo de Paz, como las curules para las víctimas, la participación política de los excombatientes y la reforma rural, pueden ser claves para construir un contrato social.

De hecho, durante el paro nacional de este año, el expresidente Juan Manuel Santos se aventuró a decir que la solución a la crisis social estaba en los acuerdos. “El problema con los indígenas y el problema con las comunidades afro se puede resolver simple y llanamente cumpliendo con el capítulo étnico del proceso de paz”, dijo Santos, el 19 de mayo pasado, en W Radio.

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Así mismo, también ese día, pero en Blu Radio, el expresidente aseguró que lo negociado con las Farc, “tiene previsto una serie de mecanismos de concertación, de diálogo, de inclusión de todos los que se han sentido marginados en esta democracia, y ahí está consignada gran parte de lo que la gente está reclamando”.

Petro, sin lugar a dudas, es hasta ahora el aspirante más fuerte para llegar a la Casa de Nariño. Así que cabe preguntarse qué posición tomará con los Acuerdos de Paz si logra ser elegido presidente o si, como lo ha insinuado, emprenderá una nueva negociación. Como bien lo evidenció Londoño, el proceso con las Farc fue un diálogo largo que, incluso, tuvo que pasar por una renegociación después de la victoria del No en el plebiscito. Además, es claro que el Acuerdo de Paz sí tuvo consecuencias positivas, y medibles, en cuanto a la violencia guerrillera, algo que no se había logrado antes.

Y también se debe tener presente que lo negociado tiene aval constitucional, lo que implica que quien sea elegido presidente debe comprometerse con medidas concretas para garantizar su implementación.

5 Comentarios

  1. A pesar de que el 10 por ciento del plebiscito dijo SÍ a la guerra, fue sólo el 10 por ciento. Pero es un absurdo porque es inconcebible que la sociedad vote un plebiscito pidiendo guerra, guerra interna, guerra entre ciudadanos. Eran conscientes de lo que votaron? Estaban dispuestos a armarse para matar a su hermano, a su vecino, a todos? Se firmó el acuerdo de paz y a diferencia de lo que afirma Petro, autoritariamente, un acuerdo de paz es un contrato social. Y Petro ramplonamente niega ese contrato social. Y gracias a ese acuerdo de paz o contrato social las FARC EP entregaron las armas, abandonaron los territorios y dijeron adiós a la guerra. Y enseguida ocuparon esos territorios otros actores armados: paramilitares, narcos, disidencias, ELN porque el gobierno hizo trizas el contrato social y no ocupó los territorios y permitió que todos esos grupos ilegales contribuyeron también a destrozar el contrato social porque los agentes de la guerra así lo impusieron. Por qué negar entonces un contrato social, un acuerdo de paz que terminaria con esa guerra inútil. Por qué decirle no a la paz, por qué decirle si a la guerra? Es un sinsentido, es la fatalidad, es la insensatez. No necesitamos a personajes así como presidentes. Es mejor RODOLFO HERNANDEZ.

    1. Petro sorprende a cada momento con sus posturas extremas: por momentos se vuelve uribista, sabe descrestar mucho, de ahi la preocupacion de muchos ciudadanos entre los que me cuento por la ambivalencia de Petro en posiciones programaticas, a ratos oscila entre un Chavez, un Ortega, un Uribe, produce mucha incertidumbre este señor; su sagacidad, inteligencia y su narcisismo puede convertirlo en cualquier momento y ya con poder en un tirano peor que Ortega de Nicaragua o Maduro. Su discurso politico poco fiable debido a su persobalidad altamente egolatra

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