Las cuentas alegres del Congreso para armarle mayoría al gobierno de Gustavo Petro

El presidente electo Gustavo Petro ya tiene su mayor reto político: conformar mayorías en el Congreso para sacar adelante sus reformas. ¿Lo logrará?

Tal como están las cosas en este momento, el presidente electo Gustavo Petro no la tendrá fácil a la hora de intentar llevar a cabo las reformas que prometió durante la campaña electoral.

La razón es simple de explicar. Para lograr esas transformaciones sociales, económicas y políticas, el gobierno Petro tendrá que llevar casi todas sus iniciativas al Congreso para que sean discutidas y aprobadas.

Es decir, sus propuestas de campaña tienen que pasar por el filtro de los senadores y representantes a la Cámara electos en las votaciones de marzo pasado; y la mala noticia para el presidente electo, es que pese a la masiva votación por las listas del Pacto Histórico (partido que será aliado al gobierno de Petro), los números no le alcanzarán.

Le sugerimos: A la Registraduría le fue ‘Unga Unga’ en elecciones al Congreso

Por eso, casi todos los analistas políticos daban por hecho que el único de los expresidentes que ganaría con cara y con sello, aunque se sumó a las campañas de derrotados en las urnas (Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández), sería el expresidente liberal César Gaviria Trujillo.

César Gaviria, presidente Partido Liberal
César Gaviria, presidente del Partido Liberal.

Esa jugada a dos bandas se debe a que, pese al triunfo presidencial de Gustavo Petro, este tendrá que arrimarse a uno de los partidos tradicionales para sumar votos en el Senado y lograr la mayoría simple que se necesita para aprobar sus iniciativas de gobierno.

Sumado a ello, no se puede olvidar que los senadores tienen funciones electorales y en esa Cámara alta se eligen, entre otros, a magistrados de la Corte Constitucional, procurador, magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE) y aprobar o denegar los ascensos militares.

Para entender mejor el complejo rompecabezas político que está en juego y que en los próximos días transcurrirá en medio de llamadas, intrigas, desayunos y reuniones, basta hacer un simple ejercicio matemático.

Actualmente, el Senado en Colombia tiene 108 curules, lo que quiere decir que, para lograr la mayoría simple se requiere que voten a favor como mínimo 55 senadores (la mitad más uno).

Así las cosas, el partido del presidente Gustavo Petro (Pacto Histórico) sacó la mayor votación en las pasadas elecciones legislativas, al conquistar 20 curules y con posibilidad de aumentar un escaño más, a través del escrutinio.

Eso quiere decir que al partido del gobierno de Petro le faltan 35 votos de senadores afines a su causa, para completar la mitad más uno (55 votos).

Frente a ese escenario, asesores de Petro como los senadores Armando Benedetti y Roy Barreras dan por hecho que podrán contar con los votos de algunas vertientes políticas amigas o cercanas a las propuestas de campaña que hizo el candidato de izquierda.

En efecto, es posible que, haciendo cuentas alegres en el Congreso, junto al Pacto Histórico se sumen los votos de vertientes como Alianza Verde (13 curules), Comunes (cinco curules), Indígenas (dos curules).

Eso quiere decir que, arañando curules con los partidos amigos, el gobierno de Petro solo sumaría un máximo de 40 votos en el Senado, para discutir y apoyar sus iniciativas. Aún le faltan 15 votos para lograr la anhelada mayoría en el Congreso.

Ante esa realidad legislativa, al presidente electo Gustavo Petro no le queda otro camino que sentarse a dialogar con uno de los partidos tradicionales que quedan en el mostrador y a los que tanto palo les dio durante la campaña política, tanto al Congreso como a Presidencia.

Gustavo Petro y las posibles alianzas

Curules Senado. Foto tomada del Twitter del senador Gustavo Bolívar
Curules Senado. Foto tomada del Twitter del senador Gustavo Bolívar

Casi todos dan como un imposible político cualquier acercamiento con partidos de derecha como el Centro Democrático, Conservador, Cambio Radical y los cristianos, que suman 43 votos y nadie duda que se declararían en oposición.

El partido más cercano a los ideales políticos de Petro y que cuenta con los votos que necesitaría, es el Liberal.

Ellos (liberales) tienen 14 curules en el Senado y lo único que acabaría con la posibilidad de acercarlos al nuevo gobierno, es que se declaren como un partido de oposición. De suceder ello, ni siquiera los senadores liberales que apoyaron a Petro podrían votar sus proyectos, pero su director, el expresidente Gaviria, ya manifestó públicamente su intención de sentarse a dialogar con el nuevo presidente electo.

Dilian Francisca Toro Torres. Foto tomada de su Twitter.
Dilian Francisca Toro Torres. Foto tomada de su Twitter.

En medio de esa coyuntura política, una reconocida dirigente y baronesa electoral abrió otra puerta y que el presidente electo podría tocar en los próximos días: el Partido de La U.

En la mañana de este martes 21 de junio la directora de esa colectividad, Dilian Francisca Toro, dijo durante una entrevista radial, que su anhelo personal es que la U se convierta en un partido independiente al gobierno de Petro. No obstante, aclaró que esa decisión se tomará de manera conjunta.

En conclusión, ni el partido del nuevo Gobierno, ni la oposición cuentan con los votos suficientes para armar mayorías en el Congreso. Lamentablemente, ese nudo siempre se ha desenredado con mermelada y burocracia. ¿Qué hará Gustavo Petro?

Así las cosas, esa condición les daría a los diez senadores de la U, la posibilidad de apoyar o rechazar proyectos que se presenten o promuevan durante el nuevo gobierno. Es decir, podrán votarlos, sin violar las normas del nuevo Estatuto de la Oposición.

En conclusión, ni el partido del nuevo Gobierno, ni la oposición cuentan con los votos suficientes para armar mayorías en el Congreso. Lamentablemente, ese nudo siempre se ha desenredado con mermelada y burocracia. ¿Qué hará Gustavo Petro?

Puede leer: Gustavo Petro creció casi tres millones de votos en segunda vuelta: ¿qué regiones los sumaron?

4 Comentarios

Deja un comentario

Diario Criterio