Hidroituango, las jugadas secretas detrás del pago de Mapfre por 3,9 billones de pesos

La tormenta política y económica en la que se ha convertido Hidroituango tuvo un desenlace tan inesperado como el mismo taponamiento del túnel ocurrido en el corazón de esta megapresa en 2018. 

Este viernes se anunció un acuerdo de pago de 3,9 billones de pesos (90 por ciento del valor del daño patrimonial) por parte de Mapfre Seguros por las contingencias presentados en la obra, lo que parece casi un final de cuento de hadas que dejaría limpio el tablero para todos los jugadores, desde Sergio Fajardo o Luis Alfredo Ramos, hasta Camargo Correa y Conconcreto, entre otras 26 personas y empresas.

Y, por supuesto, le permitiría al contralor general, Carlos Felipe Córdoba, reposicionarse como el protagonista. Sin embargo, el final aún está por escribirse.

El primero en dar señales al respecto fue el alcalde Daniel Quintero, quien desde el martes empezó a anunciar sobre el eventual acuerdo y hasta empezó a gastarse la plata sin haberla recibido, al informar que congelaría las tarifas de energía.  

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Diario Criterio estableció que desde hace varias semanas el gerente de Empresas Pública de Medellín, Jorge Carrillo, venía adelantando negociaciones con Mapfre para que hiciera un pago importante de la póliza de 2.556 millones de dólares, y no a cuentagotas, como lo ha venido haciendo.

Hasta el momento, esa aseguradora ha desembolsado 350 millones de dólares en los últimos dos años, una cifra ínfima frente al valor de la póliza y de los daños causados en Hidroituango, tasados por la Contraloría General en 4,3 billones de pesos por “la destrucción del valor de la inversión del proyecto y por concepto de lucro cesante”.

En vista de que el 21 de noviembre el organismo de control ratificó su fallo de responsabilidad fiscal por este monto y vinculó a Mapfre dentro de las 26 empresas o personas que deben responder por este descalabro, el gerente Carrillo decidió informarle y vincular a esa entidad, como una especie de ‘garante’ de las negociaciones que adelantaban con Mapfre.

Tras varias reuniones, la más importante ocurrida en días pasados en Bogotá y no en Madrid (España), como se ha especulado, prácticamente se llegó a un borrador de acuerdo en el que Mapfre desembolsaría alrededor de 983 millones de dólares.

Se ha especulado que el resto lo pagarían los constructores y la póliza por 100 millones de dólares que EPM tenía con Sura y que la Contraloría General también piensa que debe hacerse efectiva. Así lo anunció el propio alcalde Quintero, pero Sura expidió un comunicado negando cualquier  participación en los acuerdos o del pago de una parte del supuesto deducible del 10 por ciento.

Lo cierto es que, para que la Contraloría cierre este fallo y levante cualquier sanción a los implicados, deben llegar los 4,3 billones, ni un peso más ni uno menos. De lo contrario, el proceso seguirá su curso y penderá como una espada de Damocles sobre todos, incluso sobre la propia Mapfre, así pague el 90, 92 o 98 por ciento. “Todos son responsables“, dijo en su momento el vicecontralor general, Julián Ruiz.

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Lo que sorprende es que este acuerdo se logró a pesar del intenso bombardeo del propio alcalde Daniel Quintero en contra de los constructores y responsables, pero también del ministro de Minas, Diego Mesa, y del consejero presidencial de Gestión y Cumplimiento, Juan Emilio Posada.

Quintero ha usado a Hidroituango como su caballo de batalla para ganar la Alcaldía y para enfrentar a parte del empresariado antioqueño, al punto de llevarlo contra las cuerdas. El mandatario quiere sacar a los actuales constructores y traer, muy seguramente, no a ningún constructor chino sino al grupo Ethuss del empresario y contratista William Vélez.

Daniel Quintero Calle ha usado Hidroituango como caballito de batalla
Daniel Quintero Calle ha usado Hidroituango como caballito de batalla

Por su parte, el ministro Mesa y el consejero Posada están muy unidos al empresariado antioqueño en guerra con Quintero, y desde sus puestos de poder estarían influenciando para que el Gobierno amenace a EPM con intervenciones y con sanciones.

“Estos dos funcionarios tienen enrarecido el ambiente en la Casa de Nariño y distorsionan la realidad que debe tener el presidente Iván Duque sobre lo que realmente está pasando con esa empresa y con el fututo de Hidroituango, que es lo que le debe importar al país, pues de allí depende el suministro futuro del 17 por ciento de la energía del país”, dijo un importante abogado que ha estado al tanto de las negociaciones.

De hecho, algunos los señalan de estar detrás de las presiones que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha hecho desde hace más de un año a EPM y al alcalde Quintero, primero, para que no cambie la junta directiva o a los constructores, intromisión que llevó a EPM a anunciar la semana pasada el pago del crédito que tenía con esa entidad, con tal de quitársela de encima.

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“Mesa, pero en especial Posada –que tiene relaciones familiares con algunas de las personas o empresas vinculadas al escándalo de Hidroituango o enfrentadas con Quintero–, ha cumplido un papel muy complejo: no se sabe finalmente si actúan como funcionarios, como parte involucrada o como representantes de los intereses del empresariado paisa”, dijo a Diario Criterio un líder empresarial y político de Medellín, cercano a la Casa de Nariño.

Lo cierto es que, pese a la guerra de poderes e intereses, y del propio alcalde Quintero, el gerente Carrillo ha logrado mantener el avance de las obras en la megacentral, al punto de acercarse al 90 por ciento de ejecución. Incluso, sobre la mesa del consorcio constructor hay una propuesta de EPM para que sigan adelante hasta encender la primera turbina, pero en vista de lo ocurrido con el fallo de la Contraloría y del hostigamiento que han tenido desde La Alpujarra, sigue sin respuesta.

El acuerdo de EPM con Mapfre y la Contraloría despejaría el futuro no solo de los 26 implicados sino el caso de Hidroituango, que recibirá recursos suficientes para terminar las obras. También se abriría la posibilidad de que los mismos constructores la terminen, al no tener impedimentos ni sanciones en contra, sin contar a otros beneficiados, como Sergio Fajardo. Un final de hadas para una historia de Mordor.

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