¿Qué le cambiaría al himno nacional de Colombia, ‘el segundo más lindo del mundo’?

Uno de los mitos de la historia moderna colombiana dice que el himno nacional de Colombia es el segundo más hermoso de del planeta, después de La Marsellesa de Francia. Aunque nunca se supo quién, ni cuándo ni cómo ocurrió esa especie de reinado patrio, discursivo y musical, lo cierto es que este planteamiento se repitió en escuelas, colegios, medios de comunicación y todo tipo de espacios, de generación en generación, hasta convertirlo en una verdad.

El que sería el himno de Colombia se oyó por primera vez el 11 de noviembre de 1887 en un salón de escuela, cantado por los estudiantes del compositor musical Oreste Sindici. Al conocer la musicalización de su poema escrito décadas antes en honor la Independencia de Cartagena, Rafael Núñez se encargó de difundir el pegajoso himno. En su tiempo la prensa y la rancia aristocracia colombiana se deleitaban con las estrofas de Núñez que consideraban un genuino acto de patriotismo. Vale la pena recordar que eran las épocas de La Regeneración, en donde el gobierno, en medio de la oposición política, hizo hasta lo imposible por imponer un nuevo sentido patrio.

Lea también: Por quién hablan las estatuas, en especial las caídas en desgracia

Pese a su popularidad, el himno tardó más de tres décadas en oficializarse y Sindici murió en 1904 en la absoluta miseria y sin recibir un solo peso por haber compuesto la música. Ni si quiera cuando se oficializó el himno en 1920 se le hizo un reconocimiento pecuniario a sus descendientes.

Para ver una resignificación de los mitos patrios: La realidad de nuestros mitos nacionales

Las críticas al himno nacional

Desde que se difundió, el himno nacional ha tenido detractores. A inicios del siglo XX, los jóvenes literatos e intelectuales que conocían las nuevas corrientes artísticas y vanguardistas del mundo consideraban al poema de Núñez un adefesio y al poeta un mediocre. Y al tiempo que el mito de que el himno era el segundo más bello del mundo tomaba fuerza, también sus críticos pregonaban los abigarrados versos sin sentido.

Uno de los más duros fue el propio premio nobel Gabriel García Márquez. En el marco de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, García Márquez propuso modificar las malas composiciones poéticas de Núñez por otras que hablaran sobre un país diferente y diverso. Sin embargo, la respuesta fue clara en ese momento: “El himno no se toca”.

Finalmente, en 2012 el mito se derrumbó. En un análisis del diario británico The Telegraph, los versos de Núñez quedaron entre los seis himnos más feos del mundo. Sin embargo, seis años después el mismo periódico lo catalogó como el segundo mejor del mundial de futbol.

Resignificar el himno nacional

Ahora, la Orquesta Filarmónica de Bogotá lanzó una iniciativa interesante, profunda, polémica, para escuchar nuevas propuestas que permitan resignificar el himno y lo que representa para un país diferente al que se reza y canta en las estrofas del himno. Diario Criterio se suma a esta iniciativa y a este debate.

“El himno es uno de los referentes más importantes de cualquier nación. Además de ser emocional, está detrás de las narrativas de todo lo que implica un éxito o un duelo colectivo. Es emoción pura. Su carácter patrimonial es menos tangible, pero no por ello menos importante. En el caso del himno de Colombia, mucho se ha dicho. Que es feo. Que es cursi. Que no representa la diversidad ni la pluralidad propia de la Constitución de 1991, que justo en 2021 cumple 30 años”, dice la orquesta.

Esta propuesta y debate surge precisamente como consecuencia de lo visto en los últimos meses. “La destrucción o ataques a varios monumentos durante el paro nacional de 2021 ha llevado a la pregunta de qué representan estos monumentos en la actualidad. Cuando la indignación se toma las calles y la realidad social y económica se ve agravada por la pandemia, los símbolos adquieren un nuevo significado. Tal vez son vistos como referentes del poder dominante, o de la exclusión histórica en un país con el segundo nivel más alto de desigualdad de Latinoamérica, o del poder en un contexto nacional y global en el que este ha perdido legitimidad”.

La Orquesta Filarmónica de Bogotá toma como ejemplo lo que hizo la Sinfónica de Medellín el pasado 11 de mayo, en medio del paro, al interpretar una versión deconstruida del himno nacional de Colombia con la marcha imperial de Star Wars.

¿Cómo participar en la iniciativa?

Son ejercicios de resignificación, pertinentes en momentos en que se discuten los fundamentos de la identificación nacional.

Las propuestas de resignificación del himno nacional deben enviarse a la cuenta de Twitter de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, @filarmonibogota.

Los videos deben ser enviados a más tardar el primero de agosto de 2021, acompañados de la etiqueta #IdeasParaElHimnoNacional.

Como es un ejercicio de resignificación, idealmente los videos deben aclarar qué estrofa le cambiarían, qué letra nueva propondrían o qué música creen que debería llevar.

Algunas de las propuestas serán publicadas en el espacio virtual de la Orquesta (www.espaciofilarmonico.gov.co) y en DiarioCriterio.com.

3 Comentarios

  1. Haría un himno nuevo, este no representa nada… de hecho nunca lo canté, lo que dice no aporta. “Comprende las palabras del que murió en la cruz” ¿y nos hacemos llamar un estado laico? Como raro Colombia hasta en eso logra ser incoherente.

Deja un comentario

Diario Criterio