Claudia López y Petro: la historia secreta de su ruptura política

En los últimos días, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, y el senador Gustavo Petro se han dedicado tremendos trinos con acusaciones de todo tipo. Tibia, politiquero, calumniadora, instigador, son algunos de los epítetos utilizados por ambos políticos para referirse al otro.

La pelea subió de nivel luego de varias acusaciones ya directas de López contra el líder de Colombia Humana y contra el senador Gustavo Bolívar, quien estuvo recolectando fondos para los jóvenes de la primera línea.

El asalto de esta semana

Pero este agarrón no tiene nada nuevo, si no fuese porque López y la senadora Angélica Lozano, esposa de la alcaldesa mayor, culpan a Petro y al petrismo de ser responsables del caos desatado durante las protestas en Bogotá. La alcaldesa los invita a “dejar el cálculo político que privilegia la polarización y confrontación y consolidar el diálogo y concertación”.

Aunque el trino no lo nombraba explícitamente, Petro se sintió aludido y respondió casi de inmediato. En un trino le dijo: “Estoy de acuerdo con hacer un pacto de convivencia en Bogotá [y propongo] que usted Claudia dé la orden pública de no sacar el ESMAD en las movilizaciones”.

Claudia López contraatacó con una seguidilla de trinos que subieron la temperatura de la pelea al acusar a Petro de utilizar las protestas con cálculos políticos. Y de manera irónica le aconsejó: “Recapacite Gustavo. Su apuesta de radicalización, confrontación y caos tal vez le asegure likes, dudo que le garantice la Presidencia”.

Al día siguiente, y a raíz de la muerte de un manifestante en Suba el martes en la noche, Petro le reprochó la respuesta a la alcaldesa. “Le pedí a la alcaldesa como contribución a construir un pacto de convivencia en Bogotá (…) Recibí como respuesta una calumnia. Ahora el Esmad mata otro ciudadano en Suba”, escribió.

Es probable que para muchos este rifirrafe sea producto de la calentura del momento o de la personalidad de sus protagonistas. Sin embargo, la verdad es que hace parte de una la larga pugna que se gestó en el proceso electoral a la Alcaldía Mayor de Bogotá de 2019.

Origen de la pelea

A comienzos de 2019, la relación entre López y Petro era inmejorable. Ella le había ofrecido su apoyo al líder de la Colombia Humana en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2018, y él elogiaba su tesón y desempeño en la consulta anticorrupción. Tan dulce era la “luna de miel” entre ambos que, en las reuniones del petrismo, se decía abiertamente que López sería la candidata fija de Petro a la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Por supuesto que Claudia debía ganarle antes la nominación en el Partido Verde al veterano Antonio Navarro Wolf, quien para el momento, parecía ser el seguro ganador. Tan seguro se sentía Navarro que se le escuchó decir en una reunión privada “no, no hay ni la más remota posibilidad de que López me derrote“.

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Pero los resultados políticos no siempre corresponden con las expectativas y después de una corta campaña y la realización de una encuesta, López consiguió alzarse con la nominación del Partido Verde. Los primeros cálculos de López sugerían que recibiría de manera inmediata “la bendición de Petro” y se convertiría en la candidata a la Alcaldía Mayor de todas las fuerzas contrarias al uribismo.

Sin embargo, eso jamás sucedió porque el exalcalde Petro exigía, sí o sí, que López reprobara públicamente el metro elevado del alcalde Enrique Peñalosa y prometiera implementar más bien el subterráneo, que había sido propuesto bajo su administración y que contaba con los estudios técnicos para su realización.

Exigencia que le quedaba muy difícil cumplir a López por dos razones fundamentales. La primera, que Peñalosa había sido su mentor político de siempre. Y, la segunda, porque –y como se lo reveló una fuente de alta credibilidad a Diario Criterio– ya desde ese momento “quería apoyar a Sergio Fajardo como su candidato presidencial y, obviamente, el promover el metro subterráneo no resultaba una opción inteligente porque catapultaría a Petro a las presidenciales de 2022”.

La precandidatura

Así las cosas, Claudia nunca aceptó la exigencia de Gustavo y él jamás adhirió públicamente a su campaña. Entonces aparecieron los primeros candidatos petristas a la alcaldía: María Mercedes Maldonado y Hollman Morris. Y con ellos la primera división en el petrismo. Luego surgió la figura de Jorge Rojas, exsecretario de Integración Social de la alcaldía de Gustavo, como una posible fórmula intermedia.

Jorge Rojas, Claudia López, Luis Ernesto Gómez y Celio Nieves en campaña. Foto: Twitter Jorge Rojas.

Esas candidaturas, al fin y al cabo, complicaban aún más el apoyo directo de Petro a López. Sus seguidores no le perdonarían un respaldo a una persona por fuera del petrismo. Surgieron voces que pedían la unidad y que Morris y Rojas se tomaran un café para analizar la manera de elegir un único candidato que tuviera la suficiente fortaleza, ya fuera para enfrentar en una consulta a López o para conquistar la alcaldía contra ella.

En público, ambos candidatos aceptaron el reto, pero nunca se consiguió el encuentro. El mutismo de Petro generó incertidumbre en las filas de la Colombia Humana. Cuenta una fuente petrista que “esa indecisión por parte de Gustavo le dio la oportunidad a una hábil Claudia López de adelantarse y plantearle a algunos de los precandidatos progresistas que definieran un mecanismo para escoger un candidato alternativo único a la alcaldía”.

La fatídica rueda de prensa

Alrededor del tema de cómo escoger al candidato hubo varios desacuerdos. Claudia insistía en la encuesta y Jorge Rojas y Celio Nieves optaban por consulta abierta y democrática. Después de muchos idas y venidas hubo finalmente un acuerdo y se planeó una conferencia de prensa para anunciar la decisión.

Pero la conferencia resultó un verdadero fiasco. Claudia, con micrófono abierto, sentenció: “Por responsabilidad con Bogotá, no porque se la mejor opción de movilidad, porque no somos como los otros, no llegamos a destruir ni a sabotear, sino a construir. Si firman el medio metro elevado, trataremos de sacarlo adelante con toda la dedicación y rigor posible”.

La declaración significó un no rotundo a la exigencia de Petro para apoyarla. Pero el asunto no quedó allí. A continuación, López lanzó la segunda estocada que enfureció al senador de Colombia Humana: “Me acompaña no solo un gran amigo de la vida sino el exalcalde de Medellín y futuro presidente de Colombia, sin duda”. Esas palabras también daban al traste un posible apoyo de la ahora alcaldesa a la presidencia de Petro.

Luego de la reunión, Rojas le dijo a la fuente de Diario Criterio: “Me sentí traicionado por Claudia López”. Minutos después el senador Gustavo Bolívar, el más cercano a Petro, publicó el trino concluyente: “Se acaba con cualquier posibilidad de unión”, dijo. Y acusó a López de “utilizar la Alcaldía de Bogotá para proyectar la presidencia de Fajardo en 2022”. Po su parte Petro trinó en contra del discurso de López.

De ahí en adelante, la brecha entre ambos políticos en lugar de mermarse se amplió. Entre otras cosas por la polémica de Hollman Morris, el aval de Claudia López al metro elevado aun a sabiendas de que la Procuraduría advertía de anomalías en el proyecto, pero, sobre todo por el continuo “espejo retrovisor” usado por López. Lo ocurrido después, hace parte de otro capítulo del desamor político entre la hoy alcaldesa y Petro.

4 Comentarios

  1. Este articulo no es imparcial. Tiene afirmaciones que presentan a Gustavo Petro como victima y no como participante activo de la polarización en que nos tienen sumidos la izquierda y la derecha. Si quiere dar su opinión personal escriba eso: una columna de opinión. Si Diario Criterio quiere ser un referente de información, por favor sean objetivos.

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