Ya es hora de una cumbre Duque-Biden

La fecha fue el 14 de abril de 2017. Los expresidentes colombianos Álvaro Uribe y Andrés Pastrana llegaron a Mar-A- Lago en la Florida, con un solo fin: hablar con el presidente Donald Trump, que llevaba cuatro meses en el poder. El encuentro funcionó, como el mismo Andrés Pastrana lo tuiteó: “Gracias a @POTUS @realDonaldTrump por la cordial y muy franca conversación sobre problemas y perspectivas de Colombia y la región”.

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Causó un terremoto en Colombia. Era conocido el odio de los expresidentes a Juan Manuel Santos y en particular, al acuerdo con las Farc. El encuentro era una señal de la intranquilidad de Trump con Santos, opinaron algunos analistas. A los pocos días, se conocerían los detalles de la reunión. Fue breve y no planeada. Uribe y Pastrana lo buscaron y aprovecharon el espacio informal del recinto. Fue un encuentro de pasillo e insignificante, nada formal. Santos habló con Trump por teléfono en febrero de 2017 y en mayo iría a Washington. No había tensiones entre los dos países.

Me acordé de ese encuentro en estos días con la cumbre de Glasgow y el contacto del presidente Iván Duque con Joe Biden. El asesor de comunicaciones Hassan Nassar tuiteó: “COP26 @IvanDuque @PotUs”. Otros medios lo presentaron como una pequeña reunión. Llamó la atención que Duque no utilizó el tapabocas mientras Biden sí. En últimas, fue un encuentro fortuito y ya. Pero el gobierno colombiano no se quedó allí. Quiso destacarlo como una reunión, hizo hincapié en el encuentro. Una primiparada. Había demasiadas cámaras en el sitio para describirlo diferente. Las imágenes hablan por sí mismas. Conversaron sí, pero brevemente. La imagen que tuiteó el consejero de comunicaciones era sólo eso, un momento.

Sorprende la ingenuidad de la Presidencia. Se sabía, antes de llegar, que no le iban a otorgar una media hora de Biden. Y aun así dejaron que hiciera mella la imagen presidencial. Fue la razón de la visita -el encuentro-, según los medios, y no se dio. Es una lástima.

Joe Biden. Foto: Drew Angerer/Getty Images/AFP
Joe Biden. Foto: Drew Angerer/Getty Images/AFP

La falta de una reunión formal entre Duque y Biden se nota. Ya han pasado 10 meses de la administración del presidente estadounidense y nada. Esta situación no le pasó a Pastrana ni a Uribe, ni a Santos. La razón es sencilla: El gobierno Biden le está cobrando a Duque la participación del Centro Democrático en las elecciones de la Florida hace un año, a favor de Donald Trump. Dicen que la política es de memoria de largo plazo y este es un buen ejemplo. 

Lo curioso es que este trato solo aplica para el presidente, porque las relaciones con otros actores del Ejecutivo y del Legislativo van muy bien. Hace dos semanas, nos visitó el secretario de Estado Anthony Blinken, con una comitiva poderosa y en la cumbre de Glasgow, Duque se reunió con John Kerry, enviado especial de Biden para el cambio climático. Con el Congreso estadounidense, el embajador Juan Carlos Pinzón está sin problemas, todos quieren verse con el representante colombiano. Y con la Unión Europea y el Reino Unido la situación es similar en el trato con Duque: por todo lo alto. En Glasgow, Colombia presidió una cumbre clave del clima. Fue una voz respetada en materia de medio ambiente. Duque fue recibido como un héroe por el primer ministro británico Boris Johnson. En París, el presidente francés, Emmanuel Macron, fue abierto a la diplomacia colombiana y a su presidente Duque. En Israel, lo recibieron en visita de Estado. Tal vez es la gira internacional más importante desde que asumió el cargo el 7 de agosto de 2018.

Es diciente que en todos lados Duque recibe un espaldarazo al acuerdo de paz. Todos. Y el gobierno lo agradece bajo el “paz con legalidad”. Tienen razón los gobiernos extranjeros, el acuerdo es positivo. Tal vez, podría haberse hecho más, pero ha avanzado. Estados Unidos es también otro país interesado en que la implementación de la paz vaya bien. Han invertido más de 10.000 millones de dólares en 20 años. En últimas, el mundo entero está del lado de la paz.

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Por eso, es muy significativo que Biden no haya invitado a Duque todavía. Más aún cuando, en la región, Estados Unidos no tiene amigos. México está en manos de Andrés López Obrador. En Brasil, no hay química con Jair Bolsonaro y en Argentina, tampoco con Alberto Fernández. La única opción real es Duque, con todas sus contradicciones.

Dejarlo aislado no es factible ni favorable a los intereses estadounidenses. Ya es hora de recibirlo presidente Biden. El presidente colombiano no merece ser tratado de esa forma. Que el Centro Democrático pague sus simpatías, pero no Iván Duque. Las relaciones entre países son institucionales y no personales. Hay demasiado en juego en Colombia y en la región.

2 Comentarios

  1. FERNANDO PEREZ MORALES

    No será que Biden no quiere tener tratos con el que fue elegido con la compra de votos por parte del compadre de porky el narco ñeñe?

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