Qué ha hecho realmente Biden para borrar el ‘legado’ de Trump

La llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos supuso un regreso ansiado de los demócratas a la Casa Blanca. Tras cuatro años agitados bajo el mandato de Donald Trump, Biden se propuso poner la casa en orden. Tan solo en su primer día como presidente, firmó 17 decretos para revertir decisiones tomadas por el magnate.

Con el paso de los meses, ha logrado cambios en varios puntos. Pero en otros ha seguido la línea de su predecesor, ya sea por obstaculización de los republicanos en el Congreso, o porque simplemente está de acuerdo y le favorece el legado de Trump en aspectos puntuales.

Pandemia, punto para Biden

El demócrata llegó a la Casa Blanca en medio de un momento crítico en la pandemia. Trump la subestimó, por lo que los gobiernos locales tuvieron que tomar sus propias medidas para contenerla. El manejo de Trump se redujo a acusar a China de la propagación del virus.

Biden ha conseguido neutralizar la pandemia gracias al ambicioso plan de vacunación, con el que busca vacunar al 70 por ciento de la población con al menos una dosis para el 4 de julio. Por ahora, Biden mantiene las restricciones de Trump para las llegadas internacionales desde varios destinos.

Joe Biden
Joe Biden ha logrado neutralizar la pandemia gracias a su ambicioso plan de vacunación. Foto: AFP

Celia Belin, académica francesa de la Brookings Institution de Washington, señala que Biden fue elegido con la promesa de abordar la lucha contra la pandemia mejor que Trump. Por eso “no quiere asumir ningún riesgo” ante la preocupación por la variante Delta del coronavirus. 

Belin recuerda que los europeos tenían umbrales epidemiológicos claros sobre cuándo se abrirían sus fronteras a los viajeros estadounidenses. Acusaron que no había una transparencia similar por parte de Estados Unidos. 

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Biden prometió restaurar las alianzas tras la turbulenta presidencia de Trump. La semana pasada cortejó a los aliados europeos en su primer viaje al extranjero. Pero dejó claro que no tiene prisa en cuanto a los viajes. Su administración renovó también hasta el 21 de julio el cierre de las fronteras terrestres con Canadá y México. 

Durante la pandemia, Estados Unidos prohibió viajar a la mayoría de los visitantes procedentes de la Unión Europea. Tampoco aquello procedentes de Reino Unido, junto con Brasil, China, India, Irán y Sudáfrica. Sin embargo, Biden permitió un número creciente de exenciones a pesar de las restricciones impuestas a los turistas ordinarios. 

La reactivación de la economía

Biden ha puesto especial énfasis en la economía, que suele definir el éxito o fracaso de los mandatos. Recibió un Estados Unidos con máximos de desempleo históricos por culpa de la pandemia. La situación laboral en aquel país mejora poco a poco, y más lento de lo que esperaba Biden.

En materia económica, uno de los grandes planes de Biden es su plan de inversión en infraestructura, que tiene especial atención en los proyectos sociales. en Hasta ahora, ha tenido problemas para conseguir la aprobación del Senado.

Pero el presidente de Estados Unidos anunció un acuerdo con un grupo de senadores republicanos y demócratas sobre este plan. “Hemos llegado a un acuerdo. Un grupo de senadores, cinco demócratas y cinco republicanos, se unieron y forjaron un acuerdo de infraestructura que creará millones de empleos estadounidenses”, festejó Biden en Twitter.

El plan se apoya en más de 1,2 billones de dólares de inversiones en ocho años (973.000 millones en los primeros cinco años). Unos 312.000 millones son para transportes, incluyendo rutas y aeropuertos, y 266.000 millones de dólares en otras infraestructuras como el servicio de agua potable o internet de mayor ancho de banda.

Si bien esto representa un gran paso adelante, este acuerdo no marca el final de las discusiones. El principal acuerdo entre republicanos y demócratas se refiere al financiamiento de este vasto proyecto de infraestructura. Los republicanos se oponían vehementemente a un alza de impuestos corporativos propuesto por Biden, mientras que la Casa Blanca rechazaba nuevos impuestos -como por ejemplo sobre la gasolina- a hogares que reciban menos de 400.000 dólares anuales.

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Al final, el plan cuenta reforzar las inspecciones fiscales para “reducir” la evasión y redireccionar fondos desbloqueados en 2020 para luchar contra la pandemia que no fueron utilizados, entre otras medidas.

Biden también ha tenido trabas en las negociaciones con los republicanos relacionadas con la reforma a la policía, el control de las armas, la lucha con el terrorismo interno y el sistema de votación. También amenazan con reformar el sistema de salud edificado por Barack Obama, cuando Biden era vicepresidente.

Irán y el Acuerdo de París

Biden tenía claro que tenía que romper el aislacionismo internacional institucionalizado por Trump. Para ello se puso dos grandes objetivos. Volver al Acuerdo de París y retomar el Acuerdo Nuclear con Irán.

El primero lo resolvió apenas llegó a la Casa Blanca. El 20 de enero, en su primer día en el cargo, firmó el instrumento para que Estados Unidos regresara al Acuerdo de París. La segunda cuestión, la iraní, sigue en aprietos.

La promesa de Biden, volver al acuerdo de 2015 sobre el pacto nuclear iraní que fue torpedeado por Trump, está en peligro. Para Occidente, el régimen iraní debe hacer concesiones durante las conversaciones que se realizan desde hace meses en Viena. 

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Irán y las seis potencias mundiales que buscan restaurar el acuerdo nuclear de 2015 mantienen “serias diferencias”, según altos funcionarios de Estados Unidos. Washington aún cree posible lograr un acuerdo, incluso con el próximo gobierno del presidente electo de línea dura, Ebrahim Raisi.

Hay falta de acuerdo en los pasos que debería tomar Teherán para volver al acuerdo original, conocido como Plan de Acción Integral Conjunto. Estados Unidos lo abandonó en 2018, bajo el entonces gobierno de Trump.

China, el enemigo eterno

Durante su mandato, Trump enfiló sus ataques en dirección a China. La pandemia le sirvió para reforzar el sentimiento de guerra fría hacia Pekín. La disputa comercial y tecnológica es un hecho, y Biden ha continuado, aunque con otro tono, con la retórica de disputa y alarma hacia China.

Biden aprovechó para advertir sobre la amenaza china en el G7. Luego, prohibió invertir en decenas de empresas chinas, y sus planes de infraestructura e inversión nacional los sustenta en la competencia con el gigante asiático.

Xi Jinping, presidente de China. Foto: AFP
Biden mantiene las amenazas y advertencias hacia el gobierno en Pekín de Xi Jinping. Foto: AFP

Aunque su política tiene diferencias con la del magnate. Biden, por ejemplo, revocó las órdenes ejecutivas de Trump que buscaban prohibir las aplicaciones móviles de propiedad china TikTok y WeChat por preocupaciones de seguridad nacional.

Una declaración de la Casa Blanca afirmó que en lugar de prohibir las populares aplicaciones, la administración Biden realizará “un análisis riguroso basado en evidencia para abordar los riesgos” de las aplicaciones de Internet controladas por entidades extranjeras.

Trump había dicho que las aplicaciones de propiedad china planteaban riesgos para la seguridad nacional y había intentado forzar la venta de TikTok a inversores estadounidenses. 

Cuba y Palestina: sin cambios

Cuba vive una profunda crisis económica por la ausencia de turistas debido a la pandemia. La situación ha sido agravada por las 243 medidas que implementó el gobierno de Trump para arreciar el embargo vigente desde 1962.

Estados Unidos está tratando de frenar el flujo migratorio desde la isla. Según Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, “dado el deterioro en la crisis económica y humanitaria en Cuba, es razonable esperar un aumento en los flujos migratorios hacia afuera de la isla”.

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Sin embargo, desde su llegada a la Casa Blanca, Joe Biden no ha revertido ninguna de las medidas tomadas por su predecesor hacia Cuba. En la campaña electoral había prometido restablecer el sistema de envío de remesas a la isla, permitir más vuelos entre los dos países y reabrir la sección consular. Pero esto aún no ha pasado, y mantiene en Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Cuba fue incluido por Trump en esa lista a tan solo días de dejar la Casa Blanca.

En el conflicto entre Israel y Palestina tampoco ha interferido. Los ataques en mayo dejaron centenares de víctimas en Palestina, pero el gabinete de Biden se limitó a pedir el fin de las hostilidades por medio del diálogo. Además, la influencia de Estados Unidos en Oriente Medio se vio reforzada gracias a los acuerdos conseguidos por Trump con los territorios árabes, una situación inédita y ventajosa para el país norteamericano.

Conflicto entre Palestina en Israel en Gaza
Los bombardeos en Gaza dejaron decenas de palestinos muertos. Foto: AFP

Reenfoque de las tropas

En esta misma línea, Biden ha continuado con la salida de tropas de Oriente Medio. Primero con Afganistán, dando continuidad a la decisión de Trump de consolidar las negociaciones entre el gobierno afgano y los talibanes. Pero la retirada continúa en toda la región.

El Pentágono informó que está recortando el número de tropas y unidades de defensa aérea desplegadas en Oriente Medio. El comunicado confirma una información de The Wall Street Journal sobre el traslado de ocho baterías de misiles tierra-aire Patriot fuera de la región.

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“Esta decisión se tomó en estrecha coordinación con las naciones anfitrionas y con la intención de preservar nuestra capacidad para cumplir con nuestros compromisos de seguridad”, dijo la portavoz del Pentágono, la comandante Jessica McNulty, en un correo electrónico.

Las fuerzas estadounidenses están ajustando rápidamente su presencia global a medida que se retiran de Afganistán por completo y ven una mayor amenaza de China en la región de Asia y el Pacífico.

El Pentágono también redujo drásticamente su presencia de tropas en Irak el año pasado a 2.500 efectivos, apoyando a las fuerzas iraquíes en su lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico.

Migrantes: diferencias, pero sigue el cierre

Cientos de miles de migrantes, la mayoría de Centroamérica, han intentado cruzar a Estados Unidos en los últimos meses. Las movilizaciones provocaron duros cuestionamientos de los republicanos, que critican el enfoque más humano del presidente Biden hacia la inmigración, que según ellos ha generado una crisis fronteriza en lugar de prevenirla.

Kamala Harris tiene en sus manos resolver la crisis migratoria en la frontera con México. Fotos: AFP
Kamala Harris tiene la tarea de resolver la crisis migratoria en la frontera con México. Fotos: AFP

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, visitó la frontera sur del país para ver los “efectos” de la migración irregular. Lo hizo tras viajar a Guatemala y México para ver las “causas”, y en medio de críticas de los republicanos por la gestión demócrata. Harris está a cargo de las relaciones con los países centroamericanos, y ha mostrado la intención de disminuir la migración por medio de reformas estructurales y la inversión en la región. Sin embargo, la frontera sigue cerrada como en la era Trump.

También han enfrentado dificultades para resolver la situación de aquellos migrantes que ya se encuentran dentro del país, principalmente los menores de edad. En todo caso, el gabinete Biden ha enfrentado una crisis en la frontera incluso peor que la de la era Trump, y ha mantenido muchas de las decisiones de movilidad adoptadas por el magnate.

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