“Hay una inmensa cantidad de medios que solo buscan ‘likes’ y tráfico”: Juan Diego Alvira

De dar las noticias, el popular presentador Juan Diego Alvira pasó a ser el protagonista de una de ellas. Su repentina salida de Noticias Caracol, medio en el que llevaba al aire más de diez años, se ha prestado para todo tipo de especulaciones: que salió mal del canal, que le dio la chiva de su salida a la competencia, que se cambió por dinero y otras tantas más.

En esta entrevista, aclara todas las dudas y habla de sus nuevos proyectos en periodismo digital en la Revista Semana.

Clara María Mejía Zea*: ¿Por qué la decisión de cambiar de un medio tradicional como Caracol a Semana?

Juan Diego Alvira: Llevaba muchos años en Caracol pero de verdad que no fue, como cualquiera podría pensarlo, una decisión repentina, una locura de momento, un chispazo de la mañana o un arrebato por haber dormido mal y por haberme despertado rabioso con el mundo. No. Yo adoro a Caracol, me ayuda a bombear ese corazón que tengo así como lo ha hecho también City TV, que fue donde comencé en la televisión.

C.M.M.Z:  Entonces, ¿por qué decidió irse si adoraba Caracol?

Juan Diego Alvira: La decisión obedeció a un cúmulo de cosas. Llevaba muchos años haciendo lo mismo. Siempre me he distinguido más, que por ser presentador, por reportero; me fascina estar en la calle y tener contacto con la gente, oírla, escuchar, creo que eso es al final lo que forma a un periodista y más a un presentador de noticias y en Caracol consideraba que ya había cumplido un ciclo.

La verdad es que tratamos de explorar otras alternativas dentro del canal pero no se dieron. Estuve golpeando puertas en presidencia, diciendo ya estoy cansado de hacer esto, quiero hacer otras cosas y no se dieron las opciones. En la televisión la parrilla es muy cerrada y tradicionalista. También inclusive pedí un programa para hacerlo y no se dio la opción, no sé por qué, de pronto no era el momento.

Venía hace mucho rato pensando en que había cumplido mi ciclo en Caracol, que no quería seguir haciendo lo mismo, envejecerme aún más ahí al frente de la pantalla. Madrugar me tenía también al tope porque tenía serios problemas con el sueño, quería cambiar la rutina.  

La verdad admiro mucho a quienes duran muchísimo en las empresas, los que tienen una cierta vocación de estar siempre ahí haciendo lo mismo en el mismo lado. Pero yo dije si se me dieran el chance, si se me presentara la opción de irme para otro lado a hacer lo que quiero, que es explorar un mundo que es a mi juicio ya parte del presente y por supuesto también del futuro que es el mundo digital, no lo pensaría.

C.M.M.Z:  Cómo le llegó la oferta de Semana?

Juan Diego Alvira: Me acuerdo mucho que era un domingo, tipo 8:00 a. m., cuando me llamaron de Semana a presentarme una propuesta. Me dijeron: “Nos encanta su estilo. Creemos que no es un estilo que sea fácil de imitar. Es muy auténtico y nos gustaría que se viniera para acá a hacer videos, de esos que usted hace en Caracol, pero ahora con un corte mucho más digital y que invente. Que se venga acá a construir y a apoyar al equipo de Vicky Dávila con toda una propuesta audiovisual para enseñarles a los periodistas a contar las cosas de una manera no tradicional”. Yo pensé: “Esta es una señal divina”. Le dije al director de Caracol: “Me voy. Me hicieron una propuesta”, y él dijo: “Entiendo sus deseos, sus ganas. Que le vaya bien”. Y así fue. Al otro día firmé en Semana.

Entrevista con Juan Diego Alvira

C.M.M.Z: En los medios digitales se dice que usted salió mal de Caracol y que incluso le dio la chiva de su salida a la competencia. ¿Qué tan cierto es?

Juan Diego Alvira: Ah, no, en las redes y en el mundo digital hoy más que nunca hay que evaluar quién lo dice. Esa es una de las cosas que es necesario comenzar a analizar porque hay una inmensa cantidad de medios que lo que buscan es like. Tristemente en el mundo digitalsi tú das like generas tráfico y eso te posiciona. De ahí que sea necesario que los medios digitales sean confiables, tengan credibilidad y no solo se preocupen por generar tráfico si no que aporten y que hagan contenido original que es lo más valioso hoy por hoy. Esa es una de las apuestas que quiso hacer Semana conmigo y con Juanita Gómez, quien también se fue de Caracol para Semana.

Yo no salí mal de Caracol. Todo lo contrario. A mí me llamaron una vez me despedí al aire para decirme “de aquí te vas con las puertas abiertas”. Así fue y si quieres lo puedes comprobar con Caracol. Fue una decisión mía. Claro, no hubo una contraoferta, esa es otra cosa. No hubo un venga y le ofrecemos algo para que se quede. No lo hubo.

La gente puede pensar que es loco renunciar a Caracol y más en un momento como en el que yo estaba, pero pensé si me quedo acá se me van los años y jamás me vuelven a hacer una propuesta donde sienta que voy a hacer algo diferente y distinto. Ya no soy un niño ni un jovencito y que crean en ti y te estén dando la opción de ser pionero tiene una seducción y persuasión muy poderosa.

Pero podrán decir mil cosas y seguramente tendrán 58.000 likes y no faltará quién se lo crea. Pero esa es la verdad jamás tuve el más mínimo problema con Caracol ni con nadie de Caracol. No creo que nadie de Caracol pueda decir algo malo de mí.

C.M.M.Z: No es una decisión fácil de tomar. ¿Con quién lo consultó?

Juan Diego Alvira: Naturalmente, con mi esposa. Al comienzo ella decía, “piénsalo muy bien”. Lo consulté con mis familiares y con unos amigos cercanos. Al final decidí apostarle a algo que hasta el mismo Caracol próximamente le tendrá que apostar, que es al mundo digital, lo que pasa es que un medio tradicional si se dedica mucho a lo digital se canibaliza. Y yo creo que ahí es donde Caracol no ha encontrado sus formas, su manera de hacer el digital.

En cambio, Semana ha sabido estratégicamente posicionarse como principal medio digital en Colombia, además con una proyección internacional impresionante. 

La gente dice: “Ah, eso fue por plata”, pero uno no toma esas decisiones por plata. Si hubiera sido por estabilidad económica o por estabilidad laboral probablemente hasta me quede en Caracol. Yo antepuse mis deseos ambiciosos de querer hacer cosas distintas y de querer apostarle a ser pioneros en un espacio que todavía está virgen e inexplorado. Y ese es el gran reto y desafío, que no es fácil, porque te exige reinventarte.

C.M.M.Z: Ahora estamos en la tendencia de reel, de like, del tweet, en eso se convirtió el periodismo. ¿Qué opina de ese cambio?  

Juan Diego Alvira: Hay que comenzar a diferenciar, y es parte de ese gran desafío que no es fácil que es el de incursionar en el mundo digital con aportes periodísticos auténticos, reales, originales y propios. Hay muchos medios, sin demeritar ni mucho menos lo que hacen, que se dedican a coger contenido que ya, de hecho, producen otros y a eso no se le puede llamar estrictamente periodismo, se le podrá catalogar como un informador, plagio. ¿Es válido? Sí, es válido, así funciona el mundo digital pero hoy lo que la gente espera es creer más en las personas. Hoy en el mundo digital predomina quien gane credibilidad individualmente porque al final encuentras 1.858.000 aparentes periodistas o influenciadores, que son otra cosa.  

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C.M.M.Z: ¿Qué extraña del noticiero?

Juan Diego Alvira: No te voy a negar que uno extraña muchas cosas, pero no la madrugada. Sí extraño el contacto y la magia que sentía de poder entrarle a la casa a millones de personas y decirles: “buenos días, “Bienvenidos”, “ánimo”. Además, cuando yo intenté hacer eso en Caracol tuve muchísimos problemas porque era muy esquemático. Es como el Vaticano del periodismo, tiene unos estándares de profesionalismo y técnica muy elevados, pero es muy tradicionalista y yo choqué desde que llegué a Caracol con eso porque mi estilo es un poco disruptivo. El simple hecho de saludar y no leer el tele-pronter ya era un desafío para la institucionalidad de Caracol, el tomar del pelo con Edward Porras, con las presentadoras, echar un piropo, comentar una noticia, hacer una locura en vivo, muchísimas me salieron bien y otras no.

Digamos que creamos un estilo y varias secciones yo me las inventé, como El Tablero. Es más, comencé con un pizarrón con marcador y el vicepresidente de Caracol de esa época, Luis Calle, me llamó y me dijo: “En un pizarrón, no. Eso baja los estándares profesionales y técnicos de un canal como Caracol”, y me mandó a hacer un tablero, cosa que le agradezco porque ya está en el cielo. Hoy ese tablero lo copian en muchos noticieros y demás.

C.M.M.Z: ¿De dónde nace El Periodista soy yo?

Juan Diego Alvira: Juan Roberto Vargas, el director, me dice: “Invéntese algo para competirle a El Cazanoticias, de RCN”, que presentaba Felipe Arias. Le dije: “Se lo tengo: que la gente aprenda a hacer el reportaje con el celular”. Yo pensaba en la gente adonde no llegan los periodistas ni los noticieros nacionales. El nombre se lo puso Wilson Quimbay, el jefe de emisión de la mañana, que además fue muy polémico porque, “ah, ustedes están queriendo sustituir al periodista por un ciudadano común y corriente”. Sería más o menos la pelea que hay hoy frente al tema de los medios digitales. Yo hice un tutorial y así empezamos de a un video y yo sufriendo: “Mañana cuál”, por eso los primeros solo salían de Bogotá. Abrimos un correo y, poco a poco, empezaron a mandar. “Llegó un video de tal lado. ¡Ay, por fin uno! Y este no lo voy a producir yo”. Así fue hasta que se convirtió en lo que es.

C.M.M.Z: ¿Cuándo dijeron, “dejemos a ese loco hacer lo que quiera”?

Juan Diego Alvira: Debo decir que hay un momento en que pensé en renunciar a Caracol apenas llegué, porque la estructura era muy rígida y choqué mucho con eso. Le dije al director de ese que me trajeron por mi estilo, no para venir aquí a hacer lo que hacen todos, que es leer un bendito prompter. Llevaba un mes o mes y medio en el canal, salía a la calle a hacer reportería, me montaba en los buses y la defensora del televidente me dijo que eso estaba mal visto, que eso no era chévere para un presentador o una vedette de las noticias. Claro, la gente estaba acostumbrada a ver al presentador en el set. Me quedé mirándola y le dije: “To vengo de otra escuela donde el presentador, para poder estar ahí, es obligatorio que esté en la calle buscando la noticia y que después venga y la cuente. Hagamos una cosa: dame un mes y, si no funciona, pues no lo hacemos”. Y al mes la Defensora del Televidente tuvo que pedirme disculpas y decirme “rectifico lo dicho”.  

Quien le da el punto de quiebre a esa estructura conservadora —de hecho, en esa época Caracol era humillado por RCN en la programación en general y, en noticias, ni se diga— fue Luis Carlos Vélez, quien renueva y moderniza el sistema. Él venía de CNN, en Atlanta, y nos identificábamos mucho. De hecho le ocasionó problemas al comienzo también a él. Él llega y transforma y me dice: “Usted tiene que hacer lo que sabe hacer”.  Así fue. Los otros terminaron renunciando a no joder más y el noticiero tiene una disparada impresionante.

C.M.M.Z: Me dijo ahora que hizo muchas locuras al aire. Cuénteme una de esas que no le salieron bien.

Juan Diego Alvira: Son muchas, aunque son muchas más las que salieron bien o si no me habrían echado. Hay una de cuando estábamos en plena pandemia y yo estaba transmitiendo desde mi casa. Uno de los sectores más golpeados eran los billares y mi compañero Héctor Rojas se fue a un billar con los representantes del gremio. Había ahí un billarista profesional que había ganado campeonatos internacionales incluso, según nos estaba contando él. Yo recibí y le dije: “Espere un momentico, Héctor, ¿porque no le dice al campeón ahí que nos haga una carambola de esas de fantasía que dice que hace?”. La escena se arregló, el billarista sacó el taco, lo armó y fue a hacer la carambola y no la hizo. Segundo intento y no la hizo. Yo dije: “Ley Murphy, no se puede”. La noticia en vivo tiene ese riesgo. Muchos que vienen con esa escuela tradicional se despelucan y se cuelgan del techo porque quieren que salga como un relojito, pero resulta que así no funciona la televisión. Lo hace mucho más natural y cercano el que pesen esas cosas. Obviamente en este mundo digital eso es imperdonable y aprovechan para hacer likes, cogen eso y lo vuelven tendencia, mil memes. A mí no me preocupaba por mí porque aprendí a generar un callo muy grueso, me preocupó el pobre billarista porque ya se podrán imaginar lo que eso implicó para él, semejante fracaso al aire.     

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C.M.M.Z ¿Cuáles son sus referentes en el periodismo digital? ¿Cuál es ese programa qué le gustaría hacer?

Juan Diego Alvira: Una especie de noticiero digital que no se puede parecer en nada a un noticiero tradicional. Con la misma materia prima que son los hechos, las noticias, pero llevado a un formato distinto, propio del ecosistema digital. Estoy trabajando en eso, no sé si me vaya a salir bien, pero ahí vamos.

Yo soy muy seguidor de los productos digitales de los grandes precursores que son The Washington Post, New York Times, Wall Street Journal, Economist y no he visto un noticiero digital como tal. Hay formatos de noticias, las cinco noticias del día, pero un noticiero digital como tal no lo he visto y, si existe, no lo conozco. Estamos trabajando en eso y en otros formatos. Al final lo que pasa con este mundo digital es que es muy retador, porque uno le apuesta a algo y dice: “Aquí, a lo mejor la sacamos del estadio”, y resulta que no, y a lo que no le tenías mucha fe se vuelve viral.

C.M.M.Z: ¿Cómo ha sido esta primera etapa en Semana?

Juan Diego Alvira: Fue un aterrizaje con cierta turbulencia, con viento de cola. La primera semana fue de mucha incertidumbre decir qué hacemos, cómo lo hacemos. Y dije: “Pues, contemos historias con la gente desde la calle”. Ahí vamos, poco a poco, pero naturalmente vamos construyéndolo, todavía no ha cogido forma.

C.M.M.Z: Mucha gente no sabe que empezó su carrera periodística como narrador de fútbol…

Juan Diego Alvira: A David González, un amigo de la Universidad de la Sabana donde hice mis primeros semestres de comunicación, le pidieron reemplazar a unos periodistas de Radio Sucesos RCN, en Ibagué, y él no podía hacerlo y me dijo que lo hiciera. Ahí empecé a oír a Carlos Giraldo, que es el narrador estrella del Tolima, y me encantaba. Solo que yo estaba por reemplazos y era muy corto el tiempo. Cuando me vine a Bogotá empecé a tratar de narrar en la universidad. Como parte de uno de los ejercicios que hicimos narramos el 5-0 de Colombia contra Argentina. Nos fuimos a la casa de un amigo, montamos una cabina de transmisión y cada uno cumplía un rol. Yo vivía con unos compañeros y en el baño narraba y todos me escuchaban. Alcancé a hacer algunos pinitos en radio, pero muy poquitos. No sé, a lo mejor ni voz tuve para eso.

Esto es algo que no he contado, con un amigo de la universidad sacamos una revista que se llamaba Fuera de Juego: nosotros sacábamos de nuestro bolsillo y nos íbamos al estadio El Campin a regalarla a la entrada. Me acuerdo que en esa época se la regalé, naturalmente no se acordará, a Carlos Antonio Vélez, a Édgar Perea. Hernán Peláez la recibió y la comentó al aire. Trabajé en Deporte Gráfico con Octavio Mora. Al final, las circunstancias de la vida me direccionaron por otro camino y descubrí una gran pasión por querer contar cosas.

Juan Diego Alvira

C.M.M.Z: ¿Quiénes son sus gurús del periodismo?

Juan Diego Alvira: En Colombia hay un gran maestro que es Juan Gossaín: lo conozco, pero él no sabe que lo admiro. Yamid Amat: tengo un libro de él por ahí que dice:Cuidado con lo que responde”. Daniel Samper Pizano: me devoraba sus crónicas y me encantaba la forma en que contaba las historias y traté de apropiarme mucho de ese lenguaje de él, de su estilo para ser tan claro. A Alberto Salcedo Ramos también lo admiro, fue mi profesor en la universidad. En presentación de noticias admiro profundamente a Darío Restrepo, que fue jefe mío, me parece que es un presentador fuera de serie.

C.M.M.Z: Pero Darío Restrepo es muy tradicional…

Juan Diego Alvira: Claro, muy tradicional, yo rompí mucho con eso. Recuerdo que una vez él me dijo “usted es mi alter ego”. Es muy tradicional, muy conservador, pero su estilo de tirantas y eso le daban un toque, además de su credibilidad, inteligencia y criterio. Yo copié cosas de él.

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C.M.M.Z: ¿Cuál es la cita más curiosa que ha tenido?

Juan Diego Alvira: Yo entrevisté a gente muy importante, pero hubo una que siempre se quedará grabada en mi cabeza y es con una mujer en el barrio El Mochuelo, vecino del relleno sanitario Doña Juana, que han sufrido un abandono y una indiferencia de las autoridades por los malos olores y la contaminación. Me acuerdo que, estando al aire, esta señora se vino a decirme que Caracol en la noche anterior había contado las cosas como no eran. Podía tener razón en la medida en que el periodista solo pudo contar una versión porque era de noche y no pudo acceder a más información. La señora me pegó un vaciadón y yo logré voltearla y decirle: “Pues aquí me tiene”, y terminó dándome un abrazo y diciéndome gracias. Fue de esas citas que tú dices: “¡Gracias Dios!

C.M.M.Z: Tuvo otra cita con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, que terminó llorando…

Juan Diego Alvira: Sí. Pero esa de la alcaldesa de Bogotá fue mala para mí. En ese momento era candidata a la Alcaldía y la invité a El Tablero. Ella es una mujer supremamente inteligente, muy segura de sí misma, habla supremamente bien, es una gran comunicadora, pero tiene demasiada confianza en lo que dice y el 95 por ciento le sale bien, pero hay un 5 por ciento de margen de error que se le vuelve incontrolable y la mantiene traicionando; habla tanto que eso aumenta las posibilidades de decir lo que no debería decir.

Cuando estábamos entrevistándola le pregunté por Gutavo Petro, con quien ha tenido una relación de esas tóxicas, se quieren por conveniencia a lo mejor, se aman y después se detestan y se critican. Ella lo apoyó a él a la Presidencia en 2018 y ella se lanza a la Alcaldía y Petro no la apoya y ahí fue la de Troya. Le pregunté por eso y ella, que es como un fosforito, se encendió. Le dije, “no se ponga brava”, y fue peor. Me terminó vaciando, me dijo machista y tal. Estuve tentado de mandarla al carajo, pero algo interno, no sé si fueron los ángeles, me dijo: “Cálmate y trata de terminar esto bien, tú tienes que quedar bien”. Le dije: “Listo, fresca, tranquila y le di la mano y ella no tuvo más remedio que darme la mano”. Terminó esa escena y después ella tuvo que llamarme porque empezaron a ‘cascarla’ durísimo y ella era candidata. Hoy lo que dicen las redes incide mucho. Me llamó, fuimos a grabar y ahí hicimos las paces.

C.M.M.Z: Su esposa, Ana María Escobar, ha sido jefe de prensa de varias entidades gubernamentales. ¿Ha tenido que dar alguna noticia o enfrentarse a una situación que la comprometa?

Juan Diego Alvira: Sí, claro. De hecho, ella actualmente es la asesora de comunicaciones del ministro de Defensa. Imagínate. La gente no le cree a uno, y es difícil de creer, pero no me suelta media. Me he enterado de cosas por ser su esposo y estar acostado en la cama con ella y me ha tocado tragármelas, envenenarme, eso es casi que un cianuro periodístico. No se las cuento a nadie, es una cuestión de profesionalismo, de respetarle su trabajo. Además, ella llegó allá por sus méritos, cualquiera diría Juan Diego la ayudó, pero yo no conozco al ministro de Defensa; lo he visto por televisión, pero ni siquiera lo he entrevistado alguna vez. Me parece un señor respetuoso, serio y muy pilo, pero no lo conozco, no me he cruzado con nadie cercano al mundo de él. A ella la llaman es por sus propios méritos, porque es muy pila y dentro de los mismos periodistas la recomiendan.

Ella ha sobrevivido a varios gobiernos y antes era la jefe de prensa de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, que atiende las emergencias que ocurren en el país. Al jefe de ella, de ese momento, lo acusaban de corrupto y me tocó entrevistarlo en vivo y hacerle las preguntas que había que hacerle, sin anestesia, en eso nunca he tenido pelos en la lengua. Le hice las preguntas respetuosas pero durísimas y ella al final entendía mi posición. Yo no lo entrevisté porque hubiera pedido la entrevista. El director del noticiero dijo que hay que entrevistarlo. Eso me enseñó a ser equilibrado, a no ser injusto porque es fácil apasionarse y coger para un lado y, a lo mejor, eso te de más aplausos y te agrande el ego porque la gente te respalde más, pero yo procuraba mostrar los hechos como son, las dos caras. Por ejemplo, la reconstrucción de Providencia, 58.000 mil problemas, mil inconvenientes, pero también hay cosas que han hecho bien, entonces ¿por qué no mostrar las dos cosas?

*Clara María Mejía Zea (Medellín, 1974): cuenta xon más de 25 años en el ejercicio del periodismo. Trabajó como redactora en la revista Cromos, libretista en Caracol Televisión, editora general de la revista Jet-Set y documentalista en Teleantioquia. Estudió periodismo y comunicación social en la Universidad de La Sabana e hizo el curso Mas allá de la escritura, de Isabel Allende, impartido por Cursiva y Penguin Random House, España, que la impulsó a dedicarse a la escritura. Recientemente publicó su primer libro, Mis primeras citas, y abrió un canal de Youtube en el que entrevista a famosos sobre sus citas más curiosas. 
Youtube: Clara María Mejía
Facebook: Clara María Mejía
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1 Comentarios

  1. muy buena entrevista, y el personaje aunque es divertido y tiene buenas anécdotas, es todo lo que un periodista no debe ser, aunque disecta muy bien lo que es el oscuro periodismo de masas. Me gusta Criterio y su énfasis en la cultura.

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