“Estoy listo para conversar y darle la mano a Uribe. El país lo necesita”: Santos

En entrevista con Diario Criterio, el expresidente Juan Manuel Santos habló de su libro ‘Una conversación pendiente’ realizado con Ingrid Betancourt, pero también habló de la paz, de sus amigos y enemigos, de las razones que lo llevaron a aprobar el operativo contra Cano, de los falsos positivos y del momento del país.

Diario Criterio: Usted hace poco hizo una comparecencia pública en la Comisión de la Verdad y ahora saca este libro en el que resume gran parte de lo que ha sido su vida pública, ¿cuál es la razón de hacer y publicar esas memorias acompañado por Ingrid Betancourt?

Juan Manuel Santos: Lo de la Comisión de la Verdad no son ningunas memorias, en el sentido de que lo que yo pretendía era contar cómo descubrimos y acabamos con los falsos positivos, lo cual es un componente muy importante del trabajo de la Comisión y todo el relato sobre el conflicto. Esa versión en la Comisión de la Verdad se inscribe a los falsos positivos, aunque yo he hablado con ellos sobre otros temas del conflicto, porque estuve como ministro de Defensa y como presidente y antes como periodista durante todos los años del conflicto, de manera que ese era el propósito fundamental de mi aparición en la Comisión.

Diario Criterio: ¿Entonces, cómo fue la génesis del libro?

J.M.S.: Lo de Ingrid fue algo casual. Estábamos en Oxford, ella estaba terminando su doctorado en teología y yo era profesor visitante, nos encontramos y comenzamos a hablar. Yo comencé a preguntarle detalles de su secuestro y sobre otras experiencias que compartimos, porque la conozco hace mucho tiempo. Ella trabajó conmigo, inició su carrera pública conmigo, más o menos al mismo tiempo que yo no inicié la mía, a principios de los 90. Entonces, en esas conversaciones surgieron una cantidad de anécdotas y de información relevante que terminaron consignadas en el libro que acabamos de publicar los dos; de manera que no es ninguna intención de dejar registradas mis memorias.

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Diario Criterio: Escoger ese formato de entrevista o diálogo periodístico tiene también ese recuerdo y esa nostalgia de cuando usted era periodista.

J.M.S.: Sin duda, ahí entra mí sangre periodista. Creo que es una forma más amena de contar las cosas, una forma más interesante de presentarlas a cualquier lector y al público en general. Además, una conversación, siempre lo he dicho, es mucho más enriquecedora que un monólogo.

Diario Criterio: ¿Qué tienen las conversaciones, por qué los colombianos deberían interesarse en comprar el libro, leerlo y adentrarse en ese diálogo tan íntimo sobre la historia, la memoria y lo que ha sido la vida de los dos?

J.M.S.: Tiene de interesante que somos dos personas que compartimos experiencias y conocimos personajes, y compartimos nuestras impresiones sobre esas experiencias y sobre esos personajes. En el fondo hay una serie de mensajes que creo son importantes para el país, uno es el hecho de la conversación misma: los colombianos tenemos que conversar entre nosotros mucho más, dialogar, conocernos y aceptarnos mucho más.

Con Ingrid tenemos diferencias sobre acontecimientos o sobre formas de pensar, pero eso nunca nos llevó a algo que está sucediendo en el país y en el mundo y es rechazar a la otra persona porque piensa diferente. El otro mensaje, muy importante, es el que Ingrid da como víctima del conflicto, porque tal vez es la persona más visible de todas las víctimas, no solamente en Colombia sino en el mundo, apoyó con entusiasmo el proceso de paz, la forma como confrontó a sus secuestradores y cómo los perdonó, eso es también otra cosa que el país necesita en este momento: el perdón, la reconciliación, de manera que este libro tiene también esos mensajes para la Colombia de hoy.

Diario Criterio: Otro de los capítulos del libro es la semblanza que hacen sobre Luis Carlos Galán Sarmiento. Es curioso que usted al principio fue un contenedor de Galán y después terminó trabajando con él. ¿Cómo fue esa dicotomía y qué piensa del relanzamiento del Nuevo Liberalismo en cabeza de la familia Galán y otros más?

J.M.S.: Yo nunca fui contendor de él, estaba en el oficialismo liberal, pero no era una persona fundamentalista. Yo tenía una gran relación con Luis Carlos, lo había conocido mucho tiempo antes. Cuando él era periodista yo era casi un niño, cuando él comenzó a trabajar en El Tiempo con Daniel Samper, con mi hermano Enrique y le tenía una gran admiración. Nunca hubo una especie de esfuerzo en volverme amigo de él, de admirarlo cuando dio el paso a la Unión Liberal y me pareció que fue algo responsable, que es una de las muchas virtudes que tenía Galán, era uno de esos políticos que pensaban en el bien del país o el bien de su partido, antes que en su beneficio personal y yo le admiraba mucho eso a Luis Carlos.

Sobre la aparición del Nuevo liberalismo creo que eso es parte del proceso de paz: abrir la democracia. La sentencia que dio la Corte Constitucional se basó en eso, por eso también le dieron la personería al movimiento de Petro, porque el proceso de paz tenía, como uno de sus propósitos, abrir la democracia. Creo que es algo que ojalá enriquezca el debate político y la democracia, porque se necesitan ideas nuevas, frescas y una renovación.

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Diario Criterio: ¿Acepta usted la hipótesis de las Farc en torno al asesinato de Álvaro Gómez Hurtado?

J.M.S.: Comienzo por la segunda pregunta y mi respuesta es sí, por una razón muy sencilla: ¿por qué diablos las Farc, a estas alturas, van a reconocer semejante magnicidio si no lo cometieron, no tiene beneficio para ellos? La explicación que han dado sobre por qué se demoraron o por qué nunca contaron, me parece válida. Tirofijo era un tipo muy astuto, era una estratega, por eso llegó a donde llegó y llevó a las Farc a donde llegaron. Él vio cómo el establecimiento alrededor del magnicidio se estaba dando cuchillo y en esas circunstancias dijo: “déjenlos que se den cuchillo entre ellos y quedémonos callados”. Yo creo que esa explicación es muy lógica con lo que era la forma de pensar de Tirofijo.

Diario Criterio: Su relación con el expresidente Samper ha sido de amores y odios, pero ahora con el apoyo que le ha dado a la paz hay una reconciliación y una conversación entre ustedes que les permitió zanjar muchas diferencias.

J.M.S.: Yo era amigo de Samper antes de su presidencia. Cuando surgió lo del proceso 8.000 me aparté, me volví muy crítico e, inclusive, fui tal vez el primer periodista que le pidió la renuncia públicamente en una columna, que recuerdo, discutí con mi hermano Enrique, con mi papá. Yo tenía total autonomía para escribir lo que quisiera, pero eso lo discutí.

Y luego la vida fue avanzando, Samper se volvió un gran apoyo en el proceso de paz, un convencido de la paz, lo estaba desde la época de su gobierno, y hoy en día tengo una buena conversación con él, inclusive con Serpa también después hice una gran amistad, a pesar de haberme acusado de conspirar en la época del gobierno Samper con la guerrilla y con los paramilitares para tumbarlo. Muchos años después, el propio Serpa tuvo la gallardía, en un debate que me hicieron dos exministros míos, Juan Fernando Cristo y Germán Vargas, de decir que no era una conspiración para tumbar a Samper sino un inicio de un proceso de paz. Yo reconozco en el libro que cometí la equivocación de no contarle al gobierno antes de iniciar ese proceso.

Diario Criterio: Ya que plantea el tema de su paso por el Ministerio de Defensa le quiero hacer una pregunta que se la hacen mucho, pero que vale la pena repetir y es sobre el tema de los falsos positivos. Mucha gente dice que es imposible que un ministro de Defensa no se hubiera dado cuenta de lo que estaba pasando, ¿por qué no se dio cuenta?

J.M.S.: Claro que me di cuenta, me puse a investigar, me puse a comprobar que efectivamente sí estaban sucediendo los falsos positivos y los acabé, eso es lo que hay que registrar. Al principio, lo que dije es que no le di mucha credibilidad porque estábamos en plena guerra y entre la guerra estaba la guerra jurídica, entonces decían que eran inventos de las Farc, pero en la medida en que me fui dando cuenta de que la información que me estaba llegando sí era verídica, pues tomé las acciones del caso y acabábamos con los falsos positivos.

Ahora bien, sobre lo que he pedido disculpas es porque tal vez me demoré demasiado tiempo y durante ese proceso se cometieron falsos positivos y por eso digo que hubiera querido cambiar esas políticas mucho antes. Lo que sí puedo decir y en eso me siento muy satisfecho es que acabamos con eso, con esa modalidad, con ese error que está sucediendo.

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Diario Criterio: ¿Qué les dice a senadores como María Fernanda Cabal que ahora salen a decir que eso nunca sucedió?

J.M.S.: Eso es un insulto a las víctimas, a la inteligencia de los colombianos. Yo no sé por qué están diciendo eso, hay que reconocerlo. Esta reconciliación y la verdad que está saliendo es una verdad que duele, pero es una verdad que reconcilia. ¿De quién va a ser mentira?, ¿de quién va a ser un invento?, eso no tiene ni pies ni cabeza.

Diario Criterio: Hablando sobre el tema de las Farc, si ustedes estaban en un acercamiento para los diálogos de paz, ¿por qué autorizó el operativo contra Cano?

J.M.S.: Por una razón muy sencilla: porque habíamos establecido una regla de juego que, además, la establecí yo. Ellos querían un cese al fuego, yo les dije que no, que íbamos a negociar como si hubiera guerra y solamente cuando tengamos unos acuerdos, vamos a tener un cese al fuego, mientras tanto seguimos en guerra. Les dije que, incluso, matarme a mí era legítimo.

Cuando me dan la información de que tienen ubicado a Cano y me piden instrucciones para autorizar la operación. Me dije a mí mismo: “estas son partes de las reglas de juego”. Por otro lado, era el objetivo de más alto valor para nuestras Fuerzas Armadas y era muy importante mantener el entusiasmo de las fuerzas por el proceso de paz, porque una de las razones por las cuales mis antecesores habían fracasado en su intento de negociar la paz es que no tuvieron en cuenta los militares, yo sí los tuve en cuenta, puse a dos generales de la Policía y un general del Ejército de negociadores.

Diario Criterio: ¿En qué cree usted que acertó y se equivocó en todo el proceso de paz con la Farc, sobre todo en ese largo proceso de negociación de La Habana?

J.M.S.: Es un proceso tan complejo, tan profundo y tan ambicioso que uno puede decir que hubiera hecho mejor muchas cosas. Siempre todo lo que hacemos los seres humanos lo hubiéramos podido hacer mejor cuando lo miramos hacia atrás. Yo digo que no debí hacer el plebiscito porque lo perdí, pero si lo hubiera ganado, de pronto diría que sí. Pero en su conjunto, lo que este acuerdo tiene es lo que la comunidad internacional admira, es el acuerdo más profundo, ambicioso, integral y completo que se ha negociado en la historia.

Mire lo que está pasando hoy en Europa, esta semana Bosnia está que se rompe por no haber hecho lo que nosotros hicimos en el proceso de paz: la justicia transicional, la Comisión de la Verdad, todo el proceso de reparación de las víctimas. Mire lo que está pasando en Inglaterra, Boris Johnson en problemas porque hay una legislación para darle una especie de amnistía a todos los criminales de guerra del conflicto de Irlanda del Norte; todo eso lo que nos dice a nosotros aquí en Colombia es que lo que estamos haciendo es lo correcto, que es difícil, es cierto, va a tomar tiempo esa reconciliación, pero estamos bien enfocados.

Entrevista Juan Manuel Santos Diario Criterio
Juan Manuel Santos lanza junto a Ingrid Betancourt “una conversación pendiente”. Foto: Diario Criterio

Diario Criterio: Ya que habla del plebiscito, ¿en dónde cree que se equivocó, faltó socializarlo o desestimó la capacidad que tenía la oposición para hacer campaña? ¿Lo volvería a hacer?

J.M.S.: No, porque lo perdí. Pero lo demás es cierto, yo subestimé la capacidad de la gente que estaba en contra y que se inventó varias mentiras. Usted vio al propio gerente de la campaña del NO diciendo que lo que hicieron fue mentirle a la gente para que fuera a votar indignada. Dijeron que íbamos a entregarle las pensiones a los guerrilleros, que íbamos a quitarles la propiedad a los colombianos, que íbamos volver esto una nueva Venezuela, que las Farc iban a asumir el poder, pero nada de eso sucedió.

Diario Criterio: El proceso de paz sigue dividiendo a una parte de los colombianos, ¿usted cómo lo ve? ¿Cuál es su balance?

J.M.S.: Cómo estará de fuerte el acuerdo que el gobierno que se eligió para hacerlo trizas, como no pudo hacerlo, ahora está entusiasmado diciendo que ha hecho más de lo que yo hice por la paz. Eso me da a mí una gran satisfacción, me demuestra que el acuerdo es sólido y que los próximos gobiernos van a tener una gran oportunidad para implementar lo firmado, porque la gente no se ha leído el acuerdo, son más de 300 páginas y ahí están una buena parte de las soluciones a los problemas de este país.

El acuerdo está pasando por un gobierno hostil, que al comienzo quiso descarrilarlo y que ahora está entusiasmado con la implementación y eso a mí me produce una gran satisfacción. Ojalá todos los que han utilizado el acuerdo políticamente para dividir el país encuentren otro motivo para hacerlo, pero no la paz. Estar divididos alrededor de la paz, que es el objetivo más noble que puede tener cualquier sociedad, no debería estar pasando. Tenga la seguridad de que yo sería el primero en hacer lo que fuera para que esa polarización en torno al acuerdo no continúe.

Diario Criterio: ¿Qué les responde a quienes dicen que usted firmó un acuerdo en el papel pero lo dejó desfinanciado, sin ejecutarlo?

J.M.S.: Pues ahí están los hechos, ahí está todo lo que hicimos, eso es un proceso dinámico, por supuesto que no dejamos financiada la reparación de todas las víctimas, por ejemplo, porque eso va a tomar generaciones. Reparar nueve millones de víctimas no se hace de la noche a la mañana. En el caso de los PDET, nosotros los dejamos casi en un 95 por ciento porque fueron procesos dispendiosos que acordamos que se hicieran de abajo hacia arriba, que fueran las comunidades las que determinaran las prioridades y ese proceso lo hicimos en forma muy juiciosa y entregamos la mayoría de los PDET en 95 por ciento, dos completos. El gobierno terminó el resto y ahora dice que nosotros no hicimos nada. Esas son las críticas que uno recibe, pero si se escudriña un poco y se ven los hechos, pues eso no tiene ningún fundamento.

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Diario Criterio: Otra de las críticas es que usted firmó una paz incompleta, solo con las Farc, dejando por fuera al ELN o  los grupos paramilitares

J.M.S.: Pues sí, es cierto. Nosotros teníamos prácticamente ya un cese al fuego con el ELN y este gobierno no quiso continuar y está en su derecho. Con los otros grupos no había proceso de paz porque no tienen ningún reconocimiento político, esas son bandas criminales, grupos de narcotraficantes y bandas que están dedicadas a hacer negocios, entonces con ellos hay que aplicarles es un sometimiento a la justicia y todo el peso de la ley la fuerza pública.

Diario Criterio: ¿Qué piensa del florecimiento de las disidencias de las Farc?

J.M.S.: Que no es un crecimiento con la gente que se desmovilizó. Indepaz acaba de publicar un informe que evidencia que solo el 15 por ciento de los 5.000 miembros de las disidencias son antiguos miembros de las Farc. El otro 85 por ciento son nuevos miembros, eso nos demuestra que las Farc están cumpliendo, el resto es ineficacia del Estado y de la fuerza pública para evitar que crezcan esas bandas criminales. No son disidencias de las Farc, sino antiguas disidencias que han reclutado gente nueva, que son delincuentes dedicados al narcotráfico.

Diario Criterio: ¿El gobierno le está cumpliendo a los desmovilizados?

J.M.S.: Pues en algunas cosas sí y en otras no. Hay que evaluar eso caso por caso, pero lo que a mí me ha sorprendido gratamente es el discurso del gobierno en estos últimos meses, pues antes era muy crítico y ahora muy entusiasta de la implementación del proceso. Bienvenido sea y ojalá eso sea el abrebocas para lo que pueda hacer el próximo gobierno.

Entrevista con Juan Manuel Santos
Entrevista con Juan Manuel Santos. Foto: Diario Criterio

Diario Criterio: ¿Qué recomendaciones daría para combatir precisamente esas nuevas organizaciones criminales?

J.M.S.: Por un lado, cumplir con lo que está estipulado en el acuerdo en materia de garantías de seguridad. Por el otro, mucha más presencia del Estado en esas zonas de conflicto y una política de seguridad más eficaz.

Diario Criterio: Usted habla mucho de conversaciones, acercamientos y diálogo, ¿por qué ni siquiera se sienta con los expresidentes Uribe y Pastrana en la Comisión de Relaciones Exteriores para hablar de temas que preocupan a Colombia?

J.M.S.: Estoy dispuesto cuando ellos quieran. No nos han convocado en tres años y para cuando lo hicieron yo no estaba en Bogotá en esa fecha. Yo he dicho que estoy listo a reunirme cuando quieran, yo reuní la Comisión, creo que más de 14 veces, es algo que todos los expresidentes deberíamos hacer. Yo no tengo ningún problema de saludar a los expresidentes. Con Uribe muchas veces he querido estrecharnos la mano, porque creo que el país lo necesita, pero él no ha correspondido y para bailar se necesitan dos.

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Diario Criterio: ¿Esa es una conversación pendiente?

J.M.S.: Sí y le haría muy bien al país que nos pusiéramos de acuerdo. Por ejemplo, en la implementación del proceso de paz. Yo no he entendido por qué Uribe dice que los comandantes guerrilleros no pueden estar en el Congreso sin pagar cárcel, cuando él mismo, y hay grabaciones del año 2006, fue el que propuso eso. Él dijo que había que hacer una reforma constitucional para que los comandantes (fueran al Congreso), entonces uno no entiende por qué ahora no se puede y antes sí. También fue él quien rindió la ponencia que promovió el indulto al M-19, sin ninguna cárcel y ninguna verdad. Eso fue un indulto como el que ahora, aparentemente, quería proponer cuando habló con el padre De Roux. Yo estoy listo en cualquier momento a darme la mano con él y ojalá acordar ciertas cosas para transmitirle al país que no estamos tan polarizados.

Diario Criterio: De esas reflexiones de su libro, ¿qué consejo le podría dar los nuevos candidatos que están hoy en día la contienda para ser presidente de Colombia en 2022?

J.M.S.: Que se respeten entre ellos, que si tienen diferencias ideológicas las expresen, pero que no se pongan con ataques personales porque a cualquiera le tocará hacer acuerdos para gobernar. Yo copié lo que hizo Lincoln en su momento para abolir la esclavitud, que fue llamar a sus rivales en la elección a hacer parte del gobierno, por eso tuve la gobernabilidad y la capacidad de hacer lo que se necesita. Cualquiera que llegue ojalá una al país y uno de los instrumentos para unir el país es la implementación del proceso de paz.

Diario Criterio: ¿Quiénes de los que están en la contienda cree que le van a cuidar los huevitos de la paz?

J.M.S.: Creo que todos, por lo menos los del llamado centro y la izquierda. No sé los del uribismo si están tan entusiasmados, pero ahora, viendo que el gobierno está en esas, pues creo que ya todo el mundo está de acuerdo.

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Diario Criterio: ¿Usted está dentro del 70 por ciento de los colombianos que todavía no ha escogido candidato a la Presidencia?

J.M.S.: Yo no voy a caer en la discusión de las candidaturas y la mecánica electoral, porque creo que no contribuye a nada positivo si me pongo a escoger y promover candidatos.

Diario Criterio: Finalmente, ¿por qué las personas deben leer el libro? ¿Cuál es esa historia que cuenta?

J.M.S.: Es un libro que, simplemente, refleja el pensamiento de dos personas que tuvieron unas experiencias muy especiales. Ingrid Betancourt comenzó la carrera pública conmigo y se lanzó a la política, entonces le sugerí que se fuera con Claudia Bloom y salieron elegidas las dos. Luego ella resultó secuestrada y yo resulté rescatándola en la Operación Jaque y luego ella me apoyó y apoyó el proceso de paz. Esa es una historia muy bonita donde hay unas reflexiones muy didácticas sobre acontecimientos de la vida nacional y sobre personajes. Por ejemplo, nuestra admiración por Mockus, habiendo sido él mi rival en las elecciones del 2010. También nuestra admiración por el presidente Betancur que fue el primero que inició los intentos de un proceso de paz. Es un libro interesante para cualquier persona que quiera tener una visión sobre los últimos acontecimientos de la vida nacional.

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