“Tomamos la decisión correcta”: musulmanes se retiran para no luchar contra judoka de Israel

Llegar a competir en unos Juegos Olímpicos es un logro que demanda un increíble esfuerzo durante años de trabajo. La oportunidad de competir en estas justas la tienen pocos privilegiados, los mejores deportistas del mundo que tienen la oportunidad de consagrarse como los mejores en su disciplina. Por eso parece increíble que alguien decida retirarse de los Olímpicos si goza de buena salud física y mental. Pero ya ha sucedido dos veces en el judo de los Juegos de Tokio, y por una misma razón: las diferencias entre los musulmanes y árabes con los israelíes.

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En la competencia de judo de 73 kilogramos, el deportista sudanés Mohamed Abdalrasool no se presentó a los dieciseisavos de final. Su cuerpo técnico no acusó una lesión o incapacidad. Simplemente, tenía que enfrentarse al israelí Tohar Butbul.

A pesar de que los miembros del comité sudanés no se han referido al abandono, otro judoka ya se había rehusado a luchar contra Butbul en estos Juegos. El argelino Fethi Nourine, al ver que probablemente se encontraría con su rival israelí en octavos (en donde competiría con el retirado Abdalrasool), dejó la competencia el sábado. Nourine, a diferencia del silencio guardado por los sudaneses, no escondió los motivos.

Trabajamos mucho para llegar a los Juegos Olímpicos, pero la causa palestina es más grande que todo esto“, dijo Nourine antes de retirarse de los Olímpicos. Su entrenador los respaldó. Resignado, señaló que “no tuvimos suerte con el sorteo”, pero manifestó que “tomamos la decisión correcta“.

El israelí Tohar Butbul fue eliminado por el surcoreano An Changrim en los cuartos de final. Foto: Franck Fife / AFP

En 2019, en el campeonato mundial de judo, Nourine también tenía que enfrentarse a Butbul. En aquella ocasión también se retiró, pero no ante los ojos de todo el mundo.

Hasta ahora, Abdalrasool no recibió ninguna sanción. En cambio, Nourine tuvo que enfrentar su declaración abierta, en medio de unos Juegos Olímpicos en los que sus directivos han amenazado a los deportistas con fuertes sanciones ante la mínima expresión política.

Nourine y su entrenador fueron suspendidos por la Federación Internacional de Judo y retirados de la sede olímpica. La organización indicó en un comunicado que la decisión del deportista argelino está “en total oposición a nuestra filosofía”. Agregan que “la FIJ tiene una estricta política de no discriminación, promoviendo la solidaridad como principio clave, reforzada por los valores del judo”.

Judo politizado: una novela vieja

Lo cierto es que las tensiones entre árabes e israelíes se han acentuado en los últimos años entre los judokas. Federaciones como la iraní presionan a sus deportistas para que se retiren si tienen que enfrentarse con un competidor de Israel. Y en los Olímpicos de Río, en 2016, ocurrieron dos episodios que marcaron el tono irreversible de la disputa en el judo.

En aquellas justas, en la primera ronda masculina de judo de categoría superior a 100 kilogramos, el egipcio Islam El Shahaby accedió a luchar con el israelí Or Sasson. El Shahaby perdió, pero en la ceremonia de saludo tras el final de la lucha, declinó estrechar la mano de Sasson.

El Shahaby fue abucheado por parte de los aficionados, y tras el episodio dejaría el judo. Antes del duelo, había sido presionado para retirarse de la pelea por el sector musulmán que se opone al estado judío y denuncia los ataques de Israel a Palestina.

En aquella ocasión, la Federación Internacional de Judo trató de bajarle el tono al episodio. Su portavoz, Nicolas Messner, señaló que los judokas no tenían la obligación de darse la mano tras el combate. Incluso, Messner fue optimista: “en el pasado, no es seguro que hubiera tenido lugar una pelea entre estos dos atletas. Esto ya es una gran mejora”.

También en Río 2016, la judoka saudí Joud Fahmy habría perdido voluntariamente contra su rival de Mauricio, Christianne Legentil. Lo habría hecho para no tener que luchar más adelante contra la israelí Gili Cohen. Desde el Comité saudí aseguraron que Fahmy no se encontraba en buenas condiciones para luchar, pero medios como el Canal 2 israelí aseguraban lo contrario.

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Incluso, durante el camino hacia la ceremonia de apertura de las justas de 2016, la delegación del Líbano se negó a compartir un bus con los israelíes de camino al evento. Finalmente, la delegación de Israel tuvo que tomar otro bus para asistir a la ceremonia.

En todo caso, episodios similares prometen repetirse en las próximas competiciones. Por ahora, el Comité Olímpico Internacional tiene suficiente con satisfacer los reclamos de los gigantes deportivos como China que, por ejemplo, impide a Taiwán competir bajo su nombre oficial. Los musulmanes, por ahora, quedan expuestos a que la suerte les juegue a favor, y que no tengan que competir con un representante de Israel.

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