Krystsina Tsimanóuskaya, la atleta bielorrusa que no quiso volver a su país por miedo a ser arrestada

Jornada 7 de los Juegos Olímpicos. Krystsina Tsimanóuskaya, atleta bielorrusa, corre desde el carril exterior en la sexta eliminatoria de los 100 metros planos femeninos. Con 11,47 segundos, queda cuarta en la tanda, a 13 décimas de clasificarse para las semifinales. Tras la eliminación, Tsimanóuskaya dejó las justas de Tokio. Pero no tenía pensado volver a su país, en donde seguramente hubiese sido encarcelada.

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El caso sacude los Juegos. Tsimanóuskaya, de 24 años, criticó el pasado sábado duramente a la Federación Bielorrusa de Atletismo por obligarla a participar en el relevo de 4×400 metros. En principio debía correr los 100 y 200 metros. Según ella, el cambio se debió a que otros dos atletas no superaron un número suficiente de controles antidopaje.

Por eso, Tsimanóuskaya se vio obligada a poner fin a su participación en los Juegos por orden del entrenador de su equipo, sin competir siquiera en los 200 metros.

Krystsina Tsimanóuskaya compitió en los 100 metros femeninos. La atleta bielorrusa no lo pudo hacer en 200 metros por presión de su entrenador. Foto: Giuseppe Cacace / AFP

La atleta bielorrusa fue escoltada al aeropuerto por funcionarios del Comité Olímpico Nacional de Bielorrusia. Debía pasar la noche en un hotel antes de regresar a su país. Pero durante la noche, desde el hotel contactó a responsables del comité de organización de los Juegos para que la ayudasen a no tomar el avión hacia Bielorrusia. La deportista rechazó el regreso forzoso: dijo tener “miedo” de acabar en la cárcel.

La joven apenas era conocida antes de este caso, pero había expresado públicamente su simpatía por el movimiento anti-Lukashenko. Finalmente, Tsimanóuskaya acudió a la embajada polaca en Tokio y el gobierno polaco confirmó que le había concedido un visado humanitario.

“Está aguantando”

En el tiempo reciente, Polonia ha acogido a muchos disidentes bielorrusos. El viceministro polaco de Relaciones Exteriores, Marcin Przydacz, anunció en Twitter que Tsimanóuskaya recibió un visado humanitario. Señaló que “Polonia hará lo que sea necesario para ayudarla a continuar su carrera deportiva”. La República Checa y Eslovenia también se habían ofrecido a acogerla.

Su marido, Arseni Zdanevitch, dijo que había ido a Ucrania debido al conflicto entre su esposa y las autoridades bielorrusas, que amenazaban la “seguridad” de la pareja. Tiene previsto reunirse con ella en Polonia.

Según Alexander Opeikin, director ejecutivo de la Fundación Bielorrusa de Solidaridad Deportiva (BSSF), una organización que apoya a los deportistas en el punto de mira de las autoridades de Minsk, Krystsina Tsimanóuskaya “está aguantando”. “Está claro que es una situación estresante, no solo para los deportistas, sino para cualquier persona que se vea sometida a tal presión”, dijo.

Según otro responsable de esta oenegé, Anatoli Kotov, se espera que la velocista llegue a Polonia en un vuelo previsto para el miércoles.

La representación diplomática estadounidense en Bielorrusia celebró en Twitter las “medidas rápidas de las autoridades japonesas y polacas”, que permitieron “escapar a los intentos del régimen de Lukashenko de desacreditar y humillar” a la deportista por “haber expresado sus opiniones”.

¿Intento de “secuestro”?

La opositora bielorrusa en el exilio, Svetlana Tijanóvskaya acusó a los responsables olímpicos de su país de intentar “secuestrar” a la atleta. “Ni un solo bielorruso que haya cruzado las fronteras del país está a salvo, porque podrían intentar secuestrarlo”, escribió en Telegram el domingo. Pidió sanciones internacionales más fuertes contra Minsk.

Krystsina Tsimanóuskaya no volvió a Bielorrusia por temor a ser arrestada por sus críticas al comité deportivo de ese país. Foto: Yuki Iwamura / AFP

El lunes, el Comité Olímpico Internacional (COI) confirmó que la deportista estaba “a salvo” en Japón. El portavoz del gobierno, Katsunobu Kato, aseguró que el gobierno japonés “seguirá cooperando estrechamente con las organizaciones implicadas y tomará las medidas adecuadas”.

El régimen de Lukashenko

El incidente se produce mientras el régimen del presidente Alexander Lukashenko, cuyo hijo Viktor dirige el Comité Olímpico Nacional, continúa con la implacable represión de los activistas prodemocráticos. La televisión estatal bielorrusa criticó a la atleta, diciendo que había “convertido su aparición en Tokio en un escándalo grandioso”.

En mayo, un avión de Ryanair con un opositor de Lukashenko fue interceptado cuando pasaba por el espacio aéreo bielorruso. Foto: ONLINER.BY / AFP

El escape de Tsimanóuskaya llega tras casi un año de feroz represión de cualquier protesta en Bielorrusia, una antigua república soviética situada entre Rusia y la Unión Europea (UE) y gobernada con mano de hierro desde 1994 por Lukashenko.

La velocista teme ser encarcelada si regresa a su país, que en el último año ha visto miles de detenciones y exilios forzados de opositores, así como la liquidación de muchas oenegés y medios independientes.

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El 23 de mayo, un avión que atravesaba el espacio aéreo bielorruso fue escoltado por aeronaves de la fuerza aérea de ese país, y obligado a aterrizar de manera forzada. En él se encontraba el periodista y opositor Román Protasévich y su pareja, Sofia Sapega. Fueron detenidos por orden de Lukashenko.

*Con información de AFP

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