Juez y parte

De las cosas que más me alegraron de la llegada del nuevo gobierno fue el nombramiento de una gloria del deporte colombiano al frente del Ministerio del Deporte. No quiero desconocer la carrera deportiva de Ernesto Lucena, primer ministro del Deporte en la historia y campeón nacional de squash en 2004, pero María Isabel Urrutia encarna a la perfección la lucha de los deportistas colombianos: de origen humilde, se sobrepuso a todo para llegar a lo más alto y allí se enfrentó incluso a la dirigencia para consolidar su carrera y dejarle al país orgullo y triunfos.

En su caso, la primera medalla de oro olímpica de Colombia, entre una larga lista de preseas mundiales y continentales en levantamiento de pesas y lanzamiento de bala y disco.

Por eso mismo, por la grandeza de su nombre, por las infinitas expectativas que tenemos los que la admiramos y quienes quieren seguir su camino, me tiene muy preocupado lo que ha pasado desde que fue nombrada ministra.

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Todo empezó con una reunión extraoficial entre la aún no posesionada ministra y diez presidentes de clubes de fútbol, muy preocupados con la llegada de Petro al poder.

El fútbol colombiano, tan corrupto y con tantos problemas legales, se sostuvo sin problemas penales en los últimos cuatro años gracias a la gestión política de los últimos dos presidentes de Dimayor: Jorge Vélez, expresidente de Cambio Radical y quien se encargó personalmente del lobby en la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez para que la sanción por corrupción de la SIC no trascendiera al plano legal; y Fernando Jaramillo, amigo personal de Iván Duque y quien se encargó de que el Ministerio de Trabajo y la SIC, que habían adelantado casos muy serios sobre los malos manejos laborales y administrativos del fútbol profesional, los cerraran una semana antes de que su amigo entregara el poder.

Iván Duque y Fernando Jaramillo, presidente de la Dimayor
Iván Duque y Fernando Jaramillo, presidente de la Dimayor

El fútbol estaba preocupado con la llegada de Petro, y con razón, pues en campaña el entonces candidato habló de la corrupción dirigencial y cuestionó la falta de respaldo de la organización al fútbol femenino. Por eso la reunión secreta organizada por Eduardo Méndez, presidente de Santa Fe.

Acá quiero aclarar algo, a mi me parece lógico, necesario y obligatorio que la ministra del Deporte se reúna con los dirigentes de todos los deportes para que haga su propio análisis de su situación, así que mi problema no es con ese encuentro. Es con lo que pasó después.

En el círculo de los dirigentes del FPC empezaron a hablar con calma de que a la nueva ministra la tenían en el bolsillo, que era su aliada, que con ellos no se iban a meter.

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A mi, como crítico permanente de la dirigencia del FPC, que estos personajes celebraran su reunión con María Isabel no me gustó nada, pero pensé que Urrutia había sido lo suficientemente política para sobrevivir a su primer round con ellos. Sin embargo, vino el segundo hecho que me causó muchísimo ruido.

“Ese sindicato no es un sindicato”, dijo una ya posesionada María Isabel Urrutia en un programa de ESPN al que fue invitada como ministra del Deporte, refiriéndose a Acolfutpro, la agremiación de futbolistas parte de FIFpro y que es reconocida por la Organización Internacional del Trabajo, que por cierto ya le mandó una advertencia al gobierno Petro de que el tema laboral de los y las futbolistas tiene que ser regulado como en todas partes del mundo, hecho que desconoció el gobierno Duque en su última semana, como ya les conté.

Más allá de la desafortunada frase, y de tratar a Acolfutpro como un “grupo de amigos”, la ministra dijo que “lo que debe haber es 36 sindicatos, uno por cada equipo reconocido”, idea que manejan desde la dirigencia del fútbol desde hace varios años, y propuesta que desconoce absolutamente la estructura de la lucha laboral de los y las futbolistas. ¿Se imaginan a la federación española lidiando con el sindicato de los jugadores del Barcelona y los del Sporting de Gijón; a la AFA haciendo acuerdos diferenciados con el sindicato de Boca y el de Patronato; a la federación alemana complaciendo al sindicato del Bayern pero apretando al del St Pauli por anarquistas? 

El único país futbolero en el que no hay acuerdo entre la dirigencia y la agremiación local es en Colombia, porque todos los gobiernos le han tenido miedo y pleitesía al fútbol que, en nuestro caso particular, extiende sus tentáculos con magistrados y altos personajes de la política y la justicia en su organigrama, blindándose así de cualquier problema por sus constantes irregularidades.

El descache de María Isabel tuvo un jalón de orejas público por parte de Petro, quien en la ceremonia de entrega de bandera a la delegación que nos representa en los Juegos Odesur le recordó: “toda organización deportiva debe tener un fundamento democrático, es decir, debe pertenecerle a la sociedad que la quiere y a los deportistas, no una vida de los deportistas al lado y una de la organización al otro, algunas haciendo dinero, sino que el deportista y la población que está alrededor de ese deporte debe ser copropietaria de la organización”.

Porque sí, no tiene sentido ser un gobierno progresista, cuyo Ministerio del Trabajo ya se reunió con los jugadores para evaluar sus peticiones y reactivar lo que el gobierno Duque tiró por la borda, para que el Ministerio del Deporte esté aplaudiendo a los dirigentes del fútbol, que tienen una larga cola de corrupción demostrada y cuyos vetos laborales a los jugadores son una práctica recurrente e inconstitucional.

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Ahora, espero que ese llamado de atención público sirva para que María Isabel recuerde sus obligaciones (que tampoco son darle todo a los jugadores, aclaremos de una vez, sino que se trata de ser la figura de control y supervisión de todo el deporte nacional, siempre pensando en el beneficio colectivo), aunque hay un último punto con el arranque de este ministerio que no me convence.

Jorge Hernán Colmenares Riativa fue nombrado por la ministra como el director de Inspección, Vigilancia y Control de MinDeporte. Abogado famoso en el mundo del deporte, su bufete Colmenares y Asociados ha tenido como clientes en los últimos años a Boyacá Chicó, Jaguares, Depor, Santa Fe… y lo curioso es que al asumir este cargo no cerró su oficina, esta sigue operando, así que yo aprovecho para preguntarle públicamente si su firma sigue representando a estos equipos y sus dirigentes, porque uno no puede ser juez y parte, al menos éticamente.

Sobre Colmenares Riativa hay que decir que viene de ser secretario general de la Federación Colombiana de Ciclismo y que es un abogado muy exitoso, pero sí debería aclararnos a todos los aficionados al deporte y a todos los ciudadanos en general en qué casos (y no sólo de fútbol, también de ciclismo) se va a tener que declarar impedido para ejercer su función de Inspección, Vigilancia y Control.

Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol
Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol

Imagínense uno tener que decidir si un equipo debe ser castigado perdiendo su reconocimiento deportivo y al mismo tiempo ser socio de la firma de abogados que defiende a ese equipo, ¿suena un poquito raro, no?

Esperemos que las cosas se enderecen en el Ministerio del Deporte; como lo dije, las expectativas son enormes y, de momento, el arranque no ha sido el esperado. 

2 Comentarios

  1. Muy delicada situación frente al caso Deportivo Pasto. Colmenares fue uno de los apoderados del señor Casabón, amo y señor del Pasto. Hace poco más de dos meses el ministerio había ordenado una inspección a toda la documentación del club. Allí hay temas muy delicados. ¿Quién garantiza ahora que las investigaciones sigan su curso normal?

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