“Me inclino por las series bien escritas y actuadas, sean protagonizadas por mujeres, hombres o caballos que hablan”

Juliana Abaúnza recién publicó un libro en el que entrelaza algunas series, su gran pasión, con su vida privada.

Si bien hay ficción, alusiones a series como Gilmore Girls, Crazy Ex-Girlfriend, Girls, BoJack Horseman, Sex and the City o Podría destruirte, también hay realidad.

Y esta la agrega Juliana Abaúnza, escritora y crítica de series, que arma una bitácora de una fracción de su vida a partir de cosas que sintió o que le pasaron, algunas “inventadas” y otras “editadas”, como ella dice. Casi todas sincronizadas con lo que ve en televisión.

Ella, columnista de Diario Criterio, habla en esta entrevista de su libro, Series largas, novios cortos, de la vida entre la ficción y la realidad, de Buffy, la cazavampiros y de muchos otros programas más.

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Diario Criterio: No está en ‘Series largas, novios cortos’, pero por ahí podríamos comenzar: ¿cuál es la primera serie que recuerda haber visto y cuál es la que la convierte en una adicta a las series?

Juliana Abaúnza: No estoy segura de cuál fue la primera, pero sí empecé a ver series desde muy chiquita. Recuerdo que me encantaban La pequeña maravilla, Alf, Salvado por la campana, Los años maravillosos, Tres por tres, El príncipe del rap, La niñera y también Dejémonos de vainas. Entonces no creo que solo una serie me haya vuelto adicta, creo que fue más porque mis papás nunca me prohibieron ver nada y la televisión fue una constante durante toda mi vida.

Diario Criterio: ¿Por qué habla tanto de ‘Buffy’? ¿Qué tiene de especial?

J.A.: Buffy fue una de las series, ya entrada en la preadolescencia y la adolescencia, con las que sí me obsesioné. Me maravilló siempre su protagonista, que no es el cliché de la “mujer fuerte”; Buffy Summers es, sí, una mujer fuerte físicamente, pero también muy chistosa, y eso a mí me flechó.

Sarah Michelle Gellar, protagonista de ‘Buffy’.

Diario Criterio: ¿Y no hay otras razones?

J.A.: La serie, además, se convirtió en el referente de todas las series de fantasía/ciencia ficción/terror, por su estructura: tenían un problema que resolver o un monstruo que matar en cada episodio, pero además está el Big Bad (un concepto que surgió esta serie), el villano al que deben enfrentarse a lo largo de toda la temporada. La influencia de Buffy, su forma de combinar humor con drama, de jugar con distintos géneros, de experimentar en la televisión, se sigue sintiendo en muchas series.

Diario Criterio: ¿Qué ofrecen las series que no ofrezca, por ejemplo, el cine?

J.A.: Una conexión más profunda con las historias y los personajes. No significa que con una película no se puedan conectar profundamente y que no se puedan hacer estudios de un personaje en más o menos dos horas (para referencia, mirar El padrino); pero la televisión, por el simple hecho de durar más, permite que una historia como la de la evolución (o caída) de Walter White en Breaking Bad pueda ser contada con más detalles de lo que podría ser contada en una película.

Las series me ayudan a entender el mundo y a entenderme a mí misma.

Diario Criterio: ¿Por qué más que analítico (como sí lo hace en redes y en medios) decidió escribir un libro en el que amarra su vida con las series?

J.A.: Me gustaría llevarme el crédito de la idea del libro, pero se le ocurrió a mi editora de Planeta, Salomé Cohen. Yo llevo ya casi una década escribiendo profesionalmente sobre televisión y cine, pero casi todas las cosas que había escrito eran, como dice usted, reseñas o ensayos más analíticos sobre series y películas; nada personal.

Diario Criterio: Y el cambio…

J.A.: Fue Salomé quien me habló de escritoras latinoamericanas, como María Gainza o Mariana Enríquez, que fusionan ensayos y/o comentarios con historias personales o de autoficción. Yo nunca había pensado en hacer algo así, jamás se me habría ocurrido; pero cuando ella me explicó lo que se imaginaba (esta mezcla de historias autoficcionadas con análisis de series) respondí: “¡Por supuesto que puedo hacer eso! Es exactamente lo que hago en mis diarios”.

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Diario Criterio: ¿Cómo supo, por ejemplo, que Girls era lo que buscaba o necesitaba? ¿Desde el primer capítulo se puede juzgar una serie?

J.A.: Creo que si el piloto (el primer episodio) de una serie está bien escrito, sí se puede juzgar y se puede entender qué tipo de serie es la que uno va a ver. Y en una serie como Girls, creo que la “personalidad” de la serie está muy bien reflejada; desde el principio uno entiende que esta será la historia de una pelada muy malcriada y que vive en una burbuja.

Diario Criterio: ¿Existió alguna autocensura, o dilema, a la hora de escribir, en primera persona, de sexo, de amores, de frustraciones, de nombres propios y hasta de intimidades ajenas?

J.A.: Sí, al principio me costó abrirme y hablar de experiencias personales. Entonces, en el primer capítulo que escribí (el de Gilmore Girls) me contuve mucho en el primer borrador; contaba cosas, pero no mucho. Entonces mi editora, muy importante en todo este proceso, me hizo entender que, si no estaba dispuesta a contar la verdad de las historias y exponer aspectos que tal vez me hagan sentir avergonzada, el libro iba a quedar cojo. Respiré profundo, lo hablé mucho con mi psicóloga y logré soltar esos miedos.

Alexis Bledel y Lauren Graham, protagonistas de ‘Gilmore Girls’.

Diario Criterio: ¿Por qué su inclinación, como se nota en ‘Series largas, novios cortos’, hacia series de mujeres empoderadas?

J.A.: Mi inclinación es hacia las series bien escritas y actuadas, sean protagonizadas por mujeres, hombres o caballos que hablan. Muchas de mis series favoritas como The Wire, Breaking Bad o The Sopranos no son protagonizadas por mujeres empoderadas; pero me pone muy feliz que en las dos últimas décadas se estén escribiendo y produciendo series protagonizadas no solo por hombres blancos sino cada vez por más mujeres (mujeres negras como en Insecure o I May Destroy You, mujeres asiáticas como en Never Have I Ever, mujeres trans como en Pose).

Mi inclinación es hacia las series bien escritas y actuadas, sean protagonizadas por mujeres, hombres o caballos que hablan.

Diario Criterio: A propósito, los ‘seriófilos’ discuten cuál es mejor: ¿The Wire, Breaking Bad o The Sopranos? ¿Usted cuál escogería y por qué?

J.A.: La discusión de cuál es mejor es complicada y personas que saben más que yo (como Alan Sepinwall y Matt Zoller Seitz en su libro TV The Book) han intentado resolverla durante años. Yo siento que en nivel de calidad las tres están empatadas, entonces no puedo decir cuál es “la mejor”, pero sí puedo decir que mi favorita es The Wire. Entre más la repito, más valor le encuentro, y cuando la veo siento que entiendo el mundo y el sistema tan opresivo en el que vivimos. 

Kristin Davis, Sarah Jessica Parker, Cynthia Nixon y Kim Cattrall, protagonistas de ‘Sex and the City’.

Diario Criterio: Volviendo a dos preguntas antes: ¿Hoy críticos hablan de series sobre mujeres solo para mujeres. ¿Coincide en que es así?

J.A.: Creo que como sociedad tendemos a asumir que las historias escritas o protagonizadas por hombres son universales y que las historias escritas o protagonizadas por mujeres son, en cambio, “para mujeres”. Sí creo que las series pueden tener un público objetivo y está muy bien si ese público objetivo son las mujeres, pero tiendo a mirar con desconfianza cuando alguien dice que no ve algo o que no le interesa una serie porque es “solo” para algún género.

Diario Criterio: Sobre Sex and the City, usted se identifica con Miranda (una feminista) y la vincula mucho a su vida en NY. Hablamos de una serie de hace 20 años. ¿Hoy resisten, tanto la serie como el personaje, la misma mirada y aceptación de aquella época?

J.A.: Hay muchos aspectos de Sex and the City que todavía funcionan: está muy bien escrita y maravillosamente actuada. Pero 20 años después, el mundo, la sociedad y yo, como espectadora, hemos cambiado; cosas que antes consideraba muy feministas y liberadoras (como “usar” a los hombres o gastarse la plata del sueldo en zapatos), ahora me parecen más decisiones individuales que tienen poco o nada que ver con la lucha feminista.

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Diario Criterio: ¿Hoy vale la pena verla?

J.A.: Así Sex and the City haya envejecido mal en algunos aspectos, sigo sintiendo que vale la pena verla, no solo porque es entretenidísima, sino porque permite empezar conversaciones como esta.

Diario Criterio: Son fuertes los testimonios que recoge para acercarse al caso de ‘Podría destruirte’, difiere de los otros capítulos. ¿Por qué esa decisión y formato?

J.A.: Ese fue el último capítulo que escribí. Quería hablar de Podría destruirte ( I May Destroy You) porque fue mi serie favorita de 2020 y porque me parece lo mejor que se ha hecho en televisión o cine sobre violencia sexual en la era post-me-too. Pero no quería hablar solo de mí y de mis experiencias, porque la violencia de género no es un problema privado sino colectivo, global. Quería con esos testimonios de mujeres, que además son una muestra muy pequeña porque son mujeres cercanas a mí, mostrar que este es un problema que está en todas partes y que a todas nos ha pasado algo.

Diario Criterio: Si bien no están en su libro, ¿qué tanto le llegan personajes como Mare (Mare of Easttown), Stella Gibson (The Fall), June (El cuento de la criada) o Cersei (GoT)?

J.A.: Me parecen maravillosas porque son diferentes y no son perfectas. Siempre voy a querer ver ese momento maravilloso que ocurre cuando (así como pasa en estas cuatro series que menciona) se une un personaje muy bien construido en el guion con una actuación inolvidable.

Portada del libro

Diario Criterio: No incluyamos series, no incluyamos su vida. ¿Su libro aguantaría una reseña que diga “para acercarse o entender a la generación ‘millennial'”?

J.A.: ¡Uf, no sé! Precisamente en el primer capítulo del libro, en el que hablo de Girls, hablo de cómo declararse “la voz de una generación” o querer hablar por todo un grupo (mujeres, ‘millennials’, mujeres ‘millennial’s o lo que sea) es problemático porque nunca será posible hablar o representar por tanta gente.

Quería hablar de ‘Podría destruirte‘ ( ‘I May Destroy You‘) porque fue mi serie favorita de 2020 y porque me parece lo mejor que se ha hecho en televisión o cine sobre violencia sexual en la era post-me-too.

Diario Criterio: Hubo una generación en Colombia, previa al cable o al streaming, que veía series de héroes, de muy machos, de mujeres sexualizadas. ¿Qué hizo que la oferta de las series cambiara, qué análisis suyo soportaría un programa de estos?

J.A.: Ese tipo de programas siguen existiendo y no creo que vayan a desaparecer. No creo, además, que sean malos en sí, creo que lo que está mal es la falta de equilibrio y de diversidad en las ofertas. Si yo quiero ver una serie de héroes machos y mujeres sexualizadas, todo bien, no pasa nada; pero cuando lo único que veo son series de machos y mujeres sexualizadas, quizás mi visión del mundo estará limitada. Además, ¡qué pereza ver solo un tipo de historia!

Diario Criterio: Poco y nada habla de series colombianas, de ahora o antes. ¿No le gustan?

J.A.: No es que no me gusten, es que he visto muy pocas. Vi las telenovelas clásicas (Café, Betty) y vi series como Dejémonos de vainas, Vuelo secreto, De pies a cabeza o Francisco el matemático. Pero estaba tan chiquita que no siento que pueda analizarlas con profundidad. De las series nuevas, vi El robo del siglo, en Netflix, y me gustó. Pero sí, siento que es uno de mis puntos ciegos en cuanto a conocimiento de cultura popular (como los videojuegos o el anime) y siento, además, que hay muchas personas que saben mucho más que yo sobre producción televisiva colombiana. 

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Diario Criterio: ¿A qué horas ve tanta series, qué método tiene?

J.A.: Jajajaja, es un misterio para mí también. Creo que mi único método es que veo varias al mismo tiempo. Me pasa con los libros también, no me gusta solo clavarme viendo o leyendo una cosa, necesito variedad. Entonces, al almuerzo veo un episodio de una serie, en la noche veo otro de otra serie y luego termino con otro episodio de otra serie distinta. Entonces, al día veo más o menos tres series diferentes.

Michaela Coel, creadora y protagonista de ‘Podría destruirte’.

Diario Criterio: Para los interesados: ¿es necesario ver la series que usted menciona para leer ‘Series largas, novios cortos’?

J.A.: No es necesario. Creo que, aunque obviamente cuento lo que pasa en las series para analizarlas, estos “spoilers” más que arruinar las historias, quizás puedan antojar a quienes no las han visto a ir y prender sus televisores y verlas.

Diario Criterio: ¿Qué le han aportado la series a su vida?

J.A.: Además de entretenimiento (y este es el punto que espero se haya entendido con mi libro), las series en mi vida funcionan como un espacio de realidad virtual en el que puedo procesar emociones y experiencias que jamás he vivido y también funcionan como un espejo que me ayuda a entender mi propia vida. Entonces, en últimas, las series me ayudan a entender el mundo y a entenderme a mí misma.

6 Comentarios

  1. Te recomiendo que veas series Españolas. Las hay para todos los gustos y con una factura impecable. Casa de papel, vis a vis por ejemplo. Hay una versión española de sex and the City, se llama Valeria. Te la recomiendo. Élite, Merlín.
    Una Argentina: El reino. Otra inglesa: Peaky blinders.
    U. S. A. :Gambito de dama.
    En H. B. O: el día de mañana, Euphiria, My briliant friend, La pague, chernobyl, tell me Who i am, gentleman Jak, Here and now, Mildred pierce, succesión, Vinyl, years and years,
    De epoca:versalles, y todas las inglesas, que tienen unas puestas en escena, grandiosas.
    Hay unas muy buenas de Brasil.
    Unas de varias décadas atrás, como: años dorados, kung fu,
    Cientificas: Cosmos.
    Y un largo etcetera.

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