Las actrices que llegaron a la cima en Hollywood y se rebelaron contra la fama

A raíz de la secuela de ‘Top Gun’, en la que no participará su protagonista original Kelly McGillis, Diario Criterio recuerda los casos de mujeres que estuvieron en lo más alto y se retiraron de los focos sin hacer ruido. 

En los años ochenta varias mujeres brillaban en el universo de Hollywood con luz propia. En medio de una década llena de películas taquilleras, de sagas de aventuras y de ciencia ficción, de fenómenos cinematográficos masivos, actrices como Sharon Stone, Kim Basinger, Melanie Griffith, Michelle Pfeiffer, Winona Ryder, Jodie Foster o Susan Sarandon eran las estrellas del firmamento.

Detrás de ellas venía Kelly McGillis, una joven actriz californiana que ya había empezado a destacar en películas como Testigo en peligro, con Harrison Ford, y que se perfilaba como la siguiente gran diva. Ya había dado un gran paso en ese sentido al protagonizar Top Gun, en 1986, junto a un también joven y prometedor Tom Cruisse. Una película que la convirtió en una estrella mundial. 

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Pero a partir de ese momento, su carrera se estancó. Comenzó a hacer papeles secundarios y un par de años después dejó de aparecer en la pantalla. Ahora, que se anuncia una secuela de Top Gun para 2022 en la que volverá a estar Cruise, sin ella, los medios se han dedicado a mostrar cómo ha envejecido y engordado lejos de las cámaras y encerrada con su familia.

A raíz de su caso, Diario Criterio recuerda otras actrices de la misma época que alcanzaron a tocar el cielo con las manos, pero que decidieron rebelarse contra la fama y las exigencias de Hollywood. 

Kelly McGillis: violencia sexual y discriminación

Kelly McGillis en Testigo en peligro
Kelly McGillis en Testigo en peligro

Había saltado a la pantalla grande en Amor y bohemia (1983) y un par de años después protagonizó Testigo en peligro con Harrison Ford, un papel que le dio una nominación al Globo de Oro. Era una de las actrices más prometedoras y eso la llevó al papel protagónico en Top Gun (1986).

Luego de eso, sin embargo, su carrera comenzó a estancarse, hasta que finalmente terminó lejos de las pantallas. ¿La razón? Ella misma decidió dar un paso al costado, cansada de las exigencias de la industria y de sus propias adicciones a las drogas y el alcohol.

De fondo había dos razones terribles: una experiencia de violación que había vivido en 1982 y su lesbianismo, que para esa época era muy difícil de asumir, debido a la discriminación que aún había en la industria. 

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Ambos casos estaban, además, conectados. A McGillis la violaron y golpearon dos adolescentes que entraron al apartamento en donde compartía con una amante, en Central Park West, Nueva York. Y cuando la noticia salió a la luz, no solo tuvo que enfrentar las secuelas de ese acto barbárico, sino las habladurías de los medios, por su compañía. 

La experiencia, además, fue tan traumática, que ha partir de ahí la actriz rechazó papeles que tuvieran contenido erótico, sexual o de violaciones. Y la única vez que decidió arriesgarse, para la película El cazador de gatos (1988), el resultado fue tan catastrófico, que una vez salió del set se rapó la cabeza y dijo “no quiero volver a actuar nunca más”.  Y cumplió. 

Estuvo en otras cinco películas de bajo presupuesto y casi desconocidas entre los años noventa y dos mil, pero nunca volvió a las grandes ligas de Hollywood.  

Hoy, luego de tres matrimonios fallidos, de haber aceptado su homosexualidad y de superar las adicciones, McGillis se dedica a vivir tranquila como profesora en The New York Studio for Stage and Screen. Cuando le preguntan por qué no aparecerá en la continuación de Top Gun, dice: “no sé ni cómo responder porque no ha sucedido. Tal vez es porque no mantengo contacto con nadie”

Debra Winger: contra los estereotipos  

Debra Winger en Reto al destino.

Richard Gere dijo de ella que era como “un muro de ladrillos”, la prensa no la quería por antipática (siempre odio las giras promocionales de sus películas) y solía pelear con productores y directores por la brecha salarial entre hombres y mujeres en Hollywood desde antes de que fuera bien visto hacerlo.

Pero a pesar de sus peleas y su personalidad explosiva, Debra Winger fue una de las grandes actrices de los años ochenta. No en vano, estuvo tres veces nominada al Óscar y compartió pantalla con los grandes de la época, como Gere, Robert Redford y Anthony Hopkins. Aún así, pocas personas por debajo de los 30 la recuerdan.

Empezó como actriz de comerciales y de programas de televisión como La mujer maravilla (hacía de la hermana menor de la protagonista). Dio el paso al cine con Thanks God it’s Friday y Cowboy de ciudad, en donde compartió con John Travolta. Su gran salto a la fama, sin embargo, fue Reto al destino, con Gere, la cinta que le valió su primera nominación a los premios de la academia.

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La fama, sin embargo, vino con adicciones a la cocaína y problemas de autoestima causados por las críticas a su aspecto físico. Ella recuerda que en algún casting uno de los entrevistadores dijo “no me la follaría ni con un palo de tres metros” y que para Reto al destino casi la obligan a tomarse una pastilla para retener líquidos porque el director la veía “muy hinchada”

Aunque lograba superar esos problemas con su carácter fuerte, que la llevó a pelear con directores, productores y compañeros, finalmente, y años después de su último gran papel (en Shadowland, de 1993), dijo “no más”. Se alejó de las cámaras y se encerró en su casa de campo. Desde entonces ha aparecido poco.

Linda Fiorentino: se cansó del machismo 

Linda Fiorentino
Linda Fiorentino en La última seducción

Fue una de las divas de los años noventa. Protagonizó La última seducción (1994), de John Dahl, con una actuación que cautivó a la crítica. Luego, estuvo en películas taquilleras y comerciales como Men in Black y en cintas como Dogma (1999), en donde interretaba a una descendiente de Jesucristo.

Pero a la par que su fama subía, también lo hacían sus problemas con directores, productores y actores. Se quejaba cuando la ponían a hacer desnudos, cuando la explotaban sexualmente y cuando usaban retoques para volver más delgado su cuerpo en los posters.  Hoy sus reclamos serían totalmente entendidos, pero en esa entonces la trataban como una “histérica”. 

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”Hollywood es muy machista. El control y el poder de decisión son masculinos. Los hombres eligen y crean mujeres que ellos puedan dominar o, mejor dicho, controlar. Como a mí no me gusta estar callada, he tenido bastantes rifirrafes con los ejecutivos de Hollywood”, dijo alguna vez.

Finalmente terminó rechazando varios papeles y proyectos, que no le satisfacían, y se alejó de la pantalla grande para siempre.

5 Comentarios

  1. Buena crónica de estas buenas actrices que prefieron hacerse a un lado
    Y no ha cambiado la industria de los años 80 a la actualidad.
    Quizá ahora se vive más libre sin importar el que dirán

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