¿Quiere la SIC poner límites a la libertad de expresión con la excusa de los datos personales?

La Superintendencia de Industria y Comercio dice que la foto de un rostro debe ser considerada como dato biométrico y que, por tanto, su uso debe tener una autorización del titular. Para la directora de la fundación Karisma, esto podría verse como un mecanismo de censura previa.

La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), a través de una resolución, negó la solicitud de una periodista que pedía bloquear temporalmente la cuenta de Twitter y dos artículos del portal Colombia Reports que usaron una foto suya para ilustrarlos.

El primero fue publicado el 26 de mayo y se trataba de una crítica a los medios de comunicación, titulada Colombia turns on media amid barrage of lies and propaganda. La nota tenía de portada la imagen de la comunicadora con un bocadillo de cómic que dice: “Your mother is a terrorist”. El segundo artículo, del pasado 5 de julio, respondía a una tutela que interpuso la periodista y usaba la misma foto, pero con un letrero diferente: “Satire?!”.

La comunicadora argumentaba que, al tratarse de una imagen de su rostro, Colombia Reports había usado “sin su autorización información personal”, y que eso desencadenó “actos de hostigamiento en su contra y vulneración de sus derechos a la honra y buen nombre”.

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La SIC explicó que no tenía competencia para pronunciarse al respecto, pues es un asunto de libertad de expresión, pero sacó una conclusión que tiene preocupados a varios expertos: “La foto de la imagen facial de una persona es un dato biométrico”. En ese sentido, según la SIC, el uso y el tratamiento de cualquier foto de la cara de una persona deben ser autorizados “de manera previa, expresa e informada por el titular de la información”.

Si la foto es un dato biométrico, ¿hay pedir permiso para usarla?

La Superintendencia de Industria y Comercio podría considerar que un portal de noticias tiene que pedir autorización para usar las fotos del rostro de una persona, incluso si es personalidad pública.

El punto central de esta polémica está en la definición de dato biométrico: “Cuando un dato es definido como biométrico se anticipa que habrá procesamiento de datos sensibles y, por tanto, la ley obliga al responsable de su recolección y tratamiento a requerir la autorización previa y expresa de la persona titular del dato, del rostro”, explica Carolina Botero, directora de la Fundación Karisma, en su columna de El Espectador.

Sin embargo, por sí solas, las imágenes —incluso de un rostro— no pueden considerarse como datos biométricos, pues solo serán incluidas en esa definición “cuando el hecho de ser tratadas con medios técnicos específicos permita la identificación o la autenticación unívocas de una persona física”, dice el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea. Por esa razón, para expertas como Heidy Balanta, abogada de la Escuela de Privacidad (firma asesora de protección de datos personales), esa interpretación que hace la SIC sobre las imágenes de los rostros es “excesiva”.

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En el caso de los dos artículos de Colombia Reports, “la foto y su publicación digital es usada -para bien o para mal- con propósitos de facilitar la expresión, no con fines de identificación o autenticación”, dice Botero en El Espectador.

“Por eso, exigir autorización previa no solo es algo desmedido y descontextualizado en términos de los propósitos que persigue la protección de datos, sino que además sería un mecanismo de censura previa en términos de libertad de expresión”, añade.

El pronunciamiento de la SIC plantea dudas sobre las acciones que podrían tomar algunas personas para impedir que se publique información de interés bajo el argumento de que se están vulnerando datos personales. Por ejemplo, ¿habría que pedirle permiso a un político corrupto para publicar una foto de su rostro?

La competencia de la SIC

Aunque la SIC aclara que la ley le impide “ordenar el bloqueo de los contenidos relacionados con libertad de expresión”, y por tanto niega las pretensiones de la periodista, llama la atención que en las conclusiones de la resolución, además de ampliar la definición de foto como dato biométrico, emita conceptos sobre los límites de la libertad de expresión. Por ejemplo, dice que la Constitución “no avala el ‘libertinaje de expresión’ o la ‘irresponsabilidad de expresión’, y que “la libertad de expresión no puede convertirse en la herramienta para menoscabar los derechos de los demás y desconocer la dignidad humana”.

Al respecto, Botero le explicó a Diario Criterio que ese análisis de la Superintendencia para el caso “es supremamente preocupante”, pues se trata de la autoridad que se encarga de velar por la protección de datos personales. “Queda en el aire la sensación de que se usen las normas de protección de datos para casos de expresión, lo cual no debería ser. Es una ambigüedad muy grande”, dijo la experta a este medio.

Al final, es un aval para quienes consideran que la protección de datos se puede usar en ese contexto, que para mí es equivocado”, precisó Botero a Diario Criterio.

Para la directora de la Fundación Karisma, el caso de la periodista que pidió bloquear los dos artículos sí debería ser revisado por un juez, pues podría haber un abuso en el ejercicio de la libertad de expresión. “Pero hay que revisarlo con los estándares de libertad de expresión, no de protección de datos”, indicó Botero.

Otro hecho que llama la atención es que la SIC, en resoluciones anteriores, estaba en la línea del RGPD en el sentido de que solo se podía considerar a la foto domo dato biométrico “cuando se procesaba para identificar/autenticar personas”, como apuntó Juan Diego Castañeda, investigador de Karisma, en Twitter.

Esto enturbia aún más las razones de la SIC para sacar esas conclusiones.

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