La guerra de Los Flacos y de la mafia en el norte del Valle y Risaralda (II)

La división de una de las oficinas de sicarios más sanguinarias del norte del Valle y Eje Cafetero, sería la causa de las vendettas mafiosas en esa zona del país y el origen de dos temidas alianzas con el clan Henao y el Indio.

Los nombres de los hermanos Jhon Freddy, Brainer y José Montoya Serna no le dicen nada a la mayoría de los colombianos, pero en el Eje Cafetero y Norte del Valle son sinónimo de terror y muerte.

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Si bien los tres hermanos tenían anotaciones y procesos judiciales en su contra, el jefe y mayor del grupo (Jhon Freddy) se fugó mientras cumplía detención domiciliaria por homicidio, concierto para delinquir y desplazamiento forzado; la domiciliaria se la concedieron en Pereira, porque su abogado logró argumentar que era padre cabeza de familia. Brainer fue capturado en el aeropuerto El Dorado cuando regresaba de España en mayo de 2019 y a José lo asesinaron ese mismo año en la capital risaraldense.

Estos hermanos fueron, según reportes de las autoridades, los gestores y líderes de una temida oficina de cobro conocida como Los Flacos, que según le dijo un alto funcionario de la Fiscalía a este medio, “no es otra cosa que una banda de sicarios que se encarga de cometer homicidios, secuestros y extorsiones a nombre de todo aquel que pague por esos delitos”.

Lo preocupante es que esta banda se convirtió en una ´franquicia criminal´ que se ha expandido como una oscura mancha por casi todos los municipios del norte del Valle, Risaralda y Quindío, esto en alianza desde 2013, con otra temida oficina de sicarios de la región, conocida como La Cordillera, con sede en Pereira. Entre las dos organizaciones criminales se repartieron el negocio del microtráfico en esa región del país, mientras ofrecían servicios sicariales a capos de la mafia con los alias de 31, Rafa y Macaco.

Pero la hegemonía de Los Flacos entró en desgracia cuando saltaron a la política, apoyando o financiando a supuestos candidatos en algunos de los municipios en los que delinquen.

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Fuentes cercanas a esa organización criminal explicaron que el punto de quiebre surgió cuando un familiar de los Montoya Serna (primo) que tiene licencia para pilotar aviones pequeños, se metió a la política en 2019 y aspiró a ser alcalde en uno de los municipios del Valle donde delinquen sus primos, Los Flacos.

Aunque el piloto se quemó electoralmente, su nombre quedó en el radar de las autoridades, quienes le siguen los pasos porque estaría implicado en varios delitos que aún son materia de investigación.

No obstante, esa fractura dentro de Los Flacos fue el inicio de una pelea a muerte que tiene al mayor de los hermanos escondido, forjando alianzas con viejos capos de la mafia como el clan Henao Montoya; y a su primo el piloto, haciendo lo mismo con otro excapo: Martín Emilio Sánchez Valencia, más conocido como el Indio o Érika.

Martín Emilio Sánchez Valencia, alias El Indio y Arcángel Henao Montoya, alias El Mocho

Cabe recordar que tanto Arcángel Henao, alias el Mocho y al igual que Martín Emilio Sánchez Valencia, alias el Indio o Érika fueron temidos narcotraficantes por cuyas andanzas criminales tuvieron que rendir cuenta ante las autoridades. El primero fue extraditado a EE.UU donde purgó condena y el segundo es recordado como un sanguinario jefe del grupo armado ilegal conocido como Los Rastrojos, que sembró el terror en varios municipios del norte del Valle.

De hecho, a alias el Indio lo recuerdan en Cartago porque su nombre aparece en el expediente judicial por el asesinato de Blanca Montoya, hermana del sindicalista y activista Hernando Montoya Guevara. Los sicarios, capturados y condenados, habrían señalado al Indio como determinador de ese homicidio al igual que los de Lucio Garcés y Julián Andrés Zapata, ocurridos en 2012.

Información de inteligencia a la que tuvo acceso este medio, advierte que la reunión entre el primo piloto de Los Flacos y el Indio, para sellar su alianza, se habría llevado a cabo este año en una finca del corregimiento de Zaragoza, un caserío ubicado a escasos cinco minutos de Cartago. En medio de esas alianzas criminales quedó toda una comunidad inocente padeciendo tiroteos, masacres y ajusticiamientos de familiares, abogados, testaferros y jíbaros de ambos bandos.

Fuentes de inteligencia policial aseguran que el punto de quiebre de la relación entre Los Flacos y su primo el piloto, sucedió el sábado 27 de marzo de 2021, cuando sicarios motorizados perpetraron una masacre a plena luz del día en la plaza de mercado de Cartago.

En esa incursión sicarial hubo cuatro muertos (dos mujeres y dos hombres) y de acuerdo con el reporte que dio el general Carlos Ernesto Rodríguez, director de Seguridad Ciudadana, quien viajó al día siguiente al municipio, las víctimas masculinas tenían antecedentes por tráfico de estupefaciente, hurto y fuga de presos y que la masacre habría sido ordenada por Los Flacos.

Los hermanos José Luvier, Jhon Freddy y Brainer Montoya Serna, alias Los Flacos.

Fuentes de inteligencia policial aseguran que un mes después, el primo piloto de Los Flacos respondió asesinando a uno de sus sobrinos. Se trata del joven Jorge Alberto Montoya Casierra, de 24 años de edad, ajusticiado por sicarios en la noche del pasado martes 4 de mayo, en un sector residencial de Cartago.

Los investigadores no tienen duda de que el primo piloto se le reveló a Los Flacos y con la ayuda de alias el Indio, está detrás de otra incursión armada que dejó dos muertos y un herido el pasado 31 de mayo en el parqueadero de un reconocido restaurante de Pereira.

Se trata del atentado que sufrieron familiares de los capos Arcángel y Orlando Henao; y Jair Sánchez Hernández, alias Mueble Fino. En ese hecho perdieron la vida Luis Enrique Urbina Maya y Pablo Simeón Gutiérrez; y resultó herido Juan Diego Henao Flórez.

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Urbina Henao era yerno de Arcángel Henao, pues estaba casado con su hija Olga. A su vez era cuñado de Mueble Fino. Mientras que Simeón Gutiérrez era hijo de Orlando Henao. Por su parte, el herido Henao Flórez es sobrino de Árcángel Henao. En pocas palabras: ese atentado fue un golpe al corazón de la tercera generación de los capos del cartel del norte del Valle.

Quizás eso explica la sangrienta reacción que vino después y que ya deja un saldo parcial de dos masacres y dos abogados asesinados, todo ocurrido en los últimos cuatro meses.

El hecho de sangre más reciente y doloroso sucedió el pasado 12 de julio, en el corregimiento Piedras de Moler, un caserío turístico ubicado entre los municipios de Cartago y Alcalá. Hasta allí llegaron sicarios motorizados y dispararon contra una multitud, causando la muerte de tres personas, entre ellas un niño de apenas 6 años de edad, y heridas a otras cuatro personas.

Dos días antes, Cartago fue el epicentro de otra balacera que dejó como saldo fatal dos muertos y cuatro heridos en una zona vulnerable de la ciudad. En esa misma estela de ajusticiamientos ocurrieron los asesinatos de los abogados Juan Carlos Patiño y Wilson Vélez Serna, quienes serían conocidos como asesores legales de integrantes de ambos bandos.

Los abogados Wilson Vélez Serna y Juan Carlos Patiño.

Lo cierto es que estos y otros crímenes ocurridos en los últimos meses en esta región del país ya no pueden verse como hechos aislados, sino como la consecuencia de un complejo panorama de enfrentamientos y guerras entre viejos y nuevos narcos, bandas y organizaciones criminales que están expandiendo su presencia y sus negocios. Todo un regreso a los años 80, que apenas el país y las autoridades empiezan a darse cuenta.

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