La mirada del artista Óscar Murillo a la opresión y a la injusticia

‘Condiciones aún por titular’, la más reciente muestra del artista colombobritánico Óscar Murillo en el Museo de Arte de la Universidad Nacional, es una instalación monumental que junta pintura, escultura y performance.

Visitar Condiciones aún por titular, la nueva exposición de Óscar Murillo en el Museo de Arte de la Universidad Nacional, es como entrar en un mundo postapocalíptico. El salón principal, donde tiene lugar la parte más importante de la muestra, está lleno de telas pintadas de negro marfil que van casi del techo al suelo. El piso está destruido, hay bancas de iglesias católicas regadas por el salón (algunas levantadas en posición vertical), torsos de muñecos que representan cuerpos humanos amontonados en algún lugar del suelo y zonas con tierra, maíz y arcilla quemada. 

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Pero lo más impresionante es la energía: las telas, el desorden, la destrucción, el sonido ambiente y el contraste de todo eso con dos videos que muestran instalaciones previas del artista es impactante y hace que cualquier visitante se sienta sobrecogido. “Es como si hubiera pasado el diablo”, dice la curadora de la muestra y directora del museo, María Belén Saez de Ibarra. 

La exposición del artista nacido en La Paila (Valle del Cauca) pero criado en Londres desde los 10 años, busca, según dicen los organizadores, “cuestionar la opresión histórica en todas sus formas y el sentimiento generalizado de injusticia”. Él, sin embargo, prefiere hablar de energías oscuras que llenan al mundo y que no son nuevas: vienen de mucho tiempo atrás, han estado siempre y hacen que los seres humanos sean malos, casi que por naturaleza.

Óscar Murillo, artista colombiano
Óscar Murillo es licenciado en bellas artes de la Universidad de Westminster y maestro en bellas artes del Royal College of Art. Foto: Julián Valderrama (Cortesía del artista)
Muestra de Óscar Murillo en el museo de la Universidad Nacional
Muestra de Óscar Murillo en el museo de la Universidad Nacional. Foto: José Vicente Guzmán Mendoza

La intención, sin embargo, nunca fue sobrecoger. Como le dijo el artista a Diario Criterio: “La intención era activar un poco todos los sentidos. No manipular, que es diferente. Pero es un escenario perfecto para desatar y sacudir. La audiencia se vuelve un testigo, un cómplice, una víctima de esa manifestación”.

Energías del mundo 

Condiciones aún por titular, que estará disponible hasta diciembre, no es una muestra reciente o nueva. Viene desde 2014, cuando Saez de Ibarra le propuso a Murillo que trabajaran juntos y que usara los amplios espacios del museo para mostrar libremente su obra. 

Es un trabajo de experimentación artística a largo plazo que el mismo museo mantiene con otros artistas como Jesús Abad Colorado. Saez de Ibarra quiso trabajar con Murillo (reciente ganador del premio Turner, el más importante de arte en el Reino Unido) porque para ella se trata de un artista especial: “es joven, pero tiene mucha fuerza, y yo solo trabajo con artistas a los que les veo eso”.

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Desde ese primer contacto nació la idea de la materia negra, que se fue alimentando de trabajos en Croacia, Azerbaiyán, China, Venecia (Italia) o Berlín (Alemania). “Este proyecto se viene desarrollando desde hace unos 7 años y se viene nutriendo de una multitud de geografías, espacios y estructuras”, explica Murillo. 

Muestra de Óscar Murillo en el museo de la Unal 2
Los torsos de los ‘Mateos’ amontonados en el suelo, hacen pensar en cuerpos mutilados. Foto: José Vicente Guzmán Mendoza.

Por eso la muestra tiene de todo: los telones son lienzos pintados de negro marfil por amigos y familiares del artista, y además fueron pasados por planchas para fijar el color. Las bancas son de iglesias católicas del siglo XIX que fueron encontradas en bodegas de Holanda. Hay varios años viejos (el artistas los llama Mateos y fueron el centro del proyecto que ganó el Turner) de La Paila, vestidos con ropa obrera de países como Corea del Sur o China. Y en uno de los salones hay unos lienzos que fueron colocados en pupitres de varios colegios del mundo y que tienen inscripciones de niños de Japón, Brasil o Inglaterra. 

“Es como coger un lienzo y coser energías de todo el mundo. Porque esta es una obra aurática, llena de energías”, dice Saez de Ibarra. 

La constancia del mal 

Al tratar de explicar el por qué las bancas católicas en el centro de un proyecto sobre las injusticias y la maldad, Murillo dice que “la religión, más no la espiritualidad, es una de las instituciones que representa y se puede reconocer como la génesis de la dominación, de la injusticia. Y la idea era atropellarla desde lo escultórico”

De hecho, hace unos días y en un performance que complementa esa idea, el artista apareció con un hacha, destruyendo varias de las bancas que hacían parte de la exposición. 

Video del performance publicado por el medio Esfera Pública en su cuenta de Facebook:

Los Mateos, por otro lado, representan la clase obrera, la clase trabajadora de todo el mundo. Por eso, en una de las esquinas de la instalación, aparecen casi mutilados: solo sus torsos cortados y amontonados por el piso. 

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También hay un video, que hace parte de la instalación actual, en donde se muestra otra acción de Murillo, llamada Collective Conscience, en la que cientos de estos muñecos fueron quemados con pólvora en La Paila. El artista dice que así recuperaron su naturaleza de años viejos, pero es imposible no comparar esa imagen con las masacres y los asesinatos de, por ejemplo, los líderes sociales.  

Incluso afuera, en uno de los jardines del museo, hay unas trincheras que fueron construidas por el propio artista hace varios meses, y que ahora, debido al crecimiento del pasto y la maleza, parecen fosas comunes, de esas que abundan en el país. 

Y varios han hecho notar que el salón principal del museo, con su piso levantado y las bancas de iglesias regadas y ahora destruídas, remiten a la triste escena de la masacre de Bojayá, en Chocó (también dentro de una iglesia).

Muestra de Óscar Murillo en el museo de la Universidad Nacional
En uno de los jardines del museo, el artista hizo unas trincheras. Con la maleza y el pasto que han crecido, ahora parecen fosas comunes. Foto: José Vicente Guzmán Mendoza.
Muestra de Óscar Murillo en el museo de la Universidad Nacional
Detalle de ‘Frecuencias’, uno de los proyectos que hace parte de la instalación. Se trata de lienzos que estuvieron en escuelas de varias ciudades del mundo y que tienen escritos y dibujos de los niños. El artista seleccionó algunos, los cosió y pinto sobre ellos. Foto: José Vicente Guzmán Mendoza.

Por eso, es muy fácil hacer un paralelo entre la instalación y la violencia que azota al país: los asesinatos de líderes sociales, las fosas comunes, la violencia desmedida de las autoridades durante el paro nacional.  

Óscar Murillo, sin embargo, se desmarca: “Hay que tener claro que esto no es nuevo. Es una repetición, una constancia. Yo creo, más bien, que lo que está pasando aquí en Colombia atestigua esa constancia”.

Los visitantes, sin embargo, pueden sacar sus propias conclusiones.

* Para visitar la muestra de Óscar Murillo hay que inscribirse previamente en este link

3 Comentarios

  1. Fuerte esta exposición de Murillo
    Pero solo refleja la realidad que vivimos y así lo perciben los jovenes
    Es su forma de protestar de cuestionar

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