‘La vegetariana’: crónica de una transformación que incomoda

En unos pocos meses, Corea de Sur será el país invitado en la FILBo. Por eso, decidimos reseñar ‘La vegetariana’ (2007), de Han Kang, la única obra de ese país en ganar el premio Man Booker Internacional.

En las primeras páginas de La vegetariana, el esposo de Yeong-hye describe a su pareja como un ser anodino. No tiene, nos dice, mayores atributos, tampoco defectos significativos. A diario cumple las labores que él espera de ella: prepara el desayuno, plancha la ropa, le entrega el maletín antes de que él salga a trabajar. Su única peculiaridad, confiesa con algo de vergüenza, es que ella se rehúsa a usar un sostén. La cotidianidad de la pareja, sin embargo, se altera un día cuando, después de tener un sueño, Yeong-hye decide no volver a comer carne. Esa noche ella abre la nevera y mete en bolsas de basura los filetes de anguila, los trozos de carne, la panceta de cerdo, la corvina deshidratada, los dumplings congelados. Ese cambio resulta ser el primero de muchos. Poco a poco, ella empieza a adelgazar y deja de dormir; pasa horas en silencio, los ojos abiertos, el cuerpo inmóvil. 

Puede leer de Christopher Tibble: ‘Paraíso’, el libro del Nobel de Literatura que ya se consigue en Colombia

La vegetariana, la novela con la que Han Kang ganó el Man Booker Internacional en 2016, es la crónica de una transformación que elude, como un jabón ensopado, a toda clasificación sencilla. A lo largo de la obra, publicada en español por la editorial Rata, su autora nos invita a presenciar la misteriosa metamorfosis de Yeong-hye desde las perspectivas de tres personas cercanas a ella: su esposo, su cuñado y su hermana. De su interioridad solo tenemos destellos, frases parcas o fragmentos de sus sueños, poblados de sangre y amasijos de carne. Se trata de una decisión poderosísima: Kang sitúa a Yeong-hye fuera del alcance de sus conocidos, pero también de la misma autora: la novela, así, nos remite a la dificultad de entender las acciones de los otros. Por más que se analicen, se procesen, se debatan, existe un espacio, siempre, que nos separa de los demás. Quizás por eso la novela alude tanto a los sueños, que aparecen como portales para aproximarse a los personajes.

La vegetariana, editorial Rata
La vegetariana, Han Kang. Editorial Rata

Yeong-hye pronto se desentiende de las etiquetas sociales. Su libido desaparece. Su carácter se esfuma. En una escena, su indiferencia avergüenza a su esposo frente a sus compañeros de trabajo. En otra, su resolución de no comer carne despierta la animosidad de su familia. A medida que se vacía de sí misma, los demás personajes intentan llenar ese vacío con sus propias interpretaciones. Se proyectan en ella. Porque La vegetariana no solo se trata de la transformación de Yeong-hye, sino de cómo esa transformación precipita una serie de crisis en los demás. Su cuerpo –su soberanía– se convierte en un territorio en disputa que desencadena en sus allegados una serie de debates internos sobre los roles de género, los límites del arte y el peso de los legados familiares. Como apunta su hermana, al romper con todas las convenciones, Yeong-hye también las ha visibilizado. 

Puede interesarle de Christopher Tibble: ‘Sensorium’: las historias ‘bogóticas’ de G Jaramillo Rojas

¿Se puede vivir sin hacer daño? ¿O está el impulso a la vida atado al impulso a la destrucción, como sugiere Dylan Thomas en el poema que lo volvió famoso, The force that through the green fuse drives the flower? En más de una ocasión, Kang ha dicho que el germen de la novela se encuentra en una frase del poeta coreano Yi Sang, que ella leyó en la universidad: “Creo que los humanos deberían ser plantas”. Hacia el final del libro, cuando el plan de Yeong-hye empieza a esclarecerse, las múltiples hebras de la novela se entrelazan para deletrearnos la siguiente pregunta: ¿No será que el gesto más humano es el de dejar de ser humanos?

4 Comentarios

  1. Carlito Savannah

    Tínhamos tudo o que queríamos como família, exceto boa saúde. Eu tive que fazer isso para o benefício daqueles que ainda duvidam da eficácia de medicamentos fitoterápicos genuínos, assim como meu pai duvidou no momento em que vim com a notícia de que o Dr.WHITE foi capaz de curar o vírus Herpes. Ao contrário de mamãe, papai é um (RACISTA) que nunca acreditou que algo bom pudesse vir da raça negra. Eu era linda e aventureira, mas quando tive uma infecção por herpes se espalhando pelo meu corpo como um grande fogo em um momento em que meu pai estava lutando contra o HIV, era como uma nuvem escura cobrindo minha família. Por muitos anos sofri dor e vergonha. Decidi navegar na internet para uma cura alternativa, o que me levou ao Dr. WHITE whatsapp +2349091844595, um herbalista e curandeiro poderoso, mas humilde, que prometeu me curar e manteve suas palavras. Este homem é outro papai de uma nação diferente. No começo eu estava cético, fiz perguntas relevantes e irrelevantes, mas ele foi paciente para provar que meus médicos e meu pai estavam errados, que disse que não havia cura. Haven fez todos os arranjos; ele preparou e enviou a cura para mim através do serviço expresso de Courier que recebi na porta. Em 2 semanas de uso de sua cura, meus sintomas desapareceram e eu estava bem novamente, embora a prescrição fosse de um mês. Tudo graças ao Dr. White que colocou a integridade e a simpatia humana acima das coisas materiais. Eu tinha lido muitos testemunhos daqueles que se beneficiaram dos medicamentos do Dr. WHITE, isso realmente me levou a escrever para ele, mas hoje, estou livre de herpes e meu pai é HIV negativo, viu meu caso e foi convencido a usar a cura à base de plantas. Agradecimentos celestiais ao Dr. WHITE por restaurar nossa Alegria. Ligue para o Dr. White para HIV, Herpes, Hepatite, Infertilidade, Diabetes e Cura do Câncer. Saúde
    E-mail/ [email protected]

Deja un comentario

Diario Criterio