“Las Escribidoras es un espacio de escritura desobediente”, Matilde de los Milagros

La periodista Matilde de los Milagros y la ilustradora Carolina Ureta publicaron ‘Las Escribidoras’, un libro con ejercicios creativos para escribir y colorear. Diario Criterio habló con las autoras.

“Las Escribidoras es un libro al cual podemos ir cuando estemos con cualquier tipo de emoción. Si estamos bravas podemos ir a escribir, si estamos estresadas podemos colorear, si estamos tristes podemos buscar inspiración”, asegura Matilde de los Milagros.

La periodista y editora de la revista feminista Volcánicas creó Las Escribidoras, un colectivo de mujeres que con esferos de colores, libretas y una copa de vino se reúnen de manera presencial o virtual para dejar fluir la imaginación y expresarse por medio de las letras y la voz.

La mano creativa del proceso o como Matilde la llama su “media naranja creativa”, Carolina Ureta, estuvo desde el principio apoyando no solo el diseño de una marca propia con un logo revolucionario y contundente, sino también ilustrando las más de 60 gráficas que ahora hacen parte del libro Las Escribidoras.

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Ambas mujeres se reunieron para poner en páginas blancas todas las ideas creativas que han girado en torno al colectivo y decidieron compartir ejercicios de escritura y dibujos para colorear para ampliar la comunidad y dejar que cada persona que abra el libro se deje llevar por la inspiración.

Diario Criterio habló con ambas autoras sobre la realización de la publicación, los recuerdos de Las Escribidoras y la importancia de tener más espacios para las mujeres.

Carolina Ureta y Matilde de los Milagros. Foto: cortesía Planeta.

Diario Criterio: ‘Las Escribidoras’ nació a raíz de su agotamiento por los editores que la cohibían y limitaban su libertad de expresión. Una vez tomó la decisión de crear este grupo, ¿Cómo concretó la idea? ¿Qué hizo previo a lanzarse al ruedo? 

Matilde de los Milagros: Lo primero que hice fue decirle a mi esposo que tenía esa inquietud y me pregunté si a alguna mujer le gustaría escribir conmigo, porque yo sabía que tenía esa necesidad de escribir en un lugar seguro para tratar de reactivar mi imaginación porque sentía que estaba un poco estancada, pero yo no sabía si las mujeres se me iban a unir. 

Así que puse en mi Instagram una historia donde decía “¿A alguna mujer le gustaría venir a mi casa a escribir conmigo esta semana?” y me respondieron más de 100 mujeres, entonces yo dije “bueno, hay otras mujeres que quieren escribir y estarían dispuestas a venir a mi casa“. Para mí era importante que ese espacio de escritura de diera en un lugar íntimo. 

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Diario Criterio: ¿lo pensó cómo un taller? o ¿qué creía que sería? 

M.M: A mí no me gusta decir que Las escribidoras son un taller, porque la verdad es que están muy lejos de ser un taller. Los talleres se caracterizan por tener una figura de autoridad que es el profesor o la profesora y nosotras no tenemos eso. 

Este es un espacio de escritura desobediente muy horizontal donde lo que yo hago es mediar el espacio, brindar vino para que tomen todo lo que quieran, algunos pasabocas y yo propongo un ejercicio de escritura. Pero al igual que las demás escribidoras, yo escribo y desarrollo el ejercicio con todas y después lo leemos. 

Nos diferenciamos de los talleres por eso. Desde el principio sabía que no quería llegar a ese encuentro de mujeres sintiendo que tenía algo que enseñar. Además Las Escribidoras es un espacio en donde venimos a escribir lo que nos salga sin la pretensión de que ese texto tenga que mejorar, ser corregido o evaluado. 

Diario Criterio: ¿Cómo fue el primer encuentro? ¿Qué recuerda de esas primeras sesiones? 

M.M: Fuimos cerca de 9 o 10 escribidoras y en ese primer encuentro aún no tenía claro ni el nombre, no sabía exactamente qué íbamos a hacer, solo era un sitio donde nos íbamos a reunir. 

Yo propuse el ejercicio de escritura y después de eso cuando confirmé que sí iba a ver cuórum, empecé a pensar en cuál iba a ser la identidad y la filosofía de este grupo insurgente de creatividad y ahí es donde entró Carolina al proceso.  

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Diario Criterio: Carolina, ¿cuál es su primer recuerdo de Las Escribidoras? 

Carolina Ureta: Yo recuerdo que Mati me escribió directamente. Nosotras ya teníamos amigas en común y ella había visto mi trabajo. Ella me contó el proyecto, lo que se imaginaba y recuerdo que me dijo que quería que fuera una marca irreverente. Desde ese primer encuentro me persuadió a hacer parte. Las Escribidoras es un espacio que me encanta que exista. 

Luego fuimos desarrollando la imagen, que tiene muchas cosas de la familia de Mati, recuerdos de ella y también lo que hacen las mujeres en las sesiones, dibujos, párrafos. Esas cosas las agregamos a un collage madre que tenemos. 

Las Escribidoras

Diario Criterio: ¿Cómo crearon la línea gráfica de Las Escribidoras?

M.M: Yo quería que Las Escribidoras tuviera un símbolo, un logo que fuera identificable. Quería que nos sintiéramos como una secta literaria, que fuera algo muy del bajo mundo y que el símbolo se empezara a ver por ahí y la gente se preguntara ¿Qué es eso? ¿Qué quiere decir? 

Quería que fuera un símbolo fácil de reconocer, que fuera lo suficientemente sencillo para yo poderlo hacer con mi mano, que lo pudiera usar en sellos, y que fuera algo muy de secta. Y Caro lo pudo hacer a la perfección y creo que el símbolo es muy contundente. 

Diario Criterio: La identidad gráfica de Las Escribidoras en muy impactante desde el principio. Se ven fotos de Matilde cuando niña, los colores son llamativos al igual que las tipografías ¿Cuál era el deseo por crear una imagen nostálgica de la marca? 

M.M: Las Escribidoras tiene dos etapas gráficas. La primera se trata de mi punto de partida (que era yo misma) así que quise crear una identidad gráfica a partir de mis recuerdos y las cosas que a mí me han inspirado. 

Mis padres fueron personas muy singulares, muy excéntricas, ambos tenían una caligrafía muy bonita, ambos eran escritores y poetas y tengo muchos textos de ellos. Ese material se lo empecé a enviar a Carolina, yo sabía que quería que el concepto fuera maleable para que cuando Las Escribidoras empezaran a ser contenido de ellas en las sesiones con su mano alzada, ese nuevo contenido empezara a entrar a los collage que estábamos haciendo. 

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A penas empezamos las sesiones, Las Escribidoras dejó de ser solo Matilde de los Milagros y empezó a volverse una comunidad. Así que es bonito ver la evolución de los collages porque pasan de ser algo mío a volverse una cosa colectiva con una identidad mucho más grande. Gran parte del proyecto se relaciona con lo autobiográfico, hay muchos ejercicios de este tipo, así que eso se ve en la identidad gráfica. 

Diario Criterio ¿Cómo se gestó la idea del libro? 

M.M: Yo estudié Escritura Creativa en New York y cuando estaba en la universidad en muchas librerías vendían libros de ejercicios de escritura en inglés, y recuerdo que esos ejercicios fueron muy útiles cuando yo estudié. 

Cuando se me ocurrió la idea del libro de Las Escribidoras pensé que en español no teníamos un libro de ejercicios de escritura creativa y hemos tenido ya casi 100 sesiones de las escribidoras donde en cada sesión hay un ejercicio y los resultados de esto han sido espectaculares, entonces tenía dos caminos: el más obvio era proponer un texto con lo que escribieron las escribidoras, pero eso para mí es muy sagrado y son escritos que le pertenecen a cada autora. 

Otra cosa que es cierta es que las escribidoras somos mujeres de profesiones tan diversas, que si quisiéramos hacer un libro sobre los textos que hemos hecho lo podríamos gestionar dentro de la comunidad, haciendo un libro autopublicado donde algunas escribidoras hicieran la diagramación, otras la parte editorial, otra de ventas, etc. 

Sacar en un libro mío textos que no me pertenecen no me parecía ético, en cambio coger esos ejercicios que plantee y dejarlos abiertos para que más escribidoras pudieran participar de ese experimento tan íntimo y catártico me parecía mucho más gratificante e interesante. 

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Una cosa que pasa con Las Escribidoras es que solo podemos participar un máximo de 12 mujeres que somos las que cabemos en la mesa, así que es limitada. Yo sentía que esta experiencia que tenemos se podía replicar (ojalá infinitamente) y un libro con los ejercicios me pareció que era la manera más indicada. 

Como tenemos un concepto gráfico tan rico y como Carolina es tan absolutamente talentosa, sentí que el componente de tener ilustraciones para colorear complementaba bien el ejercicio escrito. 

Diario Criterio: ¿Qué fue importante a la hora de elaborar las ilustraciones?

C.U: Frente a qué fue importante a la hora de elaborar el libro, yo creo que a mí me interesaba que fueran ilustraciones con muchos elementos, con contrastes, que invitara a que hicieras tu intervención artística como quisieras. 

Sobre el concepto siempre buscábamos ver los ejercicios, ordenarlos y analizar qué imagen respondía mejor a él y darle una dualidad al ejercicio, que tampoco predispusiera a las personas a hacer el ejercicio. 

Por ejemplo, si hay un ejercicio de reencarnación y si dibujábamos algo muy obvio, eso limitaba a la persona en el momento de escribir. 

Diario Criterio: ¿Qué representa Las escribidoras para ustedes? 

M.M: Para mí Las Escribidoras es una forma de activismo que es filosóficamente muy importante. Es una manera de romper el pacto de silencio que hay en la vida de las mujeres en general. A nosotras nos enseñan desde chiquitas a guardarnos nuestras emociones y los sentimientos, nos dicen que si vamos a desahogarnos lo tenemos que hacer en silencio. 

No se si recuerdes que a a las niñas nos solían regalar una agenda con candado. A mí ese símbolo me parece muy violento porque siento que es como una primera forma de decirnos “lo que tu sientes no lo deben conocer los demás” y por eso Las Escribidoras es un espacio colectivo. 

Es un espacio donde escribimos en un lugar seguro, pero donde además leemos y nos oímos entre nosotras. A través de los ejercicios de escritura creativa accedemos a lugares de nuestra forma de pensar y nuestros sentimientos (a los que no solemos tener acceso en sitios públicos) lo ponemos en palabras y nos llenamos de la valentía que requiere poderlo decir en voz alta. 

En redes sociales compartimos fragmentos de lo que escribimos, en un formato mixto que nos hace sentir suficientemente confiadas como para poner un fragmento, pero no necesariamente con nombre y apellido. Empiezan a ser unas voces que resuenan y nos invitan a escribir y compartir lo que escribimos. 

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Para mí todos los espacios que inviten a que las mujeres hablemos y contemos nuestras historias son revolucionarios, por eso Las Escribidoras es tan importante para mí y creo que es un complemento perfecto para mi labor periodística que también se basa en oír a las mujeres y en poner sus historias en el centro de todo. 

Este es un espacio mixto donde se reúnen todas las cosas que me apasionan que son: la voz, la libertad de expresión, el libre desarrollo de la personalidad, la libertad y las mujeres. 

C.U: Hacer un ejercicio de Las Escribidoras es un momento de autoconocimiento y muy íntimo con una misma porque me parece que escribir algo que te salga y fluya es impresionante. Para las personas que no estamos acostumbradas a escribir es muy satisfactorio, porque es ver cómo las palabras que están en tu mente y corazón van saliendo.

Diario Criterio: ¿Creen que este libro es solamente para mujeres? ¿o también es una oportunidad para que los hombres que quieran hacer ejercicios de escritura lo realicen?

M.M: Yo creo que este es un libro para personas diversas. Es un libro atravesado por el feminismo y en ese sentido invita y está pensado para la diversidad. Tiene lenguaje inclusivo. Creo que es un libro que le cae muy bien a cualquier persona que sienta que sus libertades de expresión han sido limitadas. 

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