Las mejores novelas de 2021

Dolores familiares, niñas protagonistas, pandemias predestinadas e historias de vida que revuelven el alma: estas son las mejores novelas de 2021.

Escombros

Fernando Vallejo
Alfaguara
200 páginas

Fernando Vallejo. Foto: Randy Ayazo.

En 1993, Fernando Vallejo publicó Entre fantasmas, la última parte de su serie titulada El río del tiempo, que comienza con una frase que no tiene pierde: “Vejez hijueputa que pesa más que teta caída de vieja, a las siete y veinte se desató el terremoto”. 28 años después, el mismo poeta del desastre ha publicado Escombros, el cual comienza de la siguiente manera: “A la 1 y 14 minutos de la tarde de ese martes siniestro me estaba afeitando cuando empezó el terremoto”. Los dos volúmenes tienen como detonante dos sacudidas de la tierra en suelo mexicano. Ambos libros son acerca de la vejez y la muerte. “Fernando Vallejo se repite”, es la frase con la que sus detractores se encargan de descalificarlo. De hecho, en Escombros, uno de sus libros más temibles y divertidos, se siente orgulloso de sus insistencias. Juguetea con el Alzheimer, les rinde homenaje a sus difuntos y se prepara para su desaparición. Si en Entre fantasmas hacía un recorrido en el que evocaba a sus muertos cercanos, ahora recuerda que tiene un cuaderno donde va anotando a la gente que se encuentra bajo tierra. Escombros es un nuevo capítulo de un mismo libro, el libro de la vida y de la muerte de uno de los cinco escritores imprescindibles de la literatura colombiana de todos los tiempos.

Sandro Romero Rey

Esta herida llena de peces

Lorena Salazar Masso
Angosta Editores
183 páginas

El Pacífico colombiano se convierte en escenario de una triste y difícil poesía en la primera novela de Lorena Salazar Masso, Esta herida llena de peces. El libro es una oda a la observación, al detenido mirar y reparar en una doble naturaleza: la natural que los ríos serpentean, pero también la naturaleza de la maternidad. Y en cada una de ellas, el trabajo que realiza Salazar Masso dejará una huella en nuestra literatura. Por un lado, captura un paisaje del Pacífico a través de una mirada y descripción poéticas que demuestran un trabajo sopesado y responsable. Pero desarrolla otra mirada: la de una madre blanca que se lanza en una aventura por el río mientras lleva a su hijo negro adoptivo, en territorio de cultura negra, adonde su madre biológica, de raza negra, en Bellavista, es decir Bojayá. La poesía de la novela reside en la conciencia de la madre blanca que nunca olvida el color de su piel en la experiencia terrible que describe y que la espera al final del río.

Camilo Hoyos

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Fiebre tropical

Juli Delgado Lopera
Temas de hoy
304 páginas

Fiebre Tropical - Juli Delgado. Mejores novelas
Juli Delgado Lopera – Foto Rebeka Rodríguez.

Lo primero que llama la atención de Fiebre tropical, la primera novela del escritor Juli Delgado Lopera, es que está escrita en spanglish. Delgado Lopera logra inventarse un idioma propio —que toma retazos de la jerga bogotana colegial, los dichos de las tías costeñas, los sonidos del español neutro de Telemundo y la cadencia caribeña de Miami— para crear un torrente lingüístico que permite narrar la experiencia migrante de una adolescente que se ve obligada a dejar Bogotá para buscar un mejor futuro, junto con su madre y su hermana, en la Florida. Fiebre tropical no solo logra capturar, con gran sentido del humor, las vivencias “lost in translation” de esta adolescente, sino que también logra tejer, con sensibilidad y empatía, una historia sobre su despertar sexual y las preguntas sobre la identidad de género que la atraviesan. Fiebre tropical es una novela que logra contar las dificultades de la diáspora colombiana a partir de un grupo de personajes femeninos divertidos y entrañables. 

Gloria Susana Esquivel

Galápagos

Fátima Vélez
Laguna Libros
275 páginas

Fátima Vélez. Foto cortesía Laguna Libros.

“Peste hay”, dice uno de los convocados a una nave de los locos que zarpó un 21 de febrero de 1992 (mismo día en que, según Wikipedia, murió de sida el pintor Lorenzo Jaramillo) con un cargamento de cuerpos enfermos o por enfermar. Y puesto que hay peste, qué queda: “narrarnos los unos a los otros, será”, dicen. Contarse cuentos, o lo que queda de ellos, a bordo de la descomposición y de la escasez. En pues “un barco sobre el agua, y sobre el barco cuerpos, y sobre cuerpos pieles”. Se llaman Lorenzo (como el pintor), Luis (como otro pintor), Paz María. El viaje no tiene destino fijo, ni tiempo conocido. Para qué destino cuando hay talento. Galápagos, la novela de Fátima Vélez que toma el nombre del lugar por donde el barco aún debe andar a la deriva, es poesía que evoca los cuerpos idos de tantos, y chisme, y venganza de todo lo vivido. Ya hemos visto al cuerpo seropositivo sufrir y morir. La autora se resiste a repetir el gesto consabido. Por qué no imaginar que esos cuerpos aún viven, uno sobre otro: monstruosidad. Al fin y al cabo, la muerte es “el lugar de todo lo posible”. Desde donde esté, estoy seguro, “Lorenzo la mira y le parece tan bella”.

Pedro Adrián Zuluaga

Hamnet

Maggie O´Farrell
Asteroide
360 páginas

Hammet - Maggie O'Farrell. Mejores novelas
Maggie O’Farrell. Foto: Murdo Macleod (2017)

William Shakespeare tuvo tres hijos, Susanna y los gemelos Judith y Hamnet. Éste último murió por razones desconocidas a los once años y poco después, el Bardo escribiría Hamlet, como una forma de elaborar su duelo. No es mucho lo que se sabe de la vida familiar de Shakespeare, de su infancia y su juventud en Strafford-upon-Avon. Esos vacíos han estimulado la ficción y alientan también esta obra sobresaliente que lo es no por su investigación histórica –que la tiene- sino por estrictas razones literarias: está muy bien narrada y crea un personaje maravilloso: Agnes, la esposa de Shakespeare. Por cierto, él ni siquiera aparece con su nombre o apellido, es simplemente “el padre”, “el esposo”, “el hermano”. Comparado con ella -yerbatera, mágica, clarividente-, el “profesor de latín” no es más que un hombre atormentado y confundido, “sin oficio ni beneficio”. ¿Cómo este joven se convertirá después en un genio? Esa no es la pregunta –por fortuna- en esta novela que finalmente es sobre la muerte y el arte como “antítesis de la muerte”.

Luis Fernando Afanador

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La sombra de Orión

Pablo Montoya
Literatura Random House
428 páginas

Pablo Montoya. Foto: Marcela Sánchez.

La sombra de Orión, última novela de Pablo Montoya (Barrancabermeja, 1963), invita a pensar en clave metaliteraria los límites y los alcances de la palabra escrita al momento de abordar uno de los correlatos más nefastos que ha tenido la violencia en el país: la desaparición forzada. Tras años de exilio voluntario en París, el escritor Pedro Cadavid (personaje recurrente ya en el universo literario de Montoya) regresa a una Medellín signada aún por los estragos de la Operación Orión (2002). Una Medellín en cuyo occidente, cual costra supurante, se observa La Escombrera, quizá la fosa común a cielo abierto más grande de toda América Latina. Así, la pregunta por cómo representar lo que ya es de por sí objeto de representación (el desaparecido) explica la importancia que en la novela tienen los raperos y bailarines, los coleccionistas de sonidos, los cartógrafos y los taitas ancestrales. La sombra de Orión es, pues, una novela sobre la imposibilidad de la escritura y, con esto, sobre el papel que habrán de jugar en el país esos registros, sensorios, regímenes de representación y epistemologías otras al momento de hacer memoria sobre el conflicto armado.

Juan Esteban Villegas Restrepo

Las primas*

Aurora Venturini
TusQuets
224 páginas

Aurora Venturini. Foto: Nora Lezano

Aurora Venturini escribió esta novela a los 85 años y con ella ganó el premio de Nueva Novela Página/12 en el 2007. Nadie la vio venir: sus temas eran tan contemporáneos y su escritura tan moderna que lo último que se imaginó el jurado fue que la autora detrás del seudónimo era una vieja amiga de Evita Perón. La fuerza de su novela radica en Yuna Riglos, personaje inolvidable que, a pesar de haber sido diagnosticada con dislalia, hace un esfuerzo gigante para contarnos su historia y la de su entorno más cercano, una historia tragicómica en la que percibimos, a veces entre risas y a veces conmovidos, cómo los horrores del mundo se ciernen sobre su núcleo familiar. Las primas son vulnerables por naturaleza: a Yuna le cuestan las palabras, Betina anda en silla de ruedas, Petra es enana y a Carina le sobra un dedo en cada pie. Sin embargo, lo verdaderamente monstruoso es la sociedad y sus creencias anacrónicas, que dejarán caer su peso sobre este grupo de mujeres. Una novela dolorosa, es cierto, pero también de inusitada belleza: la voz de Yuna no solo es capaz de sobreponerse a las dificultades del lenguaje y de la vida; también nos regala algunas de las imágenes más bellas de la literatura latinoamericana.

Alberto Gómez

* A pesar de haber sido publicada en 2007, incluimos Las primas en esta sección por la cantidad de votos que obtuvo y, también, porque para la gran mayoría de los colombianos se trata de una novedad editorial.

Los abismos

Pilar Quintana
Alfaguara
240 páginas

Pilar Quintana. Foto: Carlos Zárrate.

Los abismos es un libro importante. Es el primer libro publicado por Quintana después del éxito global de La perra, y aunque es muy diferente en estilo, es igual de impactante en términos de temas e imágenes. Similar a Lo que Maisie sabía de Henry James, Los abismos sigue el cuento de la niña Claudia, cuyos padres se están separando. Suena como un conflicto simple, pero no lo es, porque los conflictos familiares nunca son simples. Es un libro lleno de gestos sutiles, conversaciones susurradas en el teléfono, esfuerzos por entender. La ciudad de Cali es capturada perfectamente, con sus calores horribles y su zoológico famoso. Lo que a mí más me impactó es el tema de la oscuridad, del deseo de desaparecer y nunca ser visto; la aniquilación y belleza potencial de esto. En algún momento, un personaje dice: “Hay algunas cosas en que es mejor no pensar”. Con esta novela, Quintana ha mostrado que ella no tiene miedo de pensar lo indecible, y que es irrevocablemente una de las escritoras colombianas más importantes en el siglo XXI.

Julianne Pachico

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Mugre rosa

Fernanda Trías
Literatura Random House
280 páginas

Fernanda Trías. Foto: Fernanda Montoro.

Mucho antes del comienzo de la pandemia del Covid-19, Fernanda Trías había pensado en esta novela de prosa desafectada, situada en una ciudad portuaria de un mundo agonizante, invadido por una suerte de bruma rosada. El origen de la enfermedad es incierto, a lo mejor como el de la nuestra también, pues como dice preciosamente la narradora del libro, “el comienzo nunca es el comienzo. Lo que confundimos con el comienzo es sólo el momento en que entendemos que las cosas han cambiado”. Ese es justo el tipo de reflexiones lúcidas, pausadas y tristes que componen las páginas de este libro, en las que una mujer recorre la ciudad de su infancia resignada, “dando vueltas en la calesita del pasado, arrebujada en la memoria como en un sillón demasiado blando”, a la espera de la muerte, la suya y la de todos sus seres amados. Fernanda Trías logra crear una atmósfera de dolor y nostalgia con elegancia, tejiendo imágenes presentes, pasadas y futuras magistralmente, aunque por momentos con un desgano que podría perturbar a un lector a la búsqueda de esperanzas en estos tiempos inciertos de pandemia que seguimos habitando. En cualquier caso, pocas veces la ficción ha sabido acompañar con tanta premonición y lucidez el mundo que está narrando.

Felipe Botero Quintana

Parece que Dios hubiera muerto

Diana Ospina
Seix Barral
124 páginas

Diana Ospina. Foto cortesía Editorial Planeta.

¿Qué pasaría si un día se despide de su mamá y nunca más la vuelve a ver? En su primera novela, Diana Ospina naufraga en las memorias de una adolescente para exponer las cicatrices que dejó la muerte repentina de su madre un miércoles por la mañana. El pasado y el presente, una casa, un viaje, los interrogantes y las pocas certezas se convierten en materia fundamental para subsistir. No son solo los recuerdos que la hija guarda en su corazón, son también aquellos relatos de personas cercanas a su mamá, cuyas palabras son fragmentos conmovedores que aclaran las dudas de la protagonista en su búsqueda de un porqué. El silencio es tan grande que parece que Dios hubiera muerto”, una frase de la novela Cuatro años a bordo de mí mismo, de Eduardo Zalamea, se convierte en una oración fundamental para la protagonista, quien la repite como un mantra frente al ataúd de su madre y que resuena en el latir de los lectores. El duelo se hace más presente que nunca en las 124 páginas de este libro, que arruga los corazones y trae al presente la vida de una mujer consejera, generosa e independiente que apagó su llama en un acto de fe.

Arantxa Díaz Aguirre

Volver la vista atrás*

Juan Gabriel Vásquez
Alfaguara
475 páginas

Juan Gabriel Vásquez. Foto cortesía Penguinlibros.

Una biografía-novela que transita por dos generaciones entrelazadas por sus delirios e ideales, y la búsqueda del destino de cada uno de sus miembros, en medio de conflictos contemporáneos como la revolución cultural China o la lucha armada en Colombia. Las memorias de Sergio Cabrera, que nos muestran el salto de su padre desde los escenarios teatrales del país de los 50 hasta los confines del mundo con un frenesí que lo hizo llevar y dejar a sus hijos adolescentes en la China revolucionaria de los años 60 y luego con la guerrilla maoísta del EPL; los avatares de la lucha de su esposa militante por rescatarlos de aquel delirio vanguardista; y la fuerza de éstos por encontrar sus propios caminos. Es una historia esencial para comprender los atrevimientos mesiánicos de una generación destrozada por la guerra y la violencia, y la entereza de quienes, como Sergio, construyeron su propio destino contra viento y marea hasta producir su obra fílmica reconocida, reveladora de toda una época que se resiste a terminar, la cual, junto con este relato, nos dejan frente a un espejo imprescindible en la actual búsqueda nacional de verdades como las que aquí se cuentan.

Hernán Darío Correa

*Incluimos Volver la vista atrás en la sección de novelas para respetar la “Nota del autor” que aparece al final del libro, donde Vásquez escribe: “Volver la vista atrás es una obra de ficción, pero no hay en ella episodios imaginarios”. 

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Yoga*

Emmanuel Carrère
Anagrama
320 páginas

Emmanuel Carrère. Foto: Anne Christine Poujoalat AFP.

Lo que Carrère pensó alguna vez como un manual sobre el yoga y la meditación, que ha practicado por muchos años en su vida, terminó siendo el descenso al oscuro hueco de una mente que oscila entre la depresión y el amor a sí misma. Pero que añora siempre la amistad y la sensualidad. Tanto más valiosa es por eso para esa mente la búsqueda de la serenidad y el desapego. Carrère mismo es el centro de la narración.  Con una prosa directa, no pocas veces bella y conmovedora, nos cuenta de su espantoso tratamiento clínico contra la depresión y de su lucha contra la vanidad. Para llegar a una especie de redención de sí apoyando a otros. Pese a su dramatismo, en este gran relato de no ficción hallamos más ironía que solemnidad. Tampoco asoma en él esa superioridad moral que muchos creen extraer del sufrimiento y su superación. Antes bien, es una narración llena de humor y gratitud. Es un libro sobre una vida que pudiendo ser fácil es, sin embargo, difícil. O sea, es un libro sobre una vida.

Luis Eduardo Hoyos

*Incluimos Yoga en la sección de novelas porque se trata de un libro en el que Carrère le abre, parcialmente, la puerta a la ficción.

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