Las plantas que cambiaron la historia del mundo

Los seres humanos siempre han convivido con las plantas, pero algunas de ellas han tenido un impacto profundo en la historia. En Plantas legendarias, Stephen Harris reúne 50 de las más importantes. 

Cuando una persona come, toma algún medicamento, le echa gasolina a su carro o simplemente respira, detrás de esa acción suele estar involucrada una planta: ya sea como parte del alimento o del medicamento, como el fósil que generó el combustible o  produciendo el oxígeno que hay en la atmósfera.

Aunque muchas veces no sea algo tan consciente, desde hace millones de años la vida vegetal ha sido indispensable para que haya vida humana. Y es más: muchas veces, a lo largo de la historia, algunas plantas han sido claves para que los seres humanos evolucionen o para lograr los avances científicos, sociales y económicos que han moldeado al mundo actual.

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Eso fue lo que llevó a Stephen Harris, profesor asociado y curador del Herbario de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, a escribir Plantas legendarias: 50 plantas que cambiaron el mundo, un libro que se acaba de publicar en Colombia bajo el sello Rey Naranjo Editores y que reúne los perfiles de flores, frutas, verduras, granos, o plantas que dan alimentos y que de una forma u otra marcaron el rumbo de la humanidad. 

Infografía las plantas que cambiaron el mundo 2
Infografía las plantas que cambiaron el mundo 2

Las que marcaron el rumbo

Un listado cronológico que abarca varias épocas. Arranca desde la cebada y el trigo, dos plantas silvestres que fueron ‘domesticadas’ por los cazadores-recolectores (antepasados de los seres humanos) hace millones de años y que abrieron el camino para que estos nómadas se asentaran y nacieran las primeras civilizaciones. 

Dos plantas que les enseñaron a los humanos cómo funcionaba la agricultura, la química y ”la transformación de materias primas en productos de alto valor”

De hecho, Harris cree que la cebada, que comenzó a domesticarse en una zona de Oriente Medio llamada el ‘Creciente fértil’, también fue importante para desarrollar sistemas monetarios y la estandarización de unidades de medida. Hoy, de hecho, sigue siendo muy importante: no solo es un producto básico, con el que se hacen alimentos y  cerveza (uno de los licores más populares), sino que sirve para alimentar a los animales.

Lo mismo pasa con la amapola, que ayudó a los humanos a soportar el dolor en momentos en los que la ‘medicina’ era primaria y los tratamientos brutales. De ella salió la morfina, pero también el opio, que generó adicción y dos guerras entre los imperios chino y británico en el siglo XIX. 

Hoy la amapola sigue siendo una planta muy actual debido a la heroína (una droga que se fabrica a partir de la morfina), que ha generado un problema de salud pública debido a los millones de adictos que hay en el mundo, y que está en el centro de otra confrontación transnacional: la actual guerra contra las drogas.

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Las que hoy ya no lo son 

No pasa lo mismo con otras plantas del libro que, a pesar de que fueron históricas en su momento, no tienen tanta relevancia en la actualidad. 

El papiro, por ejemplo, utilizado como papel por los egipcios, fue clave para que las nacientes civilizaciones dejaran de escribir en tablas de arcilla o pieles de animales. Solo por eso se convirtió en la base de la escritura universal y debido a su facilidad para archivarlo, dio pie al intercambio de información, al registro de la historia y al archivo del conocimiento humano.

Con el tiempo, sin embargo, la adopción del pergamino, la vitela y el papel actual (obtenido de la pulpa de la madera) lo volvieron obsoleto y, según Harris, en este momento es “poco más que un producto de nicho para el mercado del turismo”

También la mandrágora, que durante miles de años fue la planta medicinal más famosa de la cultura occidental, y a la que en la Edad Media muchos asociaban con la brujería y la hechicería. Hoy, no obstante, no tiene mayor valor terapéutico en la medicina convencional y, debido a sus mitos, solo aparece referenciada en la cultura popular. Un ejemplo: la historia de Harry Potter, donde cumple un papel preponderante.

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Las de todos los días

Por el libro de Harris, que ya se puede conseguir en cualquier librería del país, también pasan plantas tan comunes como la arveja, la rosa, el manzano, la zanahoria, el tomate, el café, el té o el arroz. Menciona, por ejemplo, las que Cristóbal Colón y otros conquistadores descubrieron en América y se volvieron indispensables para el resto del planeta, como el tabaco, la papa, el cacao o el maíz.

Infografía las plantas que cambiaron el mundo 6
Infografía las plantas que cambiaron el mundo 6

También aquellas, como el caucho, el algodón y la caña de azúcar, que con su expansión y su popularidad terminaron generando la esclavitud y explotación de millones de personas, especialmente de comunidades vulnerables como las negritudes de Estados Unidos o los indígenas de la Amazonía. 

Sus historias incluso explican cómo gran parte del gran arte y de los emprendimientos se financiaron con las fortunas creadas por el comercio de plantas como la pimienta y la nuez moscada. O como la popularidad del café en Europa terminó creando los cafés en los que se hacían reuniones y encuentros que definieron el futuro político de gran parte del mundo. 

Infografía las plantas que cambiaron el mundo 7
Infografía las plantas que cambiaron el mundo 7

Las que hacen mal 

También cuenta que el 60 por ciento de la ingesta calórica promedio de los seres humanos proviene de solo cuatro especies: trigo, arroz, maíz y azúcar. Y explica que algunas plantas terminaron por afectar tanto a los seres humanos, que su uso desmedido genera enfermedades como la diabetes, los problemas cardiacos y daños en los dientes. 

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Ni hablar de las adicciones: entre las 50 plantas legendarias se habla del tabaco, la amapola (genera la heroína y el opio), la marihuana y el propio café, que han cobrado la vida de millones de personas que no supieron controlar las reacciones que estas les producían en su cuerpo. 

La exploración de Harris, incluso, llega hasta nuestros días. El libro les da espacio a plantas como la palma aceitera y la soya, que en las últimas décadas se han convertido en indispensables para producir bienes de consumo, como alimentos, jabones, aceites y combustibles, pero que debido a su producción a gran escala, han terminado afectando el medioambiente. 

Su objetivo es simple, como explicó en una entrevista con The English Garden: “Animar a los lectores a mirar las plantas que los rodean de manera diferente y a darse cuenta de que cada una tiene su propia historia que, a menudo, resulta bastante sorprendente”.

6 Comentarios

  1. Buén artículo sobre este interesante libro
    Las plantas nos dan muchas cosas buenas y otras no tanto pero a través de la historia han sido y siguen siendo importantes para nuestra vida.
    A leerlo

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