Volver al escenario: la mejor celebración para L’Explose

Una de las compañías de danza más reconocidas de Colombia reabre su teatro, La Factoría, para celebrar sus 30 años. Los últimos dos han estado marcados por la pandemia y la muerte de su fundador Tino Fernández. 

Hace 14 meses que L’Explose Danza no actúa en su teatro, La Factoría, ubicado en Teusaquillo, cerca del centro de Bogotá. La sala, una de las más reconocidas para los amantes de la danza en la ciudad, permanecía cerrada debido a la pandemia del coronavirus.

Pero a partir de hoy y hasta el 30 de julio, vuelve a abrir sus puertas. La razón: la celebración por los 30 años de la compañía, que será por todo lo alto. Con tres obras  históricas, funciones de jueves a sábado y un aforo de 40 personas en la sala. 

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La temporada tiene un sabor especial: no solo es la reapertura de La Factoría luego del parón por el covid-19, sino que también es el primer aniversario sin la presencia del fundador y director de la compañía, el coreógrafo español (asturiano) Tino Fernández. 

Fernández fundó la compañía en 1991 en París, pero en 1996 se instaló en Bogotá, y desde entonces se dedicó en cuerpo y alma a incentivar la danza, unida con la dramaturgia y el teatro, como espectáculo y arte en el país. Lo hizo hasta que murió, en enero de 2020. 

Seguir adelante

“Ha sido durísimo para nosotros perder a alguien fundamental y vivir un proceso de duelo, no solo en términos artísticos, sino vitales”, cuenta Juliana Reyes, dramaturga, la gran socia de Fernández y la actual directora artística del grupo. 

“Fue perder a un ser humano maravilloso, que no solo era el director, sino también un amigo, un cómplice y muchas otras cosas. Pero en esa medida hemos tenido que reponernos, la vida nos pone retos y nada es permanente”, agrega. 

L'Explose
Tiresias o la razón del ser, una de las obras que L’Explose presentará para su aniversario.

De hecho, el golpe por la pérdida de Fernández se sumó a la pandemia, que los obligó a cerrar el teatro. Reyes cuenta que los hizo reinventarse porque sin la posibilidad de tener público, a las artes escénicas les tocó buscar otros caminos.

No es que se hayan quedado quietos: de hecho, el 2020 fue un año muy activo lleno de eventos (generalmente virtuales o digitales) y convocatorias de empresas e instituciones públicas. 

Además siguieron creando “inspirados por Tino” y armaron un equipo audiovisual y ahora hacen transmisiones de alta calidad para los seminarios. Incluso, tienen disponible para alquilar en su página web (en la sección de Factoría TV) varias funciones y muestras

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Pero este año las cosas comenzaron a ponerse complicadas. “2021 ha sido un año más complejo para nosotros. La gente está un poco más cansada de la situación y hay menos recursos”, explica Ruiz.

Las obras de los 30 años

La celebración de los 30 llega justo en ese momento, luego de varios meses intentando arrancar sin éxito, por los nuevos picos y los cierres. Y ahora la compañía tiene solo una cosa en mente: volver a llevar al público a la sala. 

Por eso, para festejar las tres décadas de historia y adaptarse a los nuevos tiempos bioseguros, eligieron tres de las obras más importantes del repertorio de L’Explose en las que actúa solo un bailarín (o bailarina) en el escenario. 

Del 24 de junio al 3 de julio estarán presentando ¿Por qué lloran mis amores? (2001), la primera obra que Fernández y Ruiz crearon juntos como coreógrafo y dramaturga.

 “Fue la primera vez que buscamos que la teatralidad no viniera de un actor que participaba junto a los bailarines, sino de la danza misma, en su abstracción”, dice Ruiz. 

Luego, entre el 8 y el 17 de julio, estarán presentando Diario de una crucifixión, que nació en 2012, después de una época en la que L’Explose venía montando varios espectáculos de gran formato, con muchos bailarines y en escenarios grandes.

“Quisimos pasar a un espacio mínimo y que el bailarín realizara la coreografía en espacio de 1 por 3. Y ese encierro es el que produce la situación. Fue un gran reto y lo considero una experiencia mágica”.

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Finalmente, del 22 al 30 julio, estará en el escenario Tiresias o la razón del ser (2016). Una creación basada en el mito de Tiresias y en la que con una sola bailarina exploran los contrastes entre lo femenino y lo masculino, la potencia y la fragilidad.

Ese será el inicio de un año en el que, si la situación lo permite, también tendrán ciclos de flamenco, tango y una nueva temporada de Negro Soy, un homenaje a la cultura afro.

El objetivo, como dice Ruiz, es volver a llevar gente a sus espectáculos y atraer a nuevos espectadores. “La Factoría había logrado de a pocos un público fiel y ahora, esperamos volverlos a reunir”, dice. 

* Las funciones de la temporada de celebración por los 30 años serán de jueves a sábado, a las 7:00 p.m. Las boletas se pueden comprar en la taquilla del teatro o en la página web.
Foto Michel Calvana - Cortesía L'Explose

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