2021, un año negro para la libertad de prensa en el mundo

El periodismo pasa por horas difíciles. Sin duda, los medios de comunicación fueron seriamente golpeados por la pandemia, obligados a frenar en seco el trabajo de campo de reporteros en todo el planeta. El malestar ocasionado por el confinamiento, que también se materializó en cierres y recortes, no se ha ido por completo, y ha mutado en una profunda crisis de la profesión.

Desde 2020 el periodismo trata de desenvolverse en paralelo con la crisis sanitaria. Pero como varios observadores preveían hace más de un año, la pandemia sirvió de catalizador de decisiones restrictivas y autoritarias en todo el mundo.

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Como reportó esta semana la oenegé Reporteros Sin Fronteras, “la pandemia ha sido utilizada como fundamento para bloquear el acceso de periodistas a las fuentes de información y cubrir eventos en el lugar de los hechos”. Según la Organización, “los periodistas están encontrando cada vez más difícil investigar y cubrir historias sensibles, especialmente en Asia, Oriente Medio y Europa”.

Sin embargo, y a pesar de la disminución de las restricciones sanitarias, las persecuciones, amenazas y censura han dejado graves episodios contra la libertad de información en todo el mundo en 2021.

Ortega contra la prensa

Hace un par de semanas, la policía nicaragüense allanó las oficinas de dos medios digitales opositores, Confidencial y Esta Semana, y retuvo momentáneamente a algunos periodistas que cubrían los incidentes.

El gobierno de Daniel Ortega acusa a estos medios de haber impulsado las manifestaciones que pedían la salida del presidente en 2018, y en las que murieron más de 300 personas.

El gobierno sandinista ha sido sancionado por Estados Unidos, que lo acusa de corrupción y violaciones de los derechos humanos durante la represión de las protestas opositoras. Ortega sostiene que esas manifestaciones constituyeron un fallido golpe de Estado promovido por Washington y los medios.

Las fuerzas oficiales también han atacado a los periodistas que cubren la posible inhabilitación de la candidata opositora de Ortega, Cristiana Chamorro. Denuncian que no hay garantías para llevar a cabo las próximas elecciones del 7 de noviembre.

Avión secuestrado

El 25 de mayo, un avión de la aerolínea de Ryanair fue desviado por Minsk, bajo una presunta amenaza de un ataque aérero. La nave fue escoltada por un caza militar ruso, y, al aterrizar, fue arrestado el periodista bielorruso Román Protasévich y su novia rusa Sofia Sapega.

Los dos son opositores del presidente Aleksandr Lukashenko, y cubrieron las multitudinarias protestas de 2019 en Minsk y otras ciudades del país, denunciando fraude electoral tras la victoria.

La maniobra de detener el avión suscitó una gran conmoción en Europa y en Estados Unidos, que adoptaron sanciones contra el régimen de Lukashenko, sobre todo pidiendo a las compañías aéreas europeas que eviten sobrevolar Bielorrusia.

Por su parte, el G7 condenó “en los términos más enérgicos” la detención por parte de Bielorrusia de Protasévich y exigió su “liberación inmediata e incondicional“, así como la de otros periodistas y presos políticos del país.

La Casa Blanca también emitió una advertencia de “no viajar” a Bielorrusia para los ciudadanos estadounidenses y advirtió a los aviones de pasajeros estadounidenses que “tengan extrema precaución” si consideran volar sobre el espacio aéreo bielorruso. Bruselas también ha pedido a las aerolíneas evitar Bielorrusia.

Actos no autorizados

También en Bielorrusia, y tras pasar 20 días en la cárcel, el periodista independiente bielorruso Alexandre Burakov, que trabaja para el medio alemán Deutsche Welle (DW) fue finalmente liberado.

Detenido el 12 de mayo cuando cubría el proceso del opositor Pável Severinets y de varias otras personalidades, Burakov fue condenado tres días más tarde por participar en un “acto no autorizado“.

Burakov, como otro periodista que fue detenido al mismo tiempo, afirmó durante la audiencia en el tribunal de Moguilev que durante la detención sufrió “torturas y tratamientos inhumanos“. Los videos que circulan de Protasévich tras su detención también han preocupado a la comunidad internacional, que cree que también ha sido torturado.

Persecución en Hong Kong

Desde que entró en vigor la Ley de Seguridad impuesta por el Gobierno chino en agosto de 2020, Hong Kong pasó de ser el ancla democrática en aquella región a un campo de persecución a los opositores. Entre ellos se encuentran los medios de comunicación, de los cuales muchos jóvenes prodemocracia han tenido que dejar la isla por miedo a represalias.

El último señalado es el gigante de la radiodifusión, Radio Televisión Hong Kong (RTHK). El el medio británico The Guardian, varios periodistas denunciaron que, en vísperas de la conmemoración de la masacre de Tiananmen, desde Pekín han sido amenazados para no cubrir el evento, rechazado por el Gobierno continental.

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Una de las periodistas, que prefirió guardar el anonimato, señaló que “se nos informó que no tenemos permitido publicar historias políticas. Nos parece divertido, porque no comprendemos qué no es una historia política en la actualidad”. El peligro que corre RTHK, según sus propios trabajadores, es que el medio se convierta en un departamento de propaganda.

La semana pasada, la periodista hongkonesa Bao Choy, que trabajaba en RTHK, fue condenada por rastrear en una base de datos pública a los presuntos autores de un ataque contra activistas prodemocracia, perpetrado por partidarios del gobierno. A Choy se la acusa de hacer “una declaración falsa deliberadamente“, para poder acceder a los registros de matrículas de automóviles de las personas que atacaron a la oposición.

Ataques en las protestas

Otra situación desatada por la crisis de la pandemia han sido las manifestaciones y estallidos sociales. En ellos, la prensa ha tenido que enfrentar la represión durante el cubrimiento de las movilizaciones. Nada más en Colombia, la Fundación Para la Libertad de Prensa ha registrado 197 agresiones relacionadas con el cubrimiento del paro nacional.

En Birmania, el golpe de Estado y la detención de los mandatarios del partido Liga Nacional para la Democracia desató las protestas de cientos de miles. Desde que comenzó la crisis nacional el pasado 2 de febrero, han sido detenidos alrededor de 90 periodistas. Más de la mitad siguen detenidos y 33 están escondidos, según datos de la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos de Birmania. Además de la prensa local, dentro de los detenidos están dos estadounidenses, y han sido deportados un corresponsal polaco y otro japonés.

Y la ola de violencia también dejó sus ataques a los medios de comunicación en territorio palestino. Según el medio Al Jazeera, al menos doce periodistas palestinos fueron arrestados durante las confrontaciones por parte de las autoridades de Israel. Los periodistas denunciaron que intentan cubrir el conflicto en medio de condiciones “extremadamente estresantes y peligrosas”.

Actualmente, el Índice de libertad de prensa (Free Press Index) sitúa como los peores países para ejercer el periodismo a Corea del Norte, China, Cuba y varias naciones de Oriente Medio y el norte de África. Entre 180 países evaluados, Colombia se encuentra abajo en la lista, en la posición 134. El índice señala dos problemas principales para los periodistas en el país: la violencia y la autocensura.

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