Urge definir la situación militar de los hombres trans

No portar la libreta militar hace que esta población pierda oportunidades laborales y de estudio. Un proyecto de ley busca resolver este problema que vulnera el derecho a la igualdad.

Valentino caminaba por la calle 63 en Chapinero, cuando dos agentes de la policía militar lo abordaron y le pidieron sus papeles. Les entregó su cédula, documento en el que todavía figuraba un nombre de mujer. La reacción de los oficiales no se hizo esperar. Primero, los ademanes en forma de burla entre ellos. Luego, alzando la voz para que todos escucharan, uno de ellos dijo: “devuelva eso que ella es una mujer”

Brian Tique también estaba en Bogotá, buscando una oportunidad laboral como auxiliar de bodega. Le fue de maravilla, pues pasó las pruebas que le hicieron. Sin embargo, el proceso pareció truncarse cuando le pidieron su libreta militar. Tique les explicó que el documento estaba en proceso, debido a que “en ese tiempo no se podía cambiar el componente de sexo en la cédula”. La respuesta fue que lo llamarían porque su desempeño había sido bueno. Nunca lo hicieron. 

Lo que los une a ambos, y a todos los hombres trans del país, son los obstáculos que enfrentan en su vida diaria y las constantes vulneraciones al derecho de la igualdad. 

Algunos de sus testimonios se encuentran recopilados en el libro Hombres trans y libreta militar en Colombia, de la Red Distrital de Hombres Trans, Fundación Ayllú y el Centro de Estudios Jurídicos Dejusticia. 

En el texto, se exponen las barreras materiales, burocráticas y de seguridad con las que se enfrentan. Este es el caso del acceso a la libreta militar. Según se explica en el libro, enfrentan exámenes en los que deben mostrar obligadamente su identidad de género y lidiar con la discriminación. 

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¿Por qué no tienen la libreta?

La tarjeta militar es el documento con el cual los hombres mayores de edad comprueban que definieron su situación militar. Es decir, que cumplieron con la prestación del servicio militar obligatorio en las fuerzas militares o la policía, o que aprobaron las fases de instrucción en los establecimientos educativos con orientación militar o policial. 

La libreta es además un indispensable a la hora de buscar trabajo, puesto que es continuamente exigida en los procesos de contratación. 

Una vez los hombres han cumplido con este requisito, pueden obtener la tarjeta como un documento de acreditación. Aquí se presenta el primer problema para los hombres trans, ya que su ingreso a las filas de las fuerzas armadas ha estado cargado de inconvenientes. 

Según se explica en el libro, por ejemplo, al presentar el examen psicológico para poder prestar el servicio, se les califica como no aptos, diagnosticándolos con “disforia de género”. De acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), esto hace referencia a la incongruencia entre la identidad de género de la persona y el sexo asignado al nacer. Dictamen que representa una injusticia para esta parte de la población. 

En la ley 1861 de 2017, que dicta la regulación en reclutamiento, servicio militar y la libreta, se especifica que existen exoneraciones de la prestación del servicio militar obligatorio (artículo 12). Estas excepciones incluyen, entre otras cosas, a las personas en situación de discapacidad física, psíquica, o sensorial permanente, los ciudadanos objetores de conciencia, los grupos indígenas y las víctimas del conflicto armado. 

Los hombres trans, sin embargo, no están incluidos en esta lista. Para los autores del libro es necesario que esto ocurra, puesto que se trata de “una población vulnerable e históricamente discriminada”. 

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¿Quién debe resolver?

Para Javier Rincón, constitucionalista de la Universidad Javeriana, no son las fuerzas armadas las que están en mora con este sector ni los que vulneran sus derechos fundamentales. Para el especialista, la responsabilidad recae en el legislativo . “El responsable no es el ejército, porque las fuerzas militares al fin de cuentas son entes administrativos. No se le puede pedir al director que una zona de reclutamiento que le solucione la situación militar a una persona”, dijo a Diario Criterio. 

En este sentido, explicó que a las fuerzas armadas no se les puede pedir que hagan lo que ni la ley ni la constitución les permiten hacer. 

De hecho, en el Congreso ya fue tramitado un proyecto de ley con el que se busca que a los hombres trans se les permita prestar el servicio militar cuando así lo deseen. En la iniciativa legislativa también se contempla que quienes no quieran hacerlo sean exonerados de la obligación. 

De acuerdo con la representante a la Cámara Katherine Miranda, quien estructuró el proyecto, este “permitirá abordar con mayor facilidad su inclusión laboral, pues frente al derrumbamiento de barreras, esta población podrá agilizar sus trámites legales respecto de la situación militar, lo que les permitirá acceder al mundo laboral”. 

Para la constitucionalista Luisa Fernanda García, de la Universidad del Rosario, el proyecto podría solucionar el limbo jurídico que ha generado la situación, así como la vulneración de derechos fundamentales que ha sufrido esta población. “Hay discriminación, pero también hay además una vulneración al derecho al trabajo y al derecho de igualdad”, dijo a Diario Criterio.

El proyecto será estudiado durante este semestre y luego de marzo de 2022. 

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¿Podría solucionarse en el futuro cercano?

La iniciativa de la representante se alza como una gran ventana para darle fin al problema. Sin embargo, hay dos factores que ponen en duda la celeridad del proceso. Uno, la experiencia aportada por hechos del pasado y, dos, la cultura de la sociedad colombiana. 

Sobre el primer caso, la participación de las mujeres en la fuerza pública es un gran ejemplo. En un inicio, no se les permitía hacer parte, más adelante pudieron ejercer cargos administrativos. Y hoy en día ya se encuentran, incluso, en unidades de combate, pero fue un proceso largo. 

De acuerdo con María Alejandra Castillo, coautora del libro “Mujeres militares: historias de grandeza al servicio de la paz”, la incorporación de las mujeres en este ámbito se dio en la segunda mitad del siglo XX. 

“Tendrían que pasar 159 años, desde que la Pola fue fusilada; y otros 44 años desde que Clara fue a pelear, para que el gobierno nacional permitiera formalmente, mediante el decreto 2129 del 7 de octubre de 1976, el ingreso de 12 mujeres al escalafón militar en la categoría de oficial del cuerpo administrativo del Ejército”, explicó la autora en un artículo. 

Sumado a esto, la mentalidad colombiana pareciera no ajustarse todavía a los cambios sociales y culturales que se han dado en el mundo. De hecho, la representante Katherine Miranda ya había puesto este tema sobre la mesa, en conversación con Blu Radio. 

“Debemos dejar claro que los hombres trans son hombres, lo que pasa es que tenemos esos tabúes en la sociedad. Los hombres trans usan los mismos baños que los hombres, su condición no hace que deban ser diferentes en cuanto al trato o en los lugares, eso es lo que quiere la comunidad, la igualdad en el trato”, expresó. 

Una prueba de esta mentalidad es también la intolerancia y la violencia ejercida contra esta población en el país. Según el Observatorio Prediva, de la Fundación GAAT, en lo corrido del 2021 se han registrado 20 asesinatos de personas trans.

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