Así es la nueva guerra mafiosa por el norte del Valle

Habitantes de Cartago, Obando, Ansermanuevo, El Águila, Alcalá y Ulloa se encuentran en medio de una confrontación a muerte por el control del microtráfico y rutas en el norte del Valle. ¿Qué pasó?

Mientras en Buenaventura (Valle) los porteños celebran que dos de las bandas criminales más temidas del pacífico llegaron a un acuerdo de paz y no agresión gracias a la mediación de la iglesia católica, en varios municipios del norte del Valle las vendettas mafiosas siguen causando muerte y desolación.

Esa región del país, que en otrora fue el epicentro de uno de las organizaciones mafiosas más temidas de Colombia (el cartel del Norte del Valle), ahora padece una puja interna de pequeños babys narcos sin escrúpulos y jerarquías que se pelean a muerte el negocio del microtráfico, extorsiones y oficinas de cobro.

La sevicia criminal por esa puja territorial ha sido tan brutal, que desde hace varios meses dieron la orden de poner en marcha un plan pistola contra jibaros y consumidores que se nieguen a vender o comprar la droga que ellos comercializan. Como quien dice: implantaron un monopolio a sangre y fuego.

Por cuenta de esa macabra orden, municipios apacibles como El Águila, Ansermanuevo, Alcalá, Ulloa, Obando y el mismo Cartago, se convirtieron súbitamente en campos de batalla donde se cometen acciones sicariales o masacres.

Solo por citar un ejemplo, desde el año pasado a la fecha en esa zona del país han sido ejecutadas cinco masacres con un promedio de cuatro muertos por atentado y entre las víctimas de esos hechos violentos se cuentan mujeres, ancianos y dos niños de 6 y 8 años de edad.

El problema ha sido tan evidente que las propias autoridades vienen denunciando la alarmante situación, como lo hizo el Defensor del Pueblo, Carlos Camargo a través de una de sus alertas tempranas.

“La situación de riesgo que se describe en la presente Alerta afecta sectores urbanos y rurales, siendo el factor transversal que dinamiza la dinámica de violencia en curso el accionar e impactos del crimen organizado relacionado con el narcotráfico sobre la situación de derechos humanos de los habitantes de estos municipios”, dijo el Defensor.

Agregó que, “(…) de los intereses asociados al narcotráfico, se han gestado diferentes secuelas que hoy tiene enfrentados a dos grupos de crimen organizado, con un escenario de posibles materializaciones de conductas vulneradoras a los derechos a la vida, libertad, integridad y seguridad, que pueden consumarse contra la población civil en los tres municipios objeto de esta advertencia.”, explicó Camargo.

O la reciente denuncia púbica que hizo el propio alcalde de Cartago, Víctor Álvarez, en la que mencionó con nombres propios a las organizaciones criminales que llenaron de terror a la región y aseguró que él mismo fue declarado objetivo militar de esas bandas.

“Las amenazas contra mi vida han sido de todo tipo, desde pasquines en los que aparezco como objetivo militar, hasta emisarios que me advierten que mi vida está en peligro por supuestamente estar de lado de un bando o del otro. El riesgo sobre mi integridad es alto, según ha confirmado el último estudio de seguridad realizado por las autoridades”, dijo el alcalde a través de un comunicado el pasado 30 de septiembre.

El mandatario local anticipó que las acciones violentas de esas organizaciones criminales se extenderán a la contienda política del próximo año, en lo que podría denominarse como una nueva versión de lo que se conoció como la ‘Narcopolítica’ en el norte del Valle.

“Esta situación se ha agudizado en los últimos días, pues se ha conocido que un sector político quiere aprovechar esta coyuntura y de cara a las elecciones del próximo año está haciendo alianzas y acuerdos con estos grupos delincuenciales; lo que me ha generado mayor peligro, ya que, según lo manifestado por ellos mismos, soy un obstáculo para sus intereses”, aseguró el alcalde cartagüeño.

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La muerte se pasea por el Norte del Valle

El Águila y Ansermanuevo (Valle). Fotos: archivo particular.

El norte del Valle es una región integrada por 16 de los 42 municipios del departamento. La mayoría son pequeños pueblos apacibles con vocación agrícola que hacen parte del Paisaje Cultural Cafetero, denominado como patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Tristemente esa vocación cafetera y turística no evitó que la región se convirtiera en el epicentro de una guerra mafiosa que ya se refleja en las estadísticas de homicidios que manejan las propias autoridades.

En 2021 el Norte del Valle fue escenario de 248 homicidios y este año, con corte al 31 de agosto, ya se contabilizan 219 asesinatos, según datos del Ministerio de Defensa.

Solo en Cartago han sido ejecutadas 58 acciones sicariales, una cifra escandalosa si recordamos que en todo el año 2021 en esa ciudad del norte del Valle se presentaron 70 homicidios. Aunque líderes cívicos de ese municipio aseguran que a la fecha ya se han registrado 72 muertes violentas con armas de fuego.

Lo mismo sucede con un municipio tan pequeño como Ansermanuevo, cuya población total no supera los 17.000 habitantes, la mayoría localizada en zona rural.

Según estadísticas oficiales en 2021 fueron asesinadas 12 personas, pero este año la cifra ya supera los 35 homicidios. Igual pasa en El Águila, donde esa guerra mafiosa ya dejó un saldo de 24 muertos, mientras que el año pasado fueron asesinadas 4 personas.

Los Flacos vs El Zarco

Jhon Freddy Montoya Serna alias El Flaco y Jhon Jairo Londoño López, alias El Zarco. Fotos: Cortesía Policía.

Los Flacos es el nombre criminal atribuible a una temida oficina de sicarios que sembró el terror y muerte en varios municipios del norte del Valle y el Eje Cafetero.

Se trata de una banda delincuencial que funciona como una “franquicia criminal” que se vende al mejor postor para ejecutar por encargo homicidios, extorsiones, secuestros. Además, manejan ollas para el menudeo de narcóticos y controlan rutas del narcotráfico.

Esa temida organización criminal es liderada por tres hermanos cartagüeños: José, Brayner y Jhon Freddy Montoya Serna. José fue asesinado en 2019; a Brayner lo capturaron ese mismo año cuando retornaba de España y Jhon Freddy acaba de ser recapturado en Villamaría (Caldas).

Jhon Freddy es el mayor de los hermanos y jefe de la banda. Se trata de un escurridizo delincuente que se había fugado de las autoridades mientras cumplía detención domiciliaria por homicidio, concierto para delinquir y desplazamiento forzado.

El beneficio de casa por cárcel se lo concedieron en Pereira, porque su abogado logró argumentar que era padre cabeza de familia. Pero su fuga terminó el pasado mes cuando agentes de la Sijín dieron con su paradero en un conjunto residencial del pequeño municipio caldense.

Pese a la sevicia criminal de Los Flacos, nada de ello evitó fracturas al interior de su organización delincuencial.

El primer boicot que enfrentaron Los Flacos corrió por cuenta de su primo Alexánder Serna Giraldo, más conocido como “Alecito”, recientemente extraditado a Estados Unidos.

Tras la captura de Alecito a mediados de 2021, en el Norte del Valle se armó un escándalo porque él había sido candidato a la alcaldía de Obando y supuesto patrocinador de varias candidaturas en la región.

Alecito se habría aliado con otros poderosos capos de la vieja guardia del narcotráfico para enfrentar a Los Flacos. Esa guerra dio origen a las vendettas mafiosas del año pasado, pero tras la captura y posterior extradición de Serna Giraldo, la retoma se detuvo.

Pero los golpes que recibieron Los Flacos de sus enemigos, sumados a la captura de un centenar de sus lugartenientes por parte de las autoridades y a la condición de prófugo del máximo jefe de la organización, motivaron nuevos amotinamientos.

El más reciente corrió por cuenta de Jhon Jairo Londoño López, alias El Zarco. Algunas versiones aseguran que la pelea entre El Zarco y Los Flacos tuvo origen en líos de falda; otras apuntan a simples problemas de jerarquía dentro de la banda.

Lo cierto es que esa ruptura criminal dio origen a dos nuevos bandos que se pelean a muerte el control territorial por el microtráfico en el norte del Valle y sería la causa de fondo de los homicidios y masacres que se vienen registrando en la región.

En lo que sí coinciden las versiones sobre el origen de esa guerra mafiosa, es que la misma se agudizó a partir del 25 de enero de este año, cuando en medio de un atentado sicarial ocurrido en el barrio Bolívar de Ansermanuevo, fue asesinada una niña de 8 años de edad.

Fuentes consultadas por este medio, explicaron que la niña de apellido Londoño, sería familiar de El Zarco y que a partir de ahí la puja territorial se convirtió en un asunto de honor y venganza.

Esas mismas fuentes aseguran que la masacre perpetrada el 24 de abril de este año en el barrio La Paz de Cartago y que dejó un saldo de 5 muertos, habría sido la primera respuesta de El Zarco, por el asesinato de la menor familiar suya, en Ansermanuevo.

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El nuevo mapa criminal

El cartel de los más buscados en el Norte del Valle y otras regiones del departamento. Fuente: Gobernación del Valle.

En la actualidad el nuevo mapa criminal del Norte del Valle tiene tres bandos liderados por Los Flacos, El Zarco y Los Carboneros.

Ansermanuevo y El Águila serían territorio de alias El Zarco, por quien las autoridades del Valle del Cauca vienen ofreciendo una recompensa desde hace varios meses. También temen que ese delincuente esté forjando alianzas criminales con reductos de la compañía Che Guevara del ELN.

Obando y algunos barrios de Cartago estarían custodiados por Los Carboneros. Justamente la semana pasada uno de los jefes de esa organización criminal con el alias de Mono Jeison, publicó a través de redes sociales, un video intimidante en el que le declaró la guerra a Los Flacos y amenazó a todo aquel que se interponga en sus propósitos.

“(…) esto es un llamado de advertencia, para todo cartagüeño, la ciudadanía y los alrededores”, comienza el hombre su amenaza a través de un video en el que aparece con camuflado, botas y el rostro cubierto con una pañoleta.

Respecto a ese video, Walter Camilo Murcia, secretario de Seguridad del Valle del Cauca aseguró a este medio que, según información de inteligencia, ese grupo denominado Los Carboneros ya estaría desmantelado.

En los municipios de Cartago, Alcalá, Ulloa y varias poblaciones del Eje Cafetero (Quindío y Risaralda), siguen siendo el fortín criminal de Los Flacos.

Lo cierto es que además de los golpes contundentes que las autoridades le vienen propinando a Los Flacos, ya tienen claro quiénes son los nuevos jefes de esas organizaciones y cuentan con los perfiles criminales de cada uno de sus sicarios.

Es por eso que tanto Policía como Fiscalía tienen en la mira para ser capturados a por lo menos 17 temidos y reconocidos sicarios con los alias de Kiko, Gorda Oyola, Pipe, Orejón, Cacerolo, Maderita, Fiscal, Pato, Gamba, Popón, Parabólico, La Zeta, Monín, Monina, Piquiña, Soldado y Chinita.

Lo irónico de la contundencia de las autoridades contra esas organizaciones criminales, es que mientras ellos las desmantelan, ese espacio es aprovechado para el resurgir de una nueva banda, tal como viene sucediendo con la nueva guerra mafiosa en el norte de Valle.

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