Los mensajes cifrados de la visita del presidente Duque a Cali

Como era de esperarse, esta capital concentró la atención tras cumplirse un mes de la protesta social. Marchas, vandalismo, anarquía y muerte sacudieron a Cali. Tras su visita, ¿podrá el Presidente tomar las riendas con la orden de militarizarla?

La escala de la violencia en Cali no se ha detenido en el último mes. La jornada más violenta se registró este vienes 28 de mayo, pese a la visita presidencial y el despliegue de por lo menos 7.000 uniformados para contener la confusa situación de orden público.

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Desde muy temprano del viernes, la ´Sucursal del Cielo´, se convirtió en un infierno lleno de heridos, bloqueos, vandalismo, tiroteos, anarquía y siete muertos. Las dolorosas imágenes de civiles armados disparando contra la multitud que protestaba y contra los mismos vándalos, se hicieron virales nuevamente, con un ingrediente adicional: en esta ocasión accionaban sus armas, algunas de largo alcance, otras con silenciadores, casi que resguardándose junto a la policía.

Esas escenas fueron tan evidentes, que el mismo viernes en la noche, el propio director de la policía, el general Jorge Vargas, informó que la Inspección General de la institución abrió investigación para determinar posibles faltas por omisión de algunos uniformados en Cali y pidió a la Fiscalía identificar e investigar a esos civiles.

Mucho antes, el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, ya se había pronunciado sobre esas denuncias,

“Colombia: Hemos corroborado videos de Cali que muestran a hombres armados vestidos de civil disparando ante la inacción de miembros de la Policía. El ministro Molano (@mindefensa) debe dar una explicación urgente”, trinó Vivanco.

Violenta protesta en Cali

Lo sucedido en la capital del Valle aún sigue sin explicación aparente.

La situación estaba tan desmadrada, que el arzobispo de Cali, monseñor Darío Monsalve, tuvo que sacar un comunicado para intentar contener el ajusticiamiento que hacía carrera en las calles.

“La iglesia católica de Cali repudia todo asesinato y llama a proteger la vida, incluso del o de los asesinos. Si la comunidad o quien fuere, los puede detener, deberán ser entregados a la justicia por vía ordinaria o a través de defensores de derechos humanos. La justicia por propia mano es una trampa en la defensa de la vida y de los derechos. No caigamos en ninguna provocación”, dice el comunicado que publicó el jerarca de la iglesia en sus redes sociales.

Y en un hecho aún más inédito dentro de los padrinazgos políticos, fue la exgobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, quien se le adelantó a su pupila Clara Luz Roldán, que es la máxima autoridad política del departamento, para pedirle al presidente Iván Duque que asuma las riendas en el Valle.

“Señor Pte. @IvanDuque el orden público está deshecho en el Valle del Cauca, usted es el Comandante de las Fuerzas Armadas por mandato constitucional; asuma junto con la Gobernadora y el Alcalde, el control del orden público en el Dpto. No más muertos en el Valle, no más olvido”, trinó la baronesa electoral de la región.

Semejante solicitud no era para menos, ya que el balance apenas a mediodía de ese fatídico viernes, según reportó la gobernadora Clara Luz Roldán, era de cuatro muertos, decenas de heridos, el sistema de transporte masivo vandalizado, postes de energía y cámaras de seguridad derribadas, saqueos, asonadas y cinco atentados en diferentes municipios del Valle.

En medio de esa jornada de pánico, es que los caleños, los colombianos y el mundo, observaron aterrorizados y en directo, el linchamiento del funcionario de la Fiscalía, Fredy Bermúdez.

Bermúdez era un investigador del CTI y ese día estaba de licencia, es decir en su día de descanso. Según versiones de testigos que circulan en redes sociales, el funcionario intentó pasar por la fuerza uno de los bloqueos y fue apedreado.

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Cuando intenta retroceder en medio de la discusión y el forcejeo, varios encapuchados se le vienen encima y él reacciona disparando de manera indiscriminada, impactando a dos jóvenes, entre ellos al vigilante Luis Eduardo López, quien murió en el sitio y la otra víctima fatal falleció mientras recibía atención los primeros auxilios. Hay otro video en el que se observa que uno de los encapuchados, al parecer, le dispara al investigador del CTI mientras corría.

En medio de esa confusión la turba enfurecida reaccionó violentamente y lincharon al funcionario de la Fiscalía. Incluso, en las imágenes se observa que él por varios minutos intenta reponerse o pedir ayuda, pero la misma turba impide que le brinden socorro y por el contrario lo siguen atacando a golpes.

Lo dramático es que esas escenas se repitieron en varios puntos de la ciudad, a tal extremo, que el saldo total fue de siete personas asesinadas en medio de las protestas.

Visita presidencial

Al caer la tarde los caleños fueron sorprendidos con el anuncio de la inesperada visita del presidente Iván Duque, quien en persona anunció la drástica medida de militarizar la ciudad con siete mil uniformados y recordó que no negociará en medio de lo que él denominó “islas de anarquía”.

“Queremos anunciar que, ante la alteración del orden público en Cali y el Valle del Cauca, a partir de esta noche se inicia el máximo despliegue de asistencia militar para apoyar la labor de la @PoliciaColombia y el desbloqueo vial, como medida de protección de derechos ciudadanos”, dijo el mandatario.

Agregó que, “con este despliegue vamos a proteger los activos estratégicos de la Nación y de la productividad, y tendremos toda la capacidad de inteligencia para que el país conozca los vínculos que hay en muchas actividades vandálicas con grupos organizados en todo el departamento y en Cali”, enfatizó Duque.

Ese es un punto clave del discurso, ya que da puntadas sobre lo que piensa el mandatario del paro nacional. Esa tesis refuerza lo que vienen divulgando a cuenta gotas, en algunos medios, los organismos de inteligencia del Estado, en el sentido de que la protesta social está infiltrada por grupos armados ilegales.

Pero lo que no explica esa tesis, es por qué el presidente le sigue dando la espalda a los jóvenes que protestan. Si bien, en esta visita no se encerró en una guarnición militar y salió a las calles, envió un mensaje confuso. ¿Por qué?

Porque se untó de pueblo, pero precisamente con los vecinos del polémico barrio Ciudad Jardín de Cali, el mismo sector donde pululan los videos de civiles armados disparando contra manifestantes.

El sábado siguió su gira por las calles de la capital del Valle, pero ninguna de las rutas lo llevó a uno de los doce puntos de concentración de los jóvenes manifestantes. De hecho, en algunas de esas caminatas para acercarse al pueblo, fue expulsado con gritos y consignas de “asesino”.

Aunque en redes sociales se hizo viral el diálogo que tuvo con un joven que entre agitado y afanado por el momento, denunció que los están matando.

Pero sin duda lo que más molestó a sectores que armonizan con la protesta social y el fondo de la misma, fue la decisión de militarizarla sin incluir ningún punto de contenido social y derechos humanos.

Así lo expresó el senador caleño Roy Barreras: “Hoy, Duque escala la represión al obligar a la militarización bajo amenaza a alcaldes y gobernadores y ni un sólo renglón en su decreto para frenar abusos, desautorizar civiles armados o aliviar la crisis social de los jóvenes de las barriadas que protestan”, dijo el congresista.

En similar sentido se pronunció José Miguel Vivanco de Human Rights Watch, al alertar sobre un “peligroso vacío” en el Decreto 575 que firmó el presidente Duque y en el que ordenó militarizar ocho departamentos para la conservación y restablecer el orden público

“El decreto firmado anoche por el Pdte. @IvanDuque contiene un peligroso vacío. Las órdenes dictadas no incluyen ninguna referencia explícita a priorizar el diálogo, evitar la fuerza excesiva y respetar los DDHH. Grave falencia que puede tener consecuencias irreparables”, dijo el director para las Américas de HRW.

Tal vez por esa razón hay quienes temen que en medio del estallido social que vive el país, el presidente Iván Duque está gobernando en función de un solo sector poblacional. Y la primera visita barrial que hizo a Cali en medio de las protestas, podría ser esa señal.

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