Mangostino: la reina de las frutas quiere conquistar el mundo

Los productores de Mariquita y el Tolima empiezan a unirse para que su mangostino llegue a más rincones del mundo, consiguiendo a la vez mejores condiciones para su oficio. Asomangostino es la entidad, recién constituida, con la que esperan hacerlo realidad. 

“Mi padre dedicó gran parte de su vida al mangostino, era un visionario. Hoy retomo su sueño”, dice Paola Acero  

Al probarla, algunos coinciden en que se trata de un fruto agrio, para otros es más bien un alimento dulce. Para Gustavo Acero, un hombre de San Sebastián de Mariquita (Tolima), era una mezcla de ambos sabores, pero sobre todo una gran oportunidad para que los agricultores de la región trabajaran como uno solo. 

Esa última idea giraba en la cabeza de don Gustavo hace ya unos 18 años, antes de que la violencia del país lo alcanzara y tomara su vida. Tras su partida, como un legado, quedó una pequeña agenda con algunos de sus trazos, convicciones y propósitos. “Crear una asociación del mangostino que beneficie a Mariquita y a la región”, “certificar la finca de la familia para poder exportar”, “trabajar en derivados del mangostino”, son algunas de las intenciones que allí escribió. 

A sus 14 años, luego de perder a su padre, Paola Acero vio cómo los 1.012 árboles de mangostino que se alzaban en su finca eran descuidados de a pocos, ante la ausencia del hombre que un día los vio prosperar.

Tiempo después, cuando tuvo la edad suficiente para  hacerlo, decidió liderar el negocio del mangostino en su hogar, así como revisar uno a uno los deseos de su padre. “Sus sueños ahora son míos. Hace menos de un mes dimos el primer paso y conformamos la asociación del mangostino”, contó a Diario Criterio. 

Acero se refiere a la Asociación de Productores y Exportadores de Mangostino y otros Cultivos de Mariquita y el Tolima (Asomangostino), una organización que cobró vida el pasado 4 de septiembre cuando tres de sus miembros acudieron a la Cámara de Comercio de Honda con todos los documentos para oficializarla. 

Árbol de mangostino
El árbol de mangostino es longevo. En Mariquita, su afloración empieza entre julio y septiembre: Foto: cortesía Paola Acero.

Nicolás Gómez, un joven administrador de la Universidad de los Andes, quien además tiene una finca en Mariquita, fue uno de los que acudió ese día. “Antes de constituirla oficialmente, estuvimos varios meses trabajando en los estatutos de la asociación, pensando en las reglas, los requerimientos y las condiciones para ingresar”, contó a Diario Criterio.

Su camino se cruzó con el de Acero un par de años atrás, cuando Paola se ofreció a asesorarlo para que su finca obtuviera la certificación del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Luego de conocer los intereses de don Gustavo, el joven también se interesó y quiso hacer parte de ese sueño. “También se volvió personal para mí”, dijo.

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Al principio, los dos fueron quienes tomaron las riendas de la asociación, dándole prioridad a los objetivos que con ella querían cumplir. Hoy, ya son 10 personas vinculadas y esperan que con el paso del tiempo sean muchos más los productores que hagan parte. 

Asomangostino
Asomangostino ya entabla diálogos con los productores de la zona. Foto: cortesía Paola Acero.

Trabajando por la denominación de origen

El primer objetivo de la asociación es alcanzar la llamada “denominación de origen”. Es decir, buscará que se le dé la aprobación a San Sebastián de Mariquita para “decir que su mangostino es uno de los mejores de Colombia, por condiciones de calidad, textura e incluso climáticas”, explicó Acero, quien es la representante legal de la asociación. 

Este proceso, de acuerdo con la Superintendencia de Industria y Comercio, es el reconocimiento que hace el Estado al posicionamiento de un producto “con un nombre geográfico que ostenta unas cualidades gracias a su origen y a factores humanos”. Características que, en resumidas cuentas, hacen al producto distinto a los productos semejantes de otras zonas del país. 

Para lograr esta denominación, la primera tarea a desarrollar es la elaboración de una base de datos que permita tener claridad del número de productores con los que cuenta actualmente Mariquita y sus alrededores, así como la cantidad de área sembrada y las estadísticas de producción del fruto. 

Para este proceso es además crucial determinar cuáles son las condiciones bajo las que se va a regir la denominación. “Debemos hacer una delimitación teniendo en cuenta que tanto en la zona urbana como en la rural existe producción. Aquí se deben incluir características como la contextura, la historia, el clima, entre otras”, dijo Gómez. 

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En sí, lo que les piden es especificar cuáles son esas cualidades que hacen especial al mangostino de la región, características que además deberían ser comunes en el producto que cosechan en Mariquita y sus alrededores. Este trabajo es adelantado por ingenieros agrónomos de la alcaldía del municipio, entidad que además ha sido un agente activo en el proceso. 

Estas particularidades diferenciarían al mangostino del Tolima, por ejemplo, del que se cosecha en los Llanos Orientales y en el Eje Cafetero, zonas con la altitud y condiciones climáticas apropiadas para su producción. 

Con esto la gracia no es excluir sino incluir. Queremos beneficiar socialmente a la mayor cantidad de productores que cumplan con estas características”, explicó el joven. 

Cosecha de mangostino
El mangostino se da en zonas con una altura entre 300 y 1200 metros sobre el nivel del mar. Foto: cortesía Paola Acero.

Del Tolima para el mundo

El mangostino, de gajos blancos y coraza color vinotinto, ya ha viajado desde Colombia a países como Canadá, España y Holanda, pues se trata de una fruta exótica muy apetecida. De hecho, cuenta una leyenda, que a la reina Victoria de Inglaterra le fascinaba el fruto, por lo que desde entonces a este manjar se le denominó “la reina de las frutas”. 

En esta ocasión, se plantea que este viaje no se haga desde las fincas de unos pocos, “quienes tienen la maquinaria para hacerlo”, sino que cada vez sean más los campesinos y productores que lo pueden hacer. “Hay mucha demanda del mangostino a nivel internacional, pero no logra exportarse tal cantidad, porque para hacerlo hay que contar con una serie de certificaciones y normas que no todos tienen”, explicó Acero. 

En este sentido, Asomangostino espera que no solo sean tres los cultivos certificados en el municipio y sus alrededores, como pasa actualmente, sino que los productores puedan certificarse y tecnificarse, aplicando además insumos que sean amigables con el medio ambiente. 

Esta es precisamente otra de las grandes apuestas de la juntanza, ayudar a que los demás productores puedan compartir su cosecha con el exterior. “No estamos enfocados en la comercialización. Queremos poder ir a ferias nacionales e internacionales. La idea en el futuro cercano es que los productores puedan mejorar la venta de su producto de manera individual”, explicó Gómez.

Mangostino
Cuenta una leyenda que a la reina Victoria de Inglaterra le fascinaba el fruto, por lo que desde entonces a este manjar se le denominó “la reina de las frutas”. Foto: cortesía Paola Acero.

A largo plazo, la ambición es mayor, pues esperan que sean los mismos campesinos quienes comercialicen la fruta, quitando de la cadena de venta algunos de los pasos que estarían haciendo que los productores no reciban lo que deberían. “En Colombia hay un corte entre el productor y el comprador en el exterior. Hoy el campesino pierde la potestad de su cosecha porque no es quien lo exporta. Queremos que el campesino pueda trabajar su producto y contrate a una maquiladora para su clasificación y empaque, pero que sea él mismo el que ofrezca su producto”, añadió. 

Óscar Saldaña es un campesino que también se unió a la asociación. Para él, los beneficios que esta traerá están relacionados precisamente con lo descrito por Gómez. “Por ejemplo, yo tengo mi cultivo y viene alguien y me compra y me paga unos 2.000 pesos por el kilo.  Pero ese alguien ofrece a los exportadores el mismo kilo en unos 17.000 pesos. Es muy injusto, sobre todo porque nosotros estamos trabajando la cosecha, esperándola por seis meses”, dijo a Diario Criterio.

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En este sentido, para él, la asociación plantea un mejor futuro, pues al obtener los ingresos que debería ganar por sus cosechas, podría trabajar en adecuar mejor sus hectáreas. “La asociación nos permitirá también dirigirnos directamente a los exportadores, eso es lo que estamos haciendo ahora. También le apuntamos a exportar juntos”, añadió.

Para la productora Yamile Chila Medina, la organización también será una ventana para entablar relaciones de apoyo e investigación. “En verdad espero que podamos colaborarnos entre todos para cualquier tema relacionado. Espero también que podamos crecer como productores y mejorar los precios”, indicó a Diario Criterio.

Esto además le permitiría a ella, quien tiene su finca desde hace unos cinco años, y a los miembros de la asociación encontrar más posibilidades de distribución. 

Mangostino
En la región la cosecha del fruto dura hasta seis meses, debido a los distintos pisos térmicos que posee. Foto: cortesía Paola Acero.

El empujón

Uno de los inconvenientes que encuentran los productores a la hora de pensar en la opción de exportar es alcanzar las certificaciones necesarias para hacerlo. Este es el caso del registro ICA. Este proceso podría resultar costoso y demandante para muchos campesinos, pues deben cumplir con una serie de requisitos. 

“Los productores deben alinearse con algunas condiciones, como destinar ciertas zonas al acopio, otras como bodegas de insumo, de frutas, entre otros requerimientos”, explicó Acero. 

De acuerdo con el administrador Gómez, otros de los requisitos son: dividir los cultivos por lotes, instalar un tapete de desinfección en la entrada, construir una bodega para las herramientas del operario, destinar un área y un mesón para la clasificación de la fruta, poner letreros que demarques las áreas del predio y utilizar productos certificados por el ICA. 

Este proceso podría resultar complejo para muchos de los productores, por lo que la asociación espera darles una mano. “Queremos ayudarlos para que sepan, por ejemplo, que hay varias formas y precios para completar los requisitos. Este es el caso del requerimiento de la bodega para las herramientas, pues se puede cumplir a base de cemento (costo alto) o con polisombra (costo bajo)”, explicó.

Derivados del mangostino
Los productores también le apuestan a trabajar en productos derivados del mangostino. Este es el caso de los lácteos en los que desarrolla Acero. Foto: cortesía Paola Acero.

Sin embargo, para la asociación es importante que este proceso venga acompañado además con un cambio de mentalidad con respecto a los requisitos del ICA. “Estos en verdad son para mejorar la productividad e ingresos de los agricultores. Es importante que se entienda que si bien pueden tener un costo, en el mediano y largo plazo, trae consigo mejores rendimientos”, dijo Gómez. 

La asociación apenas está dando sus primeros frutos, pero ya se alza como una gran oportunidad para quienes se han enamorado de la singularidad, aportes nutricionales y belleza de esta exótica fruta.

— Mi padre era también un hombre muy alegre, muy inquieto, siempre estaba estudiando algo nuevo. Acabamos de empezar pero espero que este primer paso lo haga sonreír donde esté.

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