“Tomarse la pastilla roja”: cómo la extrema derecha se apoderó del discurso de ‘Matrix’

Grupos extremistas, antifeministas y conspiracionistas de internet se han convertido en fieles seguidores de la saga ‘Matrix’ por las razones equivocadas.

Si te tomas la pastilla azul, se acaba la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si te tomas la roja, te quedarás en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera del conejo”. Esta línea de guion, que Morfeo (Laurence Fishburne) le suelta a un confundido Neo (Keanu Reeves) en Matrix (1999), resuena todavía hoy, 22 años después del estreno de la icónica cinta de ciencia ficción.

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Lo extraño es que la expresión “tomarse la pastilla roja” (redpilling) pasó de ser un símbolo del pensamiento independiente a convertirse en una bandera de la Alt-Right, el movimiento que reúne a los grupos de extrema derecha, nacionalistas blancos y conspiracionistas que causan estragos en los proyectos democráticos de Occidente.

Matrix y el cine (y las dudas) del cambio de siglo

Durante los años noventa, los avances en campos como las redes cibernéticas, la robótica y la digitalización abrieron paso a la histeria colectiva en torno a lo real y lo posible, y ningún año como 1999 capturó este fenómeno mejor en el cine. El sexto sentido, El club de la pelea, Magnolia, ¿Quieres ser John Malkovich? y la propia Matrix retrataban la obsesión con desnudar la existencia, cuestionándose si lo que vivían los personajes era real o más bien secuencias premeditadas o propias de un simulacro. Grandes cineastas de esa generación usaron su marca y los recursos cinematográficos propios de los años noventa, como los sorpresivos giros dramáticos o las retorcidas angulaciones de cámara, para poner en pantalla dilemas existencialistas heredados del pensamiento cartesiano. Los actualizaban situándolos en una época en la que la inteligencia artificial, la cultura del espectáculo, la monotonía y el engranaje capitalista invitaban a desconfiar del mundo alrededor. Ninguna capturó esta histeria mejor que Matrix, que imaginaba un mundo simulado creado por las máquinas para someter al ser humano.

Películas de 1999 como El sexto sentido, El club de la pelea y la propia Matrix compartían el concepto de un personaje que vivía un engaño.
Películas de 1999 como El sexto sentido, El club de la pelea y la propia Matrix compartían el concepto de un personaje que vivía un engaño.

Son varias las influencias que Lana y Lilly Wachowski, las mentes detrás de la saga Matrix, toman para crear su universo distópico de código verde y reluciente charol. La novela de Lewis Carrol de 1865, Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, recuerda el juego con las dos realidades, y sirve de anzuelo para que Neo se decida a perseguir la verdad. Pero la idea de separarse de un engañoso simulacro bebe de fuentes como el mito de la caverna de Platón y las meditaciones de Descartes, quien planteaba la posibilidad de que los sentidos podían ser obra de un “demonio malvado”.

En los años previos al estreno de Matrix se hizo popular el experimento del cerebro en la cubeta, según el cual sería posible simular una realidad por medio de una supercomputadora que enviara impulsos a, cómo no, un cerebro sumergido en una cubeta con agua. Y a esta idea se suma el pensamiento de Jean Braudillard, quien en Cultura y simulacro (de 1981 y el libro en donde Neo esconde los cedés que contrabandea antes de conocer a Morfeo) piensa en la posibilidad de que la realidad esté siendo reemplazada con interminables reproducciones del mismo comienzo. “Trabajos, novelas, la arquitectura, ideologías, guerras: son solo copias y copias de copias de un antiguo original”, como resume Danny Leigh al respecto en el medio británico The Guardian.

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La posibilidad de vivir en una fantasía, una duda propia de una generación aturdida por los avances tecnológicos, ha provocado interpretaciones de todo tipo. Grupos cristianos han visto en Matrix una alegoría del segundo advenimiento de Jesucristo. Los nacionalistas negros aseguran que la historia sufre del síndrome del salvador blanco (white savior complex), una dolencia de otras sagas de ficción como Duna o Indiana Jones. Aquí, rechazan que Neo se ocupe de sacar de aprietos a personajes negros como Morfeo y Tank (Marcus Chong).

Pero la interpretación más difundida (no por acertada, necesariamente) germinó en los foros de internet durante los años 2000. Durante esos años, en el protocolo de comunicación Internet Relay Chat (IRC) se rastrearon las primeras conversaciones telemáticas en las que se habló de “tomarse la pastilla roja”.

Mientras tanto, en 4chan y Reddit se empezó a usar el término ‘redpill‘ (pastilla roja) para referirse a “librepensadores” que cuestionaban las construcciones sociales y lograban desentrañar los engaños de corporaciones, políticos y otras figuras de poder. Con el paso de los años, el término se distorsionó hasta el punto de ser utilizado por grupos antifeministas y racistas, que creen que la causa por los derechos de las mujeres y la comunidad negra tiene el fin único de domesticar al hombre blanco. De paso, se volvió regla que el redpilling legitimara en la web teorías conspirativas, cada cual más descabellada. Una de las más resonadas plantea que el Holocausto nunca sucedió.

Pastilla roja o pastilla azul. La escena de 'Matrix' ha sido interpretada de muchas maneras. Sus creadoras, Lana Wachowski y Lilly Wachowski, creen que es una metáfora transgénero.
Pastilla roja o pastilla azul. La escena de Matrix ha sido interpretada de muchas maneras. Sus creadoras, Lana y Lilly Wachowski, creen que es una metáfora transgénero.

El eslabón clave lo puso en 2012 Robert Fisher, actualmente representante republicano en el estado de Nuevo Hampshire. Fisher creó el subreddit r/TheRedPill, un reducto que reunió a la ‘manosfera‘, mayormente conformada por hombres caucásicos que se consideran activistas por los derechos de su género. Denuncian que con el levantamiento de los movimientos feministas los hombres “no pueden expresar sus problemas sin miedo a tener que hacer una retribución”. En foros como el fundacional de Fisher, los memes que se referían a tomarse la pastilla roja y que contenían información engañosa y peligrosa se volvieron habituales.

Tomarse la pastilla roja: la amenaza de la ultraderecha

La estrategia de los líderes de grupos radicales en internet es simple. Como señala Julia Ebner, investigadora especializada en terrorismo y extremismo, en su libro La vida secreta de los extremistas (2021), “los reclutadores utilizan la metáfora de la película para convencer a los simpatizantes de que están atrapados en un mundo de ilusiones creado por el establishment global. Obsesionados por revelar la verdad, algunos se pasan las noches después de trabajar recogiendo ‘pastillas rojas’ que almacenan grandes bases de datos”. Generalmente, el perfil de los miembros captados incluye problemas psicológicos, sociales y problemas de alfabetización.

Los miembros de estos grupos Alt-Right se suman a un engranaje en el que cualquier información fuera de contexto o frases destiladas por supuestos profetas digitales se prestan para sacar cualquier interpretación descabellada. “Una pastilla roja puede ser, por ejemplo, un artículo (des)informativo sobre crímenes cometidos por migrantes o una estadística (distorsionada) sobre cambios demográficos que le da credibilidad a su visión del mundo”, señala Ebner, quien concluye que “si tomarse la pastilla roja se percibe como un eufemismo de radicalización, gran parte de internet se ha convertido en fábricas de pastillas rojas”.

Grupos conspiranóicos como Qanon creen que, como en Matrix, deben "despertar" de un sueño profundo. Foto: AFP
Grupos conspiranóicos como Qanon creen que, como en Matrix, deben “despertar” de un sueño profundo. Foto: AFP

Y como si fuera poco, cuando las cosas se ponen serias, los grupos Alt-Right se lavan las manos. En sus foros, que ahora han pasado a plataformas más difíciles de rastrear como Discord y en donde además se comunican de manera codificada, han convertido en un juego generar memes misóginos, racistas y provocadores. Grupos como Men’s Rights Activists (MRA) o Generación Identitaria (GI) animan a sus miembros a tomar acción ante las supuestas injusticias en el mundo real. Mientras tanto, se cocinan crímenes de odio y ataques terroristas en la web que son difíciles de rastrear para las autoridades.

En estos grupos de redpilling se han fraguado tiroteos masivos o ataques con bombas artesanales, como el perpetrado por Elliott Rodger en 2014, quien mató a seis personas tras escribir una carta en la que quedaba clara su tendencia misógina y su vínculo con el redpilling. Sin embargo, como señala en Al Jazeera Darlena Cunha, docente de la Universidad de Florida, “cuando un miembro de la comunidad comete un acto violento” como el de Rodger, “el resto lo repudian, asegurando que fue una anomalía”.

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La premisa amplia y ambigua de Matrix la convirtió en presa fácil de los conspiracionistas. La propia Lilly Wachowski ha señalado que Matrix es, visto en retrospectiva, una metáfora transgénero, una conclusión a la que admite que ella y su hermana han llegado años después de filmar la película, y en los que ambas han pasado por procesos de reasignación de género. Mientras tanto, Las hermanas Wachowski han repudiado la apropiación del concepto “tomarse la pastilla roja” por parte de la ultraderecha, encarando en redes a personalidades como Elon Musk e Ivanka Trump.

En todo caso, si bien Matrix es el ejemplo más conocido de la extrema derecha recogiendo elementos de la cultura popular a su favor, no es el único. También le ha pasado a El club de la pelea, interpretada por los reductos misóginos como símbolo de la masculinidad reprimida por los grupos feministas. Y a la lista se suman productos culturales controversialmente resignificados, como 1984 de George Orwell, El proceso de Franz Kafka y la propia Alicia en el país de las maravillas.

4 Comentarios

  1. Esta serie Matrix en los años 90 causó un impacto en la audiencia por su contenido futurista y actualmente lo sigue causando por su interpretación a la vida real a conveniencia de cada público

  2. Así como terminator ha sido tomado como referente a los peligros que expone la robótica ( la versión actual que puede tomarse como complemento a los libros de Asimov) y como pone en peligro los privilegios que se tienen en la contemporaneidad por mal interpretaciones, Matrix puede llegar a ir más allá dado que se centra en que decisiones de unos pocos pueden definir el rumbo de las personas, lo que también hace analogía a la política y da paso a todo este contexto de resignificación de que es Matrix.

  3. Bueno, sí, pero, ¿por qué es una razón equivoca el discurso de la redpill?, ¿porque agrupa a un grupo de personas en torno a una idea que contradice? ¿O porque lo ficcional no puede materializarse?

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