“Colombia es realmente activa: siempre hay como una negociación entre el ser humano y la naturaleza”

Diario Criterio habló con Apichatpong Weerasethakul, director de ‘Memoria’, la película filmada en Colombia que ganó el premio de jurado en el Festival de Cannes y que se estrenó esta semana.

Un día antes de que Memoria fuera seleccionada para representar a Colombia en los Premios Óscar, su director, el tailandés Apichatpong Weerasethakul, recibió a Diario Criterio en un hotel en el norte de Bogotá.

El creador de Tropical Malady (2004) y Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives (2010) es uno de los cineastas más reconocidos de las últimas décadas y ha ganado una Palma de Oro y dos premios del jurado en el Festival de Cannes (el último por Memoria). A pesar de eso, es un tipo sencillo, amable y un poco tímido.

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Y eso que ese día estaba en una extenuante ronda de medios, promocionando la película, que se estrenó este jueves 30 de septiembre en las salas de cine del país. Una película que nació de un viaje a Colombia que lo marcó profundamente y que coincidió con la búsqueda de un lugar para filmar su primera película fuera de Tailandia.

Por eso la cinta, protagonizada por la británica Tilda Swinton y filmada entre Bogotá y Pijao (Quindío), tiene mucho de Colombia, aunque en realidad sea una coproducción con Tailandia, Francia, Alemania y México. Por un lado la productora Diana Bustamante, una especie de corazón detrás de esta película, y por el otro, gran parte del equipo de filmación, en el que se cuentan actores como Elkin Díaz y Juan Pablo Urrego. 

Para Weerasethakul, sin embargo, Memoria -como todas sus películas- es muy suya, y está basada en su experiencia propia, sus fantasmas, sus ideas y sus reflexiones. De hecho, la cinta, como acostumbra él, está llena de simbolismo, de silencios y de misticismo.

Sobre todo eso hablamos:

Diario Criterio: Usted estuvo viajando por Colombia en 2017. ¿Qué lo inspiró y lo convenció de que acá podía grabar su primera película fuera de Tailandia?

Apichatpong Weerasethakul: Solo se presentó una gran oportunidad. Acá tuve la posibilidad de conocer mucha gente y de escuchar sus historias, y eso se mezcló con mis propios sentimientos de querer alejarme de Tailandia en ese momento, y con un síntoma que tuve, una alucinación auditiva: un “¡Bang!” que escuchaba en mi cabeza. 

Al principio dudé un poco, me preguntaba: ¿podré hacer una película sobre un lugar del que no tengo ningún trasfondo, no manejo el idioma y no tengo ningún conocimiento cultural? Pero lentamente, y a medida que viajaba, se fueron llenando esos huecos. Y al final sentí que ya tenía suficiente información y amor por el lugar. Quería hacer algo que pudiera recordar y atesorar. No se trataba tanto de los demás, sino de mí. De unos sentimientos que quería retener. 

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Diario Criterio: La película, como su título lo indica, es sobre la memoria. Pero no una memoria a corto plazo ni sobre el conflicto armado, sino una que va más allá, más profunda. ¿Por qué el interés en explorar algo así? 

A.W.: Personalmente, ese fue un periodo bastante difícil en mi vida. No estaba seguro de a dónde moverme. Por eso creo que este personaje (Jessica) solo camina, escucha y recolecta cosas de otro lugar. Trata de encontrar un sentido. Yo sentía que quería hacer lo mismo en el nuevo capítulo de mi vida: encontrar un nuevo lugar, estando al mismo tiempo consciente de que estaba guardando algo en mí, como un dolor y un trauma de esos que uno a veces trata de evitar. Así que en esta película, Jessica está tratando de encontrarle un sentido a eso, y al final simplemente tiene que aceptarlo.

Diario Criterio: Esa búsqueda de Jessica, el personaje principal, también muestra mucho sobre el ser extranjero en un lugar extraño…

A.W.: Sí, sí, sí …ella está como perdida y se mueve, pero muy llena de dolor. Sin embargo, para mí no es una situación negativa, solo creo que simplemente es algo que se vive. Es como en la meditación: simplemente tienes que entender el dolor y la situación por la que pasas.

Memoria: Apichatpong Weerasethakul, Tilda Swinton, Elkin díaz, Juan Pablo Urrego con una bandera de Colombia y apoyando el paro en el Festival de Cannes
Memoria: Apichatpong Weerasethakul, Tilda Swinton, Elkin díaz y Juan Pablo Urrego con una bandera de Colombia y apoyando el paro en el Festival de Cannes

Diario Criterio: Hay una frase de la película que me impactó mucho y es cuando Hernán (el viejo) le pregunta a Jessica: “¿Por qué lloras si no son tus memorias?”. ¿Usted cree que la memoria podría llegar a compartirse a ese nivel tan cercano?

A.W.: Es algo que resuena en mí, porque estaba muy conmovido por las historias de la gente. Y hubo una historia que, un día, se sintió como un parto, un nacimiento. ¡Y no era mi memoria!… aunque eso mismo es el cine: cómo te conmueves por los demás y cómo te conectas y te identificas con otros. Hernán, claro, no lo entiende, porque es un extraterrestre loco. Claro que yo diría que él no existe, así como tampoco el más joven; tal vez sean solo parte de la alucinación o de un sueño de Jessica. 

Diario Criterio: La película no toca directamente el tema del conflicto armado y la violencia política, pero hay algo de eso en el trasfondo, ¿no es así?

A.W.: Sí, es como una divagación sobre el tema. Aunque es difícil decirlo, porque si muestras la película aquí en Bogotá, creo que la gente encontrará esas interpretaciones, que tienen que ver con la memoria de la audiencia. Pero si se proyecta en Tailandia, será otra película distinta. Por eso para mí, lo especial aquí es lo que desencadena los recuerdos. No sé, es como en mis películas pasadas, que ocurren en Tailandia: creo que solo los tailandeses podrían entender ciertas cosas de esas películas. Y creo que con Memoria también pasa. Solo en cierta área, o en este país, podrían entender este sentimiento, tal vez más que yo, porque la película desencadena algo en la audiencia.

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Diario Criterio: ¿Hay una reflexión en la película sobre cómo la modernidad y el desarrollo pasan por encima del pasado? Me pareció verlo, sobre todo, en las imágenes de la construcción del túnel de la línea…

A.W.: Sí, sí, seguro, porque cuando estuve aquí me llamó la atención ese equilibrio de cómo la gente vive en medio de la naturaleza, en Pijao, en una tierra donde hay muchos desastres naturales y en donde hubo un terremoto, un deslizamiento de tierra y otras cosas similares. Y para mí eso demuestra que Colombia es realmente activa, que siempre hay una comunicación entre el ser humano y la naturaleza. Es como vivir negociando. Y, de hecho, cuando vi el túnel de La Línea, que en ese entonces aún no estaba terminado, lo vi como una gran negociación: es casi como destruir, pero al mismo tiempo tomar minerales y ese tipo de cosas. No sé, me di cuenta de que la relación de la tierra con la gente aquí es realmente expresiva.

Diario Criterio: El giro final va a sorprender a muchos. Incluso va más allá del misticismo, de los fantasmas y de los seres fantásticos que suelen aparecer en sus películas. ¿Podría hablarnos un poco, sin spoilers, sobre ese final?

A.W.: Creo que es algo que tiene que ver con mis recuerdos de la infancia, de cuando crecí con historias de ciencia ficción y fantasmas. Pero nunca es mirando hacia el futuro, siempre se trata del pasado, de los recuerdos. En ese punto de la película pensé que todo esto no se trataba solo de los del personaje de ficción, sino también de la realidad: así que grabamos las voces de Tilda Swinton y Elkin Díaz para manipularlas y ponerlas editadas en la película, incluyendo el primer sonido de la ‘grabadora humana’, que hice yo, porque pensé “¿por qué no incluirme en esa idea de inicio de civilización, de posibilidad de vida?”.

Y luego de eso viene la escena de la que hablas. Era una apuesta, no sabía si iba a funcionar. Habíamos terminado de filmar la película, de hacer la edición del sonido y teníamos el borrador de la animación. Y fue durante el tiempo del covid que comenzamos a filmarla en Alemania. Eso significaba que si no funcionaba o salía mal, no hubiéramos podido cambiar nada. Pero para mí, afortunadamente, funcionó, porque cuando la vi no me cuestioné “¿y que hace eso ahí?”, simplemente sentí que fluía y me metía en la memoria de este lugar, de estas montañas. 

Memoria la película de Apichatpong Weerasethakul en el Festival de Cannes
Tilda Swinton en una de las escenas de la película, filmada entre Bogotá y Pijao (Quindío).

Diario Criterio: Diana Bustamante, la productora, decía que sentía que esta era la película más colombiana en la que había trabajado hasta ahora. ¿Usted está de acuerdo con esa apreciación?

A.W.: No lo sé. Me siento conmovido por sus palabras, porque no era mi intención. Para mí es muy mía, quiero decir, es sobre mis sentimientos hacia esta tierra. Yo desde el principio no planeo hacer una película sobre Tailandia o sobre nada en particular, sino sobre mi punto de vista. Así que es un gran cumplido de su parte, también porque lloró mucho cuando vio la película. Yo siento que ha sido un privilegio poder trabajar con ella, es casi como una colaboración.

Diario Criterio: ¿Cómo espera que reciban la película los espectadores colombianos?

A.W.: No tengo idea y estoy muy curioso. Con mis películas en Tailandia, mucha gente dice “¿Qué está pasando?”, mientras que a muchos otros les gustan y se identifican. Entonces aquí, no lo sé. De nuevo, no estoy realmente en mi territorio.

Foto: Kick the Machine

6 Comentarios

  1. Buena entrevista muestra como la película “Está llena de simbolismo, de silencios y de misticismo” y contacto con la naturaleza.
    Definitivamente no no la podemos perder

  2. La entrevista logra encaminar al director de un modo mágico por los recuerdos y lugares de las escenas claves. Crea muchas expectativas para los buenos cineastas. Fantástico verla

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