No hay ‘mejor de todos los tiempos’

Decir que Messi es el mejor de todos los tiempos, porque ganó el único título que le faltaba, es muy atrevido.

Por: Iván G. Cruz

Ojo. Soy muy hincha de Argentina, desde 1978, cuando ganó su primera Copa del Mundo.

Disfruté Catar 2022 con el alma, con el corazón. Brinqué como niño, se me escurrieron las lágrimas y me quedé sin voz.

Más que merecido para Messi, por todo lo que ha hecho, por toda su fantasía.

Más que merecido para Argentina, por las dos finales, la de 1990 y 2014, en las que los árbitros le metieron la mano. Son muchos los motivos que tengo para ser hincha de la selección y celebrar.

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Por ejemplo, mi viejo fue amigo del Cobo Zuluaga y de Di Stefano, en Bogotá, y entrenó con el ballet azul, por allá, en los comienzos de los cincuentas, y conocí sus lindísimas historias de esa efímera amistad, antes de su partida al Madrid. Yo tuve la fortuna, el honor, y el placer de entrevistarlo para El Tiempo, a él —Don Alfredo—, al ‘Pipo’ Rossi y al maestro Pedernera.

También tuve la suerte de ver en vivo y en directo el 5-0 en Buenos Aires, cuando pasé por Cromos.

También tengo guardados, como un tesoro, todos los autógrafos de la selección campeona del 86, incluido el del del gran Diego Maradona, a quien después tuvimos en Bogotá y cubrimos con Canal Capital, en 2014, si la memoria no me falla.

Además, Soy hincha de River Plate, tengo varios amigos y amigas de Argentina en Miami; y me tocó cubrir la copa América de 1993, en Ecuador; y ver en vivo y en directo los golazos de Batistuta, en Quito, para vencer a México en la final.

Me encanta todo lo que enmarca la cultura Argentina. Y, por supuesto, eso incluye su fútbol, porque Argentina es eso, ¡fútbol!

Pese a todo lo anterior, no voy a decir que Messi es el mejor de todos los tiempos, aunque, por momentos, lo piense. Y paso a explicarles porque no se puede decir eso.

Primero, y lo más obvio, porque cada época fue diferente, desde lo deportivo, lo tecnológico y el marketing deportivo. En los cincuentas, seguramente el más grande de todos los tiempos fue Di Stefano y mi viejo decía que Pedernera era igual o mejor, que era un monstruo.

Eran tiempos cuando no existía la Copa Libertadores, y el Mundial no tenía tanta prensa como la tenía la Copa de Campeones de Europa, la cual Di Stefano ganó en cinco oportunidades, un récord casi impensado para cualquier jugador de la época.

Por cinco décadas, tuvo el récord de máximo goleador de todos los tiempos, en el mejor equipo de la historia, hasta que fue superado por Raúl y Cristiano Ronaldo.

Después, apareció el rey Pelé. Más de mil goles, tres Copas del Mundo en cuatro mundiales con Brasil; una efectividad del 75 por ciento, campeón de la Libertadores con el mítico Santos, y con goles en las dos finales mundiales que disputó en Suecia 1958 y México 1970.

Pelé

En 1962, no jugó la final por una lesión, pero Brasil fue campeón; y en 1966, los portugueses lo molieron a patadas, lo sacaron del Mundial y evitaron el tricampeonato de Brasil. Es el tercer máximo anotador de tiros libres de la historia, después de Zico que, en su mejor momento (1978-1982), también fue, para muchos, el mejor del mundo, de todos los tiempos. Zico era magia.

En los setentas, apareció un tal Johan Cruyff, de quien hoy poco se habla, justamente porque no pudo ganar un Mundial, pero ¡qué jugador y técnico fue!

Líder natural de la famosa Naranja Mecánica de Países Bajos, mereció ganar el Mundial de 1974, en Alemania, pero, al final, el fútbol total de Mitchell se quedó sin la copa, aunque quedó en la historia como uno de los tres grandes equipos de todos los tiempos que mereció, pero no consiguió el máximo trofeo.

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Las otras dos fueron, precisamente, el Brasil de Zico y su banda, en 1982; y la Hungría De Puskás y Kocksis, en 1954.

Sin embargo, Cruyff ganó tres Copas de Europa con el Ajax, y, con el Barcelona, también brilló como jugador y técnico, ganando varios títulos individuales y colectivos.

Técnicamente, uno de los tres mejores que he visto. Es un superdotado, muy hábil con el balón y con una visión del campo y una elegancia para jugar únicas. Autor del original gol ‘imposible’ con el Barcelona. Solo jugó un Mundial por cosas del destino, pero mereció jugar tres o cuatro o cinco.

Después, apareció Maradona.

El más hábil con el balón que vi jugar, por encima de Messi, de Cruyff, de Zico y de Pelé. Ganador del Mundial Sub-19 en Japón, en 1977, y figura de Argentina a quien, inexplicablemente, Cesar Menotti lo dejó por fuera del título de 1978.

Ganador del Mundial en México 1986, Maradona fue el autor del mejor gol de todos los tiempos, contra Inglaterra, en cuartos de final, y el mejor jugador de ese Mundial. Fue subcampeón, cuatro años más tarde, en Italia 1990, porque el árbitro mexicano Edgardo Codezal así lo quiso, al pitarles a los alemanes, a pocos minutos del final, un penalti que nunca existió.

Jugó infiltrado los últimos tres partidos de ese Mundial y con toda la responsabilidad sobre sus hombros, ya que, para la final, cinco titulares de la Albiceleste no pudieron hacerlo por sanciones o lesiones.

En cuanto a clubes, fue campeón con Boca Juniors, en Argentina; en España, con Barcelona; y con el Napoli, en Italia, donde hoy sigue siendo el máximo ídolo social y deportivo de esa ciudad del sur.

Fue con Maradona la primera vez que un equipo del Sur de Italia les dio y ganó la pelea con los gigantes del Norte, Milán, Inter y Juventus.

Maradona será, eternamente, el mejor de todos los tiempos para esa generación que creció entre los setentas y los noventas.

Después, pasaron otros jugadores grandísimos, como Zidane, el mejor de todos los tiempos —para los franceses, claro—; o Ronaldo, el fenómeno para muchos brasileños, que también lo ganó todo, incluidos dos mundiales, con varios récords individuales en clubes y, con su selección, que parecen difíciles de igualar, como el de marcar en cinco mundiales consecutivos, pero que no pudo ganar la Copa del Mundo en Catar 2022.

Y Messi lo acaba de conseguir todo. Muy merecido, me alegra por él y por Argentina, pero, en cuanto a mundiales, la marca de Pelé parece difícil de igualar.

Messi será recordado como el mejor del siglo XXI, seguramente, por muchos años o décadas, y solo un joven como Mbappé podría superarlo.

En cuanto a clubes, creo que Cristiano Ronaldo tiene logros más grandes que todos, colectiva e individualmente.

Por eso no se puede hablar del mejor jugador de todos los tiempos. Sería injusto con todos, especialmente con Pelé, Maradona, Di Stefano, Cruyff y Cristiano.

Posdata: A petición del doctor Godoy, y con justísima razón, una mención muy especial para uno de los más hábiles de todos los tiempos con el balón, quien también lo ganó absolutamente todo: Ronaldinho Gaucho. Mis respetos.

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4 Comentarios

  1. Que buen recuento y que buena historia para identificar a los “mejores” de todos los tiempos en dos siglos de grandes alegrías. Porque como dicen: “al Cesar lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

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