Miles de migrantes haitianos se aglomeran en frontera de Estados Unidos: ¿quién se hará cargo de la crisis humanitaria?

No me asociaré con la decisión inhumana y contraproducente de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados y migrantes ilegales haitianos a Haití“. Con estas palabras, el enviado especial del Departamento de Estado en Haití, Daniel Foote, presentó este jueves su renuncia al cargo. La salida de Foote dejó en evidencia que ni siquiera dentro de la propia administración de Biden están de acuerdo con dejar a los haitianos a la deriva.

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Las deportaciones del gobierno de Joe Biden de miles de haitianos que cruzan la frontera desde México le han valido críticas desde todos lados. La comunidad internacional y los líderes demócratas denuncian las deportaciones como inhumanas, ya que dejan a su suerte a los migrantes en Haití, en medio de violencia, inestabilidad política y extrema pobreza.

El gobierno mexicano ha hecho lo propio, denunciando que la crisis migratoria, que afecta al país centroamericano, no puede esperar más. Y los republicanos acusan que desde que Biden llegó a la Casa Blanca los problemas en la frontera no han dejado de crecer.

Biden le entregó las riendas de la crisis migratoria a su vicepresidenta, Kamala Harris. La mandataria anunció reformas estructurales para resolver la situación de raíz. Pero en el corto plazo, el  desastre humanitario es acuciante. Desde que Biden asumió la presidencia, más de 1,3 millones de migrantes han sido interceptados en la frontera con México.

Crisis sin precedentes

Desde la semana pasada, la Casa Blanca comenzó a embarcar en aviones a ciudadanos haitianos que entraron a Estados Unidos desde México para llevarlos de regreso a su país. La nueva oleada que obligó al gobierno de Biden a tomar medidas se desató luego de que Washington ampliara la vigencia del Estatuto de Protección Temporal (TPS) para los haitianos que estaban en Estados Unidos antes del 30 de julio.

Como ocurrió a finales de 2020 tras la elección Biden como presidente, esta decisión provocó un “efecto llamada” que impulsó a miles a emprender una carrera hacia la frontera con Estados Unidos.

Migrantes haitianos cruzan el Río Grande de vuelta hacia a México en busca de comida y refugio. Foto: Pedro Pardo / AFP

Los haitianos forman parte de una ola de miles de migrantes agolpados desde hace varias semanas en las ciudades mexicanas de Tapachula (frontera sur con Guatemala) y Ciudad Acuña (norte, limítrofe con Texas).

El Instituto Nacional de Migración mexicano (INM) anunció que los extranjeros deben retornar a los lugares donde radicaron sus solicitudes de refugio en México. Esta medida obliga a muchos haitianos a regresar a la ciudad de Tapachula, colapsada por decenas de miles de solicitantes de refugio en México.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador le pidió a Estados Unidos actuar rápidamente para controlar la crisis migratoria en la frontera. Foto: Pedro Pardo / AFP

Ese estatus les permite permanecer legalmente en el país y no ser deportados, a la espera de poder cruzar a Estados Unidos. Pero muchos migrantes que llevaban meses esperando respuesta a su solicitud en Tapachula decidieron continuar su marcha hacia Ciudad Acuña, donde cientos acampan en un parque o bajo un puente fronterizo.

Al menos otros 19.000 haitianos, en su mayoría provenientes de Brasil y Chile, están varados en la frontera entre Colombia y Panamá. Eperan continuar su viaje por la selva del Darién, donde operan narcotraficantes del Cartel del Golfo. Los migrantes habían llegado a Sudamérica tras el terremoto de 2010, que dejó unos 200.000 muertos en Haití. 

Basta de discurso

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, llamó a Estados Unidos a pasar del discurso a la acción para resolver la crisis migratoria que afecta a los dos países.

En su habitual conferencia matutina, López Obrador sentenció: “Ya basta de discurso, ya hace falta la acción“. Recordó que Washington ofreció 4.000 millones de dólares para invertir en los países donde se origina la migración indocumentada. Se quejó, asegurando que “había el compromiso de que iban a invertir 4.000 millones, 2.000 para Centroamérica y 2.000 para México. No ha llegado nada, nada”.

En cualquier caso, el presidente mexicano matizó su reclamo indicando que ve “buen ambiente” en la Casa Blanca. Según él, Biden “sí está interesado” en resolver el problema, al igual que Kamala Harris y el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan.

Críticas desde Estados Unidos

El líder demócrata en el Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, instó a Biden a poner fin inmediatamente a las expulsiones “detestables” de migrantes de Haití, deportados hacia un país inestable y carcomido por la violencia.

Schumer lamentó que la decisión de deportarlos “va en contra del sentido común” y de “la decencia”, Haití “no puede recibirlos“. A la inestabilidad política y la violencia se sumó el terremoto que mató en agosto a más de 2.200 personas en la isla.

Schumer y la mayoría del ala demócrata le piden a Biden modificar la política migratoria impuesta por su predecesor, Donald Trump, al inicio de la pandemia. Según la consigna del gobierno de Trump, se deben devolver inmigrantes invocando razones sanitarias por la pandemia. Pero Schumer considera que “no podemos continuar con estas políticas detestables y xenófobas de Trump que ignoran nuestras leyes de refugiados“. Las Naciones Unidas también hicieron parte de su “profunda preocupación” acerca de estas expulsiones.

Las imágenes de agentes fronterizos a caballo intimidando a los migrantes haitianos causaron repudio internacional. Foto: AFP

La estrategia de Biden y Harris tampoco convence a los republicanos. Desde hace meses, reprochan al demócrata haber relajado las políticas migratorias de su predecesor.

Durante una conferencia de prensa en Del Río, epicentro de la crisis en la frontera, el gobernador de Texas, Greg Abbott, aseguró que “cuando se tiene a una administración que renuncia a toda ambición garantizar la seguridad de la frontera se termina con un flujo de personas que cruzan” el río Grande. Según él, Biden es responsable de una “catástrofe de proporción épica“.

¿Qué pasará en los próximos días?

El ministro de Seguridad Interior norteamericano, Alejandro Mayorkas, aseguró ante el Senado “tener un plan y ponerlo en obrapara desmantelar el campo de migrantes de Del Río. Precisó que, a pesar de los reclamos, “aumentamos el número de vuelos de expulsión hacia Haití y otros países“, precisó.

Principalmente, la administración busca detener el flujo masivo de haitianos que se aglomeran bajo un puente de la ciudad fronteriza de Del Río, en Texas. Miles de personas han sido transferidas hacia centros de detención y expulsadas de Estados Unidos, con lo que quedan menos de 10.000 migrantes en el lugar, contra 15.000 la semana pasada, según Mayorkas.

Además de los haitianos, 1,3 migrantes han sido retenidos en la frontera de Estados Unidos con México desde que Joe Biden asumió la presidencia en enero. Foto: Pedro Pardo / AFP

Mientras tanto, cientos de migrantes de Haití hacen largas filas en Ciudad de México para solicitar asilo y permanecer en el país ante la dificultad de cruzar a Estados Unidos.

Los extranjeros, incluidas familias enteras, realizan el trámite en las oficinas de la Comisión de Ayuda a Refugiados (Comar). El desborde de solicitudes en Tapachula los ha obligado a acudir a la capital en busca de refugio.

*Con información de AFP

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