El estigma de ser hijo y sobrino de los excapos Rodríguez Orejuela

Tras la reciente muerte en una prisión de Estados Unidos de Gilberto Rodríguez Orejuela, excapo del narcotráfico, el periodista Javier Cruz Poveda nos recuerda un perfil que escribió de Miguel Rodríguez Moreno, hijo y sobrino de los temidos exjefes del cartel de Cali.

Ser hijo de Miguel Rodríguez Orejuela no ha sido obstáculo en la carrera de Miguel Andrés, quien desde hace varios años edifica logros tangibles, a partir del emprendimiento, para borrar un estigma que, a punta de trabajo, ha logrado superar dejando de lado la adversidad vivida desde pequeño.

Le sugerimos: Gilberto Rodríguez Orejuela y las verdades incómodas que se llevó a la tumba

En los últimos años, Colombia ha vivido capítulos de horror producto de la violencia protagonizada por actores que jamás buscaron reconciliación: una de ellas fue la guerra de los carteles del narcotráfico, cuyos protagonistas expandieron su poder a través del delito permeando los niveles más importantes de la sociedad como la política, el deporte y hasta la belleza.

El ‘holding’ Rodríguez Orejuela

Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, exjefes del Cartel de Cali
Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, exjefes del Cartel de Cali. Foto: Especial.

Miguel Andrés Rodríguez Moreno es el hijo de uno de ellos; Miguel, su padre, y Gilberto, su tío, fueron los creadores de uno de los emporios más poderosos del narcotráfico en cuyo holding aparecieron importantes marcas de connotación nacional como el Club América de Cali, Drogas La Rebaja y hasta una cadena de radio llamada el Grupo Radial Colombiano, entre muchos más.

Borrar el estigma de un apellido que ocasionó tanto desequilibrio social en Colombia no es tarea fácil, máxime en un país que pocas veces habla de perdón y en pocas oportunidades de reconciliación. La vida para Miguel Rodríguez, el hijo, no ha sido fácil: cuando apenas tenía 2 años de edad le diagnosticaron un tumor de Wilms, un tipo de cáncer que ataca a los niños en el riñón. El tratamiento tomó varios años y desde una clínica en Miami se hicieron todos los esfuerzos para salvar la vida del menor de la dinastía Rodríguez.

La metástasis de infortunios de la vida no quedó ahí. Años más tarde, como lo denominó en su momento el periodista Fabio Posada, tuvo que afrontar un cáncer social: entender cuál era el significado de su apellido.

Miguel Andrés creció a la distancia de los negocios ilícitos de su familia sin sospechar que detrás de la industria de su padre se escondía una fachada que le ocultaba la verdad y que tarde o temprano descubriría sin proponérselo. En el año de 1993, cuando vio los carteles de recompensa por su padre, comprendió el porqué de tanta ausencia interrumpida de él y que muy próximamente sería indefinida.

No es hora de llorar sobre la leche derramada. El menor de los Rodríguez Moreno tendría que reinventar su vida y, al margen de cualquier sindicación social, portar su propio caparazón para que el estigma del apellido Rodríguez rebotara de su entorno.

Al igual que su padre y su hermano William, estudió derecho en Cali. Al inicio, se desencantó de las leyes porque eso implicaba involucrarse con lo que vivía su familia.

La reinvención de Miguel Rodríguez

Miguel Rodríguez Moreno, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, excapo de la mafia.
Miguel Andrés Rodríguez Moreno, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, excapo de la mafia.

Con su propio trabajo ha borrado un estigma que traspasó fronteras: hoy, Miguel Rodríguez, el hijo, dedica su tiempo a ejercer su profesión de abogado y brindar esperanza a través de los estrados judiciales a quienes requieren de su servicio.

En lo social, se ha dedicado a trabajar en temas de superación personal a través de la Fundación OBG Gropup: hace couching sobre temas de emprendimiento y superación. “Un emprendedor ve oportunidades donde otros ven problemas”, puntualizó Rodríguez Moreno.

El trabajo no es fácil. Que su mensaje cale entre una sociedad que difícilmente perdona hace más valiente la propuesta de Miguel Rodríguez; el propósito de charlas es que la sociedad vulnerable que se encuentra en las cárceles y los poco favorecidos de Cali vean en su ejemplo que las cosas se deben construir con base en el bien, en el trabajo, pero sobre todo, en el talento.

Miguel Andrés Rodríguez Moreno, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, excapo de la mafia.
Miguel Andrés Rodríguez Moreno, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, excapo de la mafia.

Las oportunidades están ahí y, quizá con esfuerzo y con trabajo honrado, se podrá obtener, y es lo que entre líneas deja entender Miguel: “Ayudarlos a pensar en empresa y que trabajen en un proyecto a más de un año de quienes están próximos a llegar a la libertad para que no caiga en el delito proyecto piloto“, dijo en tono emocionando, porque le duele lo que vive su padre y no quiere que otros lo vivan.

En 2018, lanzó su libro Miguel Rodríguez, el hijo, donde cuenta cómo es surgir a partir de la adversidad y buscar salidas a los caminos empedrados producto de la necesidad del poder y la ambición.

Miguel Andrés Rodríguez Moreno, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, excapo de la mafia.
Miguel Andrés Rodríguez Moreno, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, excapo de la mafia.

De esta forma, Miguel Rodríguez, el hijo, quiere hacer patria, trabajando desde Colombia para interpretar y enseñar que desde que haya libertad hay emprendimiento y construcción social a partir de las dificultades.

Puede leer: Rodolfo Hernández, el candidato anticorrupción que irá a juicio por presunta corrupción 

2 Comentarios

Deja un comentario

Diario Criterio