Un billón de dólares: el ambicioso proyecto de infraestructura de Biden toma fuerza en el Senado

En sus primeros días en la Casa Blanca, Joe Biden insistió en sus millonarios planes para Estados Unidos. Primero, decretó un plan de emergencia para la pandemia, de 1,9 billones de dólares. Desde entonces, ha insistido en el que quizás sea el proyecto más grande de su gobierno, un plan de infraestructura con enfoque social y medioambiental. El proyecto, tras meses estancado, está cerca de tener la luz verde en el Capitolio.

Este fin de semana, los senadores estadounidenses terminaron de redactar el proyecto de ley de infraestructuras promovido por Biden, que podría ser aprobado en cuestión de días. La noticia la dio el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer.

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El texto, de más de 2.000 páginas según la prensa estadounidense, apunta a gastos en obras por alrededor de un billón de dólares. Biden tiene la intención de renovar y construir puentes, carreteras, tuberías y redes de internet. La otra gran apuesta económica y social de Biden será aprobar un plan de 3.500 millones de dólares para inversiones en lo que él llama infraestructuras “humanas”.

Los demócratas, sin embargo, no cuentan con ninguna voz republicana para apoyar este plan, que proporciona enormes fondos para el sistema educativo, las familias, el medio ambiente y la salud.

El gran proyecto político de Joe Biden es hacer de Estados Unidos la alternativa por excelencia al modelo autoritario chino. Esto implica estar a la vanguardia en innovación pero también garantizar puestos de trabajo y prosperidad para la clase media.

Logro contrarreloj

La semana pasada, el Senado votó a última hora del miércoles a favor de discutir el histórico paquete de infraestructura, tras semanas de tensas negociaciones.

El acuerdo, si se aprueba en el Congreso y se convierte en ley, inyectaría niveles históricos de financiación federal para arreglar las carreteras, puentes y vías fluviales. También garantizaría internet de banda ancha para todos los habitantes y ampliaría los programas de energía limpia.

La medida bipartidista fue aprobada por 67 votos a favor y 32 en contra. 17 republicanos se unieron a los 50 demócratas para iniciar formalmente el debate del proyecto de ley.

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El plan, que forma parte de la amplia agenda nacional de Biden, incluye unos 550.000 millones de dólares en nuevos gastos. Según la Casa Blanca, este acuerdo creará millones de puestos de trabajo y hará que la economía estadounidense sea más robusta, sostenible, resistente y justa.

El grupo bipartidista que negocia el proyecto superó un punto de fricción clave: cómo pagar el gasto.

La Casa Blanca dijo que los ingresos provendrían de la reorientación de los fondos de ayuda de emergencia por pandemia no gastados, el aumento de las tasas corporativas y el fortalecimiento de la aplicación de impuestos sobre las criptomonedas.

El proyecto de ley aún tendría que ser aprobado por la Cámara de Representantes, donde podría enfrentarse a la resistencia de los demócratas progresistas.

Algunos republicanos amenazaron con no debatir el proyecto si no estaba completamente redactado. Esto hizo que los republicanos se resistieran a comenzar el debate la semana pasada. Algunos siguen advirtiendo que podría hundir la iniciativa.

El senador John Cornyn fue uno de los primeros en poner trabas al asunto. “Hasta que este proyecto de ley esté realmente redactado, y tengamos la oportunidad de revisarlo, incluyendo todos los detalles, los costes, los pagos, no lo apoyaré”, dijo Cornyn.

En su momento, el expresidente republicano Donald Trump arremetió fuertemente contra el proyecto. Lo calificó de “terrible, y hace que los republicanos parezcan débiles, tontos, y estúpidos”.

Los malabares de Biden

Se espera que el presidente de 78 años, que pasó 36 en el Senado, tenga que hacer malabares para lograr la aprobación de estos dos frentes de acción.

Biden necesita que todos los demócratas cierren filas, incluidos los más a la izquierda, como el jefe del Comité de Presupuesto del Senado, Bernie Sanders. Esto solo será posible validando el importante gasto social que ese sector del partido reclama.

Pero también debe preservar un frágil compromiso alcanzado con ciertos parlamentarios republicanos sobre los grandes proyectos de infraestructura, más tradicionales y más consensuados.

Para una buena parte de la derecha estadounidense, incluso de la moderada, la idea misma de un nuevo gasto social es excluyente. El senador republicano Mike Lee declaró que “3,5 billones de dólares en nuevos gastos son 3,5 billones de más y 3,5 billones que no tenemos”.

Bajo el lema “mejor reconstruir”, la filosofía misma del mandato de Biden está en juego.

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El presidente quiere adecuar la economía más grande del mundo para la batalla contra el cambio climático. Pero más allá de los miles de millones, también asume esta como una batalla ideológica: la de la democracia, de la que Estados Unidos sería el abanderado, contra regímenes autoritarios, con China a la cabeza.

A juicio de Biden, esta batalla ciertamente se está librando a nivel diplomático pero también con la innovación tecnológica y sobre la base, más realista, de la prosperidad económica, en particular de las clases medias.

*Con información de AFP

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