Ministerio de Ciencia, una cartera con poco ingenio político

Su cercanía a la clase política del Atlántico y los señalamientos de plagio del nuevo ministro Tito Crissien han generado fuertes críticas por parte de la comunidad académica, que también fue implacable con la saliente ministra Mabel Torres.

El pasado viernes 4 de junio el presidente Iván Duque anunció que Tito Crissien, administrador de empresas, con MBA de la Universidad de Miami y magíster en educación, sería el reemplazo de Mabel Torres como jefe del Ministerio de Ciencia.

“Investigador senior del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, con una gran experiencia en gestión de la educación superior y en investigación, área que ha impulsado a lo largo de su trayectoria profesional”. Así lo describió el presidente.

El padre del nuevo ministro es Eduardo Crissien Samper, quien fue congresista y fundó la Universidad de la Costa. Eduardo Crissien Borrero, hermano del ministro, es el actual rector de la Corporación Universitaria Latinoamericana, fue representante a la Cámara entre 2002 y 2018 y es miembro del Partido de la U.

Al nuevo ministro no han parado de lloverles críticas y señalamientos. La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales rechazó el nombramiento, por medio de una carta abierta al presidente. En el documento expresan “extrañeza y desaliento”, argumentando que a Crissien se le comprobó plagio en documentos académicos:

“Esta designación constituye un mensaje muy negativo para la sociedad colombiana y en particular para las nuevas generaciones, al ignorar las prácticas anti-éticas”. 

“El ahora ministro habría presentado artículos como coautor a una revista que se dio cuenta de que había plagio. Antes de entregar un artículo se le pide a cada autor confirmar si está de acuerdo con su contenido, por eso nos quedan muchas dudas”, dijo a Diario Criterio Fanor Mondragón, ingeniero químico de la Universidad de Antioquia con maestría y doctorado en ciencias químicas de la Universidad de Hokkaido.

Crissien negó las acusaciones de plagio y aseguró que su nombre y el de otros autores fueron incluidos sin autorización en algunos artículos de Amelec Viloria, docente de la Universidad de la Costa y quien aparentemente fue destituido después de reconocer su participación en este y otros casos de plagio. De hecho, el ahora ministro de la Ciencia era rector de la Unicosta cuando este caso salió a la luz pública, en septiembre de 2020.

Según Crissien, la editorial Springer, donde fueron publicados los artículos, publicó una nota de retractación después de que se conocieron los señalamientos contra Viloria.

“En el momento en que nos envían las retractaciones es que nos damos cuenta de que fuimos incluidos varios autores sin nuestra autorización”, señaló el ministro, y agregó que en septiembre del año pasado solicitó el retiro de su nombre de las publicaciones y que adelanta un proceso legal por el caso omiso que habría hecho la editorial. 

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Frente a esas declaraciones, Enrique Forero, presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, afirmó que “eso no existe en la comunidad científica”, pues cada autor debe llenar una solicitud formal para dar su autorización y ser incluido en la publicación.

Se ha dicho que pidió que retiraran su nombre. Entonces, que muestre las pruebas, así quedamos más tranquilos”, dijo Forero. 

Además, la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia también expresó dudas en torno a que el ministro, como administrador de empresas, sea coautor de investigaciones que incluyen nanopartículas de carbono. “Desde nuestra experiencia, de más de 10 años liderando procesos de pares evaluadores en las universidades colombianas, no hemos detectado investigadores con tal capacidad de trabajo multidisciplinario”, indicó la asociación. 

Pero el presunto plagio no es lo único que preocupa a los académicos. Forero dice que si bien es “desafortunado e incómodo tener que salir a criticar cada ministro que el presidente nombra”, el caso de Crissien les preocupa porque “es simplemente una ficha política”, pues su hoja de vida fue presentada al presidente Duque por la bancada del Partido de la U, según La W.

Diario Criterio supo que Crissen también tendría el respaldo de un grupo político del Atlántico liderado por la familia Char, y del que hacen parte el senador José David Name, quien hizo llave con el entonces representante a la Cámara Eduardo Crissen para las elecciones de 2014 y con otros políticos de ese departamento.

¿Fracasó el Ministerio de Ciencia?

La comunidad científica no solo rechazó el nombramiento del nuevo ministro, sino a su antecesora, la saliente Mabel Torres, quien fue ampliamente criticada, entre otras cosas, por unas declaraciones en las que se interpretó que rechazaba el método científico y por el suministro de una sustancia a base de un hongo a pacientes con cáncer que, según las asociaciones, no cumplía con la rigurosidad científica.

También se cuestionó, en abril, el nombramiento de la viceministra de Talento y Apropiación Social del Conocimiento, Ana María Aljure. Se dijo que el ministerio se estaba politizando al advertir que Aljure no tiene cercanía con la comunidad científica, pero sí con Álex Char, exalcalde de Barranquilla y hermano del actual presidente del Senado, Arturo Char.

A esto se suma que no se han cumplido los objetivos para los que fue creado el Ministerio de la Ciencia, de acuerdo con el investigador Mondragón, que afirma que el desarrollo de Colombia debería basarse en el conocimiento para que así la industria sea competitiva y no haya necesidad de comprar en otros países lo que aquí se puede desarrollar:

“La idea de tener un ministerio era trazar la política para el desarrollo del país basados en el conocimiento, coordinar con otros países, establecer direcciones. Colombia adolece de estructuras claves para su desarrollo”, manifiesta.

Forero, por su parte, resalta que hubo varias razones para crear el Ministerio de la Ciencia, incluida la necesidad de tener a una persona que dentro del Gobierno defendiera el presupuesto del sector. 

Ambos consideran que el balance es negativo. Para Forero, quien impulsó la creación de esta cartera, el ministerio ha sido “un verdadero desastre” porque, según él, la exministra no logró gestionar recursos. 

“Pienso que jugó a ser ministra por dos años, comenzó con todas las críticas y estuvo ahí hasta que el presidente necesitó reacomodar sus fichas políticas. Básicamente, le cambiamos el nombre de Colciencias a Ministerio de Ciencia, pero nada mejoró”, asevera.

En eso coincide Mondragón, que además de reiterar que la ministra no logró gestionar más recursos, dice que se desataron varias polémicas como las becas de posgrado. Desde su punto de vista, hubo errores desde la creación de la cartera al momento de establecer un solo viceministerio que agrupa la investigación básica y la aplicada, que, para la comunidad científica, deberían estar separadas para que haya claridad en el presupuesto. 

¿Cómo avanzar?

La inversión en ciencia es un tema que para Mondragón va más allá de la coyuntura. Cita cifras del Banco Mundial, Battelle Bussiness and Innovation y Ocyt, en las que se evidencia que, mientras en Estados Unidos se invierten 1.471 dólares per cápita en ciencia y tecnología, en Colombia la inversión sería de solo nueve dólares.

“Para hacer ciencia hay que invertir. La aspiración es que no tengamos que vender cobre, níquel, petróleo para que otros países lo procesen, sabiendo que se puede procesar aquí. Podemos tener una industria petroquímica sólida y dar opciones de vida a los jóvenes”.

Mondragón

Forero coincide en este punto y pone a Taiwán como ejemplo: “Ese país, tan grande como Chocó, tiene 20 institutos de investigación. Como no tienen recursos naturales, entendieron que la educación y la ciencia son la base del desarrollo. Hace 70 años Corea era más pobre que Colombia y hoy es potencia”. Agrega que una solución sería adoptar las conclusiones de  la Misión Internacional de Sabios 2019. 

El investigador concluye que para la comunidad científica es importante que el encargado de la cartera conozca el sector, sea un buen gestor y logre comunicarse al interior. 

Más sobre el nuevo ministro 

Crissien fue rector de la Universidad de la Costa desde 2012. La institución se convirtió en la séptima del país en producción de artículos científicos, pero en septiembre del año pasado, por plagio, 23 artículos se retiraron del repositorio internacional de publicaciones científicas, IOP Publish. 

Hubo otras universidades colombianas envueltas en el escándalo, pero llamó la atención, particularmente, el caso de Amelec Jesús Viloria Silva, quien días después aceptó su responsabilidad. Como lo señaló El Espectador, los profesores de esa institución que publicaban artículos recibían una bonificación que podía ser de máximo 9 millones de pesos y mínimo 500.000 pesos. En entrevista con ese medio, el entonces rector dijo que no creía que los incentivos desencadenaran los plagios e incluso mencionó que hay algunas universidades que pagaban hasta 30 millones. 

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Por ahora, el ministro Crissen, como su antecesora, iniciará la gestión con parte de la comunidad científica y académica en contra e incómoda con su designación, y seguirá todas sus acciones con lupa, como si fuera un estudiante universitario al que quieren reprobar. Por su parte, el ministro parece moverse como pez en el agua dentro de la educación superior. El pulso apenas comienza.

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