“La eutanasia es una muerte llena de amor”: Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente

En las últimas semanas, el tema de la eutanasia ha hecho parte de la agenda de los medios de comunicación. Diario Criterio habló con Mónica Giraldo, directora ejecutiva de Pro Derecho a Morir Dignamente ,y con Piedad Lucía Bolívar Gómez, vicepresidenta de la institución. Ambas explican el estatus legal de este procedimiento en Colombia y de las trabas que todavía hay para acceder.

Diario Criterio: Si se supone que la eutanasia es un derecho y está regulado por la ley, ¿por qué es un tema recurrente en la agenda mediática del país?

Mónica Giraldo: Para nosotros, en nuestra institución, es un tema de todos los días. A diario recibimos solicitudes de acompañamiento a personas que quieren acceder a este derecho y a diario apoyamos a muchos pacientes y familias en este proceso. Y la mayoría de los casos quedan en la intimidad. Por eso no se escucha mucho del tema. Lo que pasa es que hay coyunturas donde vuelve a ser visible el derecho a morir dignamente. Y este año sí que han pasado hechos coyunturales.

En Latinoamérica se discutieron un par de casos. Se cayó el proyecto de ley de Juan Fernando Reyes Kuri, doña Yolanda expuso en los medios su padecimiento, la Corte (Constitucional) escogió la tutela de doña Yolanda, el Ministerio de Salud sacó una nueva resolución… Entonces, lo que uno ve acá es que a pesar de ser un tema cotidiano, la sociedad todavía lo considera un tabú y todavía es necesario hacer luchas públicas para que no hayan obstáculos en su acceso.

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Diario Criterio: La reciente resolución expedida por el Ministerio de Salud volvió a alborotar el debate. ¿Por qué era necesaria una nueva resolución si ya se han expedido varias sobre la eutanasia? ¿No se suponía que ya había una regulación para acceder a ese procedimiento?

M.G.: Si bien la resolución del 2015 avanzó mucho, todavía quedaban lagunas que debían aclararse. La primera es que cualquier médico puede recibir la solicitud de eutanasia porque algunos, aprovechando un vacío, apelaban a la objeción de conciencia para negarla. Esto no se puede hacer. Entonces lo que hace la nueva resolución es dejar claro que tienen que aceptarla.

El segundo gran cambio es que crea el registro de solicitudes de eutanasia que antes no existía. Hasta la fecha, el Ministerio llevaba el registro de lo que sucedía en los comités de muerte digna. Ahora todo va a quedar documentado desde el inicio del proceso. Un paso importante, porque ahora los médicos, por ejemplo, no se van a poder negar a recibir la solicitud ya que va a quedar registrado. También aclara que la objeción de conciencia es solo para la realización de la eutanasia y ratifica que el derecho se puede solicitar de manera directa o por un documento previo.

Piedad Lucía Bolívar: A esto debo agregar que las otras resoluciones no incluían dentro de la enfermedad terminal la enfermedad incurable avanzada o degenerativa e irreversible como razón para recurrir a la muerte digna por eutanasia. Esta nueva resolución ahonda aún más en ese derecho a morir dignamente. Quiero ser clara al respecto: la resolución no legaliza la eutanasia, como lo han dicho algunos medios, porque ya lo está, sino que amplía las pautas y las garantías para los usuarios que quieren acceder al procedimiento. También da garantía a los profesionales de salud y para todos los agentes del sistema de salud. También reitera el acompañamiento que debemos hacer con las familias

Morir dignamente: un derecho

Diario Criterio: Pero los opositores a la regulación dicen que la eutanasia no es legal y que no es un derecho…

M.G.: Es un derecho desde 1997 a raíz de una sentencia de la Corte Constitucional. Que los congresistas no hayan querido reconocerlo es algo diferente. Y es tan derecho que el Estado lleva un registro de los procedimientos que se hacen.

Diario Criterio: En términos legales, ¿cuál es el estatus de la eutanasia en el país?

P.L.B.: Debemos tener muy claro que la sentencia de 1997 de la Corte Constitucional despenalizó el homicidio por piedad bajo unas circunstancias específicas. Eso significa que la eutanasia jurídicamente está dentro del marco legal. Sin embargo, cuando surgió ese fallo, los magistrados, respetando la competencia del Congreso, dijeron: “ustedes tienen que regular el tema”, pero los congresistas no han asumido ese reto con responsabilidad. Luego viene la sentencia de 2014 de la misma corte, en donde señala que como el Congreso no asumió su responsabilidad, el Ministerio de Salud debía elaborar unos lineamientos para aplicar el derecho a morir dignamente. Y la cartera, en un ejercicio de responsabilidad, ha sacado varias resoluciones sobre el tema.

En conclusión, el derecho a morir dignamente por eutanasia no viola el marco legal del país. Eso se ha logrado gracias a unas sentencias muy buenas de la Corte Constitucional y a la responsabilidad de Ministerio de Salud. Pero, lamentablemente, estas sentencias y regulaciones han llegado cuando los pacientes han fallecido de manera dolorosa e indigna. Esos héroes tuvieron que sufrir su muerte hasta cuando la enfermedad acabó con sus vidas.

“No hay acto de amor más profundo que luchar para que maten a alguien a que amas”.

Diario Criterio: ¿Es decir que desde 1997 cualquier colombiano podía someterse a una eutanasia?

M.G.: En 1997 efectivamente se reconoce el derecho, pero hasta 2014 hubo un limbo y nadie hacía eutanasias. En 2014 una paciente con cáncer supervaliente (y aquí hago un paréntesis para decir que las personas que, a pesar de su enfermedad terminal, de no tener fuerzas, emprenden una batalla jurídica son muy valientes) batalla por su derecho a acceder a la eutanasia por medio de una tutela. Su caso llega a la Corte Constitucional y esta le llama la atención al Congreso por no haber reglamentado el tema y le pide al Ministerio de Salud que lo haga. Y esa primera resolución reglamentaria, expedida en 2015, da vía libre a que en el país se pueda practicar la eutanasia.

Diario Criterio: ¿Un menor de edad puede acceder a la eutanasia?

P.L.B.: En la resolución de 2015 no se incluía a los menores de edad, pero en 2017 la Corte Constitucional tocó el tema y conceptuó que tocaba regularlo. Así, el Ministerio de Salud expidió la resolución 825 de 2018 en la que se establece que los menores de edad pueden acceder por su voluntad al procedimiento. Y los menores de 12 años pueden ser escuchados, aunque la decisión es de mamá y papá. Aquí lo importante es que tomamos en cuenta la opinión de los menores de edad, un paso importantísimo.

Y el Congreso… ¿qué?

Diario Criterio: ¿Por qué le ha quedado grande al Congreso sacar una ley reglamentaria?

M.G.: Yo creo que los congresistas creen que en el debate público deben imponer sus creencias privadas. Y eso no debe ser así. Todos tenemos libertad de creencias. Es perfecto, que por la religión que practican, nieguen la eutanasia como una opción a morir dignamente. Eso está muy bien en lo privado, pero de cara a lo público no debería ser así. A esos congresistas les falta empatía con miles de colombianos que llevan una vida indigna por cuenta de sus enfermedades terminales y dolorosas. Por otro lado, algunos legisladores se oponen desde su privilegio de la salud. Una cosa es oponerse a la eutanasia gozando de buena salud sin ser compasivos con el sufrimiento del otro.

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Diario Criterio: Si la Corte Constitucional ha sacado varias sentencias frente al tema de morir dignamente y si hay varias resoluciones del Ministerio de Salud al respecto, ¿es necesaria una ley?

P.L.B.: Yo pienso que no. ¡Para qué nos vamos a desgastar en un Congreso que no quiere apoyar a estas personas! Ya tenemos el marco normativo, pero en Colombia, por su carácter legalista, la gente quiere una seguridad jurídica y cree que la encuentra en una la ley. ¡Y no! Hoy la seguridad jurídica la encontramos en las regulaciones porque todo el proceso tiene que ser reportado al ministerio. Es tan sólido este marco normativo que si alguien hace una eutanasia por fuera del marco regulatorio, podría ser enjuiciado por homicidio por piedad, que está penalizado en Colombia.

Diario Criterio: Pero lo cierto es que todavía es complicado acceder a la eutanasia…

P.L.B.: Afortunadamente hay EPS que han humanizado el proceso. Pero todavía hay casos en que se complica. Los mismos profesionales, con juicios de valor egoístas, les dicen a los familiares “en mi familia hemos tenido hace 12 años un enfermo terminal y no hemos pensado en esto”. No hay la más mínima consideración por el paciente que ven sufriendo. Ha sido muy duro, pero las cosas están cambiando. 

Diario Criterio: ¿Es posible volver a penalizar la eutanasia?

P.L.B.: En su independencia el Congreso podría sacar una ley en contra de la eutanasia, pero sería una ley inconstitucional. Hay suficiente jurisprudencia al respecto que haría de esa ley contraria al espíritu de la Constitución de 91.

Un tabú

Diario Criterio: ¿Por qué la eutanasia sigue siendo un tabú?

M.G.: Porque en Occidente la muerte es un tabú. Se volvió el coco y, entonces, si la muerte es el innombrable, lo es aún más hablar de adelantar la muerte. A eso hay que sumarle la religión. En un país como el nuestro, profundamente católico y cristiano, hablar de adelantar la muerte por decisión propia nos confronta con nuestras creencias. Lo más difícil es que las discusiones en torno a la eutanasia las seguimos teniendo en la teoría sin ponernos en los zapatos del sufrimiento real del paciente.

“La eutanasia es una muerte llena de amor, es morir dignamente con amor”.

Diario Criterio: Los provida, principales opositores a la eutanasia, dicen que hay que fomentar los cuidados paliativos. ¿Qué opina de esta posición?

M.G.: Los cuidados paliativos son una excelente alternativa para el final de la vida y no van en contra de la eutanasia. Pero hay que tener en cuenta que muchas veces no son suficientes. Cuando tú ves a un paciente al que tienen que hacerle un rescate de morfina cada 20 minutos porque no se aguanta el dolor y se la pasa dopado o inconsciente o que el líquido del tumor llega a los pulmones y causa ahogamiento, ahí es cuando uno dice que los cuidados paliativos se quedan cortos. No hay forma de garantizar que la muerte va a llegar de manera plácida. Hay escenarios maravillosos donde la muerte efectivamente llega muy bien y el paciente puede descansar, pero hay otros que no.

Por otra parte, Colombia es un país de 32 países. Aquí vale la pena preguntarse en dónde se puede prestar una atención integral en cuidados paliativos. Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga son lo que pueden ofrecer un buen servicio, pero qué pasa con el paciente en Pasto, en Leticia, en Quibdó, en Riohacha… Si vamos a defender los cuidados paliativos garanticemos que los reciban en todo el territorio nacional.

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Diario Criterio: Mucho se habla del paciente, ¿pero cómo afecta a la familia este tema, cuál es el papel que ustedes cumplen en acompañar a los familiares?

M.G.: Uno de los grandes logros de la ley de cuidados paliativos es que entiende que el final de la vida no se vive de manera singular sino rodeado de la familia. Por eso la ley garantiza que la familia debe recibir acompañamiento, espíritu que se hace extensivo a la eutanasia. En el caso de la fundación, nosotros hacemos un acompañamiento en dos sentidos. Algunas veces son los mismos familiares que se oponen a los deseos del paciente a morir dignamente. Entonces, nosotros los acompañamos para ayudarles a aceptar esa decisión. Por otra parte, nosotros acompañamos a estas familias que han decido dar la pelea por sus seres enfermos. Yo creo que no hay acto de amor más profundo que luchar para que maten a alguien que amas. Yo siempre les digo a los familiares que son unos valientes.

Diario Criterio: Algunos opositores dicen que los pacientes que buscan la eutanasia son cobardes y que los familiares son unos asesinos…

M.G.: Me voy a robar la frase de un familiar de una persona que murió por eutanasia hace unos días: “La eutanasia es una muerte llena de amor, es morir dignamente con amor”. Y es una frase bonita porque la familia acompaña al otro a morir como siempre ha vivido, a vivir hasta que fue autónomo. Vuelvo y reitero: es una decisión de valientes.

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