Un adiós a Gustavo Arias de Greiff, el hombre de los trenes y los aviones

El ingeniero mecánico y aeronáutico murió el viernes pasado. En Colombia dejó un gran legado como investigador e historiador.

Pocas personas sabían tanto de aviones y de ferrocarriles en Colombia como Gustavo Arias de Greiff. El ingeniero mecánico y aeronáutico que falleció el viernes pasado, no solo trabajó esos temas en varias entidades en Colombia y el mundo, sino que se preocupó por divulgarlos en libros y artículos. Por eso, muchos lo consideraban el gran historiador e investigador de la aviación, los ferrocarriles y la navegación fluvial en el país. 

Sobrino del poeta León de Greiff, nació el 26 de julio de 1933 en Bogotá. Era el menor de cuatro hermanos y desde pequeño disfrutaba con los aviones, los aviadores, los trenes, las locomotoras, los vapores y los buques de guerra, y a eso dedicó toda su vida. No solo desde la mecánica, sino también desde el arte: solía, por ejemplo, pintar aviones en acuarelas, que fueron expuestas en varias ciudades del mundo.

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El interés por estas máquinas viene en la sangre y fue estimulado por varios episodios. En una entrevista con El Espectador recordó uno en especial: el accidente aéreo de Santa Ana, ocurrido en 1938. Cuando un avión Hawk II F11C se estrelló contra las tribunas durante una muestra de la Fuerza Aérea en lo que hoy es el Cantón Norte de Bogotá, matando a 53 personas e hiriendo a unas 100. Tenía solo 5 años y acababa de pasar con su papá y sus hermanos por la tribuna del accidente.

No fue extraño, entonces, que unos años después, y tras acabar su bachillerato en el Gimnasio Moderno, estudiara ingeniería en la Universidad de los Andes. En esa época, los estudiantes hacían el ciclo básico de 3 años en Bogotá y luego terminaban en la Universidad de Chicago o de Pittsburg. Él escogió esta última y de allí se graduó con los títulos de ingeniero mecánico y aeronáutico en 1958, con la distinción Magna Cum Laude.

Luego vinieron una gran cantidad de puestos que lo pusieron a dar vueltas por el mundo. Director general de talleres de los Ferrocarriles Nacionales de Colombia, director de mantenimiento y de proyectos de ingeniería de Acerías Paz del Río, director de ingeniería de mantenimiento de Avianca, interventor para diseños del ferrocarril en el proyecto de El Cerrejón, presidente de Industrias Kapitol y director de proyecto de Morrison Knudsen (luego Wabtec) para reconstrucción de locomotoras.

También fue asesor experto en materia de ferrocarriles ante la Cámaras de Comercio Internacional de París y de Bogotá, y experto en arbitrajes por conflictos entre empresas y gobiernos en Brasil y en España.

Amante del fútbol y la música

Su sobrino, el periodista Eduardo Arias, recuerda que debido a todos esos puestos fue una persona muy nómada. Vivió entre Sogamoso (Boyacá), Bogotá, Idaho (Estados Unidos), Monterrey (México) y Buenos Aires (Argentina). También que era un amante del fútbol y del béisbol, deporte que aprendió a disfrutar en Estados Unidos.

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Sus amores eran Santa Fe y, sobre todo, Independiente de Avellaneda, el equipo argentino que aprendió a querer cuando era pequeño y a su casa llegaba El Gráfico, la revista deportiva argentina. En la ‘pelota caliente’ apoyaba a Los Piratas de Pittsburgh.

También era un melómano y amante de la música. “En mi casa solo se oía música clásica y el trajo el jazz, a mí me heredó esa afición”, recuerda Eduardo. De hecho, era un gran coleccionista musical y tenía otras aficiones: el aeromodelismo, el modelismo naval y la pintura. 

Uno de los libros de Gustavo Arias de Greiff: La segunda mula de hierro.
Uno de los libros de Gustavo Arias de Greiff: La segunda mula de hierro.

La mayor, sin embargo, era investigar sobre los temas que le interesaban. No solo en artículos publicados en revistas, sino en libros, como La mula de hierro: historia de las Locomotoras de Vapor en Colombia (1986), La Segunda Mula de Hierro: historia de los ferrocarriles colombianos (2007), Otro Cóndor sobre los Andes (1999), Decolando Contra el Viento (2013) o El Douglas DC-3 en Colombia (2019), entre otras. Incluso este año alcanzó a publicar otro sobre el ingeniero de ferrocarriles Rafael Alvarez Salas.

Por esas publicaciones y su trayectoria laboral, Gustavo Arias de Greiff recibió la medalla al Mérito Julio Garavito en el grado de Comendador, la mayor distinción del gobierno colombiano a sus ingenieros; la medalla Marco Fidel Suárez, por sus aportes a la Fuerza Aérea Colombiana, y las medallas al mérito del Instituto Newberiano de Argentina y de la Academia de Estudios Históricos y Aeroespaciales de Perú.

Su muerte deja un vacío difícil de llenar en el mundo de la investigación histórica sobre ferrocarriles y aeronáutica.

4 Comentarios

  1. Es triste que mueran Colombianos que dejaron huella por investigaciones , libros, películas , trabajos , arte etc. y dejan el nombre de nuestro país en alto

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