“La ‘Colombianización’ es una enfermedad”, Nadia Granados, nominada al Premio Luis Caballero

A través del performance, el video y una página web, Nadia Granados participa en el XI Premio Luis Caballero con ‘Colombianización’. Su obra se exhibe en la Galería Santa Fe y estará abierta hasta el próximo 9 de abril.

Nadia Granados es una niña que camina por las calles de su barrio hablando sola y en voz alta. Repite sus preguntas existenciales, recorre las cuadras una y otra vez y sus labios no dejan de moverse. Cuando los chicos del barrio le gritan “loca”, ella exagera sus movimientos. Actúa, se mueve, finge: a sus 12 años realiza el primer performance de su vida. 

Su curiosidad temprana por los libros le permite perderse en ellos. Admira a su mamá Nohemí Delgado desde que salió de su vientre, la ve cantar en su casa mientras hace los quehaceres y sueña con ser como ella cuando sea grande (aunque más adelante cambie de parecer). 

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Le ayuda a su papá a lavar el taxi que maneja hace años, es testigo de las violencias machistas de su hogar y después de un conflicto, ve como su mamá cierra las puertas de la casa y no le permite volver jamás. Nadia Granados es la “sapa” del salón, la “ñoña”, la aplicada y curiosa. Pero luego se convierte en la agresiva, la que no se la deja montar. 

Años después, a sus 44, Nadia Granados presenta Colombianización, un proyecto que cuestiona las identidades masculinas y que se burla sin tapujos de las campañas publicitarias alrededor de la ‘colombianidad’. Una muestra que bien puede ser un golpe con la realidad del país o un grito desesperado para que algo cambié, así sea la perspectiva de la gente.

Diario Criterio tuvo con ella una conversación que viajó entre la nostalgia, la memoria, la política y el arte. 

Nadia Granados
Nadia Granados – Colombianización. Cortesía IDARTES.

Nadia Granados el performance como vida

El trabajo de Nadia Granados siempre ha sido controversial. Lo fue cuando lavó con sangre de cerdo una máscara con la cara de Álvaro Uribe Vélez, cuando se desnudó en las calles de Canadá y Colombia para su performance Clear Car, Dirty Conscience y cuando creó el cabaret de La Fulminante donde mezclaba el porno, el striptease y el reggaetón con la denuncia política y la crítica a los medios. 

“Empecé a hacer La Fulminante sin el permiso de nadie, eso sí con el apoyo de José Alejandro Restrepo, que fue mi tutor en ese proyecto y ha estado para mí incondicionalmente a nivel profesional. Ahí me tomé en serio y empecé a trabajar con mi cuerpo”, explica la artista. 

Añade que también ha tenido la fortuna de contar con diversos amigos que han aportado en su camino personal y artístico, como el colectivo Somos Sudacas.

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Así que para Colombianización no se esperaba menos. Incluso ella misma es consciente de lo fuerte que puede ser para el público. Y es que en medio de pantallas gigantes, que permiten una inmersión total del espectador, se ve al sicario, al soldado, al tipo de negocios, al emprendedor: hombres que hacen parte de la cultura colombiana y que son imitados por Nadia. 

Su trabajo es el video performance, pero cada una de sus piezas podría ser un videoclip, un noticiero, un cortometraje o un documental de la Colombia que todos conocemos pero nos negamos a aceptar. Todo es muy literal, explícito y realista (igual que la artista). 

Nadia Granados - Colombianización
Nadia Granados – Colombianización. Cortesía IDARTES.

Se lucha por una razón

Antes de ser artista plástica, Nadia quería estudiar artes escénicas. Soñaba con ser actriz de teatro pero en el fondo sabía que no servía para eso. Su mamá estudió Arquitectura en la Universidad Nacional pero fue maestra de escuela toda su vida. Militaba en el Partido Socialista de Trabajadores y llevaba a sus hijos a las marchas, de allí el amor de Nadia por el movimiento estudiantil de la universidad

Se graduó de esta alma mater y antes de aplicar de lleno lo que estudió, se dedicó a viajar por el país ayudando a causas sociales y aportando culturalmente a la población más necesitada con el colectivo Sudacas. Hacía pancartas, pintaba murales y se la rebuscaba haciendo lo que pudiera. 

El asesinato de su hermano Goldson Granados en 2001, en la masacre del Puracé perpetrada por las FARC, en la que fueron asesinados él y sus 6 mejores amigos, fue el detonante para que Nadia Granados se cuestionara la violencia en el país y luchara por encontrar un porqué.

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“Entendí que hay una guerrilla y que existe porque hay problemas de desigualdad muy profundos. Esa muerte pasó porque hay una guerra en el país que lleva muchos años sin resolver, por eso uno como víctima pide la paz, uno no quiere que sigan cayendo más muertos. Acá no se mueren los hijos de María Fernanda Cabal, en la guerra son asesinados los hijos de mujeres del pueblo, como mi mamá“, asegura Nadia mientras sus ojos se humedecen y pasa saliva para continuar. 

Nadia se ve dura, pero su sonrisa se amplía ante cualquiera. Habla con indignación y sin pelos en la lengua. “Este país debe tener un trauma profundo, cuando tu vez a un vecino, a tu hermano o a alguien que quieres con la cara reventada por una bala es algo muy grotesco, yo tuve un hermano que lo mató la guerra, y eso es algo muy violento”

Nadia Granados – Colombianización. Cortesía IDARTES.

Asegura que no es muy buena para la teoría, pero todo lo que dice parece una cátedra universitaria. Habla del narcotráfico, del campesinado, de los cultivos, de la siembra sobre fosas comunes, de masacres, desapariciones, asesinatos colectivos y memoria. 

Su vida no ha sido fácil. Se enfrentó desde pequeña a los comentarios de sus vecinos que la veían caminar de noche, se enfrentó a la depresión que le dejó el asesinato de su hermano, al maltrato de un hombre del que tuvo que huir y a sus propios demonios. 

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Una ‘Colombianización’ eterna

Casi que se podría asegurar que Colombianización tiene un poco de cada crítica política que ha hecho Nadia desde el 2004. Lo que hace años se llamó el Himno Uribista hoy se presenta como una canción titulada Gente de bien. La inspiración con la que compuso Sangre por gasolina hace 13 años, la usó en el reggaeton que da apertura a la exposición. Nadia lleva más de 20 años hablando de lo mismo y lo seguirá haciendo hasta el fin de sus días. 

Este país está como está porque la gente que está en el poder es sanguinaria. Entonces yo pienso que esas personas no merecen ningún respeto: tenemos que burlarnos de ellos, hacerlos sentir ridículos, que su identidad de género es una mierda, que ese patriarcado se tiene que ir a la mierda“, expresa con seriedad.

Nadia Granados
Nadia Granados – Colombianización. Cortesía IDARTES.

La idea inicial de Colombianización nació hace cinco años cuando Nadia empezó a escribir su tesis de maestría en Artes Visuales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). “Quería hacer un cabaret y una revisión de archivo vinculado a masculinidades colombianas. Siempre me ha interesado hablar de género, y también ver cómo la afirmación de la masculinidad pasa muchas veces por ejercer actos de violencia”, explica. 

Uno de sus grandes referentes para el proyecto fue Sayak Valencia y su libro Capitalismo Gore el cual muestra las contradicciones del proyecto neoliberal: “la cara oscura de la globalización, que culmina con la comercialización necropolítica del asesinato y el narcotráfico, en esas realidades vulnerables y precarizadas por las demandas importadas de los grandes centros económicos de las diferentes potencias mundiales”.

La idea del drag king y la performatividad de lo masculino siempre le ha llamado la atención. Por eso, decidió encarnar a cada personaje para cuestionar el sistema de construcción de identidad masculina y violenta que parece no ser cuestionado nunca. 

Nadia Granados – Colombianización. Cortesía IDARTES.

Para Nadia estas posturas de la masculinidad colombiana son ridículas y macabras. “Tu ves a esos hombres en grupo, con camioneta al lado, con viejas y armas: eso es ridículo, es un niño jugando al carrito todavía. Es una puesta en escena que se repite y se repite, y llevamos décadas con lo mismo. Tenemos una cultura visual que perpetúa esos estereotipos de género hasta no más: la ostentación, la mujer florero, el hombre violento y ‘gangster’. Todos esos estereotipos quería trabajarlos”

“La ‘colombianización’ es una enfermedad. Al país le empezaron a salir unas ronchas, se le pego algo feo y el salpullido es ‘una gonorrea’ y se colombianizo este país, empezaron a masacrar, a matar a todo el mundo”. 

Nadia Granados

Hombres colombianos, un prototipo fácil de decidir 

“Andrés Escobar se lo ganó solo. Yo dije: este hombre necesita que yo lo imite y me ponga a chupar la pistola”, dice Nadia entre risas. 

Desde que estaba en la universidad empezó a explorar los personajes masculinos. Se calveó y transformaba sus posturas constantemente. “Yo siempre había hecho el ‘drag king’ jugando, pero no lo había vuelto un personaje más consolidado. Tengo grabaciones desde el año 2000 donde estoy con bigote haciendo así (hace gestos de modelo profesional). Desde niña o niñe me gustaba pensar que si hacía una pose era mujer y con la otra, un hombre”

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La construcción de los personajes fue un proceso orgánico. Sin embargo, la preparación estética de cada uno requirió una ardua investigación, revisión de archivos de todo tipo y la creatividad de Nadia para volverlo “cómico”

“El que más me importaba era el sicario. Alguien que me llamó mucho la atención cuando empecé a pensar el proyecto era ‘Popeye’, que en ese momento era uno de los youtubers más influyentes aunque el tipo había matado a un montón de gente. Él fue uno de los primeros que hice”, expresa.

“Yo pienso que el performance es orgánico, no es que haga una súper preparación o medite o haga dietas, lo que hago es estudiar, leer y organizar ideas. Yo trabajo con conceptos”.

Nadia Granados

Hizo una pantalla verde en su casa y empezó a repetir y repetir los guiones, hasta que su perfeccionismo aprobaba la grabación final.

La Nadia fuera del performance

Si tuviera que explicarle a un niño qué es Colombianización, Nadia le respondería: “nosotros vivimos en Colombia y el país está siendo visto desde afuera como una enfermedad. Este país está enfermo, enfermo de guerra, de impunidad, de violencia. Hay gente que hizo cosas muy malas y nadie la ha castigado. Así que ‘Colombianización’ también es un señalamiento a que esas cosas que pasaron malas deberían generar algo”.

Añade que le mostraría la foto de Uribe y le diría que es culpable de muchos asesinatos en el país. Le explicaría muchas cosas para que entendiera. 

Nadia nunca podría verse con el expresidente, siente que sería imposible estar sentada en una mesa “con alguien de ese nivel. Yo podría ser de las que le gritan ‘Paramilitar… fuera’. Y en grupo, porque sola me daría terror”, expresa.

Con el reconocimiento que tiene y teniendo todas las oportunidades para irse, Nadia Granados sabe que su vida está en Colombia. “Aquí están mis amigos, mi familia, mi gente y mis muertos, y eso es algo que me ilusiona y me motiva para ser artista”. 

“Aquí soy Nadia Granados y es algo que yo he construido y me hace sentir orgullosa, porque yo vengo de muy abajo, yo estudié en un colegio distrital y tuve situaciones muy complicadas en la vida. No soy Nadia Granados para callarme sino para gritar”.

Nadia Granados

“Ojalá hayan más personas como Nadia”, expresa un amigo que interrumpe el diálogo con la artista. “Nadia es salvaje”, dice. Ella es Colombia hecha arte o el arte hecho Colombia, es esa mujer que se ha atrevido durante años a incomodar con sus obras y a restregar en la cara que en el país matan y que la impunidad es una palabra más de la bandera tricolor.

*Si quiere conocer más sobre Colombianización puede dar clic aquí. La artista también estará haciendo cabarets en vivo todos los jueves hasta que se termine la exposición, conozca los horarios aquí.

Foto de portada: Cortesía Galería Santa Fe. Simone Paetau performer invitadx.

5 Comentarios

  1. Cierto que Nadia Granados, mi hija, es una voz que necesitaba Colombia. Estoy orgullosa de la persona que es: creativa, libre, resiliente, tenaz, estudiosa, coherente, auténtica, autónoma… Me encanta ver cómo exhibe la realidad que en Colombia la “gente de bien” intenta seguir ocultando bajo tierra, en los ríos, con pintura y cruces, y eufemismos y publicidad y montajes, y falsas noticias,.. pero que hace aguas ante la mirada de colombianos críticos e informados,

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