“Muchos ya sabemos lo que pasó en la muerte de Jesús Santrich”: Martha Soto

A raíz de su nuevo libro, ‘El abogado de la mafia’, Diario Criterio habló con Martha Soto, directora de la unidad investigativa de ‘El Tiempo’. Para ella, es necesario revaluar cómo se juzga el narcotráfico.

Foto: Laura Morales/Cortesía: Penguin Random House.

En su nuevo libro, El abogado de la mafia, la periodista Martha Soto cuenta algunos de los casos que lleva o ha llevado el abogado cubano-estadounidense Joaquín Pérez. En su portafolio de clientes se encontraba Leonidas Vargas, Carlos Castaño y otros narcos y paramilitares responsables del desangre que ha vivido el país en los últimos 40 años.

Su último gran cliente es Salvatore Mancuso, al que, además de lograr que el juez le impusiera una pena de 15 años, menor a la que el fiscal de Estado solicitaba, ha intentado por todos los medios que sea deportado a Italia y no a Colombia.

Pero más allá de una biografía sobre Pérez, Martha busca dar cuenta de cómo se ha transformado el mecanismo de la extradición y cómo los narcotraficantes ya no prefieren “una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos”, como decían Los Extraditables en los años ochenta, sino “una cárcel en Estados Unidos y una casa en Miami” en donde pasar su retiro. Diario Criterio habló con ella sobre este y otros temas.

Martha Soto El abogado de la Mafia

Diario Criterio: ¿Por qué escribir un libro sobre Joaquín Pérez?

Martha Soto: Realmente, Joaquín Pérez y los procesos que él lleva o llevó fueron la excusa y el hilo conductor para abordar un tema más interesante y actual que golpea a Colombia. Va mucho más allá del narcotráfico y tiene que ver con cómo funcionan las negociaciones en Estados Unidos y cuánta verdad judicial se ha quedado allí en los procesos entablados por las cortes de Estados Unidos en contra de narcotraficantes colombianos.

Diario Criterio: ¿Cuál es la importancia de Joaquín Pérez? ¿Por qué no escoger otros abogados que trabajan en el mismo campo?

M.S.: Para estos temas yo trabajo con muchos otros abogados, pero empecé a contactarme con él porque ha tenido en su portafolio de clientes a colombianos criminales que pueden mostrar cómo funciona ese sistema judicial en Estados Unidos y el tema de la extradición en Colombia: Salvatore Mancuso, Carlos Castaño, Jorge 40, también importantes y discretos empresarios que quieren volver a recuperar sus visas, etcétera.

A través de Pérez se puede enriquecer un debate que hoy se ha vuelto a encender con el tema de la paz total, sobre los límites que se le podría poner a un mecanismo que antes era la principal amenaza contra los narcotraficantes.

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Diario Criterio: Después de leer el libro queda un sin sabor con la extradición, ¿qué opina de este mecanismo? ¿Sirvió para algo?

M.S.: La extradición ha tenido varias etapas. Al inicio fue un mecanismo bastante eficiente para luchar contra organizaciones criminales, pero creo que en algunos casos se ha ido desgastando por esas negociaciones tan ventajosas que han obtenido algunos criminales que han alimentado la guerra en Colombia. Personajes que han ingresado a Colombia 8.000 fusiles, participado en masacres, comprado elecciones y ni siquiera han pagado un solo día de cárcel por cuenta de las negociaciones en Estados Unidos.

En algunos casos ha sido eficiente porque se han neutralizado estructuras poderosas del narcotráfico y del paramilitarismo, pero en otros casos sí queda un sin sabor de hasta dónde esa negociación allá en las cortes, ese intercambio de información, esa colaboración terminó convirtiendo a la extradición en un mecanismo inocuo para encontrar justicia en Colombia.

La pregunta planteada en el libro y que deberíamos responder es: ¿A quién le corresponde ejercer justicia sobre estas organizaciones criminales? ¿A Estados Unidos? ¿A Colombia? Este es un tema importante que esta sobre la mesa en el que debemos evaluar si nuestro país está preparado y tiene un sistema carcelario lo suficientemente fuerte, unas instituciones robustas como para saber quién miente y quién no. Yo creo que eso es lo que se está poniendo sobre el tapete.

Diario Criterio: Me gustaría que respondiera esa pregunta que hizo: ¿Quién debería ejercer la justicia en el caso de los narcos? Y agregaría otra: ¿La JEP no es un síntoma de que nuestro sistema judicial se está fortaleciendo para juzgar este tipo de casos relacionados con el conflicto?

M.S.: Indudablemente sí, pero a qué precio. La JEP es una estructura que nació de las negociaciones con las Farc y está haciendo una justicia alternativa. La pregunta es por qué no funciona en la justicia ordinaria en estos casos.

Cuando tú dices a quién le corresponde ejercer justicia, yo creo que cada uno debe juzgar lo que corresponde a su jurisdicción. Estados Unidos juzga y procesa a quienes delinquen en sus aguas territoriales o introducen cocaína a su país, pero aquí, en Colombia, yo creo que nos ha faltado que esas personas que regresan, luego de cumplir sus penas allá, paguen por esos crímenes que a Estados Unidos no les interesaba investigar o no eran de su jurisdicción. Ahí la justicia colombiana ha fallado. Ahora lo importante es saber si estamos dispuestos a ejercer esa justicia que se la delegamos de alguna manera a Estados Unidos por medios ordinarios y no extraordinarios como la JEP.

Diario Criterio: El libro muestra cómo funciona no solo la justicia estadounidense sino un mecanismo de parajustucia conformado por abogados, agentes de la DEA y demás que buscan a ciertos personajes para que se entreguen a las cortes en Estados Unidos bajo la promesa de penas cortas y otros beneficios. ¿Qué opina de todo este engranaje?

M.S.: Ese es uno de los puntos que el Gobierno de Gustavo Petro quiere revisar. Es saber hasta dónde el mecanismo puro de la extradición empezó a tener otros vasos comunicantes que no están muy claros tanto aquí como en Estados Unidos. Allá a algunos sectores, por ejemplo, del Departamento de Justicia, tampoco les gusta que algunos abogados atraigan a otros narcotraficantes para que colaboraren y logren negociaciones ventajosas. Aquí deberíamos preguntarnos: ¿no es mejor que los narcotraficantes negocien aquí en Colombia y entreguen esa verdad, esa reparación y esa información y así se haga justicia desde acá?

Diario Criterio: Hay un capítulo dedicado completamente a Mancuso. Pregunto: ¿En algún momento él prenderá el ventilador o va a seguir escabulléndose con la excusa de estar extraditado en Estados Unidos? ¿Será que esa verdad ya se perdió allá en Estados Unidos?

M.S.: La pregunta es si esa verdad no está aquí en Colombia desde hace mucho tiempo y no nos hemos dado cuenta. En las conversaciones que tuve con Mancuso, él me decía que la mayor parte de la información que está ahora ofreciendo a la JEP ya la había contado en Justicia y Paz. Y no pasó nada en la justicia. Creo que las autoridades deben determinar cuánta verdad compartieron acá. Nosotros, los periodistas hemos encontrado capítulos en donde nos sorprendemos porque nos damos cuenta de que revelaciones supuestamente actuales ya estaban registradas en Justicia y Paz.

Es indispensable, con el ánimo de encontrar la verdad, volver a revisar toda esa información que los paramilitares entregaron en Justicia y Paz y que se quedó en el tintero, dejando invicta a muchas personas que deberían haber entregado cuentas al país y a la justicia.

Diario Criterio: Veo que habla mucho sobre Justicia y Paz, ¿qué tan importante fue ese tribunal? ¿Sirvió para algo?

M.S.: En algunos casos Justicia y Paz fue eficiente. Tenemos algunas sentencias ejemplares, como las del Tribunal de Antioquia en temas de masacres, desplazamientos y homicidios selectivos. Creo que se hizo una gran labor, pero no fue igual en otros sectores del país. Creo que sí valdría la pena hacer una reflexión como país y volver a mirar todos esos expedientes en donde hay muchísima información que se dejó de procesar. Justicia y Paz sí adelantó investigaciones, entregó información relevante y procesó a algunas personas, pero no les paró atención a otros sectores de la sociedad relacionados con el conflicto.

Diario Criterio: Usted habla del caso Patiño Fómeque, un narco que no ha muerto, se quedó en Estados Unidos bajo protección y dijo que nunca va a colaborar con la justicia colombiana. ¿Qué hacer para que esto no vuelva a suceder en caso de que la extradición se mantenga?

M.S.: Hay un grupo de federales que no les simpatiza mucho que algunos de estos delincuentes se queden viviendo en Miami y las cosas están cambiando. Lo que está pasando con Mancuso revela esa nueva óptica. Los norteamericanos no lo quieren allá, así como a otros narcos y los están deportando. Ya tenemos a muchos deportados que las autoridades los esperaban en el aeropuerto El Dorado para que respondan por cuentas pendientes: a Gordo Lindo, a Jorge 40… En el caso de Mancuso, Estados Unidos le negó la deportación a Italia.

Diario Criterio: Hay una parte del libro que me llamó mucho la atención y es sobre la muerte de Santrich, pareciera que usted sabe quién lo mató, sé que no lo va a contar en esta entrevista, pero si quiero preguntarle cuándo lo va a revelar…

M.S.: Hay muchos que ya sabemos lo que pasó en la muerte de Santrich. Digamos que lo que hice en este libro fue contar lo que hasta ahora se puede revelar. Más adelante, cuando ya se pueda judicializar y se pueda conocer la verdad, el país va a saber no solamente el tema Santrich, sino qué pasó con Romaña, con alias el Paisa y con el atentado a Iván Márquez en territorio venezolano.

En el libro di algunas puntadas para que personas conocedoras armen el rompecabezas. Se han conocido otras versiones que no son oficiales y yo creo que ahí es cuando la prensa tiene que respetar los tiempos judiciales para poder revelar estas historias.

Diario Criterio: ¿Qué flexión deja el libro?

M.S.: Una de las reflexiones, y que me di cuenta después de escribirlo, es que el libro finaliza como comienza. Joaquín Pérez viajando a Colombia a visitar a varios clientes que están metidos en temas de narcotráfico. ¡La misma fotografía de los años ochenta, cuando él vino por primera vez a Colombia! Eso, realmente, es un dolor y una angustia de país, porque el hecho de que no hayamos podido liberarnos del narcotráfico es una reflexión profunda.

Que el libro termine como comienza nos debería llevar a pensar sobre qué debemos hacer no solo en Colombia sino a nivel mundial con el narcotráfico, porque Colombia no es la única responsable, no es la única que ha puesto los muertos.

Diario Criterio: Con la paz total de Petro se volvió a traer a colación cómo deben tratarse los grupos criminales ligados a los narcotráficos, unos dicen que el nuevo Gobierno les quiere dar trato político, otros dicen que el narcotráfico está ligado a la política. ¿Cómo debería el Gobierno abordar este tema?

M.S.: En El Tiempo destacamos mucho un capítulo de la Comisión de la Verdad sobre si la economía colombiana está absolutamente concatenada con el narcotráfico. Nos preguntábamos qué pasaría si a la economía colombiana se le quitara esa contaminación mafiosa o qué pasaría con la política. Entonces yo creo que esta es una reflexión profunda porque el narcotráfico no puede ser tratado como un bulto de arroz en el que seleccionas cuáles son los granos más blancos o cuáles son los más oscuros. Todo está concatenado, tiene hilos comunicantes.

Creo que hacía allá va la propuesta de paz total que va a plantear el Gobierno de Petro y que ya está causando escozor en algunos sectores porque, al parecer, va a sentar en la misma mesa a las disidencias y el Clan del Golfo con el ELN. Habrá que ver cómo se hace eso y cómo se hace esa selección para que no haya colados con temas que no tienen nada que ver. Fuentes del Ministerio de Defensa me dicen que no quieren colados y que va a hacer inteligencia militar y contrainteligencia para saber con quiénes van a negociar.

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Diario Criterio: ¿Qué opina de la paz total?

M.S.: Tenemos que esperar el marco jurídico, se está demorando mucho. Sabemos de buena fuente que algunos insumos que entregaron expertos no han gustado. También sabemos que están tomando muchos elementos de Justicia y Paz y de la JEP para evitar el control de la Corte Constitucional, pero habrá que ver qué es lo que nos van a plantear. Por ahora se supone que estamos en una etapa exploratoria que ya se sentaron con las disidencias de Iván Mordisco, que ya las de Iván Márquez mandaron señales, que tenemos dos estructuras criminales, en donde hay narcos puros, bandas criminales, bandas de menor calado, que levantaron la mano. Vamos a ver qué sale de todo esto.

Hay una parte loable de esta paz total y es la idea de que cualquier persona que se saque de la estructura criminal es una ganancia para el país. La pregunta es por cuánto tiempo y a qué precio. Yo creo que hay que esperar y esperemos que el Congreso sea muy sabio a la hora de estructurar cómo va a ser este tercer tiempo de un perdón para estas organizaciones criminales. Venimos de los paramilitares, después, de las Farc y ahora viene esta tercera fase.

Diario Criterio: Sin contar con las reconciliaciones, perdones y amnistías desde los años cincuenta del siglo pasado…

M.S.: Exacto. Y sin contar las que faltan. Un experto me dijo: “Espérese en cinco años y vamos a estar hablando de lo mismo“.

Diario Criterio: Volviendo a sus libros salvo el de Natalia Ponce, todos tienen que ver con narcotráfico. ¿Hay una obsesión suya sobre este tema? 

M.S.: No es una obsesión. Digamos que es una agenda de país. En El Tiempo, la unidad investigativa que dirijo trabaja temas de tierras y nos encontramos con el narcotráfico, nos metemos en la corrupción estatal y privada, y adivine a quién encontramos. ¡Al narcotráfico! Y así pasa con muchos temas. ¿Qué significa esto? Desafortunadamente, la agenda del país está marcada por el tráfico ilegal de drogas y es imposible abstraerse a este fenómeno. Ha permeado diferentes capas de la sociedad, el fútbol, los caballos de paso fino, la política.

Mis libros son una reflexión de periodista colombiana y un testimonio de lo que uno ve en su oficio, de reportera rasa, de ir y mirar lo que está pasando. Cuando tú ves que el fenómeno se repite, se repite y se repite y que está metido en uno y en otro lado, tú dices: “Esto merece que se cuente“.

Diario Criterio: Frente al avance de otras formas de comunicar las investigaciones periodísticas: video, multimedia, podcast… ¿por qué escribir libros periodísticos?

M.S.: Porque es un vehículo hermoso de dejar un testimonio, de dejar un pedacito de verdad verificada, con documentos, con testimonios. Es una manera de armar un rompecabezas gigante de país. Un libro periodístico es más exigente e integral que lo que se puede hacer en una entrega breve de un podcast, por más buena calidad que tenga, o en otros vehículos que son de más corta vida. Me parece que el libro es un puente de mayor durabilidad con el que tú puedes entregar más información, puedes citar más fuentes, puede ser de más largo aliento que los otros vehículos informativos que se pierden muy rápido.

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Diario Criterio: ¿Cómo está el periodismo en el país?

M.S.: Hay algunos periodistas de los llamados vieja guardia que conservan ese rigor periodístico, ese amor por el oficio, ese compromiso con los lectores, pero también creo que hay otro tipo, no le llamaría de periodismo, sino de información con falta de rigor que se entrega y que le hace daño al país. Me gustaría invitar a la gente para que sepa escoger a través de qué mecanismos idóneos se va a informar. Hay muy buenos periodistas, en muy buenos medios de comunicación y eso genera esperanzas en los futuros periodistas para que lleguen a informar con rigor y compromiso.

Diario Criterio: ¿Ya tiene pensado el tema de su nuevo libro?

M.S.: Llevaba tres años, casi cuatro años sin escribir. El tema de la pandemia hizo un poco que se demorara la consecución de información. Considero que los libros como las noticias te llaman y te dicen: “Oye, escríbeme“. En mi caso pienso que hay que esperar y mirar lo que va a suceder en esta etapa de Colombia, que va a ser un laboratorio interesante. Estoy segura de que en estos años va a salir muchísima información para posibles libros.

1 Comentarios

  1. Elizabeth MORALES VILLALOBOS

    Muy buen articulo, muchoas aportes a nuestra reflexion sobre la Paz en Colombia.
    Entre tanto, Simon Trinidad se pudre en una carcel americana!

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