El naufragio de Acandí deja al descubierto el caos en el manejo de la crisis en Necoclí

Ante la escasez de tiquetes, los migrantes están optando por trasladarse en embarcaciones que salen de puntos clandestinos en Necoclí y sin las mínimas condiciones de seguridad. El riesgo de otro naufragio es inminente.

Una embarcación que salió de Necoclí (Antioquia), de un punto clandestino, naufragó con 30 migrantes a bordo cuando pasaba por la zona de Cabo Tiburón, en Acandí (Chocó), este lunes. Su objetivo era llegar al archipiélago de San Blas, en Panamá, para seguir su camino hacia Estados Unidos.

La Armada Nacional confirmó que 21 personas (18 cubanos, dos haitianos y un venezolano) fueron rescatadas con vida. Sin embargo, dos mujeres haitianas y una cubana murieron en el naufragio, y otros seis migrantes están desaparecidos, entre ellos un bebé de ocho meses, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo.

Esta situación demuestra que la crisis migratoria que se vive en Necoclí ha llegado a puntos insostenibles. Actualmente, miles de migrantes están varados en ese municipio costero de Antioquia y la oferta de tiquetes para las embarcaciones legales es insuficiente: solo se venden 500 por día y ya están agotados hasta mediados de noviembre.

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Ante la imposibilidad de viajar por medios legales, los migrantes están recurriendo a puntos clandestinos de los que salen embarcaciones durante la madrugada, aprovechando la oscuridad para evitar que las autoridades los detecten, lo que los hace más vulnerables. “Muchas de las personas que se encuentran varadas en el municipio de Necoclí han optado por atravesar el Golfo de Urabá, con destino al municipio de Acandí, en embarcaciones no autorizadas, durante la madrugada y sin el cumplimiento de los requisitos de seguridad”, advirtió Carlos Camargo, defensor del Pueblo.

Además, todo esto podría evidenciar que las acciones que se han acordado para solucionar la crisis en Necoclí han sido insuficientes. De hecho, existe el temor de que la situación pueda llegar a puntos como el corregimiento de Sapzurro, en Acandí, donde está ubicado Cabo Tiburón.

Solicitamos información sobre las acciones que se están adelantando para identificar e interceptar el tránsito irregular de migrantes; así mismo, reiteramos la necesidad de que se fortalezcan los procedimientos de control, bajo los principios de la protección de los derechos humanos”, dijo el defensor.

Los anuncios de julio y una crisis que se agranda

El Gobierno nacional llegó a Necoclí el pasado 31 de julio. Ese día, el propio ministro de Defensa, Diego Molano, anunció las medidas acordadas con los alcaldes de Necoclí, Turbo y Acandí para dar manejo a la crisis que se presentaba en la región. En ese momento, se calculaba que había unos 10.000 migrantes.

Se acordó el establecimiento de un nuevo embarcadero desde el cual podrán partir de forma organizada todos los migrantes que vayan a hacer su tránsito por Necoclí“.

El embarque, según el ministro, sería controlado por la Armada Nacional, junto a la capitanía de Puerto y el apoyo de la Policía. De esa forma pretendían evitar que ilegales se aprovecharan de la situación de los migrantes.

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En paralelo, la vicepresidente y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez, conversaba con el gobierno panameño para que permitieran el tránsito de los migrantes. Inicialmente, al país centroamericano llegaban entre 1.000 y 1.500 personas cada día, pero después se limitaron a 500. Además, desde mayo, Panamá cerró sus fronteras con Colombia.

Sin embargo, Necoclí se convirtió en uno de los embudos para los migrantes. Dos meses y medio después de los anuncios del ministro de Defensa, se calcula que hay unas 20.000 personas estancadas. Sumado a esto, el municipio declaró la alerta sanitaria por la falta de insumos y espacios para la atención de migrantes que terminaron colapsando los servicios médicos.

Algunos lugareños han pedido apoyo y otros han aprovechado para montar una economía alrededor de los migrantes, a quienes les cobran la mayoría de los servicios en dólares.

Tragedia anunciada

La semana pasada, la Defensoría del Pueblo pidió que el Gobierno colombiano gestionara la posibilidad de que Panamá ampliara la cantidad de migrantes que recibe por día, de modo que no solo fueran 500. Asimismo, solicitó que se hicieran excepciones con grupos vulnerables.

Necesitamos un plan de choque que considere medidas adicionales, como la creación de un puente humanitario que facilite el tránsito de niños, niñas, adolescentes, mujeres gestantes y madres lactantes sin que tengan que exponer su vida e integridad al enfrentar los peligros del paso por la selva del tapón del Darién”, dijo Camargo.

La urgencia es evitar que los migrantes sigan buscando pasos apurados que ponen en riesgo su integridad. La noticia de las tres muertes en Acandí podría no ser la única en las próximas semanas.

Tras el naufragio, el defensor del pueblo resaltó que ya se había advertido que se podrían presentar estas situaciones y por ello solicitó “a las autoridades investigar las posibles omisiones a esta solicitud y que se tomen las medidas para que este tipo de tragedias no se vuelvan a presentar”.

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