La ‘negra navidad’: un oscuro episodio de la vida de Bolívar

El 24 de diciembre de 1821, por órdenes de Simón Bolívar, las tropas de José Antonio de Sucre asaltaron Pasto y masacraron a cerca de 400 pastusos. El hecho se conoce como la ‘negra navidad’.

Transcurría el año de 1822 y Simón Bolívar se encontraba embarcado en la campaña militar para liberar el sur de continente americano. Pese a las dificultades, los planes del Libertador se estaban cumpliendo. Con las batallas de Bomboná (7 de abril) y Pichincha (24 de mayo), Quito quedaba en manos de los colombianos, así como buena parte de la provincia de Pasto.

Estas derrotas obligaron a los dirigentes de Pasto, ciudad profundamente realista, a firmar, en junio de 1822, una capitulación que ponía fin a los enfrentamientos entre los partidarios de España y los colombianos. Sin embargo, muchos pastusos mantuvieron su fidelidad al rey. Este era el contexto previo a la ‘negra navidad’.

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En los meses siguientes se respiraba una tensa calma y siempre estaba latente la posibilidad de que en algún momento las capitulaciones se rompieran. Hecho que sucedió en octubre de 1822, cuando el teniente coronel español Benito Boves, que semanas antes se había escapado de prisión, armó una guerrilla e instigó, junto al militar indígena Agustín Agualongo, un levantamiento en Pasto.

Bolívar sabía que las guerrillas realistas del sur ponían en riesgo su proyecto político y eran una amenaza a la recién creada República de Colombia. Así que sin pensarlo mucho, ordenó a José Antonio de Sucre, suprimir el levantamiento y tomar el control de la ciudad rebelde. Boves, con 1.500 hombres, repelió el primer ataque de Sucre, quién se retiró a Túquerres a esperar refuerzos.

La ‘negra navidad’

De nuevo, el 22 de diciembre el general del Libertador volvió a emprender un ataque en contra de Pasto. Esta vez tuvo éxito y logró tomarse las posiciones de defensa de la ciudad. En la madrugada del día de navidad, Sucre envió un emisario para exigirle la rendición a los insurrectos. La propuesta fue negada. Hacia la una de la tarde las tropas del ejército avanzaron hacia Pasto y pocas horas después comenzó una masacre de la que no se salvaron niños ni mujeres y que se extendió hasta el 26 de diciembre. Hechos que se conocen como la ‘negra navidad’.

Todavía no hay unanimidad en la cifra de decesos en la ‘negra navidad’. En su clásico libro ‘Historia de la revolución de la república de Colombia’, José Manuel Restrepo dice que solo hubo 300 combatientes muertos, otros historiadores hablan de 500, incluidos civiles. Más allá de las cifras, lo cierto es que el levantamiento lo pagaron caro los pastusos.

El 2 de enero llegó Bolívar a Pasto y ordenó la confiscación de las propiedades de los insurrectos que eran todos los habitantes. Según el historiador John Linch solo hubo dos que se negaron a participar en la insurrección y fueron expulsados. Además, el Libertador obligó a la mayoría de los insurrectos a formar parte de su ejército que estaba combatiendo a los españoles en Perú y desterró a centenares de familias de la ciudad.

Ni las duras medidas de Bolívar ni los horrores vividos en la ‘negra navidad’ apaciguaron el espíritu rebelde de los pastusos, al contrario, aumentó el odio hacia la nueva república y en especial, hacia su cabeza: el Libertador. En los años siguientes, las guerrillas realistas comandadas por Boves y Agualongo se convirtieron en un dolor de cabeza para el gobierno colombiano. Incluso, luego del fusilamiento del líder indígena, en 1824, la resistencia de los pastusos a hacer parte de Colombia se mantuvo.

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Era tal el problema que representaban los pastusos para los planes políticos de Bolívar que en 1825, él escribía a Santander: “Pero digo por última y por mil enésima vez, que si ud. no me manda 3000 colombianos viejos para defender y reconquistar el sur de Colombia, guerra de América se va a prolongar infinito (…) Porque ha de saber ud. que los pastusos (…) son los demonios más demonios que han salido de los infiernos (… no tienen paz con nadie y son peores que los españoles“.

Y ante la infinita rebeldía de los pastusos, en la misma carta el Libertador sugería una estrategia de exterminio y destierro: “Los pastusos deben ser aniquilados y sus mujeres e hijos transportados a otra parte, dando aquel país a una colonia militar. De otro modo Colombia se acordará de los pastusos cuando haya el menor alboroto, aun cuando sea de aquí a cien años, porque jamás se olvidarán de nuestros estragos, aunque demasiados merecidos“.

Una reflexión

De la ´negra navidad’ casi nadie habló. Los textos de historia ocultaron o minimizaron este pasaje oscuro de las guerras de independencia. Solo los pastusos han mantenido en su memoria estos trágicos hechos que explican el por qué aun hoy tienen poca simpatía por Bolívar. Sin embargo, en los últimos años ha vuelto a ser tema de debate y tomó fuerza a raíz de la publicación en 2012 de la novela ‘La carroza de Bolívar‘ en la que Evelio Rosero revive el hecho.

La carroza de Bolívar, Evelio Rosero

La ´navidad negra’ se ha convertido en uno de los tantos episodios de la vida de Bolívar para argumentar que en realidad no era ningún héroe sino un homicida, o como dijo Rosero en algún momento: “un hijueputa“. Y ha sido el caballo de batalla de los hispanistas para establecer una leyenda negra del Libertador y tratar de mejorar la imagen de los españoles.

Más allá de si Bolívar fue un héroe o un villano, la ‘navidad negra´ demuestra, como muchos otros acontecimientos, que la Independencia fue compleja y contradictoria y que la construcción de la nación tampoco ha sido fácil y ha dejado tras de sí odios y resentimientos históricos que necesitamos afrontar.

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