Nicaragua: ¿qué harán América Latina y la comunidad internacional con Daniel Ortega?

Incluso meses antes de las elecciones del fin de semana en Nicaragua, el resultado de los comicios no era un misterio. Daniel Ortega consiguió su cuarto mandato consecutivo, tras lograr un 75 por ciento de los votos. En las controvertidas elecciones no tuvo competencia real, ya que detuvo a siete aspirantes opositores durante la campaña electoral.

Tras llegar al poder por las urnas en 2007, Ortega asumirá otros cinco años como presidente, a la cabeza del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En el poder lo secunda su esposa Rosario Murillo, que se será vicepresidenta por segunda vez.

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El exguerrillero sandinista, quien también gobernó el país en los años 1980 luego de que el FSLN derrocara en 1979 al dictador Anastasio Somoza, enfrentó a Espinoza y a otros cuatro candidatos derechistas, desconocidos y tachados de colaboradores del gobierno.

Una burla

Tras 14 años en el poder, Ortega es acusado por sus opositores y buena parte de la comunidad internacional de “nepotismo” y de instaurar una dictadura. La Unión Europea (UE) aseguró que el triunfo de Ortega carece de legitimidad por la ausencia de garantías democráticas. Para la organización, el país está gobernado ahora por un “régimen autocrático“.

Daniel Ortega y Rosario Murillo Nicaragua. Foto: AFP
Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: AFP

El jefe de la diplomacia de la UE, el español Josep Borrell, apuntó que los comicios en Nicaragua “se llevaron a cabo sin garantías democráticas y sus resultados carecen de legitimidad“. Para Borrell, “completan la conversión de Nicaragua en un régimen autocrático“.

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, no tuvo reservas. Aseguró que las presidenciales nicaragüenses “han sido una burla, una burla al pueblo de Nicaragua, una burla a la comunidad internacional y sobre todo una burla a la democracia“.

Nicaragua: tensiones entre Estados Unidos y Rusia

Para el presidente estadounidense Joe Biden, los comicios en Nicaragua fueron una “farsa“, “una elección de pantomima que no fue ni libre ni justa, y ciertamente no democrática“.

Tras las manifestaciones de 2018, que dejaron al menos 328 muertos y más de 100.000 exiliados, Estados Unidos impuso sanciones al gobierno de Nicaragua y al círculo más cercano de Ortega.

En junio pasado, Washington aplicó sanciones contra más funcionarios y la hija del presidente, Camila Ortega, al acusar al régimen de socavar la democracia y violentar los derechos humanos. En agosto, la Unión Europea impuso sanciones a Murillo, a su hijo Juan Carlos Ortega y a seis funcionarios del gobierno por “graves violaciones de derechos humanos“. Y el 3 de noviembre, el Congreso estadounidense aprobó la llamada Ley Renacer, con medidas para aumentar la presión diplomática sobre el gobierno de Ortega.

Daniel Ortega. Foto: AFP
Ortega enfrentó fuertes manifestaciones en 2018, las cuales dejaron al menos 328 muertos y más de 100.000 exiliados. Foto: AFP

Como respuesta, Rusia denunció el llamado de la Casa Blanca a rechazar la elección presidencial en Nicaragua. Según el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, “esto es inaceptable y condenamos firmemente esta política“. Para el Kremlin, “las elecciones se produjeron de forma ordenada, en pleno respeto de la legislación nicaragüense“.

Nicolás Maduro se sumó a los señalamientos del Kremlin. Frente a los múltiples cuestionamientos, Maduro aseguró que “el imperialismo y sus aliados rastreros en Europa, apuntando a Nicaragua, pero Nicaragua tiene quién la quiera, Nicaragua tiene quién la defienda“.

La carta de Santos

La situación en Nicaragua también se debatirá esta semana en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Allí se podría suspender al país del bloque regional, aunque expertos apuntan que el aislamiento empeorará la situación y disparará aún más la migración.

Al respecto, cuatro expresidentes latinoamericanos, entre ellos Juan Manuel Santos, exigieron a los mandatarios de la región desconocer los resultados de los comicios en Nicaragua, a la vez que piden aislar al gobierno de Ortega. Además de Santos, el documento también lo firman los exmandatarios Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, Laura Chinchilla, de Costa Rica, y Ricardo Lagos, de Chile.

La carta señala que “lo ocurrido (en Nicaragua) es grave tanto para el futuro del pueblo nicaragüense como para el resto de América Latina, porque allí se aplicó rigurosamente el itinerario mediante el cual una democracia se convierte en autocracia”.

Expresamente, los exmandatarios piden “profundizar el aislamiento internacional del régimen” de Nicaragua, lo cual se podría materializar en la próxima asamblea de la OEA.

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