Operación Berlín: cuando los niños de Colombia terminan en medio de la guerra

Un documental, entregado a la Comisión de la Verdad, muestra la historia detrás de una galardonada operación del Ejército. Un episodio en el que niños colombianos fueron víctimas de las FARC y de la Fuerza Pública.

Hasta hace algunos años, el Ejército Nacional aún hablaba de la Operación Berlín como un hito en la lucha contra las Farc. 

En sus publicaciones impresas incluso la mencionaban como una acción clave contra el reclutamiento de menores y como el operativo que logró desarticular a todo un frente de la guerrilla. 

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Hoy, sin embargo, poco queda de esa visión heróica. Los sobrevivientes de la operación y varias ONG han documentado ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) la verdad oculta detrás de la operación: el Ejército atacó a sangre y fuego al grupo de guerrilleros, aunque sabía que se trataba de más de 200 niños reclutados ilegalmente y que muchos de ellos estaban buscando la forma de huir. 

Eran menores de entre 13 a 17 años, inexpertos y recién reclutados, a los que las FARC se había llevado de sus casas. Unos a la fuerza, otros manipulados y algunos, aprovechándose de sus condiciones sociales. 

Un episodio que muestra lo absurdo de la guerra: cómo los niños se vuelven carne de cañón de los grupos armados, que los reclutan, y del Estado, que los trata como “máquinas de guerra” y no como lo que son, víctimas. 

Operación Berlín Trailer (ENG) from Mathew Charles on Vimeo.

El documentalista Mathew Charles conoció la historia gracias al periodista Nicolás Sánchez, quien la había contado mientras trabajaba en El Espectador. Juntos decidieron buscar la forma de hacer un documental sobre el tema y con la ayuda de varias organizaciones lo lograron. 

Operación Berlín: la niñez que peleó la guerra en Colombia fue financiado por The Arts and Humanity Research Council y el Global Talent Research Fund del Reino Unido. Y fue posible gracias a la Universidad de Leeds, la Universidad del Rosario y Benposta – Nación de [email protected], una organización de jóvenes desvinculados de grupos armados.

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La Comisión de la Verdad, que también apoyó la realización, recibió el documental el pasado 7 de julio junto con  un informe que lo acompañaba con los testimonios de los sobrevivientes. Ahora hará parte de los insumos para entregar su reporte final al país. 

Una historia absurda

Era una época distinta: entre noviembre de 2000 y febrero de 2001, cuando el gobierno de Andrés Pastrana negociaba con las Farc en la zona de distensión de San Vicente del Caguán. 

La paz, sin embargo, estaba muy lejos. La guerrilla aprovechaba la tregua para multiplicarse y esparcirse por el país con secuestros, pescas milagrosas y extorsiones. Los paramilitares, por otro lado, se fortalecían con el apoyo del Estado y se instalaban a punta de masacres y crímenes horrendos. 

La historia de estos muchachos arrancó en ese contexto. En medio de esa guerra territorial, ‘El Mono’ Jojoy ordenó reclutar a los menores en Guaviare, Meta y Putumayo y los reunió en la nueva columna móvil Arturo Ruiz. Luego le ordenó a sus hombres que los llevaran a Santander.

Como la misión era prepararlos y enfrentarlos con los paramilitares, y aún no estaban entrenados, no podían cruzarse con el Ejército. Pero como la mayoría de los jóvenes estaban desesperados, y con ganas de escapar de las filas guerrilleras, algunos lo desertaron y la información terminó llegando a la Fuerza Pública. 

En los testimonios de los sobrevivientes queda claro que algunos, confiados en que los iban a ayudar, les contaron todo. Pero los militares, en vez de ayudar a sus compañeros, y por orden de su comandante, los atacaron desde tierra y aire. “Que no quede ni un catrehijueputa guerrillero vivo”.

Un informe de inteligencia, fechado antes del inicio de la operación, lo corrobora. El Ejército tenía información de los menores de edad reclutados y sabía que eran la mayoría.

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Los pocos que sobrevivieron se mantuvieron en silencio. Las imágenes de los cuerpos bombardeados y desmembrados de sus compañeros, muchos de 13 o 15 años, se repetían en su cabeza. Mientras que en las noticias veían como el presidente Pastrana condecoraba a los militares por la “exitosa operación”. 

Todas las voces

El documental pone el dedo en la llaga: tanto las Farc como el Estado son los victimarios de estos jóvenes sin oportunidades. Unos, porque los vuelven carne de cañón para engrosar una guerra sin sentido. Los otros, no solo porque fallan en darles las condiciones mínimas para vivir, sino porque también los asesinan en vez de rescatarlos.

“Nuestro objetivo con este documental es cambiar la narrativa de la operación Berlín que existe en la memoria colectiva del país y darles voz a los sobrevivientes que han luchado durante años para ser escuchados”, dice Charles.

Por eso no solo cuenta con testimonios de primera mano de  los niños que sobrevivieron en ese entonces, ahora adultos. También habla con dos de los directamente involucrados: Rodrigo Londoño, antes Timochenko, excomandante de las Farc y miembro del secretariado en el momento de los hechos, y el general Jorge Enrique Mora Rangel, entonces comandante del Ejército Nacional.

Operación Berlín, el documental

El documental toma dos estilos: los testimonios de Mora y Londoño aparecen en persona, mientras que la historia de los sobrevivientes se acompaña por animación. 

Un excelente trabajo, porque usando dibujos e imágenes que parecen hechos por niños (como los que terminaron involucrados en la guerra) le dan dignidad a sus descripciones, muchas veces macabras, crueles y deshumanizantes. 

“El desafío más grande como documentalista es grabar el testimonio de algo que está en el pasado. Especialmente con historias tan dolorosas -explicó Charles durante el lanzamiento del documental-. La animación es muy efectiva para tratar de reconstruir esas historias”.

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Eso es importante porque al equipo no le quedó tan fácil convencer a los sobrevivientes de contar su historia. Muchos ni siquiera quisieron hacerlo ya que aún tienen miedo. Un miedo que el equipo también sintió al ir al lugar de los hechos: el páramo de Berlín, entre Santander y Norte de Santander. 

Y no es un miedo relacionado con la operación como tal, sino con la situación actual de la región.

Niños entre dos fuegos 

El documental, de hecho, sale en un momento en el que el reclutamiento infantil está disparado. Los cierres por la pandemia, que obligaron a cerrar  muchos colegios en zonas rurales, pusieron a los menores en riesgo. Las disidencias y grupos armados aprovecharon la situación.

Según la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (COALICO), solo entre enero y mayo de 2020 hubo un 113 por ciento más de casos de reclutamiento forzado, con respecto a 2019. 

También en un momento en el que se han dado casos polémicos en los que el Ejército bombardea campamentos guerrilleros con menores de edad, y el gobierno lo justifica. El más reciente el pasado 7 de julio en San Vicente del Caguán, en el que murió Yeison Stiven Yule Pegui, de 17 años.

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Un contexto que hace este trabajo aún más pertinente. Por eso, el documental sobre la Operación Berlín estuvo durante dos semanas disponible en YouTube. Ahora espera su estreno en festivales internacionales, razón por la cual tuvieron que sacarla momentáneamente de la plataforma. 

Aún así, ya está en manos de la Comisión de la Verdad, que podrá usarlo para que ningún colombiano olvide lo que la guerra le hace a la niñez. 

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