Zuluaga va por el uribismo, ¿pero sin el ‘guiño’ de Uribe?

La decisión de la Fiscalía General de la Nación de archivar el proceso que adelantaba contra David Zuluaga, hijo del excandidato y exministro Óscar Iván Zuluaga, levantó el freno de mano que este último tenía para lanzarse de nuevo a la arena política como precandidato presidencial.

La duda es si lo hará por el Centro Democrático, partido en el que tendría que competir contra otros que han mostrado la intención de ser los elegidos. María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Ernesto Macías están en la lista. Lo más complicado para Zuluaga es que no está en el corazón ni en el favoritismo del expresidente Álvaro Uribe.

La noticia del cierre del proceso fue un bálsamo para él, su hijo y su familia. Desde 2015, a padre e hijo los llamó la Fiscalía a interrogatorio por sus presuntos vínculos con actividades delictivas adelantadas por el hacker Andrés Sepúlveda.

El propio Eduardo Montealegre, entonces fiscal general, dijo que el llamado de los Zuluaga era para que se defendieran por los supuestos vínculos que tenían con los delitos cometidos por el hacker Sepúlveda cuando este hacía trabajos para la campaña presidencial de Zuluaga.

A Sepúlveda se le acusó y condenó por ser parte de una campaña para desprestigiar el proceso de paz con las Farc en La Habana, entre otros trabajos complejos de espionaje.

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A esta investigación también fue vinculado Luis Alfonso Hoyos, quien fungía como asesor ‘espiritual’ de la campaña Zuluaga. Este decidió exiliarse en Estados Unidos, porque consideraba que todo esto era parte de una persecución política y porque aseguró que la justicia no le daba garantías para ser procesado y juzgado. Lo mismo haría después el propio David Zuluaga.

Por: @OIZuluaga

En este proceso, la Fiscalía pretendía establecer si la campaña de Zuluaga y el Centro Democrático eran los destinatarios de la información que el hacker conoció, si tenían conocimiento de las actividades ilícitas de Sepúlveda o si alguno de ellos u otras personas las favorecieron o fueron determinadores.

Sepúlveda terminó aceptando varios delitos como espionaje, concierto para delinquir, acceso abusivo a un sistema informático, uso de software malicioso y violación de datos personales. Para obtener una pena de diez años, el hacker firmó un preacuerdo que al final fue interrumpido y dejó a la Fiscalía sin testigo ni pruebas en contra de Zuluaga.

“La Fiscalía ha cerrado hoy la investigación contra mi hijo David, gerente de mi campaña presidencial en 2014, por el falso caso hacker. La corroboración de la inocencia de David, sumada al archivo de la investigación en mi contra en 2017 y la absolución en juicio de Luis Alfonso Hoyos en 2019, confirma que estas fueron acusaciones mentirosas, motivadas políticamente”, dijo Zuluaga en un comunicado.

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También advirtió que los 7 millones de colombianos que votaron por él en 2014 “pueden sentirse reivindicados porque siempre obramos con apego a la ley y de manera honorable. Y aquellos que no nos acompañaron por desconfianza, sepan que también fueron víctimas de las mentiras organizadas desde la peor forma de hacer política”.

En el mismo comunicado, Zuluaga empezó a adoquinar lo que algunos consideran su lanzamiento como candidato presidencial. “Sé que estas denuncias no sólo fueron contra mí y mi familia, sino contra la posibilidad de construir una Colombia distinta y decente que apueste a la educación, al empleo y a la inversión social para nuestros jóvenes y mujeres… Con acusaciones sin fundamento que afectaron la campaña de 2014 ganó la mala política y perdió Colombia”, dijo.

Encrucijadas del alma

Un importante asesor de la campaña de Zuluaga en 2014 dijo a Diario Criterio que el distanciamiento entre Óscar Iván y Uribe empezó en la segunda vuelta. El caldense se la jugó por la estrategia de no salir mucho públicamente con el expresidente ni usarlo en su campaña publicitaria, mientras este y otros asesores le reclamaban y señalaban que era un error.

“Mientras Zuluaga quería alejarse de que él iba a ser el títere de Uribe o su mandadero, una parte del uribismo creía que debía mostrarse precisamente como el que quiere Uribe y no lo va a traicionar como Santos”, dijo el exasesor.

Lo ocurrido ya es historia política, pero la derrota alejó a Zuluaga de Uribe. Después, las denuncias e investigaciones en contra de Óscar Iván y su hijo y el fantasma de Odebrecht los alejaron aún más.

Y lo que marcaría el distanciamiento final sería Iván Duque. Zuluaga buscó ser de nuevo el candidato del Centro Democrático para las elecciones de 2018, pero al final Uribe decidió no apoyarlo y enterrarlo aún más en el duro trance por el que él y su familia atravesaban. De hecho, Zuluaga fue fundador del Centro Democrático, aguerrido defensor y luchador de Uribe y el uribismo, además de fiel amigo.

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“Óscar Iván, la decisión de escoger a Duque como candidato del uribismo y del Centro Democrático, la sintió como una traición. No solo sentía que lo habían dejado solo en el caso del hacker y de Odebrecht, que habían sido poco solidarios con Luis Alfonso Hoyos (el mejor amigo de Zuluaga) y con la forma en la que su vida y su carrera política había sido destrozada o que les importara poco que David estuviera en peligro de ir a la cárcel. El guiño a Duque dio la sensación de que estaban hundidos y no había nada qué hacer”, dijo a Diario Criterio un gran amigo de la familia Zuluaga.

El regreso de Óscar Iván Zuluaga

De ahí que el cierre de los procesos penales en contra de Óscar Iván, de su hijo y de lo que pudo pasar en la campaña le dan fuerza y forma a los rumores de hace semanas sobre su segunda candidatura presidencial.

En mayo de este año Zuluaga le pidió a Iván Duque, por medio de una carta, conformar “un gabinete de Unidad Nacional”, construir un programa de empleo a corto plazo para un millón de personas, tramitar una reforma fiscal que tenga en cuenta las realidades económicas, entre otras cosas. 

Fueron esas solicitudes, después de años de silencio tras los escándalos, las que empezaron a generar suspicacias en sectores políticos que presentían su candidatura. En algún momento incluso se especuló que podría ser el nuevo ministro de Hacienda. 

Las palabras de Óscar Iván sonaban como las de un candidato, pues señaló que Colombia atraviesa la peor crisis de los últimos cien años por cuenta de la pandemia. Pero también parecía estar afianzando relaciones con el partido que le habría dado la espalda cuando dijo estar seguro de que con el liderazgo de Duque es posible avanzar y que “la inmensa mayoría del país acompañará las decisiones que preserven la estabilidad democrática y las libertades ciudadanas”. Y su llegada a la arena de los presidenciables se hizo más evidente cuando el mismo Duque lo invitó a la Casa de Nariño para escuchar sus ideas.

Cuando se conoció la noticia de la Fiscalía, la misma María del Rosario Guerra dijo en La W: “Llegó el momento de que el doctor Zuluaga sea el candidato del Centro Democrático”. Y fue más allá al pedirle a los precandidatos de su partido dar “un paso al costado” como “un acto de grandeza” para permitir que Óscar Iván Zuluaga vaya a las elecciones de 2022.

Se rumora que esas declaraciones podrían ser un mensaje del propio Uribe. De hecho, las tensiones estarían cediendo en favor del excandidato, el mismo expresidente celebró que “se hizo justicia” con David Zuluaga e indicó que “debe conocerse hasta el fondo de esa trama que ayudó a robarle a Óscar Iván Zuluaga las elecciones”.

Sin duda, Óscar Iván Zuluaga puede ser hoy la mejor figura de talla presidencial del Centro Democrático y parte de la derecha. Tiene una amplia experiencia en el servicio público, en la empresa privada y credibilidad. Además, ahora con lo ocurrido en a Fiscalía puede empezar a mostrarse como una víctima de la Justicia, pero este también será su talón de Aquiles.

Odebrecht, otro asunto a resolver

Este fin de semana, el periodista Daniel Coronell publicó en su columna de Los Danieles que la razón de la decisión de la Fiscalía se debió más al silencio que prefirió mantener el hacker Sepúlveda en estos procesos y no ratificar lo que había dicho en entrevistas a varios medios de comunicación: que con órdenes y recursos de la campaña de Zuluaga había conseguido información de inteligencia militar para desprestigiar el proceso de paz que adelantaba el Gobierno Santos con las Farc.

Otro asunto que seguramente le preguntarán en los debates y jornadas políticas es lo ocurrido con el pago que hizo Odebrecht en Brasil al publicista Eduardo Duda Mendonça, quien denunció que recibió 1,6 millones de dólares por asesorar a Zuluaga. La declaración nunca fue homologada ni por Consejo Nacional Electora ni por la Fiscalía, según advirtió la Unidad Investigativa de El Tiempo en octubre de 2017.

Ahora bien, “Zuluaga tuvo suficiente tiempo para enfrentar estos procesos y tiene los argumentos para responder, y lo hará con contundencia”, dijo uno de los antiguos asesores.

Lo cierto es que el lanzamiento de Zuluaga es inminente, al punto de que el ambiente dentro del uribismo y el Centro Democrático empezó a agitarse, en parte porque él tiene la capacidad de moverse con destreza entre la derecha y la ultraderecha. Está por verse cómo sorteará el obstáculo de ir por el uribismo sin el guiño de Uribe y alejado del presidente Iván Duque.

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